Regresa el beisbol a Ciudad del Carmen tras 50 años de ausencia
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Regresa el beisbol a Ciudad del Carmen tras 50 años de ausencia

Tras 50 años de ausencia, regresa el beisbol a Campeche con el equipo Delfines, mascota de la Univesridad Autónoma de Ciudad del Carmen
Por Kristian Antonio Cerino
17 de marzo, 2012
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El béisbol llegó a ciudad del Carmen en los años en que aún se pescaba camarón. Era abundante el crustáceo que nadie protestó cuando decidieron llamarle al equipo de la isla: Los camaroneros del Carmen.
Pero, la bola comenzó a lanzarse muchos años atrás, años en los que no había puentes y sí escasos automóviles que eran transportados en barcazas entre el pueblo de Atasta y ciudad del Carmen. Es una historia que sólo recuerdan pocos carmelitas que día y noche hablan del béisbol. Lo comen.

Les digo que el béisbol inició en un parque de pelota, un estadio hecho de madera en 1948.

Cronistas como Conrado Ocampo Godoy  guardan en la memoria, y en pequeños recortes -de periódicos- amarillentos, el line up de un 16 de septiembre de 1948, un juego entre Veteranos y Novatos, dos equipos sensación en la antigua isla del Tris, como se llamó primero a ciudad del Carmen, Campeche, cuando fue invadida por piratas como Francis Drake.

Pero, insisto, el béisbol emprendió aquí su tradición en 1905 con equipos locales y cuyos nombres sólo se almacenan en la mente de los viejos. Ya nadie habla de Carmen Star, el primer equipo que se fundó en Carmen. Hoy que los carmelitas están felices porque después de medio siglo de espera habrá béisbol de Liga Mexicana, con el equipo Delfines -la mascota institucional de la Universidad Autónoma del Carmen- y así coronar las diferentes facetas del rey de los deportes en la isla, es el  momento de abrir el baúl para regresar en el tiempo y decir cómo nació el béisbol en un sitio donde la bola vuela con intensidad frente a los barcos y la mar.

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A ciudad del Carmen el béisbol les llegó por contagio. De pronto la pelota se lanzó de un lado a otro y se oyeron palabras como home run o strike. La isla con menos de 50 mil habitantes empezó a mostrar un interés por un deporte norteamericano.

Con jugadores nativos y otros más procedentes de Cuba -otra gran isla- el béisbol pasó de los juegos en los campos improvisados a los juegos en parques o estadios que fueron creciendo en capacidad hasta construir uno para la práctica del béisbol profesional: el Resurgimiento, el estadio recientemente remodelado para los juegos de los Delfines, el equipo que se estrena en la Liga Mexicana de Béisbol.

Para hablar de béisbol mexicano empezaríamos, primero, por recordar a sus primeros practicantes en ciudad del Carmen: Chester Anderson y Julio Cámara. Ellos y otros más creyeron en que lanzar y chocar la bola tenía sentido. ¡Y vaya que tenían razón!

Conrado Ocampo Godoy, ex pelotero y ex directivo de la Liga Municipal de ciudad del Carmen, mostró los line up (o las alineaciones) que conserva entre libretas, papel periódico y fotos que metió entre marcos que cuelgan de la pared de su casa. Echarle un vistazo a la historia del béisbol en Carmen es comenzar por la sala y las habitaciones de este hombre de baja estatura y de lentes amplios…

De 1905 a 1930, la expectación por el béisbol aumentó. Esto no fue fortuito. El equipo Carmen Star hizo lo que nadie esperaba en esta isla que está a escasos 3 metros sobre el nivel del mar. Por primera vez un equipo de peloteros llenó las gradas de un estadio de béisbol. Un estadio al que le llamaron Miami, hecho con madera y cuya capacidad era de 300 personas. El estadio era un manicomio y sus maderas amenazaban con resquebrajarse ante el brinco de los aficionados por los batazos que iban a la pradera izquierda. Pero la sorpresa más grande fue que los carmelitas dignificaron este deporte pagando 50 centavos por mirar a sus estrellas jugando en el campo o lo que algunos narradores llaman “el diamante”. Aunque usted no lo crea, así como brotó el interés de los fanáticos, también el de los anunciantes, Superior y Pepsi-Cola. Justo aquí, el béisbol fue rentable.

