Naturaleza del IFAI impide que comisionados reciban órdenes: Laveaga
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Naturaleza del IFAI impide que comisionados reciban órdenes: Laveaga

El director del Inacipe responde a las ONG que impugnaron su postulación para ocupar una vacante en el pleno del Instituto Federal de Acceso a la Información y Datos Personales
Por Daniel Lizárraga
16 de marzo, 2012
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Gerardo Laveaga, director del Instituto Nacional de Ciencias Penales.//FOTO: Cuartoscuro

La naturaleza jurídica del IFAI impide que los comisionados reciban órdenes de nadie… Por eso se establece la autonomía del Instituto”, respondió Gerardo Laveaga, director del Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE) a las organizaciones no gubernamentales que impugnaron su postulación para ocupar una vacante en el pleno del Instituto Federal de Acceso a la Información y Datos Personales (IFAI).

Esta semana, el presidente Felipe Calderón propuso ante el Senado a este abogado que, según sus críticos, no ha tenido experiencia previa en organismos de transparencia pero, según sus defensores, ha sido un defensor de los juicios públicos y abiertos.

Las organizaciones no gubernamentales como Fundar y Artículo 19 –entre otras- cuestionaron sus falta de experiencia para el puesto que pretende ocupar pero, sobre todo, protestaron por un artículo que publicó en El Universal a favor de mantener bajo completo sigilo el contenido de las averiguaciones previas, aun cuando éstas ya hayan sido desechadas por falta de pruebas o, en su caso, cerradas.

Laveaga, con dos maestrías en Derecho y Derechos Humanos, podría sustituir a María Marván Laborde, una de las fundadoras del IFAI con alrededor de ocho años de experiencia y considerada como una de las expertas lationamericanas más destacadas por la ONU y la OEA.

Entrevistado por Animal Político, Laveaga reflexionó sobre las críticas que se han hecho a la designación presidencial: “Si se objeta a cada candidato del Presidente, entonces algo está fallando y hay que cambiarlo… Quizás habría que revisar el mecanismo de selección”

-¿Pero qué dice de su falta de experiencia en materia de rendición de cuentas que aducen las organizaciones no gubernamentales?

Si hay alguien que ha impulsado la transparencia en el sistema de procuración y administración de justicia, he sido yo. Desde mi posición en el INACIPE, impulsé el sistema de juicios públicos abiertos, en los cuales la gente pueda ver cómo juzgan los jueces, cómo presentan pruebas los agentes del Ministerio Público y cómo investigan los policías… ¡Eso es transparencia! Si tuviéramos juicios orales, no estaríamos metidos en casos como el de Cassez. En los juicios abiertos es casi imposible mantener prácticas de corrupción”.

-¿Cómo no encontrar rechazo en las organizaciones no gubernamentales como Fundar y Artículo 19, cuando usted escribió a favor de que no se abran las averiguaciones previas aun cuando estén concluidas?

“Los datos confidenciales y los datos relativos a la seguridad nacional marcan límites a la transparencia. Eso no lo digo yo: lo establece la ley. Si no se está de acuerdo con esta disposición, habrá que explorar que se reforme la ley. Pero ese tema del Congreso de la Unión y no del IFAI”.

-La postura del IFAI fue muy clara: Esta reforma atenta contra la transparencia porque, entre otras cosas, no hay manera de que los ciudadanos valoren cómo han hecho su trabajo las autoridades, en especial la PGR. En tiempos tan complicados como en la guerra contra el narcotráfico. ¿Cómo valora su posible nombramiento bajo esta perspectiva?

“Todos tenemos derecho a la información. No sólo en los casos penales sino en todos los demás. En el caso penal, no creo que exista mejor medida –insisto- que los juicios públicos y orales. La transparencia debe ser una constante, una forma de vida democrática”.

-La postura del IFAI fue en el sentido abrir averiguaciones previas ya cerradas o en no ejercicio de la acción penal –archivadas en términos llanos- pero sólo en versiones públicas. Es decir, en la que se eliminaran los datos personales, los rastros para dar con los denunciantes o quizá aspectos de seguridad nacional. Nunca se abrieron expedientes en curso ¿No le parece que son cosas distintas?

“Sí claro, habría que analizar caso por caso. Lo que le aseguro es que, si el Senado no objeta mi nombramiento, trabajaré en éste y en otras muchas trincheras, en beneficio de la transparencia y la rendición de cuentas. Pero siempre con respeto a la ley. Soy abogado y esta ‘deformación profesional’ me ha acompañado siempre”.

-¿No cree entonces que el problema está en su actitud en ese artículo escrito en El Universal  contra  abrir las averiguaciones previas sin valorar la postura del IFAI?

“Lo que advierto es que mis críticos han tomado este artículo como punta de lanza para impugnarme, y han olvidado todas las declaraciones que he hecho a favor de la transparencia. Les sugeriría echaran una ojeada a mi libro La cultura de la legalidad”.

-¿Cómo entender su posible nombramiento cuando hay plena coincidencia en este tema entre usted y el gobierno del presidente Calderón?

“Tengo enorme respeto y admiración por el presidente Felipe Calderón, sí, y agradezco la distinción de la que me ha hecho objeto. La mejor forma de corresponder a su confianza será trabajando, con la autonomía que concede la ley al IFAI, para contribuir al fortalecimiento de un México más transparente y, por ende, más democrático”.

-¿Si llega al IFAI va obedecer lo que le digan desde Los Pinos o a cerrar archivos cuando no convenga a los intereses del Gabinete?

