La mariguana es la droga de mayor consumo en Suiza
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La mariguana es la droga de mayor consumo en Suiza

10 de marzo, 2012
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Plantas de mariguana en Kerzers, Suiza. Foto: verfotosde.org

En Suiza la droga que más se consume es la mariguana y los jóvenes son quienes más la usan, en un país en el que su consumo está prohibido.

El Departamento Federal de Asuntos Exteriores estimó que en Suiza, un país con siete millones de habitantes, “hay aproximadamente medio millón de personas que consumen un total de cien toneladas de hachís y mariguana cada año”.

Una encuesta de la Oficina Federal de Salud Pública, realizada en 2007, reveló que 20 por ciento de la población entre 15 y 64 años consumieron cannabis al menos una sola vez en su vida y una cuarta parte de ellos aún siguen consumiéndola.

Según el Grupo de Estudios de las Adicciones de Suiza (GREA) el potencial de ingresos anual por la venta de droga es de entre 245 a 418 millones de francos suizos en el mercado negro.

Sin embargo, indicó que es difícil estimar una cifra sobre los ingresos por la venta de droga ya que en la calle, donde los precios son mucho más altos, los vendedores pueden alcanzar un volumen de negocio dos veces mayor.

El hachís, al igual que la heroína llega a Suiza principalmente de Marruecos, así como de el sur de Asia y Afganistán.

Pero la producción de mariguana en el interior del país “sigue siendo el pilar de oferta más importante en el mercado de cannabis”, indició el GREA.

Además, va en aumento la tendencia de la auto-suficiencia de los consumidores que cultivan de manera individual la planta.

A ello se suma que los grupos delictivos también cultivan la mariguana dentro de los edificios, lejos de la vista y bajo luz artificial, en instalaciones camufladas, automatizadas, controladas y con inversiones iniciales muy elevadas.

El GREA indicó que los principales actores en el cultivo son ciudadanos suizos, así como personas provenientes de los Balcanes.

La encuesta de Oficina Federal de Salud Pública, también mostró que entre los jóvenes de 15 a 19 años que aceptaron que al menos una vez en su vida han consumido hachís o marihuana, el 30.1 por ciento son hombres y el 16.7 por ciento mujeres.

En 2007, la proporción de residentes de la Suiza Francófona que consumió cannabis fue ligeramente mayor que la proporción de los que la consumen en la Suiza alemana.

Además, el 3.4 por ciento de la población mayor de 15 años, tenían un consumo corriente de cannabis en el momento de la encuesta, situación que se ha mantenido relativamente estable en la última década.

La encuesta indicó que La proporción de personas que habían fumado cannabis al menos una vez a la semana se redujo de 1.7 por ciento en 2002 al 1.3 por ciento en 2007.

No obstante, según el estudio entre los jóvenes de 16 a 18 años que fuman diario mariguana se registró un ligero aumento entre 2004 y 2007.

Respecto a la situación legal, en fecha reciente el Consejo Nacional Suizo votó 100 a favor y 68 en contra de suavizar la legislación nacional sobre el consumo de mariguana.

La mayoría de los parlamentarios propone que las personas que son sorprendida fumando cannabis en público paguen una multa, en lugar de ir a la corte.

La derecha política está dividida sobre el asunto. Los liberales y los demócrata-cristianos apoyan la medida, pero el Partido del Pueblo Suizo está en contra.

Analistas consideran que sancionar con una multa constituiría una relajación grave de la ley de estupefacientes en el camino a la legalización del consumo de cannabis, que la población rechazó en una votación de 2008.

Indicaron que con ello se enviaría un mensaje equivocado a los jóvenes y haría que la lucha contra el narcotráfico sea más difícil.

Pero los socialdemócratas aseguraron que van a luchar para que la sanción sea aprobada, sin embargo la propuesta aún tiene un par de obstáculos que superar.

Notimex*

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Elecciones en EU: los votantes a quienes no les gustan ni Trump ni Biden

A medida que aumentan los esfuerzos para convencer a los votantes indecisos, no todos están contentos con la opción que se les ofrece.
13 de septiembre, 2020
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Post it con caras tristes y una pregunta

Getty Images
No todos están contentos con los candidatos a las elecciones de Estados Unidos.