Carmen Star cumplió una de las primeras etapas del rey de los deportes. Con el entrenamiento de  nuevos peloteros se formó la selección “Carmen” dirigidos por el experimentado Miguel Pérez López.

En el Miami, un estadio con una efervescencia y con una pasión terrible -se lee en recortes amarillentos- jugaron cubanos como Souza o el Títere Cárdenas. Sin embargo, la vida de los estadios, en ocasiones, suele ser breve. El Miami, el que almacenó los primeros gritos de los aficionados, murió después de 3 años por la construcción de otro: el campo deportivo Miguel Alemán, con capacidad para 800 personas, un estadio de concreto y con un techo de lámina.

Para recordar lo que fue el Miami basta con cerrar los ojos y pensar en cómo los equipos Veteranos y Novatos, hicieron públicos sus line up en la prensa carmelita:

Beisbol: campo deportivo Miami

Jueves 16 de septiembre, 1948
Veteranos vs Novatos.
Line up – Veteranos:

Carlos Manzanilla, Juan Alva, Enrique Solís, Cayetano Jarrin, Joel Hernández, Manin Badillo José M. Cervera, Carlos Cota Ortiz, Erasmo Canúl, Pedro Novelo, Guillermo Palmer, Nicolás Ortega, Aristeo Badillo y José Escalante.

Line up – Novatos:

Alberto Novelo, Cielo Juárez, Gonzalo Badillo, Manolín Pacheco
Miguel A. Pérez, Salvador González Cap, Quincho Ayala, Mario Arias, Augusto Aguilar, Miguel Fonoy, Florencio Pérez  y Pedro Pérez.

Para que nos demos una idea, dicen los que saben de béisbol en Carmen, que haber visto un juego entre Veteranos y Novatos equivale a ver un partido entre Yanquis y Boston o un Tigres-Diablos.

Manin Badillo fue un pitcherazo de primera línea compadre. Yo lo quisiera ver de frente (otra vez), un señor pitcher, de respecto, dice Ocampo Godoy, el hombre-béisbol de los 62 años.

Para 1967 abrió sus puertas el estadio Miguel Alemán. Quedó atrás la madera del Miami (y sus árboles de pino que estaban en los alrededores) y en el nuevo parque de pelota el aficionado volvió a llenar las gradas. De vivir una liga amateur, el béisbol adquirió otras proporciones. Se inauguró la primera Liga Peninsular y los jugadores de la isla se midieron con otros peloteros de la capital campechana, de Veracruz, de Tabasco y de Yucatán.

Al Miguel Alemán (en donde hoy está asentada una empresa gasera) le llamaron “el coloso del béisbol” y a su nuevo equipo profesional, sin ninguna objeción, Camaroneros del Carmen. En algunas monografías, se lee que en 1940 la economía de la isla estaba sustentada en la pesca del camarón. Había tanto camarón que el desayuno, el almuerzo y la cena, era a base del crustáceo. Cualquier actividad artística o deportiva era llamada por el producto ícono de la isla: el camarón.

Bueno, si alguien llega a ciudad del Carmen pasará –antes de llegar al estadio Resurgimiento- por la glorieta El Camarón. Pero camarón que se duerme amanece en coctel… y un día, después de 30 años, la producción camaronera vino a la baja y la economía entró en crisis. Profunda. Si no es por el descubrimiento del pescador Rudesindo Cantarell, quien sólo encontró petróleo para los siguientes 30 años y más, las finanzas de la isla seguirían dependiendo de los pocos productos del mar.

Mientras apareció el petróleo, Camaroneros del Carmen significó para los carmelitas los días de gloria del béisbol estatal. El equipo ya no sólo jugaba en la isla (al suroeste de la Península de Yucatán) sino que se desplazaba por barco y por tierra a Palizada (Campeche), Villahermosa (Tabasco) y a Veracruz.

