Crímenes cometidos por religiosos a nivel mundial
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Crímenes cometidos por religiosos
a nivel mundial

En los últimos años, han cobrado relevancia los casos de Irlanda, Estados Unidos y Alemania, en donde las autoridades locales han encontrado culpables a sacerdotes acusados de pederastia.
Por Patricia Guillén
26 de marzo, 2012
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A finales de la década de los noventa, el número de denuncias y noticias por abuso sexual de niños, jóvenes y mujeres por parte de miembros de iglesias, monjas, líderes religiosos y especialmente sacerdotes, cometidos durante la segunda mitad del siglo pasado, se incrementaron y algunos casos han sido documentados y denunciados ante las autoridades de varios países.

En los últimos años, han cobrado relevancia los casos de Irlanda, Estados Unidos y Alemania, en donde las autoridades locales han encontrado culpables a sacerdotes acusados de pederastia.

Teniendo en cuenta la gravedad de estos delitos, en marzo del 2010, el papa Benedicto XVI emitió un mensaje a católicos de Irlanda, en el que dijo compartir el sentimiento de traición al enterarse de esos “actos pecaminosos y criminales”.

El papa Benedicto XVI aclaró que el problema de abuso de menores no  era específico de Irlanda ni de la iglesia, sin embargo, dijo expresar su convicción de que para recuperarse de los crímenes, la iglesia reconocerá, en primer lugar ante Dios y ante los demás, los graves pecados cometidos contra niños indefensos.

“Ese reconocimiento, junto con un sincero pesar por el daño causado a las víctimas y a sus familias, debe desembocar en un esfuerzo conjunto para garantizar que en el futuro los niños estén protegidos de semejantes delitos”, dijo el Papa a la gente de Irlanda a través de una Carta Pastoral, ubicada en el portal web de la Santa Sede del Vaticano.

Aquí algunas cifras publicadas en el estudio “Causas y Contexto del Abuso Sexual de Menores por sacerdotes Católicos, 1950-210”,  realizado por el Comité de Obispos para la Protección de Niños y Jóvenes de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

-El 9.7% de los casos de abuso sexual  comenzaron en los años cincuenta.

-El 26.1% en los años sesenta.

-El 35.5% en los años setenta.

-El 22.6% en los años ochenta.

-El 6.2% empezaron entre 1990 y 2002.

Según los datos disponibles, los sacerdotes ordenados en los comienzos de los años setenta han sido más acusados de abuso sexual  a comparación de otros períodos. De un total aproximado de 75 mil 694 sacerdotes, 3 mil 265 han sido acusados de abuso a menores (4.3 %). De ellos:

-El 56 % ha tenido una sola acusación.

-El 27 % dos o tres acusaciones.

-El 14 % cuatro o nueve alegaciones.

-El 3 % de ellos (149 sacerdotes) han sido los responsables de casi 3 mil víctimas aproximadamente.

El reporte supervisado por católicos laicos también señala las deficiencias en la selección de los candidatos al sacerdocio y en la educación de los seminarios. La investigación señala que la crisis del abuso sexual de menores por sacerdotes es un problema localizado particularmente mayor en un periodo histórico.

La mayoría de casos se presentaron en seminarios sacerdotales, escuelas y orfanatos, donde niños y adolescentes estaban bajo el cuidado de religiosos; a lo largo de la historia, el Evangelio era difundido con mayor potencia en Europa occidental.

Los ideales “de santidad, caridad y sabiduría trascendente, nacidos de la fe cristiana” se plasmaron en la construcción de iglesias y monasterios, en la creación de escuelas, bibliotecas, hospitales, internados, orfanatos, casas cuna, que contribuían a la “identidad espiritual”, informa una Carta Pastoral del Papa Benedicto XVI.

Según las denuncias documentadas por autoridades civiles de algunos países, han permitido que se hayan formado redes, asociaciones y organizaciones que han motivado a antiguas víctimas a denunciar a sus agresores y cuyo abuso se había presentado desde los años de 1950 a nivel global.

Los primeros casos denunciados de manera pública se presentaron por primera vez en Estados Unidos e Irlanda según el informe John Jay, primer presidente del Tribunal Supremo de Estados Unidos: En 50 años, hubo acusaciones contra 4 mil 392 sacerdotes estadounidenses.

Los primeros crímenes masivos

La Asociación de Sobrevivientes Irlandeses de Abusos a Niños (SOCA), desde el año 2000, han convocado un tribunal especial para investigar exhaustivamente a las órdenes religiosas de algunos países, en algunos casos remitiéndose a décadas atrás en donde se han cometido los actos más crueles.

Según SOCA, ha habido instituciones enjuiciadas y condenadas en cortes criminales y civiles, juzgadas por haber violentado e impuesto una doctrina a las sociedades, con una forma de “tortura de las más despiadadas en la historia humana” contando con el apoyo hasta de personajes políticos de su interés.

SOCA ha logrado documentar una serie de historias y relatos de daños emocionales, sexuales, intimidaciones, físicos y mentales cometidos por parte de sacerdotes y monjas, sufridos por menores en organizaciones e instituciones religiosas:

En la década de 1870, el gobierno canadiense y las iglesias cristianas entre ellas la Anglicana, Católica, Metodista y Presbiteriana, arrebataban a los niños nativos de sus padres para ser internados en escuelas residenciales.  Las iglesias se dedicaban a la destrucción de culturas americanas mediante las misiones, escuelas de reservas indígenas y el proselitismo en todas sus formas.

El objetivo del gobierno y de las iglesias según la “Convención sobre el Genocidio en Canadá” era “civilizar” a los nativos y transformarlos en “europeos de piel oscura”.

Las iglesias llevaron el trabajo de adoctrinamiento para el gobierno federal con el propósito de “asimilar” a los niños a la sociedad canadiense mediante la eliminación del contacto con sus familias, la prohibición de hablar sus lenguas natales y castigos crueles por practicar su espiritualidad y cultura.

