Los corridos sobre el narco,
en auge en Los Ángeles

El diario The Guardian hace un recorrido por la ciudad de EU donde los corridos salen con gran fuerza en CD's que muestran portadas con hombres en sombrero, algunos incluso mostrando armas.

Los corridos sobre el narco, <br>en auge en Los Ángeles
Integrantes del Movimiento Alterado.//FOTO: The Guardian

 

Concierto de Los Tucanes de Tijuana.//FOTO: The Guardian

El diario británico The Guardian relató la forma en que la música sobre los traficantes mexicanos se ha generalizado en la frontera norte, del lado estadounidense, donde los corridos salen con gran fuerza de tiendas de discos llenas totalmente con CD’s que muestran portadas con hombres en sombrero, algunos incluso mostrando armas, con un sonido de música norteña de nuestro país, donde se reconocen tubas, acordeones y letras con violencia explícita, las cuales exaltan no sólo lo que conciben como “proezas” de los traficantes mexicanos, sino también los asesinatos de los cárteles, los cuales en algunos casos han pagado a los músicos por escribir estas canciones.

Estos corridos sobre el narcotráfico –drug ballads, como también las conocen en Los Ángeles– son un gran negocio, centrado no en México sino alrededor de Los Ángeles, California, que hoy es el lugar de residencia de al menos 6 millones de chicanos y migrantes mexicanos. Si las ventas se vieran reflejadas en las listas de popularidad, muchas de estas canciones estarían en el Top 10, afirmó The Guardian. Un vendedor callejero afirmó al diario británico: “Le gana en ventas a todos los otros géneros. Es lo único que los jóvenes quieren comprar. Los corridos sobre el narco venden cien veces más que artistas como Ricky Martin. A mi me gusta la música, pero no las letras. No me gusta lo que están haciendo con nuestros niños.”

El género musical no es nuevo -explica la nota de The Guardian-, sin embargo, las letras reflejan la creciente violencia en la guerra contra las drogas en México, desde que el gobierno desató medidas enérgicas contra el tráfico de drogas, en 2006, lo cual desató la muerte de alrededor 50 mil personas. Mientras alguna vez las canciones relataban las actividades de los capos, muchos cantantes ahora se identifican con ellos y escriben en primera persona y describen asesinatos brutales, así como ventas de drogas.

Así, Los Tucanes de Tijuana cantan sobre narcos con “una mochila con granadas, una pistola en cada pierna y un chaleco antibalas, vestidos de negro, listos para la batalla.” El Komander alardea “Me gustan mucho las armas y los carros elegantes / El dinero abre mil puertas.”

Integrantes del Movimiento Alterado.//FOTO: The Guardian

Por otra parte, BuKnas de Culiacan se unió a El Komander y a otros más en el Movimiento Alterado y su hit Sanguinarios del M1, una canción que exalta a Manuel Torres Félix, uno de los líderes del cártel de Sinaloa, acusado de dejar cuerpos decapitados y descuartizados en cajuelas de coches. La canción inicia con la siguiente letra: “Con una AK-47 y una bazuca detrás de mi cabeza / cruzo mi camino y te cortaré la cabeza / estoy loco y me gusta matar a todos mis enemigos”, mientras un verso posterior fanfarronea: “somos los mejores para secuestrar / Siempre estamos en pandillas con chalecos antibala, listos para matar.”

Edgar Quintero, cantante de la banda BuKnas, afirmó que la canción vendió cien mil copias, con 12 millones de clicks en YouTube, y le ha ido muy bien con su protagonista. “La hija de Félix me envió un mensaje en Facebook afirmando que a él le gustó, así que la grabé para ella en vivo en una fiesta y le mandé el video.”

Quintero, veinteañero y nacido en Los Ángeles, canta la misma música “porque mi corazón escogió los corridos.” El reportero del diario británico le pregunta si estas canciones no promocionan la violencia, a lo que responde: “Mi papá me critica, pero es lo que le gusta a la gente de mi edad. Es música que llena antros y conciertos … Somos quienes reportan, te estamos diciendo las noticias”, afirmó.

Quintero coincide con el hecho de que muchas de sus canciones están escritas a la orden, comisionadas por “hombres ricos que aman gastar su dinero y tener bandas tocando para ellos y que gustan de escuchar canciones sobre ellos mismos.” Él afirma que no sabe si sus patrones son miembros de cárteles, pero luego explicó que el precio actual es de siete mil a quince mil dólares por canción y para cada una, el recibe instrucciones para el contenido de las letras. Estas instrucciones podrían ser detalles de su historia, su éxito en el tráfico de sustancias ilícitas o sus armas favoritas. Quintero afirmó que él fue invitado frecuentemente a sus fiestas para cantar en persona “de cortesía”. Al ser cuestionado si esto sugería que él no era el más imparcial de los reporteros, él contestó, “Bueno, tengo otro empleo además de ser un reportero.”