Comandados por Leonel Aldama Cubano, Camaroneros del Carmen tenía en su roster a jugadores como Luis Miguel Casa Blanca, Celso Oviedo, José Luis “el pato” Hernández, Orlando Lugo, el zurdo Leiva, César Cueva, Francisco Arias “la pancha”, entre otros.

Si entre 1905 y 1930 eran poquísimos los equipos en Carmen, para 1972 ya habían 7 que jugaban en la liga más representativa de la isla, y en este orden: Hnos. Barrientos, Sultanes de la Isla Camaronera, Lobos Bancomer, Atléticos Farmacia Cuauhtémoc, Mariscos del Carmen, Pequeños gigantes del I.M.S.S., y Cardenales del Sindicato de  Camaroneros. Como leen, el camarón seguía usándose como nombre para los equipos de béisbol. Un domingo 19 de noviembre de 1972, a las 10 de la mañana, el presidente municipal de Carmen, Álvaro Rosiñol Novelo, lanzó la primera bola en el campo deportivo Miguel Alemán. El lanzamiento fue sólido y el grito de algunos fanáticos fue de play ball cuando la pelota disparada por el alcalde llegó a manos del receptor. Empero, el sueño de un equipo de primera en la Liga Mexicana de Béisbol, aún estaba lejos.

Las crónicas deportivas precisan que aquel día soleado hubo una “regia inauguración” con “siete bien nivelados equipos”. Los peloteros desfilaron con “sus guapas madrinas” y juraron con profesionalismo en esta isla fundada el 16 de julio de 1717, una proporción de tierra y mar que mide 37 kilómetros de largo por 7 kilómetros de ancho.

En el Miguel Alemán las carreras eran anotadas en la pizarra o en su caso los números eran colgados con ganchos. Si el anotador fallaba no había otra salida que memorizar mentalmente las carreras. A decir de los cronistas de los años 70´s, “cada carrera electrocutaba al público”.

El Miguel Alemán duró muy poco. Paralelo a la construcción del nuevo estadio en la isla, el Resurgimiento, el nacimiento de un nuevo equipo -de Liga Mexicana en la capital de Campeche-, y el crecimiento poblacional, hizo que el Miguel Alemán quedara obsoleto y no acorde a las necesidades de la época.

“Se llevaron la franquicia (de Carmen) para hacer Piratas de Campeche y así se alineó a la Liga Mexicana por ser la capital”. Los Piratas llegaron al circuito veraniego en 1980.

“Consideraron que aquí no habría atracción por el béisbol pero la mayoría de los fanáticos eran de ciudad del Carmen”, me dijo un carmelita que jura por dios que él, con la oportunidad que tienen los peloteros de hoy, hubiera salido de la isla para jugar en el viejo estadio del Seguro Social (casa de Tigres y Diablos, cuando se vivía la guerra civil) o al extranjero, con Yanquis o Boston.

Algunos periodistas murieron sin saber que en Carmen se jugaría béisbol profesional. Cuando la Liga optó por la capital del estado para autorizar la llegada de Piratas, fue que comenzó la rivalidad entre los carmelitas y los campechanos.

En algunos momentos de la historia, Carmen -con equipos semiprofesionales- enfrentó a Piratas de Campeche en la isla. Si viviera aquel hombre llamado “el pata e cotorra”, nos mostraría  su estandarte que izaba en el estadio de béisbol: un pirata atravesando al camarón. Pero a Delfines, el nuevo equipo profesional de Carmen, ya no lo vio ni “el pata e cotorra”, ni doña Carmela Ceballos, una “fanática de hueso colorado”, que dio su vida por ver al pitcher y a los bateadores entregándose a placer por la bola.

Cómo ha crecido la isla, no en extensión, pero sí en habitantes. De unos 50 mil habitantes cuando la pelota volaba en el estadio Miami o en el Miguel Alemán, a los 169 mil 566 habitantes, que desde ahora ya son testigos de cómo puede coronarse o celebrarse el tener una plaza de primera para que se juegue el béisbol mexicano.

Le pregunto a un isleño que apoyará con su voz y sus aplausos al equipo de Delfines de ciudad del Carmen en (este) 2012, cómo responde un carmelita cuando le llaman por campechano.

