Lo que AMLO habló en su reunión con militares
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Lo que AMLO habló en su reunión
con militares

Durante una comida, el candidato de la izquierda propuso crear un mecanismo de control para las fuerzas armadas, regresar a su venia nacionalista y crear un mando único para el Ejército, Fuerza Aérea y Marina
22 de marzo, 2012
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Andrés Manuel López Obrador, candidato de la izquierda a la presidencia de México.//FOTO: Cuartoscuro

La tarde del jueves 15 de marzo, el candidato presidencial del Movimiento Progresista propuso crear un mecanismo de control para las fuerzas armadas, regresar a su venia nacionalista y crear un mando único para el Ejército,Fuerza Aérea y Marina. Durante una comida con un grupo de militares retirados, destacó que la experiencia de este sector será de mucha utilidad si resultara electo, dado que con la retirada paulatina de las fuerzas armadas de las calles, y la creación de una Policía Federal mejor diseñada y “moralizada”, se fortalecería a la institución.

Por Juan Velediaz     (@velediaz424)

La cita fue el pasado jueves en el salón de fiestas de un conjunto habitacional en la zona de las Águilas, por el rumbo poniente de la Ciudad de México. Desde las 15 horas, alrededor de 25 generales retirados del Ejército, algunos de la Fuerza Aérea, comenzaron a llegar al sitio donde habían sido invitados por uno de sus colegas, el tabasqueño Audomaro Martínez Zapata. Se trataba, les dijo, de una comida para intercambiar impresiones, despejar dudas y conocer la posición del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador respecto al presente y futuro inmediato de las fuerzas armadas.

Uno de los primeros militares en llegar fue el divisionario Esteban Enríquez García, ex comandante de la segunda brigada de arma blindada, y quien tuvo de segundo de a bordo a mediados de los años 90 al entonces coronel Martínez Zapata.  Después comenzaron a hacer acto de presencia generales que hasta hace unos años tuvieron puestos en corporaciones policiacas, por ahí apareció Enrique Pérez Casas, ex titular de la Policía Auxiliar capitalina, y Francisco Arellano Noblecía, comandante de la Policía Federal Preventiva durante la toma de Ciudad Universitaria que acabó con la huelga estudiantil en febrero del año 2000. Después aparecieron militares que tuvieron mando de tropas en estados donde la violencia de las organizaciones del crimen organizado ha colocado en jaque a las fuerzas de seguridad.

Llegó el divisionario Luis Montiel López, antiguo director de ingenieros militares, y ex comandante de la sexta región militar que comprende Veracruz y Puebla. Después entró al salón Francisco Fernández Solís, ex comandante de la cuarta región que abarca Nuevo León y Tamaulipas, y quien encabezó durante unas semanas del 2007 la secretaría de seguridad pública en Tabasco, a la cual renunció después de un atentado que casi le cuesta la vida.

También llegaron los generales Juan Hernández Ávalos, ex comandante de la quinta región militar que cubre  Jalisco, Nayarit, Colima, Aguascalientes y Zacatecas; por ahí se vio a Mario Pedro Juárez Navarrete, quien estuvo en la doceava región con responsabilidad en las hoy explosivas Coahuila y Chihuahua. Después apareció el divisionario Carmelo Terán Montero, ex comandante en Chiapas durante el levantamiento zapatista y antiguo jefe militar de las guarniciones de Ciudad Juárez y Matamoros. Mario López Gutiérrez, antiguo secretario particular del ex titular de la Defensa Juan Arévalo Gardoqui (1982-1988), entró y saludó a contemporáneos suyos que sirvieron en el Estado Mayor Presidencial (EMP) como el divisionario Eliud Casiano Bello, y otros como Julio Olaya Valadés y Miguel Estrada Martínez, quienes comandaron tropas en diversos puntos del país.  Entre los comensales predominaron quienes hicieron carrera en el EMP y en el Cuerpo de Guardias Presidenciales. No pasó mucho tiempo para que al filo de las 16 horas llegara López Obrador.

Entró y comenzó a saludar de mano mientras era presentado por el general Audomaro con cada uno de los asistentes. Cuando el abanderado presidencial del llamado Movimiento Progresista tomó su lugar en la mesa, sentó a su izquierda al general Samuel Lara Villa, ex diputado del PRD y quien encabeza una asociación de militares retirados, y a su derecha pidió lo acompañara su antiguo colaborador en el gobierno de la ciudad de México, el general Pérez Casas.

Martínez Zapata, jefe de seguridad del candidato, anfitrión y vecino del conjunto habitacional, tomó la palabra para dar la bienvenida y tras una breve introducción del invitado y el motivo de la comida, cedió la palabra a su paisano.

A manera de introducción López Obrador se refirió al origen de la inseguridad en el país, era como un repaso de sus alocuciones previas ante otros auditorios, donde señaló como factores la falta de trabajo en amplias regiones del país que ha orillado a un sinnúmero de jóvenes a involucrarse con el crimen. Dijo que ha habido una ausencia de crecimiento, donde la tasa promedio en una década ha rondado el 3%.