Aunque muchos padres sabían de los crímenes cometidos en las escuelas cristianas, no se podían rehusar a entregar a sus hijos debido a que el no hacerlo implicaba duras penas criminales.

Habían diferencias entre cómo operaban las diferentes sectas cristianas, pero en todos los casos la prohibición de hablar la lengua nativa, la condena de la cultura nativa como “salvaje” y su espiritualidad como paganismo era algo constante en todos los centros de reclusión.

Entre  la década de 1940, en Canadá, cerca de cien mil niños huérfanos eran utilizados para experimentos humanos en instituciones mentales. Hoy se conocen como “Los Niños Huérfanos de Duplessis”. La historia comenzó con el mandato de Maurice Duplessis, primer ministro de Quebec, entre los años 1940 y 1950.

Los “Hijos de Duplessis” fueron  huérfanos que entregados a orfelinatos bajo el cuidado de la iglesia católica por ser considerados “niños del pecado” nacidos fuera del matrimonio. A estos niños completamente sanos les eran diagnosticados como personas mentalmente incompetentes, clasificados como pacientes psicóticos.

En cooperación con la iglesia católica y el primer ministro recababan fondos federales en beneficio de miles de niños, la mayoría de ellos habían quedado huérfanos a través del abandono por una madre soltera.

Algunos de estos niños sufrieron lobotomías, electrochoques, habituales camisas de fuerza y abusos sexuales a manos de los psiquiátras, sacerdotes, monjas y administradores de los centros.

En Australia cerca de 500 mil pequeños conocidos como los “niños olvidados” fueron víctimas de malos tratos, abuso sexual y descuidos en los orfanatos públicos entre 1930 y 1970.

Tras la Segunda Guerra Mundial, los niños británicos eran trasladados a Australia bajo supervisión estatal, en algunos casos sin autorización de sus padres, otros provenían de contextos sociales desfavorables y en varios casos les hacían creer que sus progenitores habían muerto.

En el siglo XIX, en Irlanda, más de 30 mil mujeres rechazadas por sus propias familias por ser víctimas de violación, y haber  tenido hijos sin estar casadas, eran consideradas un “peligro moral”; eran abandonadas a la misericordia de la iglesia católica, en donde eran explotadas laboralmente y trastornadas psicológicamente en las “Lavanderías de las Magdalenas”.

Las familias sufrían fuertes presiones para que recluyeran en instituciones a los hijos que hubieran manchado su buen nombre y a menudo los confiaban al cura del lugar. La iglesia, por su parte, les animaba a que las sometieran a un encarcelamiento ilegal en las lavanderías de la Magdalena.

A las chicas, las despojaba de sus ropas y objetos personales, les cortaban el cabello y les cambiaban sus nombres de bautismo por nombres de santas católicas. Se les imponía un severo régimen de trabajo, de oración y de descanso, y las privaba de todo contacto con el mundo exterior: ni libros ni periódicos, ninguna relación con sus propias familias.

En Irlanda más de cien mil niños fueron abusados sexualmente, explotados y asesinados en unas 250 escuelas industriales manejadas por la iglesia católica, entre 1930 y 1980. Evidenciaron que la iglesia católica de ese país encubrió los hechos y que el gobierno no verificó lo que ocurría en escuelas, orfanatos, albergues y reformatorios, torturas y abusos cometidos por sacerdotes y religiosas de esa nación.

Según los informes, la iglesia de Irlanda recibía dinero del gobierno para educarlos pero allí los menores eran víctimas de tocamientos, violaciones, hostigamiento y obligados a efectuar prácticas de sexo oral y a masturbar a religiosos, además de ser sometidos a golpizas rituales y jornadas de hambre.

Niños robados por monjas en casas cuna para venderlos en adopciones ilegales. En los años de 1960, en España, aproximadamente 20 mil recién nacidos fueron vendidos por monjas, pertenecientes a la congregación de las Hijas de la Caridad.

En los años 60,  el sanatorio San Ramón era una clínica privada, ubicada en Paseo de la Habana en Madrid, colaboraba con la Asociación Española para la Protección de la Adopción, cuyas oficinas se encontraban en el mismo edificio del Tribunal Tutelar de Menores de Madrid, constituida bajo el patrocinio del Consejo Superior de Protección de Menores y Cáritas Española.

En la misma clínica, se hacía el papeleo con aquellas mujeres embarazadas que no podían hacerse cargo de su hijo y pudieran darlo en adopción. En otros casos, familias que esperaban a sus bebés “con gran ilusión”, les informaba que habían fallecido por problemas de cardiopatías, malformaciones, entre otra. La clínica siempre insistía en hacerse cargo de las anotaciones registrales como del entierro.

Las monjas encargadas de los hospicios y médicos integraban las tramas de robo, venta y adopciones irregulares de niños. Según entrevistas de víctimas al diario El País, los niños eran dados en adopción a padres de otros países que no podían tener hijos.

En el 2009, empezó a constituirse la plataforma de afectados de la clínica San Ramón para buscar sus orígenes, tras las irregularidades de su adopción.

Aproximadamente 150 mil niños fueron  robados durante la dictadura franquista para forzar el catolicismo en una sociedad izquierdista en los años 1950 -1980 en España.

Según la Asociación para la Memoria Histórica siguen investigando los casos de los niños robados desde principios de la guerra civil y  el franquismo en España. Calculan que fueron más de 150 mil niños desaparecidos en esa época, pero la cifra sigue en aumento.

Cuando una mujer iba a dar a luz, en extrañas circunstancias, les informaban de una supuesta defunción del bebé, que no era acreditada físicamente, pero con ello consumaban la desaparición del recién nacido que después con una falsa identidad era tramitada y registrada en otro lugar.

Actualmente, en España han creado la Plataforma de Niños Robados durante el franquismo para intervenir en cada caso con la justicia internacional e investigar los casos de desapariciones de menores durante la dictadura en España.