“Perro”, dice a la velocidad del viento. Así será la rivalidad deportiva en lo que ya será el clásico entre Delfines y Piratas, ambos equipos con la mirada puesta al mar y en el mismo Golfo.

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El estadio Resurgimiento nació con una estrella en la frente. Aquí jugaron los Camaroneros del Carmen para celebrar la construcción del inmueble. Una vez que el gobernador José Ortiz Ávila cortó el listón y los carmelitas ingresaron por sus pasillos y atiborraron las gradas, la bola voló y voló porque así le pegaba Francisco Panchón Hernández, jugador consentido de la afición isleña. José de la Cruz Casanovas, a los 17 años, miró cómo la pelota bateada por Panchón no sólo cruzó la barda por el jardín izquierdo sino que ésta alcanzó las lámparas de una de las torres que alumbraban el Resurgimiento.

Fue un señor batazo, un maderazo que levantó a los aficionados de las gradas para entregársele al Panchón, porque si alguien sabía pegarle con rencor a la bola, era él. Sólo él.

El Resurgimiento fue inaugurado el 5 de marzo de 1967. En la placa conmemorativa a la inauguración se lee: “construido con dinero del pueblo”. Esto se lo pregunté a un carmelita y me dijo que “ese estadio” es de todos los que viven en la isla.

En el primer juego que se realizó en el Resurgimiento, el equipo de casa -los Camaroneros del Carmen- ganaba pero en las últimas entradas, Diablos Rojos del México se impuso 8 carreras a 4.
Un año después, los Camaroneros del Carmen fueron campeones y la afición se desbordó como tsunami para abrazar a los peloteros que habían logrado la hazaña en la recién estrenada Liga del Sureste.

Desde luego, la victoria se concretó a un batazo bestial del Panchón para dejar tendido sobre el césped a los Piratas de Campeche. En aquel memorioso triunfo, el Resurgimiento era un volcán en erupción con sus más de 5 mil asistentes.

Pero, ¿quién dirigía a los Camaroneros en 1968? Es inigualable Rosendo Lolis del Río. De su mano, se logró el campeonato pero con los brazos y las piernas de jugadores como el Panchón, Alejandro Zazueta, Héctor Palomino, Francisco Conde Ramírez, Faustino León el tigre. Y otros.

La Liga del Sureste, que cobró importancia por la participación de otros clubes procedentes de Mérida, Villahermosa, Orizaba, Las Choapas y Córdoba, hizo del Resurgimiento, que junto con el Carta Blanca -de Mérida- se consideraba uno de los mejores y modernos estadios del país, según las crónicas en los diarios carmelitas.
Por algunos años, en el nuevo estadio de ciudad del Carmen, ya no se jugó béisbol. Por momentos cerró su taquilla y sus accesos y esporádicamente se usó para otras actividades ajenas a la pelota caliente. Por citar: en el Resurgimiento jugó Hugo Sánchez, el futbolista mexicano, con la selección olímpica. Con decirles que en el mismo suelo que pisó el Panchón sin dejar de mirar la barda del estadio para no perder de vista la pelota que había bateado, cantó el charro de México, Antonio Aguilar.

Sin glorias, por más de una década, el Resurgimiento (emanado de un slogan que usó un gobernante) más allá de renacer de la cenizas, estuvo condenado a ya no vivir del béisbol.

Como un ave fénix, el estadio fue remodelado en los años de 1995 y 96. El rector de la Universidad Autónoma del Carmen (Unacar), Eduardo del Carmen Reyes Sánchez, abrió la billetera y soltó el dinero para revestir al Resurgimiento. Años atrás había quedado el equipo de Camaroneros del Carmen para dar paso, en la recta final del siglo XX, al club Delfines, la mascota oficial de la Unacar. El camarón era cosa del pasado y desde 1996, el delfín  -el mamífero marino e inteligente- era el emblema de la isla y de su béisbol. En este año, en el 96, se apertura la Liga Estatal Campechana y la esperanza de tener un equipo grande, volvió a la mente de los carmelitas.