Sumó a estos elementos, la corrupción y la impunidad que campea en la vida nacional. –Hemos llegado—dijo—a una situación tal que la clase media, motor principal de los principales cambios del país, está muy preocupada por la situación a nivel nacional, en 30 años ha faltado desarrollo, crecimiento y domina la corrupción. La atención de los militares aumentó cuando se refirió a los problemas de soberanía que existen.

De acuerdo a varios asistentes, habló de la venia nacionalista que ha distinguido al Ejército en su naturaleza fundacional, abordó el tema de las concesiones a empresas extranjeras para la explotación de la riqueza y subrayó que de ser electo Presidente de la República, tomará medidas al respecto pero respetaría los compromisos internacionales.

Entonces abordó el tema de las fuerzas armadas. Dijo respetar mucho a la institución militar pero se refirió a  la falta de medidas de control. Sin referirse a un Estado Mayor Conjunto, propuso la creación de un mando único para las tres ramas –Ejército, Marina y Fuerza Aérea—para fortalecer a la institución desde el aspecto legal hasta el de los recursos.

Dijo que buscaría auspiciar la vuelta a las raíces del Ejército, en su vertiente nacionalista, además que se plantearía un regreso paulatino a los cuarteles para retirar a la institución del combate a la delincuencia. Subrayó que sería poco a poco, para no crear temor o miedo en la población, ya que paralelamente se formaría una Policía Federal profesional, responsable, con un marco moral bien definido frente a la corrupción, y mecanismos de operación mejor diseñados.

La alocución del candidato fue breve y concisa, comentaron varios de los asistentes, pues no rebasó los 15 minutos. Hubo intervenciones de algunos generales, como Fernández Solís quien le pidió su opinión sobre la visita de Joe Biden, el vicepresidente de los Estados Unidos con el que se reunió hace un par de semanas.

López Obrador fue escueto, dijo que había sido muy productiva e interesante, y dejó en claro su intención ante el norteamericano por el respeto a la soberanía. El general Eliud se mostró preocupado por la seguridad de los candidatos y la de él en particular. Habló de su experiencia en la seguridad de varios mandatarios en su paso por el Estado Mayor Presidencial y en lo que su equipo deberá considerar al momento de iniciar la campaña. El general Estrada Martínez se mostró preocupado por la impunidad que impera en el país como uno de los factores que permiten la realización de tantos delitos.

Mientras, el general Montiel López hizo referencia a la guerra contra el narcotráfico donde la factura a integrantes del Ejército se vislumbra como demasiado alta. Esta intervención generó suspicacias entre varios de los asistentes puesto que en el año 2004, versiones periodísticas que citaban declaraciones del capo Albino Quintero Meraz, vincularon a Montiel con una red de protección al narcotráfico en Veracruz. De la estrategia oficial contra el narcotráfico, nadie formuló críticas ni abundó sobre el papel que ha tenido la Marina y el Ejército en este gobierno.

La intervención del divisionario Terán Montero fue sobre la situación que impera en Oaxaca, entidad de la que es oriundo. Habló de la corrupción en la gestión del priista Ulises Ruiz y cómo dejó maniatado al gobierno de su sucesor Gabino Cué.

Cuando abordó el punto de la falta de transparencia en la producción de energía eólica, hizo referencia al enorme descontento que existe en habitantes de los pueblos del Istmo quienes pensaron que con la llegada de este tipo de inversiones, se detonaría la industria en la región, lo cual no ha sido así. En Oaxaca se ha demostrado que las coaliciones electorales únicamente han servido para el momento electoral, nunca se materializan en hechos de gobierno, concluyó. El tema de la generación de energía llamó la atención de López Obrador. Explicó que buscaría que la explotación de recursos se tradujera en beneficios a las poblaciones donde éstos se encuentran. Después le dio la razón al militar cuando calificó a Cué como un hombre bueno, bien intencionado, pero que ‘lo dejaron amarrado’, sin poder ejercer su gobierno con libertad.

Más adelante el candidato presidencial subrayó su interés por los temas que preocupan a los integrantes de las fuerzas armadas. Se refirió que por diversos acercamientos con oficiales del Ejército, está consciente de la magnitud del problema que atraviesa el país en su seguridad interior y pública, dos de las columnas de la seguridad nacional. Dijo que como militares retirados estaba convencido de su experiencia que “es de mucha utilidad”, y por ello les solicitará su ayuda. Al filo de las 17 horas, el menú de crema de espinaca, pescado empapelado, postre y café se había terminado. López Obrador comenzó a despedirse y poco después de que se retiró, algunos de los asistentes comentaron, entre otras cosas, lo importante que era que un político apreciara lo que implicaba una formación castrense y se alejara del tópico común que los ve y utiliza sólo como policías.