En 2010, la “Comisión Deetman”, establecida por dos organizaciones católicas entre ellas la Conferencia de Obispos y la Conferencia Religiosa Holandesa, puso en marcha la investigación de abusos sexuales y castraciones forzadas que sufrieron entre 10 y 20 mil menores en la década de 1950 en centros psiquiátricos católicos. Según por su “comportamiento homosexual” o castigo por haber denunciado abusos cometidos por el ámbito eclesiástico.

Representantes de la iglesia católica de Bélgica dieron a conocer en una rueda de prensa que en la década de 1960,  475 niños fueron víctimas de abuso sexual por parte del clero de ese lugar, incluían víctimas de hasta 2 años de edad; el delito cesaba cuando las víctimas llegaban a los 15 ó 16 años.

Los abusos cometidos se llevaron a cabo en instituciones, escuelas, y, sobre todo, los internados católicos. Según los datos, aproximadamente 13 víctimas se suicidaron. La comisión dio a conocer que el período de limitación era un problema en el caso de abuso sexual porque las víctimas a menudo confiesan las violaciones cuando son adultos, años después del delito.

Entre los años 1950 y 2002 en Estados Unidos, se han presentado aproximadamente 10 mil 667 niños abusados por 4 mil 392 sacerdotes.

En EU, el arzobispo de Milwakee, Rembert G. Weakland, denunció los abusos cometidos del padre Joseph Murphy, quien trabajó durante 27 años en una escuela de niños sordos años en los que abusó sexualmente de los niños entre  1950 y 1974.

En el más grave de los casos de los años cincuenta, algunas madres morían en el proceso de dar a luz por no poder resistir el dolor, pues eran consideradas penitentes que debían sufrir por su pecado, ser madre soltera era considerado una vergüenza. Los partos eran realizados por las monjas sin suturas, sin calmantes y sin antibióticos.

La tortura continuaba haciéndoles firmar a las madres un documento para que los niños fueran dados en adopción. Hasta la fecha se desconoce del paradero de algunos niños y de cuántos fueron arrebatados de sus madres.

Resumen de abusos cometidos por religiosos

Abuso sexual, físico, psicológico y esclavitud.

-Tráfico de niños, adopciones ilegales y forzadas.

-Negocio corrupto. Grandes ganancias por cada niño recluido en instituciones, escuelas y orfanatos.

-Experimentos con niños: lobotomías y electrochoques.

-Destrucción de culturas: Canadá, Australia, Chile y Argentina.

-Niños robados en casas cuna, hospitales, dando por muerto a los recién nacidos en los partos.

Algunos casos más actuales

Según algunas investigaciones y estudios dados a conocer por la Universidad de Salamanca, el Ministerio de Asuntos Sociales de España, algunas Iglesias, Ministerios Públicos del lugar, estudios de la “Junta Nacional de Revisión” en EU, Arquidiócesis de los Ángeles; dan a conocer de algunos casos de sacerdotes enjuiciados y otros investigados por el crimen de pederastia cometidos en varios lugares, en algunos casos, le dan continuidad a lo sucedido en los años cincuenta.

México:

Cobra importancia particular el caso de Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo. Maciel, fallecido en 2008, entre acusaciones de abuso sexual contra varios seminaristas y niños y la exigencia por parte de las víctimas de que pidiera perdón.

En 1997 nueve ex legionarios denunciaron abusos sexuales por parte de Maciel. Las acusaciones contra Maciel fueron negadas durante años por parte de la Legión de Cristo, que finalmente hoy día ya han sido reconocidos los crímenes del fundador.

En 2010, la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes (SNAP), dio a conocer una lista de 65 sacerdotes acusados en Estados Unidos de abuso sexual. Dichos sacerdotes se encuentran en varias diócesis de México, algunos de ellos en activo.

El sacerdote Nicolás Aguilar, procesado en Tehuacán (Puebla) por abuso sexual contra por lo menos 60 niños.

Argentina:

La iglesia de Argentina entre 2004 y 2009 hizo público al menos cuatro sacerdotes condenados por abuso de menores.

-El sacerdote Luis Sierra fue condenado en 2004 a ocho años de prisión por abusar de tres monaguillos que asistían como alumnos a un colegio religioso de nombre “Claypole”, donde él enseñaba.

-El sacerdote Mario Napoleón Sasso fue condenado a 17 años de prisión  en el 2007 porque consideró que había abusado sexualmente de un grupo de niñas de entre 11 y 14 años.

-El monseñor Edgardo Storni, ex arzobispo de la provincia de Santa Fe, fue condenado a ocho años de prisión a finales del 2009 por abusar sexualmente a un seminarista en 1992.

Chile:

El sacerdote José Andrés Aguirre Ovalle, mejor conocido como el “Cura Tato”, fue condenado a 12 años de cárcel  en el 2003 por autor de violación, abusos deshonestos reiterados y estupro contra nueve jóvenes entre 1998 y 2002.

-En enero del 2010, el sacerdote Ricardo Alberto Muñoz Quintero, fue acusado por el Ministerio Público del lugar por explotar sexualmente y de manera reiterada a cinco adolescentes, además de abusar sexualmente de una de sus dos hijas, también está acusado de producir material pornográfico infantil, obtenido de los mismos ilícitos.

Colombia:

-En el 2010 fue capturado un clérigo que recibió una condena de 18 años y 4 meses por violar a dos niños de siete y nueve años en el Tolima. El clérigo había huido de la justicia por casi tres años. En julio de ese mismo año capturaron un sacerdote llamado William de Jesús Mazo Pérez, quien violó al menos tres menores de edad al oriente de Cali.

España:

En un estudio publicado en 1995 sobre el comportamiento sexual del clero en España dio a conocer estadísticas en las que constan pruebas del historial sexual de casi 400 sacerdotes actualmente en activo, se documentó que entre los sacerdotes en activo, un 7% comete abusos sexuales graves con menores.

Estados Unidos:

Según un estudio de la “Junta Nacional de Revisión” en EU, un total de 4 mil 392 sacerdotes fueron acusados del abuso sexual de 10 mil 667 menores entre 1950 y 2002.