Así, los Delfines fueron campeones (categoría sub.20) en 1997. Esto no lo hubiera escrito si no ha sido porque el pitcher Salvador Arellano dominó a sus adversarios desde la loma de los disparos. La alegría se prolongó en 2001 cuando los mismos Delfines fueron campeones de la Liga Estatal Campechana.

Del Resurgimiento se cuentan historias como el día en que un pitcher procedente de Piratas, pero jugando con Delfines, entró al relevo y perdió el juego contra Guerrero de Oaxaca:

Se ganaba y se perdió en la última entrada por pizarra de 12 a 8. Los Guerreros atraparon al Delfín y se lo comieron por culpa del lanzador campechano, el día en el que otro rector de la Unacar, José Nicolás Novelo, estrenaba las luces del estadio.
—Ese pitcher dio seis bases por bola. Seis. Y perdimos.

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En el 2012, las remodelaciones al estadio Resurgimiento beneficiaron a los fanáticos. De 5 mil espacios, ahora hay unos 9 mil.

Pero, para que Delfines llegara a la isla como  equipo de Liga Mexicana, valieron las recomendaciones que llegó a dar en su momento Roberto Manzur, el propietario de los Diablos Rojos del México. Él conoce bien la plaza de ciudad del Carmen y cree que aquí el equipo prosperará.

El cronista de béisbol, Álvaro Peralta, dijo –a propósito de la franquicia Tecolotes que ahora será Delfines- que Tecolotes es un equipo ligado a campechanos. Uno de estos peloteros vinculado con la isla fue el orgullo carmelita, Nelson Barrera, que jugó con Tecolotes un club que antes fue llamado La Junta.

Peralta, un cronista premiado por su trayectoria en el deporte, y quien conoce bien la Liga Peninsular, recuerda que aquí entre Campeche y Yucatán jugaron peloteros como El negro de Guaymas, y lanzadores cuyos nombres alcanzaron cartel en México y en Estados Unidos: El Metralleta, el Roque Valdés, un Roque que después de jugar en Tigres se hizo jugador de grandes ligas.

A Peralta le pregunto si habrá futuro con Delfines. Pero él dice que la gente de Carmen está muy entusiasmada, y que hay algunos agoreros, que dan malos presagios, que no le dan futuro al equipo: el niño ya nació pero va a crecer.

Lo que sí acepta Peralta es que en Carmen, como sucedía hace años, ya no se enseña a jugar béisbol, que el aprendizaje podría retomarse a partir del entusiasmo de la gente de que ya hay equipo de Liga Mexicana.

Hay que recordar a Cafeteros de Córdoba de 1973, un equipo de expansión que logra el campeonato. Delfines se está armando. El equipo que llega a Carmen es de mucha alcurnia.

Con la llegada de Delfines a ciudad del Carmen, al estadio Resurgimiento, el único ausente será el cronista Sergio Arturo Jiménez de la Peña. Murió 6 meses antes de confirmarse la autorización de la plaza de Carmen para jugarse béisbol. A él también se le debe que haya equipo de primera en la isla. Cada vez que podía le pedía a los directivos de la Liga Mexicana que no se olvidaran de ciudad del Carmen. Un problema renal, a los 47 años, le quitó la vida y el micrófono de radio Delfín.

Álvaro Peralta, lo conmemora así: un gran cronista. Narró con Chucho Lozano, con el Mulato de Córdoba, con Domingo Septien. En fin.
Lo que no olvida Peralta fue aquel campeonato estatal de Delfines en el 2004, un juego que sí vio el cronista  Sergio Arturo Jiménez de la Peña. Los Delfines perdían pero llegaron de atrás y le ganaron al Triangulo Rojo de  Seybaplaya:

Le sacaron el juego al “pochitoque” Sánchez  en la novena. Se ganó 3 a 2, con hit de Atilano. El Resurgimiento fue una locura.
La memoria de Álvaro Peralta equivale a un disco duro de computadora. En éste se registra, incluso,  aquel juego en ciudad del Carmen que duró 24 entradas. 24.