En la recta final de una elección polémica en Estados Unidos, los partidarios de Donald Trump y Joe Biden están haciendo un último esfuerzo para mostrar su respaldo y convencer a los votantes indecisos.

Pero no todo el mundo está contento con las alternativas que se les ofrecen.

A menos de dos meses para el final de la campaña, los dos partidos principales han promocionado la contienda de noviembre como “la elección más importante de nuestra vida” y anunciaron récords de recaudación de fondos en las últimas semanas.

Los observadores políticos predicen un gran aumento en la participación general, pero muchos votantes aún no están seguros de si votarán por el presidente en funciones Donald Trump, el candidato demócrata Joe Biden o por cualquier otra persona.

Estoy desilusionado con esta elección”, dice Samian Quazi, un enfermero psiquiátrico de 32 años de edad residente en Houston.

“Realmente no tenemos buenas opciones. Ninguno de los candidatos está abordando realmente ningún problema ni ofrece ninguna esperanza para que este país mejore la vida de las personas”, añade.

Imagen de promoción con Joe Biden y Donald Trump

BBC
Ni Joe Biden, ni Donald Trump

Quazi ha votado regularmente en elecciones anteriores. Dijo que lo hizo por los candidatos del Partido Demócrata en las elecciones presidenciales de 2016 y los comicios de mitad de período de 2018, pero se ha vuelto desconfiado después de ver perder a su candidato preferido, el izquierdista Bernie Sanders, en las primarias del Partido Demócrata a principios de este año.

“Fue un ejemplo de los poderes fácticos que controlan el acceso a los medios en este país sin querer ver amenazados sus intereses económicos”, analiza.

Me pregunto si Estados Unidos todavía está tratando de ser una democracia, cuando en realidad es una plutocracia”, dice Quazi.

“Cuando se trata de cambios económicos y estructurales reales que posiblemente podrían amenazar el control que tienen sobre nuestro país, hay una reacción dura y expulsan a cualquiera que materialmente pudiera cambiar nuestras vidas”, opina.

Poca participación

La desconexión política en Estados Unidos ha llevado a bajas tasas de participación de votantes en relación con el resto del mundo, en elecciones recientes en el rango del 50-60%.

Pegativas de Yo voté en inglés.

Reuters
La participación de la gente en las elecciones en Estados Unidos es baja en comparación con otros países.

La participación general de votantes entre los países de la OCDE es de aproximadamente el 70% e incluso muchos países en desarrollo tienden a ver tasas de participación más altas que las observadas en la mayoría de las elecciones estadounidenses.

Aproximadamente el 64% votó en las elecciones de 2008 entre Barack Obama y John McCain, pero la participación cayó a un mínimo de 20 años durante las elecciones de 2016 a solo el 55%.


Candidatos de otros partidos para las elecciones presidenciales de 2020

Jorgensen_Hawkins_West_De-La-Fuente_Blankenship

Getty/Reuters
  • Jo Jorgensen, Libertarian Party (Partido Libertario)
  • Howie Hawkins, Green Party (Partido Verde)
  • Kanye West, Birthday Party (Partido Fiesta de Cumpleaños)
  • Rocky De La Fuente, Alliance and Reform Parties (Partido Alianza y Reformas)
  • Don Blankenship, Constitution Party (Partido de la Constitución)

Según un estudio publicado en febrero por la organización sin fines de lucro Knight Foundation, de tendencia izquierdista, casi la mitad de los votantes elegibles, o cerca de 100 millones de personas, no participan en las elecciones.

“Es un grupo muy grande y es la mitad del país, por lo que es diverso”, dijo Eitan Hersh, profesor asociado de ciencias políticas en la Universidad de Tufts y asesor académico del informe de la Fundación Knight.

“La falta de compromiso tiene que ver con que la gente no se sienta conectada con el sistema electoral y no piensa que es importante“, agrega.

Algunos países con mayor participación, como Bélgica y Chile, implementaron alguna forma de voto obligatorio, que tuvo un impacto dramático en la participación.

Un hombre con mascarilla inserta su voto en un buzón del correo para las elecciones en Estados Unidos.

Reuters
Existen varios factores que hacen que la gente vote menos en Estados Unidos.

Otros, como Australia y Alemania, han conquistado a nuevos votantes mediante el registro automático de votantes u otro tipo de iniciativas.