Concierto del BuKnas de Culiacan para una cadena de televisión de EU.//FOTO: Gerardo Ortiz

Quintero y su banda de siete integrantes ensayan en un garage en el sureste de Los Ángeles, tienen una alineación aventurera que incluye acordeón, una sección de metales y una tuba, un ingrediente clave de cualquier banda de corridos. En cualquier otro lugar de EU, se ve bien tocar la guitarra, pero aquí, el que toca la tuba se queda con las mujeres. La banda quería hablar sobre su política musical aventurera, más que de sus letras (ellos mezclan su género de banda con sección de metales, con el acordeón de las baladas norteñas), sin embargo, coinciden en que los corridos sobre el narcotráfico son cruciales para su éxito.

En la noche en que el reportero de The Guardian visitó un concierto de BuKnas, en Cudahy, a las afueras de Los Ángeles, BuKnas salió al escenario con pasamontañas y Ak-47 falsas, así como una bazuka genuina adquirida en una exhibición de armas. La banda tocó esa noche en El Potrero, un centro nocturno que parece un suburbio mexicano de Los Ángeles. El lugar tenía forma de un gran almacén, cubierto con luces centelleantes, pero rodeado por un amplio estacionamiento, lleno de limusinas y camionetas 4×4, conducidas por hombres de sombrero y falsos cinturones de municiones. Estar con esta banda, tendría puede meterte a conciertos en todo el mundo, incluyendo aquellos donde los anfitriones son las pandillas en vecindades, afirmó el reportero de The Guardian.

El centro de la industria de los corridos del narcotráfico es la ciudad de Burbank, hogar de los grandes estudios cinematográficos así como de KBUE radio y Twins Enterprises, dos estudios radiofónicos que integran los corridos a su programación con regularidad y dentro de los cuales muchas de las bandas que se dedican a este género, como en el caso de los BuKnas de Culiacán, graban sus canciones. Adolfo Valenzuela, uno de los “gemelos” niega que sus canciones glorifiquen la violencia del narco. “Es un trend, un género que ha estado presente desde hace mucho tiempo y que hemos vuelto popular de nuevo. Es lo que la gente quiere escuchar y todo músico que se dedique a ello será muy bien recompensado”.

La razón principal de que el centro de esta industria se ubique al norte de la frontera, es que ahí existe un mercado mayor y mejor pagado que en México, además de que los corridos han sido prohibidos en gran medida por las autoridades mexicanas. A través de la mayor parte del país, los corridos han sido censurados de las estaciones de radio; incluso este mes, los famosos Tigres del Norte, ganadores de seis grammys latinos y conocidos originalmente por este género, fueron vetados de la ciudad de Chihuahua por intentar incluir una canción de una mujer narcotraficante dentro de su número musical.

El género ha recibido relativamente pocas quejas en Los Ángeles, quizás porque los ciudadanos con doble nacionalidad tienen sentimientos encontrados frente al tema. Las letras no son especialmente de su agrado, pero sí el hecho de que distintos géneros mexicanos han sobrevivido y hasta se han puesto de moda en los Estados Unidos.

El origen de esto se remonta a un cantante, Chalino Sánchez, quien fue asesinado en México en el año de 1992. Sánchez se volvió famoso en los Estados Unidos debido a su estilo de vida y a sus canciones, entre ellas El Crimen de Culiacán, que describen de forma colorida a víctimas de asesinatos que han sido devorados por perros callejeros, entre otras cosas. Sánchez siempre portaba su pistola y cuando fue baleado durante un concierto en Palm Springs, logró regresarle el disparo a su agresor. Hoy, Chalino Sánchez es considerado mucho más severo que muchos de los exponentes del “gangster rap”.

A su muerte le ha seguido el asesinato de muchos otros cantantes en México, dando pie a un debate sobre si las letras o la lealtad a un cartel en particular motivaba/causaba sus muertes. El año pasado, el canta autor Gerardo Ortiz, conocido por llenar recintos completos en los Estados Unidos, sobrevivió un atentado de asesinato en el que murieron su mánager y un amigo cercano. Desde entonces, las letras de Ortiz han cambiado radicalmente y en una de ellas, llamada Cara a la Muerte, se imagina a sí mismo siendo asesinado. “Es lo mismo que con el hip-hop o el reggaetón, se está utilizando el corrido como puente para ganar fama y convertirse en música comercial,” comentaa Valenzuela.

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