De ese total, aproximadamente 6 mil 700 casos presentaron suficientes pruebas, otros 3 mil 300 no fueron investigados porque los sacerdotes ya habían fallecido y otros mil no presentaron pruebas fiables para justificar una investigación, según un comunicado divulgado por la diócesis de Yakima, en el estado de Washington.

De más de 5 mil sacerdotes que sirvieron en la Arquidiócesis de Los Ángeles entre 1930 y 2003, 113 fueron acusados de abuso, según el Informe Oficial del Pueblo de Dios de la Arquidiócesis de Los Ángeles, publicado en febrero de 2004.

Del total de sacerdotes acusados 43 ya murieron, 54 ya no son sacerdotes y 16 permanecen en el ministerio. En 12 casos no se encontraron pruebas suficientes para declarar abuso y sólo cuatro han sido suspendidos y enfrentan juicios.

Irlanda:

-En octubre de 2005, una investigación del gobierno irlandés en una Diócesis del condado de Wexford revela más de 100 casos de abuso sexual a menores por parte de miembros de la iglesia católica. El informe contaba con más de 271 páginas de extensión en las que se hacían alegaciones contra 21 sacerdotes que habían estado trabajando desde 1966 y 2002.

-El 20 de mayo de 2009, la Comisión Investigadora de Abusos de los Niños en Irlanda dio a conocer que reúne, tras casi 10 años de investigación, más de 2 mil testimonios que relatan abusos físicos y sexuales por parte de responsables de internados controlados por órdenes religiosas católicas. Que abarca más de 35 mil niños en un período de 86 años de 1914 a 2000.

-El sacerdote irlandés Brendan Smyth es acusado de cometer delitos de abuso a menores de edad en su país.

Pagos por indemnización de iglesias y gobiernos en diferentes países

Según una recopilación del Ministerio Creciendo en Gracia y de algunas de Arquidiócesis de lugares como Arizona, Washington, Iowa y Oregón, quienes han tenido que declararse en bancarrota por las indemnizaciones a víctimas de religiosos.

-99 mil dólares. Compensación por Lesiones Criminales en Escocia. Pagos oficiales a 18 ex-residentes de orfanatos dirigidos por la Congregación de las Hermanas Pobres de Nazarét durante los años 1960-1980. Estos niños fueron víctimas de múltiples abusos físicos, sexuales y morales, como el de comer su propio vómito.

-En el 2008, el gobierno canadiense pagó 2 mil millones de dólares, la iglesia católica de Canadá participó con 79 millones. Pago a víctimas del sacerdote Charles Sylvestre quien según su propia confesión pública dijo haber violado a más de 47 adolescentes.

-En Irlanda las religiosas “Hermanas de la Misericordia” pagaron una compensación de 240 millones de dólares, por indemnización a niños que sufrieron abusos sexuales, físicos y emocionales en internados y otras instituciones católicas dirigidas por esta orden.

-En Irlanda, la orden religiosa de los “Hermanos Cristianos”, paga 240 millones de dólares por compensación a sus numerosas víctimas de abusos en reformatorios e instituciones irlandesas.

-En gobierno irlandés negoció para obtener inmunidad en denuncias por abusos a cambio de 127 millones de euros en metálico y en bienes inmuebles.

-En Irlanda, un alto tribunal obliga al Estado a pagar indemnizaciones a tres víctimas del orfanato “San José” en Dublín.

-Diócesis de Convington, Kentucky, pagó compensación a más de 70 víctimas de abuso sexual por sacerdotes y por más de 50 años de encubrimiento de estos abusos por parte de la misma diócesis en EU.

-Diócesis de Delaware, en EU, busca apoyo de compañías de seguros y otras parroquias para pagar 75 mil dólares a cada una de las 151 víctimas de abuso sexual por un total de 11.3 billones de dólares.

-Arquidiócesis de Los Ángeles paga 660 millones de dólares a 508 víctimas de abusos sexuales por sacerdotes.

– Diócesis de Oakland aceptó pagar 56 millones de dólares a 56 víctimas de acoso sexual por parte de párrocos católicos.

– Diócesis de Pensylvannia paga 3 millones de dólares por compensación a víctima de abuso sexual cuando era niño por parte de sacerdote católico.

Ante lo sucedido en todos los países del mundo la organización Católicas por el Derecho a Decidir manifiestan que la disculpa pública y el reconocimiento de los actos cometidos contra menores de edad son declaraciones “débiles e insuficientes” ante el deber que tiene la institución católica de “reparar las injusticias del pasado” y establecer las medidas y acciones concretas necesarias para superar esta problemática.

Asimismo, María Consuelo Mejía de Católicas por el Derecho a Decidir expresó “su decepción y preocupación por la falta de interés real del alto clero católico para enfrentar las consecuencias éticas, sociales y penales de los delitos atroces cometidos contra menores, al amparo de la institución religiosa, al no proponer medidas eficaces para combatir esta situación”.

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Un Chernóbil en cámara lenta en el fondo del mar: los submarinos que Rusia se prepara para recuperar

Debajo de algunos de los sitios de pesca más activos del mundo, los submarinos radioactivos de la era soviética yacen desintegrados en el fondo marino. Décadas más tarde, Rusia se prepara para recuperarlos.
5 de septiembre, 2020
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Por tradición, los rusos siempre llevan un número impar de flores a una persona viva y un número par a una tumba o monumento.

Pero cada dos días, Raisa Lappa, de 83 años, coloca tres rosas o gladiolos junto a la placa a su hijo Sergei en su ciudad natal, Rubtsovsk, como si no se hubiera hundido con su submarino durante una desafortunada operación de remolque en el océano Ártico en 2003.

“Tengo momentos en los que no soy normal, me vuelvo loca y pareciera que él está vivo, así que traigo un número impar“, dice.

“Deberían reflotar el bote (el submarino), para que las madres podamos poner los restos de nuestros hijos (a reposar) en la tierra, y eso tal vez podría darme un poco más de paz”, agrega.

Después de 17 años de promesas incumplidas, finalmente podrá ver su deseo hecho realidad, pero no porque los huesos del capitán Sergei Lappa y los otros seis miembros de la tripulación preocupen.