Si en Villahermosa, la capital de Tabasco, se recuerda un juego que duró 30 entradas, éste, el de Carmen, también es de esos juegos históricos. Esto sucedió hace 25 años. Álvaro lo tiene presente porque él participó en aquel juegazo en la isla entre Madereros del 20 de noviembre contra Rancheros de la cooperativa mar del sureste. El juego comenzó a las 2 de la tarde y se prolongó durante 8 horas. Así de grande es la pasión que los carmelitas sienten por el béisbol.

De Álvaro se dicen muchas cosas como periodista deportivo, que es de los pocos narradores que ya fue testigo –como cronista de radio- de  un juego sin hit y carrera, un juego perfecto, y el hit 2 mil del carmelita Nelson Barrera.

Narró el juego perfecto de Israel Velázquez jugando para Bravos de León, un duelazo de pitcheo ante Piratas de Campeche. Luego el sin hit ni carrera de Bernardo Cuervo con Piratas a Petroleros de Minatitlán, a través de la estación radiofónica XEIT.

Me tocó presenciar el juego perfecto Don Henkel en Campeche. Cuando Ricardo Sandate en Mérida ponchó a 17 y perdió el juego en 10 entradas. Sobre el juego perfecto que lanzó Israel Velázquez, aún se oye la manera en que Álvaro Peralta concluyó su narración, una descripción emotiva de lo que había presenciado, pues no hay que olvidar que muchos cronistas llegan a morir sin narrar uno de estos grandes juegos:

Voz en off:

Estamos en la parte baja de la séptima entrada. Aquí la gente se pone de pie, empieza a aplaudirle. Yo creo que ya Israel Velázquez se dio cuenta que está a punto de consumar la gran hazaña. No me atrevo a mencionarla porque le puedo echar la sal. Esto no se acaba hasta que se acaba. Digo la frase inmortal del inmortal también Jogy Berra. Viene el lanzamiento, swin abanicando se acaba el juego. Juego sin hit ni carrera. Israel Velázquez entra al libro de los record y nosotros hemos sido testigo de esta historia.

El béisbol continúa en ciudad del Carmen en los años en que el petróleo aún se sigue extrayendo. En los años en que el camarón se importa y en los años en que los Delfines ya comenzaron a batear.

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Qué tan ‘rutinarias’ son las suspensiones de ensayos como el de la vacuna de AstraZeneca

El anuncio de la suspensión temporal de las pruebas clínicas de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y AstraZeneca hizo énfasis en el carácter "rutinario" de la medida. ¿Significa eso que no hay motivos para preocuparse?
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9 de septiembre, 2020
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El anuncio de la suspensión temporal de las pruebas clínicas de la vacuna contra el coronavirus que desarrollan la universidad de Oxford y AstraZeneca, hecho el martes, hizo énfasis en el carácter “rutinario” de la medida.

“Esta es una acción de rutina que tiene que darse siempre que haya una enfermedad potencialmente inexplicable en uno de los ensayos”, aseguró la portavoz de la farmacéutica, Michelle Meixel, en un comunicado.

“En pruebas a gran escala habrá enfermedades por casualidad, pero deben revisarse de forma independiente para verificar esto con cuidado”, insistió la vocera.

Y hasta las autoridades de salud de México -uno de los países llamados a participar en la fabricación de la vacuna- pidieron no sacar las cosas de proporción como producto del anuncio.

“Quiero dejar claro, no hay que anticipar vísperas, no empezar a especular sobre la seguridad, en general de las vacunas, y en particular de esta que está involucrada porque no tenemos la información correspondiente”, dijo el subsecretario de salud mexicano Hugo López Gatell.

Y, efectivamente, todavía es demasiado pronto para saber si los problemas de salud que motivaron la hospitalización del voluntario que participaba en la fase tres de los ensayos clínicos en Reino Unido fueron provocados por la vacuna.

Vacuna contra el coronavirus.

Reuters
La farmacéutica presentó la medida como “una acción de rutina”.

Según The New York Times, el voluntario fue diagnosticado con mielitis transversa, un síndrome inflamatorio que afecta la médula espinal y puede ser causada por infecciones virales, pero también por otros trastornos de la mielina, como la esclerosis múltiple.

Esto todavía no ha sido confirmado por AstraZeneca, que insistió en que “la situación está siendo investigada por un comité independiente y es demasiado pronto para concluir el diagnóstico específico”.