En Estados Unidos, sin embargo, votar y registrarse para votar son más una responsabilidad individual.

Durante las últimas décadas, muchos estados han dado prioridad a mejorar el acceso a las urnas, lo que incluye permitir el registro de votantes el mismo día, mantener abiertos los lugares de votación por más tiempo y ampliar las opciones de votación anticipada o por correo.

¿Por qué la gente no va a votar?

Según Hersh, la enorme importancia que se le da a mejorar el acceso de los votantes y a eliminar otras barreras estructurales no tiene un impacto significativo en la participación de los votantes.

Las razones de por qué hay bajas tasas de participación “tiene mucho más que ver con lo que le importa a la gente y lo que los motiva”.

Él predice que, a medida que la política en Estados Unidos se vuelve más nacionalizada y partidista, más personas pueden desvincularse del proceso político.

“Solía ocurrir que los votos para una legislatura estatal no estaban muy correlacionados con los votos para presidente, porque son temas diferentes”, describe.

Partidarios de Trump y Biden.

Reuters
Hay estadounidenses a quienes no les gustan ni Trump ni Biden.

“En esta era votar por alguien que se postule para el concejo municipal podría ser un referéndum sobre Trump en la cabeza de la gente”, opina.

Señala que hacer de la política una lucha entre el bien y el mal está desvinculado de la realidad de dirigir un gobierno.

Mucha gente simplemente no está interesada. Al igual que en cualquier deporte, cuanto más se centra en una rivalidad, más divertido es para las personas a las que les gusta ese deporte, pero a otros les parece una parte extraña de la vida que no es para ellos”, compara.

“Votar de buena fe”

Hrant Papazian, de 52 años, es una de esas personas a quienes no le interesa ir a votar

Como inmigrante armenio que creció en el Líbano durante una guerra civil que duró tres décadas, Papazian cumplió 18 años en California y ha vivido allí desde entonces, pero nunca ha votado.

Afirma que votar puede hacerte sentir bien y empoderado, pero cree que el status quo siempre permanecerá intacto.

“No tengo ganas de seguirle el juego. No creo que alguna vez se nos ofrezcan candidatos que estén interesados en la salud de la sociedad. No puedo imaginar que el sistema produzca políticos por los que yo pueda votar de buena fe”, afirma.

Hrant Papazian

Courtesía Hrant Papazian
Hrant Papazian no confía en el sistema político.

Papazian, que trabaja como profesor de informática de secundaria, sabe que su opinión sobre la votación suena radical, pero se mantiene firme en su resistencia a un sistema político que, según él, está en declive.

Se supone que la democracia mejorará, pero creo que es lo contrario, empeora con el tiempo. Y cuanto más grande es el país, más heterogéneo es, menos sostenible es. Nos estamos dividiendo en tribus más pequeñas y eso hace nos sea más fácil de controlar y mantenernos en este camino que va cuesta abajo lentamente”, analiza.

“La única forma de lograr un cambio real es que boicoteemos”, sugiere.

“No habrá grandes cambios”

Algunos votantes primerizos ya están desilusionados con el sistema.

Grace Link, de 20 años, es una estudiante universitaria de Wisconsin. Quiere votar en su primera elección presidencial, pero no está contenta con sus opciones.

“Es muy fácil ver cuando el dinero y el poder dentro de un partido entran en juego para callar a los jóvenes”, advierte.

“Básicamente, nos sentimos culpables de votar por Joe Biden y por quien elija el Partido Demócrata cuando, durante la temporada de primarias, los jóvenes fueron ignorados de manera abrumadora“, asegura.

Grace Link

Courtesía Grace Link
Grace Link dice que no hay representación para los jóvenes.

Link argumenta que la nominación de Joe Biden refleja un sistema que prioriza las necesidades de los votantes blancos de clase alta por sobre otros, incluidos los votantes jóvenes con una creciente deuda de préstamos estudiantiles como ella.

“Gran parte de su discurso, especialmente hacia los jóvenes, es que pueden empujar (a Biden) más a la izquierda, mientras que con Trump no pueden hacerlo. En el corto plazo, los próximos cuatro años pueden ser mejores, pero en el largo plazo, no habrá grandes cambios“, concluye.


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