Con un borrador de decreto publicado en marzo, el presidente ruso Vladimir Putin puso en marcha una iniciativa para reflotar dos submarinos nucleares soviéticos del fondo limoso, reduciendo la cantidad de material radiactivo en el océano Ártico en un 90%.

El primero en la lista es el K-159 de Lappa.

Antes de que a Rusia le toque presidir el Consejo Ártico el próximo año, el mensaje que llega parece ser que el país no solo es una potencia comercial y militar en un Ártico que se calienta, sino que también es un protector del medio ambiente.

Familiares de las personas que fallecieron en la tragedia del submarino de Kursk se reúnen para un evento conmemorativo.

Getty Images
Después de 17 años, Vladimir Putin puso en marcha una iniciativa para reflotar dos submarinos nucleares soviéticos.

El K-159 se encuentra en las profundidades marinas a las afueras de Murmansk en el Mar de Barents, la zona de pesca de bacalao más lucrativa del mundo y también un hábitat importante de eglefino, cangrejo real rojo, morsas, ballenas, osos polares y muchos otros animales.

Al mismo tiempo, Rusia lidera otra “nuclearificación” del Ártico con nuevos barcos y armas, dos de los cuales ya sufrieron accidentes.

Legado en decadencia

Durante la Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética construyeron más de 400 submarinos de propulsión nuclear, lo que daba a los adversarios una forma de tomar represalias incluso si sus silos de misiles y bombarderos estratégicos habían sido eliminados en un primer ataque repentino.

A solo 97 km de la frontera con Noruega, miembro de la OTAN, el puerto ártico de Murmansk y las bases militares circundantes se convirtieron en el centro de la armada nuclear y de los rompehielos de la URSS, así como de su combustible altamente radiactivo derramado.

Después de que cayó el Telón de Acero, las consecuencias salieron a la luz.

Pueblo pesquero en el Ártico.

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En el Mar de Barents, como en otros sitios del Ártico, la actividad pesquera es muy activa. Sin embargo, están muy cerca de los submarinos nucleares en descomposición en el lecho marino.

Por ejemplo, en 1982, en la bahía de Andreyeva, unas 600.000 toneladas de agua tóxica se filtraron en el mar de Barents desde una piscina de almacenamiento nuclear. El combustible derramado de más de 100 submarinos se mantuvo en parte en recipientes oxidados a cielo abierto.

Por temor a la contaminación, Rusia y varios países occidentales se embarcaron en una limpieza profunda, gastando casi US$1.300 millones para desmantelar 197 submarinos nucleares soviéticos, deshacerse de las baterías con el metal estroncio de unas 1.000 balizas de navegación y empezar a retirar combustible y desechos de la Bahía de Andreyeva y de otros tres sitios costeros peligrosos.

Sin embargo, como en otros países, los desechos nucleares soviéticos también se arrojaron al mar, y ahora el foco se trasladó allí.

Un estudio de viabilidad de 2019, realizado por un consorcio que incluye a la firma británica de seguridad nuclear Nuvia, encontró 18.000 objetos radiactivos en el océano Ártico, entre ellos 19 buques y 14 reactores.

Si bien la radiación emitida por la mayoría de estos objetos es baja gracias a la acumulación de sedimento, el estudio encontró que 1.000 todavía tienen niveles elevados de radiación gamma.

El 90% de esto está contenido en seis objetos que la corporación nuclear estatal rusa Rosatom sacará del agua en los próximos 12 años, según le dijo Anatoly Grigoriev, jefe de asistencia técnica internacional de Rosatom, a Future Planet de la BBC.

"Contienen una gran cantidad de combustible nuclear gastado que en el futuro seguramente se filtrará al medio ambiente".", Source: Ingar Amundsen, Source description: Jefe de seguridad nuclear internacional de la Autoridad Noruega de Seguridad Radiológica y Nuclear, Image: Vista aérea del Monasterio Solovetsky.

Se trata de dos submarinos nucleares y compartimentos de reactores de otros tres submarinos nucleares y el rompehielos Lenin.

“Consideramos que incluso la probabilidad extremadamente baja de que se produzcan fugas de material radiactivo de estos objetos representa un riesgo inaceptable para los ecosistemas del Ártico”, dijo Grigoriev en un comunicado.

Nunca se ha llevado a cabo una limpieza nuclear tan radical en el mar.

La recuperación de los compartimentos del reactor implicará trabajos de salvataje en aguas gélidas que son seguras para tales operaciones sólo tres o cuatro meses al año.

Los dos submarinos nucleares, que en conjunto contienen un millón de curios de radiación, o aproximadamente una cuarta parte de la liberada en el primer mes del desastre de Fukushima, plantearán un desafío aún mayor.

Uno de ellos es el K-27, alguna vez conocido como el “pez dorado” por su alto costo.

El submarino de ataque de 360 pies de largo (118 metros) -un submarino diseñado para cazar otros submarinos- estuvo plagado de problemas desde su lanzamiento en 1962 con sus reactores experimentales refrigerados por metal líquido.

Uno de ellos se rompió seis años después y expuso a nueve marineros a dosis fatales de radiación.

Submarino soviético.

Getty Images
Algunos submarinos soviéticos, como el K-159, similar a este submarino de la clase November, se están pudriendo en el fondo del mar.

En 1981 y 1982, la marina llenó el reactor con asfalto y lo hundió al este de la isla Novaya Zemlya a apenas 108 pies (33 m) de profundidad.

Un remolcador tuvo que embestir la proa después de que un agujero en los tanques solo hundiera el extremo de popa.

El K-27 se hundió después de que se instalaron algunas medidas de seguridad que deberían mantener el naufragio a salvo hasta 2032.

Pero otro incidente es más alarmante.

El K-159, un submarino de ataque de la clase November de 350 pies (107 m), estuvo en servicio desde 1963 hasta 1989.

Se hundió sin previo aviso, enviando 800 kg de combustible de uranio al fondo marino, justo por debajo de la actividad pesquera y de rutas marítimas al norte de Murmansk.