Y el carácter “rutinario” de este tipo de medidas también fue estacado por el corresponsal en temas de salud de la BBC, Fergus Walsh, quien informó que esta es de hecho la segunda pausa en los ensayos de Oxford y AstraZeneca “desde que los primeros voluntarios fueron inmunizados en abril”.

¿Motivo de preocupación?

“A primera vista, puede parecer alarmante: un ensayo de una vacuna -y no cualquier vacuna, sino una que recibe una grandísima atención mundial- se pospone debido a una sospecha de reacción adversa grave”, reconoció Walsh.

“Pero tales eventos no son inauditos“, destacó el periodista de la BBC.

Prueba de la vacuna de AstraZeneca en Brasil

AFP
Esta es la segunda interrupción de los ensayos clínicos de la vacuna de AstraZeneca.

“Cuando se tienen más de 18.000 adultos en pruebas en todo el mundo, en algún momento alguien se va a enfermar. Y si hay alguna duda (acerca de las causas) lo correcto es hacer una pausa e investigar”, explicó Walsh.

Y en lo mismo insistió Sir Jeremy Farrar, un experto en control de enfermedades infecciosas y director del Wellcome Trust, una organización benéfica de investigación biomédica con sede en Londres.

“Yo he sido tanto un investigador como un participante en este tipo de pruebas de vacunas, y a menudo hay pausa. Pero para mí esto solo subraya lo importante que es que este tipo de ensayos se hagan correctamente, que haya supervisión independiente y que podamos confiar en los reguladores”, le dijo a la BBC.

“Sí, las pausas son comunes, pero tenemos que tomarlas en serio. Cada una de estas pausas debe ser tomada en serio”, insistió.

Vacunas contra la covid-19

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Las grandes farmacéuticas se han comprometido a mantener los más altos estándares éticos y científicos.

Por lo pronto, la suspensión temporal de las pruebas se produce justo un día después de nueve grandes farmacéuticas, incluida Astrazeneca, se comprometieran públicamente a mantener los más altos estándares éticos y científicos en la búsqueda de una vacuna contra el coronavirus.

Y según Walsh, el equipo de la Universidad de Oxford cree que la pausa “demuestra que están comprometidos con la seguridad de sus voluntarios y con los más altos estándares de conducta en sus estudios”.

El futuro

Astrazeneca, sin embargo, también dijo que estaba trabajando para “acelerar” la revisión del caso, “para minimizar cualquier impacto potencial en el cronograma del ensayo”.

Y para el corresponsal de temas de salud de la BBC, una decisión sobre la continuación de las pruebas podría tomarse en materia de días.

Logos de AstraZeneca

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AstraZeneca quiere retomar los ensayos lo antes posible, pero sin comprometer la seguridad de los participantes.

“Hasta entonces todos los lugares de vacunación en Reino Unido, Brasil, Sudáfrica y Estados Unidos estarán paralizados“, destacó Walsh.

López Gatell, sin embargo, fue más cuidadoso con respecto a los posibles tiempos de reanudación de las pruebas.

“Hay situaciones que se resuelven en 24 horas o 72 horas y ya se reactivan, pero si es algo que requiere otro tipo de investigaciones más detalladas en los tejidos humanos, en los líquidos humanos, en la historia clínica de la persona afectada, se requerirá más tiempo“, explicó el funcionario mexicano.

“Es difícil predecir cuánto durará la suspensión”, agregó, luego de explicar que como México no está participando en las pruebas clínicas, la única suspensión de las mismas para el país sería “que se retrase el momento de llegada de vacuna”.

A menos, claro está, que el peor escenario se confirme y las pruebas no logren confirmar la seguridad del producto.

La vacuna que desarrollan la Universidad de Oxford y AstraZeneca utiliza una versión genéticamente modificada del adenovirus que causa el resfriado común en los chimpancés.

Y según sus competidores rusos, “a diferencia de los muy bien estudiados vectores adenovirales humanos (como el que ellos emplean para su vacuna Sputnik V), no hay estudios de largo plazo para vacunas innovadoras basadas en ARNm y adenovirus de monos”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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