Un reducido grupo de reporteros que se apostó a las afueras esperaba que los invitados salieran para ir en pos de una declaración. Cuando los ayudantes del general Martínez Zapata se percataron, sugirieron que esperaran a que se retiraran, pues no veían conveniente que se ventilara en los medios lo que se trató en la reunión. Algunos hicieron caso, a otros no les importó y sortearon las preguntas de los periodistas.

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Los 'hijos de Chernóbil': qué revela el primer estudio genético de los descendientes afectados por el accidente nuclear

Una de las grandes interrogantes del mayor accidente nuclear de la historia se ha resuelto, 35 años después.
23 de abril, 2021
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Una de las grandes interrogantes del mayor accidente nuclear de la historia parece haber encontrado una respuesta, 35 años después.

Cuando el reactor número cuatro de la central de Chernóbil explotó en la madrugada del 26 de abril de 1986, la ciudad del norte de Ucrania se volvió un pueblo fantasma y la vida de decenas de miles de personas quedó marcada por el desastre atómico.

Desde entonces, muchos de los sobrevivientes han tenido que lidiar con enfermedades vinculadas a la radiación a la que se vieron expuestos y con la incertidumbre de qué podría pasar con sus descendientes, los llamados “hijos de Chernóbil“.

Y es que una de las preguntas que ha inquietado por décadas tanto a científicos como a sobrevivientes es si los efectos de la radiación nuclear podría pasar a los descendientes.

Ahora, por primera vez, un estudio genético ofrece luces sobre el asunto y sus resultados acaban de ser publicados en la revista Science.

La investigación, dirigido por la profesora Meredith Yeager, del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de EE.UU., se centró en los hijos de los trabajadores que se alistaron para ayudar a limpiar la zona altamente contaminada alrededor de la planta de energía nuclear (los llamados liquidadores).

También fueron estudiados los descendientes de los evacuados de la ciudad abandonada de Pripyat y otros asentamientos en un radio de 70 km alrededor del reactor.

A los participantes, todos concebidos después del desastre y nacidos entre 1987 y 2002, se les examinó el genoma completo.

Y el resultado fue una sorpresa para muchos de los implicados.

Los resultados

El estudio no halló un “daño adicional al ADN” en los niños nacidos de padres que estuvieron expuestos a la radiación de la explosión de Chernóbil antes de ser concebidos.

“Incluso cuando las personas estuvieron expuestas a dosis relativamente altas de radiación, en comparación con la radiación de fondo, no tuvo ningún efecto en sus futuros hijos”, le explicó la profesora Gerry Thomas, del Imperial College de Londres, a la periodista de la BBC Victoria Gill.

Thomas, que ha pasado décadas estudiando la biología del cáncer, en particular los tumores que están relacionados con el daño de la radiación, explicó que este estudio fue el primero en demostrar que no existe un daño genético heredado tras la exposición a la radiación.

“Hay muchas personas que tenían miedo de tener hijos después de las bombas atómicas . Y también personas que tenían miedo de tener hijos después del accidente en Fukushima, porque pensaban que su hijo se vería afectado por la radiación a la que estaban expuestos”, recuerda.

"Liquidadores"

Getty Images
Los “liquidadores” eran personal llamado para ayudar con las operaciones de limpieza después del desastre.

“Es muy triste. Y si podemos demostrar que no hay ningún efecto, con suerte podemos aliviar ese miedo”, agrega.

Thomas no participó en el estudio, aunque ella y sus colegas han llevado a cabo otra investigación sobre los casos de cáncer relacionados con Chernóbil.

Su equipo ha estudiado el cáncer de tiroides, porque se sabe que el accidente nuclear causó unos 5.000 casos, la gran mayoría de los cuales fueron tratados y curados.

El estudio

Uno de los investigadores principales de la investigación, Stephen Chanock, también del NCI, le explicó a la BBC que el equipo de investigación reclutó familias enteras para que los científicos pudieran comparar el ADN de la madre, el padre y el niño o la niña.

“Aquí no estamos viendo lo que les sucedió a esos niños que estaban en el momento del accidente; estamos viendo algo llamado mutaciones de novo“.

Estas son nuevas mutaciones en el ADN: ocurren al azar en un óvulo o espermatozoide. Dependiendo de en qué parte del mapa genético de un bebé surja una mutación, podría no tener ningún impacto o podría ser la causa de una enfermedad genética.

“Hay entre 50 y 100 de estas mutaciones en cada generación y son aleatorias. De alguna manera, son los componentes básicos de la evolución. Así es como se introducen nuevos cambios en una población”, explica Chanock.

Escena de la serie

SKY UK LTD/HBO
En la ciudad de Pripyat vivían más de 50.000 personas.

“Observamos los genomas de las madres y los padres y luego al niño. Y pasamos nueve meses más buscando cualquier señal en el número de estas mutaciones que estuviera asociada con la exposición de los padres a la radiación. No encontramos nada”.

Esto significa, dicen los científicos, que el efecto de la radiación en el cuerpo de los padres no tiene ningún impacto en los hijos que conciban en el futuro.


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