Thomas Nilsen, editor del medio en línea The Barents Observer, describe los submarinos como un “Chernóbil en cámara lenta en el fondo del mar”.

"Para todos los familiares sería un alivio si sus padres y maridos fueran enterrados, y no que solo estén en el fondo de un casco de acero".", Source: Dmitry Gurov, Source description: , Image: Un militar asiste a un evento conmemorativo.

Ingar Amundsen, jefe de seguridad nuclear internacional de la Autoridad Noruega de Seguridad Radiológica y Nuclear, dice que no es una cuestión de si ocurrirá o no, sino de cuándo sucederá que los submarinos hundidos contaminen las aguas si se dejan como están.

“Contienen una gran cantidad de combustible nuclear gastado que en el futuro seguramente se filtrará al medio ambiente, y sabemos por experiencia que solo pequeñas cantidades de contaminación en el medio ambiente generarían problemas y consecuencias económicas para los productos marinos y la industria pesquera”, analiza.

“Agosto maldito”

Sergei Lappa nació en 1962 en Rubtsovsk, una pequeña ciudad en las montañas de Altai cerca de la frontera con Kazajstán.

Aunque estaba a miles de kilómetros del océano más cercano, cultivó un interés por la navegación y después de la escuela fue aceptado en la academia superior de ingeniería naval en Sebastopol, en Crimea.

Alto, atlético y buen estudiante, fue asignado al servicio más prestigioso de la marina: la Flota Submarina del Norte.

Submarino K-159

Nucelar-Submarine-Decommissioning.ru
La operación de remolque del K-159 se vio afectada por el mal tiempo y el submarino terminó hundido.

Sin embargo, tras la desintegración de la Unión Soviética, el ejército entró en un declive que se reveló al mundo cuando el submarino de ataque de primera línea Kursk se hundió con 118 tripulantes a bordo en agosto de 2000.

Para entonces, Lappa estaba a cargo del K-159, que se había estado oxidando desde 1989 en un muelle en la aislada ciudad naval de Gremikha, apodada la “isla de los perros voladores” por sus fuertes vientos.

En la mañana del 29 de agosto de 2003, llegó la demorada orden de remolcar el decrépito K-159, que había sido amarrado a cuatro pontones de 11 toneladas con cables para mantenerlo a flote durante la operación.

El destino era una base cerca de Murmansk para su desmantelamiento, a pesar de que había pronóstico de viento.

Con los reactores apagados, Lappa y su tripulación de nueve ingenieros operaban el barco con una linterna.

Cuando el submarino fue remolcado cerca de la isla de Kildin a la medianoche, los cables de los pontones de proa se rompieron en un mar embravecido y media hora después se descubrió que el agua entraba en el octavo compartimento.

Pero mientras el cuartel general luchaba con la decisión de lanzar un costoso helicóptero de rescate, la tripulación siguió tratando de mantener el submarino a flote.

A las 2:45 de la madrugada, Mikhail Gurov envió una última transmisión de radio: “¡Nos estamos inundando, hagan algo!”

Para cuando llegaron los botes de rescate del remolcador, el K-159 estaba en el fondo cerca de la isla Kildin.

De los tres marineros que lograron salir, el único superviviente fue el teniente mayor Maxim Tsibulsky, cuya chaqueta de cuero se había llenado de aire y lo había mantenido a flote.

Map: Mar de Barents

Otro submarino nuclear se había hundido durante el mes “maldito” de agosto, escribieron los periódicos rusos, pero el incidente provocó poca atención en comparación con el Kursk.

La marina prometió a sus familiares que reflotarían el K-159 el año siguiente, pero luego retrasó repetidamente el proyecto.

Incluso después de 17 años de búsqueda y corrosión, es probable que al menos los huesos de la tripulación permanezcan en el submarino, según Lynne Bell, antropóloga forense de la Universidad Simon Fraser, de Canadá.

Pero las familias hace tiempo que han perdido la esperanza de recuperarlos.

“Para todos los familiares sería un alivio si sus padres y maridos fueran enterrados, y no que solo estén en el fondo de un casco de acero”, dice el hijo de Gurov, Dimitri.

“Solo que nadie cree que esto suceda”.

Lyudmila Zibulskaya, la madre del teniente Maxim Zybylski, el único sobreviviente del K-159.

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Los familiares de quienes iban a bordo del K-159 recibieron pocas respuestas sobre cómo y cuándo se podría reflotar el submarino.

Sin embargo, la situación ahora ha cambiado, ya que el interés de Rusia se reaviva en el Ártico y en sus desmoronados puertos y ciudades militares soviéticas.

Desde 2013, se han construido siete bases militares árticas y dos terminales petroleras como parte de la Ruta del Mar del Norte, una ruta más corta a China que Putin ha prometido que tendrá 80 millones de toneladas de tráfico para 2025.

El K-159 se encuentra debajo del agua en la parte este del final de la ruta.

Minimizar el riesgo

Rusia, Noruega y otros países cuyos barcos de pesca surcan las ricas aguas del mar de Barents ahora se han encontrado con la espada de Damocles colgando sobre sus cabezas.

Aunque una expedición ruso-noruega de 2014 al K-159 analizó el agua, el fondo marino y animales, como un ciempiés marino, y no encontró radiactividad por encima de los niveles naturales.

Un experto del Instituto Kurchatov de Moscú dijo en ese momento que una falla en la contención del reactor “podría suceder 30 años después de hundirse en el mejor de los casos; y después de 10 años en el peor”. Eso liberaría cesio-137 y estroncio-90 radiactivos, entre otros isótopos.

Si bien el gran tamaño de los océanos diluye rápidamente la radiación, incluso niveles muy pequeños pueden concentrarse en los animales en la parte superior de la cadena alimentaria a través de la “bioacumulación” y luego ser ingeridos por los humanos.

Pero las consecuencias económicas para la industria pesquera del Mar de Barents, “quizás sean peores que las consecuencias medioambientales”, dice Hilde Elise Heldal, científica del Instituto de Investigación Marina de Noruega.

Submarinos rusos siendo remolcados.

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No hay barco en el mundo capaz de levantar el K-159, por lo que se tendría que construir un buque de salvataje especial.

Según sus estudios, si todo el material radiactivo de los reactores del K-159 se liberara, aumentaría los niveles de cesio-137 en los músculos del bacalao en el este del Mar de Barents al menos 100 veces. (Al igual que una fuga del Komsomolets, otro submarino soviético hundido cerca de Noruega que no está programado para ser reflotado).

Aún estaría por debajo de los límites establecidos por el gobierno noruego después del accidente de Chernóbil, pero podría ser suficiente para asustar a los consumidores.

Más de 20 países continúan prohibiendo los productos del mar japoneses, por ejemplo, a pesar de que los estudios no han logrado encontrar concentraciones peligrosas de isótopos radiactivos en los peces depredadores del Pacífico después del accidente de la planta de energía nuclear de Fukushima en 2011.

Cualquier prohibición de la pesca en los mares de Barents y Kara podría costarle a las economías rusa y noruega unos US$140 millones al mes, según un estudio de viabilidad de la Comisión Europea.

Submarino soviético en descomposición.

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El desmantelamiento de los submarinos nucleares de la era soviética ha sido lento, mientras que el ritmo de construcción de nuevos buques nucleares se acelera.

Pero, por otro lado, un accidente mientras se eleva el submarino podría sacudir repentinamente el reactor, mezclando potencialmente elementos combustibles y comenzando una reacción en cadena descontrolada y una explosión.

Eso podría aumentar los niveles de radiación en los peces 1.000 veces más de lo normal o, si ocurriera en la superficie, irradiar a los animales terrestres y humanos, dice otro estudio noruego.

Noruega se vería obligada a detener las ventas de productos del Ártico, como pescado y carne de reno, durante un año o más.

El estudio estimó que se podría liberar más radiación que en el incidente de la bahía de Chazhma en 1985, cuando una reacción en cadena descontrolada durante el reabastecimiento de combustible de un submarino soviético cerca de Vladivostok mató a 10 marineros.

Amundsen argumenta que el riesgo con el K-159 o K-27 es bajo y podría minimizarse con una planificación adecuada, como lo fue durante la remoción de combustible gastado de alto riesgo de la bahía Andreyev.

“En ese caso, no dejamos el problema para que lo resuelvan las generaciones futuras, generaciones en las que el conocimiento sobre el manejo de estos residuos heredados puede ser muy limitado”, dice.

Sin embargo, la seguridad y la transparencia de la industria nuclear rusa a menudo han sido cuestionadas, más recientemente cuando las autoridades holandesas concluyeron que el yodo radiactivo 131 detectado en el norte de Europa en junio se originó en el oeste de Rusia.

Barco carga un submarino.

Nucelar-Submarine-Decommissioning.ru
El costo de reflotar submarinos hundidos con material radioactivo puede ser de cientos de millones de dólares.

La instalación de reprocesamiento de Mayak que recibió el combustible gastado de la bahía de Andreyev en tren tiene una historia problemática que se remonta al peor desastre nuclear del mundo en 1957.

Rosatom continúa negando los hallazgos de expertos internacionales de que la instalación fue la fuente de una nube radiactiva de rutenio-106 registrado en Europa en 2017.

Si bien es necesario rescatar el K-159 y el K-27, Rashid Alimov de Greenpeace Rusia, tiene sus reservas.

“Nos preocupa el seguimiento de este trabajo, la participación pública y el transporte (de combustible gastado) a Mayak”, dice.

Misión personalizada

Levantar un submarino es una extraña hazaña de ingeniería.

Estados Unidos gastó US$800 millones en un intento de levantar otro submarino soviético, un K-129 con motor diesel que transportaba varios misiles nucleares, desde 16.400 pies (5.000 m) de profundidad en el océano Pacífico, bajo la apariencia de una operación minera en un lecho marino.

Al final, solo lograron traer un tercio del submarino a la superficie, dejando a la CIA con poca información útil.

Ese fue el reflote más profundo de la historia. El más pesado fue el Kursk.

Cementerio en San Petersburgo, Rusia, donde descansan los restos de los marinos que murieron en el accidente del submarino Kursk.

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El 20 de agosto de 2020 se cumplieron 20 años del accidente del submarino nuclear Kursk.

Para elevar el último submarino de misiles de 17.000 toneladas desde 350 pies (108 m) de profundidad en el mar de Barents, las empresas holandesas Mammoet y Smit International instalaron 26 grúas elevadoras hidráulicamente en una barcaza gigante y abrieron 26 agujeros en el casco de acero recubierto de goma del submarino operado por buzos.

El 8 de octubre de 2001, apresurándose a vencer la temporada de tormentas invernales después de cuatro meses de trabajo estresante y retrasos, las pinzas de acero instaladas en los 26 pozos levantaron el Kursk del lecho marino en 14 horas, tras lo cual la barcaza fue remolcada a un dique seco en Murmansk.

Con menos de 5.000 toneladas, el K-159 es más pequeño que el Kursk, pero incluso antes de hundirse su casco exterior era “tan débil como el papel de aluminio”, según Bellona.

Desde entonces se ha incrustado en 17 años de sedimentos. Un agujero en la proa parecería descartar poder bombearlo con aire y levantarlo con globos, como se ha sugerido anteriormente.

En una conferencia de donantes del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo en diciembre, un representante de Rosatom dijo que no había ningún barco en el mundo capaz de levantarlo, por lo que se tendría que construir un barco de salvataje especial.

Eso aumentará el costo estimado de unos US$330 millones para levantar los seis objetos más radiactivos.

Los donantes están discutiendo la solicitud de Rusia para ayudar a financiar el proyecto, dijo Balthasar Lindauer, director de seguridad nuclear del BERD.

“Hay consenso en que hay que hacer algo allí”, dice.

Soldados conmemorando los 20 años del hundimiento del submarino Kursk.

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En el hundimiento del submarino nuclear Kursk murieron 118 personas.

Cualquier buque construido a medida probablemente necesitaría un grupo de tecnologías especializadas, como propulsores de proa y popa, para mantenerlo posicionado con precisión sobre el naufragio.

Pero en agosto, Grigoriev le dijo a un sitio web financiado por Rosatom que un plan que la compañía estaba considerando involucraría un par de barcazas equipadas con grúas de cable hidráulico y aseguradas a amarres en aguas profundas.

En lugar de pinzas de acero como las que se insertan en los agujeros del Kursk, unas pinzas curvas gigantes agarrarían todo el casco y lo levantarían entre las barcazas.

Una barcaza parcialmente sumergible se colocaría debajo, luego se llevaría a la superficie junto con el submarino y finalmente se remolcaría a puerto.

Tanto el K-27 como el K-159 podrían recuperarse de esta manera, dijo.

Una de las tres empresas de ingeniería que trabajan en propuestas para Rosatom es la oficina de diseño militar Malachite, que redactó un proyecto para elevar el K-159 en 2007 que “nunca se realizó por falta de dinero“, según su diseñador principal.

Este año, la oficina comenzó a actualizar este plan, dijo un empleado a la BBC en el vestíbulo de la sede de Malachite en San Petersburgo. Sin embargo, quedan muchas preguntas.

“¿En qué estado está el casco? ¿Cuánta fuerza puede soportar? ¿Cuánto sedimento se ha acumulado? Necesitamos examinar las condiciones allí”, dice el empleado, antes de que llegue el jefe de seguridad para interrumpir nuestra conversación.

Paradoja nuclear

La operación de reflote de los seis objetos radiactivos encaja con una imagen de Putin diseñada como un defensor del frágil entorno ártico.

En 2017, inspeccionó los resultados de una operación para retirar 42.000 toneladas de chatarra del archipiélago de Franz Josef Land como parte de una “limpieza general del Ártico”.

Ha hablado sobre la preservación del medio ambiente en una conferencia anual para las naciones árticas.

Y el mismo día de marzo de 2020 en el que emitió su proyecto sobre los objetos hundidos, firmó una política ártica que enumera “proteger el medio ambiente ártico y las tierras nativas y los medios de vida tradicionales de los pueblos indígenas” como uno de los seis intereses nacionales en la región.

Submarino ruso.

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Al menos ocho submarinos nucleares más se agregarán a la Flota del Norte, mientras que los restos de la flota nuclear soviética yacen en el lecho marino.

“Para Putin, el Ártico es parte de su legado histórico. Debe estar bien protegido, brindar beneficios reales y ser limpio”, dijo Dimitry Trenin, director del centro de estudios Carnegie Center de Moscú.

Sin embargo, mientras busca un Ártico “limpio”, el Kremlin también respalda el desarrollo de gas y petróleo en el Ártico, que representa la mayor parte del transporte marítimo en la Ruta del Mar del Norte.

La estatal Gazprom construyó uno de los dos grupos de petróleo y gas en crecimiento en la península de Yamal, y este año el gobierno redujo los impuestos sobre los nuevos proyectos de gas natural licuado en el Ártico al 0% para aprovechar algunos de los billones de dólares de combustibles fósiles y riqueza mineral en la región.

E incluso mientras Putin limpia el legado nuclear soviético en el lejano norte, está construyendo su propio legado nuclear.

Una marcha constante de nuevos rompehielos nucleares y, en 2019, la única central nuclear flotante del mundo han vuelto a convertir al Ártico en el mayor sitio acuático nuclear del planeta.

Mientras tanto, la Flota del Norte está construyendo al menos ocho submarinos y tiene planes de fabricar varios más, así como ocho destructores de misiles y un portaaviones, todos ellos de propulsión nuclear.

También ha estado probando un dron submarino de propulsión nuclear y un misil de crucero.

En total, podría haber hasta 114 reactores nucleares en funcionamiento en el Ártico para 2035, casi el doble que en la actualidad, según un estudio de Barents Observer de 2019.

Este crecimiento no ha pasado sin incidentes.

Buques en el Mar de Barents.

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Para 2035, podría haber hasta 114 reactores nucleares en el Ártico, informó el Observador de Barents, entre ellos la planta de energía flotante Akademik Lomonosov.

En julio de 2019, un incendio en un sumergible nuclear de aguas profundas cerca de Murmansk casi provocó una “catástrofe de escala mundial”, según los informes, dijo un oficial en el funeral de los 14 marineros muertos.

El mes siguiente, un “sistema de propulsión reactiva de combustible líquido” explotó durante una prueba en una plataforma flotante en el Mar Blanco, matando a dos personas y aumentando brevemente los niveles de radiación en la cercana ciudad de Severodvinsk.

“Los esfuerzos conjuntos de la comunidad internacional, incluidos Noruega y Rusia después de la desintegración de la Unión Soviética, utilizando el dinero de los contribuyentes para limpiar los desechos nucleares, fue una buena inversión en nuestros sitios de pesca”, dice Nilsen de The Barents Observer.

“Pero hoy en día hay cada vez más políticos en Noruega y Europa que piensan que es una gran paradoja que la comunidad internacional esté brindando ayuda para asegurar el legado de la Guerra Fría mientras parece que Rusia está dando prioridad a la construcción de una nueva Guerra Fría”, opina.

Mientras la agencia civil Rosatom tenga la tarea de limpiar, el ejército ruso tiene pocos incentivos para frenar esta ola de armas nucleares, señala Nilsen.

“¿Quién va a pagar por la limpieza de esos reactores cuando ya no estén en uso?” pregunta.

“Ese es el desafío con la Rusia actual, que los militares no tienen que pensar qué hacer con el muy, muy costoso desmantelamiento de todo esto”, advierte.

Por lo tanto, si bien la limpieza nuclear que se avecina será la más grande de su tipo en la historia, puede resultar solo un preludio de lo que se necesita para hacer frente a la próxima ola de energía nuclear en el Ártico.

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