“Si llego al IFAI, me esmeraré en que mi voto (que representaría un 20% de la decisión del IFAI) se ajuste a las mejores prácticas internacionales de rendición de cuentas. Me comprometo a luchar para ampliar los derechos ciudadanos. Me esforzaré en que nuestro país esté mejor clasificado en los índices de Transparencia Internacional”.

Hace poco más de tres años –en diciembre del año 2008- el Instituto Federal de Acceso a la Información y Datos Personales (IFAI) rompió con la rutina de sus sesiones plenarias cuando su entonces presidente, Alonso Lujambio, leyó un comunicado para condenar las recientes reformas penales impulsadas por el gobierno de Felipe Calderón para impedir que se siguieran abriendo averiguaciones previas.

Hasta ese momento, el IFAI ordenó la entrega de averiguaciones previas concluidas o desechadas por falta de pruebas mediante versiones públicas. Es decir, expedientes en los cuales no aparecieran datos personales como números telefónicos o direcciones personales. Lo mismo operaba para cuestiones de seguridad nacional en el sentido de que no se revelaran las estrategias usadas por el gobierno para llegarse de información.

Con esa reforma al Código Federal la posibilidad de abrir esos expedientes está cerrada por completo.

Ayer, jueves 15 de marzo, un grupo de 10 organizaciones no gubernamentales presentaron una carta en el Senado para impugnar la candidatura de Laveaga. “El Presidente Felipe Calderón insistió en nombrar a una persona muy cercana a él en contra de las exigencias constitucionales de autonomía e independencia de los órganos garantes”, advirtieron.

Al mismo tiempo, la Conferencia Mexicana de Acceso a la Información Pública (COMAIP) –que agrupa los institutos de transparencia del país- demandó al Senado: “elegir un comisionado que, de ninguna manera y por ninguna razón, ponga en riesgo la autonomía del organismo”.

Las protestas siguieron. El senador Anaya intentó objetar la candidatura de Laveaga y el ex presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Genaro Góngora Pimentel –ahora asesor del candidato presidencial de la izquierda López Obrador- se sumó a la postura de las organizaciones no gubernamentales por medio de su cuenta de Twitter.

Leveaga ha escrito –entre otros títulos- “Hombres de Gobierno”, semblanzas críticas de personajes como Constantino, Justiniano, Theodore Roosevelt, Winston Churchill o Franklin De la no Roosevelt, así como El Sueño de Inocencio, una novela sobre el Papa que “inventó” los mecanismos de control como la confesión y el matrimonio indisoluble a fin de llevar a la Iglesia a su momento más alto en la historia para lo que tuvo que enfrentarse a reyes de Europa.

En una reciente entrevista, la comisionada presidente del IFAI, Jacqueline Peschard, dijo que el nuevo miembro del pleno debe ser alguien que tenga márgenes de autonomía y probidad que le permitan ejercer sus funciones en materia de transparencia toda vez que su principal tarea será vigilar al gobierno.

“Podría ser un académico o un servidor público con una trayectoria importante, es decir, lo que creo es que tenemos que asegurar que sea alguien que pueda ejercer las funciones que tiene encomendadas este instituto, pues son funciones de vigilancia sobre el gobierno y, en ese sentido, sí creo que tiene que ser una persona que garantice esa posibilidad de independencia”.

No obstante, a título personal, Peschard ha dicho que la reforma penal que cerró por completo las averiguaciones previas no sólo impide al ciudadano ejercer su derecho de acceso a la información sino que también conocer cuál es el desempeño del Ministerio Público en la persecución de los delitos.

El Senado tiene 30 días para ratificar o, en su caso, objetar la propuesta de Laveaga como nuevo comisionado del IFAI.

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Foto: Marcos González

Los barrios periféricos de CDMX que quedaron marginados tras la tragedia del metro

La avenida Tláhuac, donde se registró el accidente entre las estaciones de Olivos y Tezonco, es una de las principales arterias de la zona.
Foto: Marcos González
Por BBC
9 de mayo, 2021
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Quienes viven en el sur de Ciudad de México recuerdan cómo, durante mucho tiempo, a sus barrios les llamaban “la provincia” del entonces Distrito Federal.

Algunos ciudadanos incluso pensaban que esta zona ni siquiera formaba parte oficialmente de la capital mexicana.

En ese suroriente de la ciudad fue donde el pasado lunes colapsó el metro de la ciudad. 26 personas murieron al paso sobre una estructura que casi sirve de frontera entre Iztapalapa y Tláhuac, dos de las alcaldías con mayores niveles de pobreza y donde sumadas viven más de 2,2 millones de personas.

Aunque esta es la realidad de cientos y cientos de miles de habitantes de Ciudad de México, nada en estos lugares de la periferia aparece jamás en los circuitos para turistas ni en películas como “Roma”, que mostraba al mundo la belleza de los edificios de esta histórica colonia.

Ambas caras de una misma ciudad se ven muy lejanas, y de manera literal. Llegar desde la Roma hasta Tláhuac puede llevar entre una hora y hora y media en auto, en función del infernal tráfico de la capital que ya poco respeta la recomendación pandémica del “quédate en casa”.

Ese viaje a la inversa es el que gran parte de vecinos del sur de clase humilde y trabajadora realizan a diario para acudir a sus puestos en zonas del centro o más acomodadas. Por eso, la apertura de la línea 12 del metro hace menos de una década supuso para ellos una verdadera revolución al conectarlos, de manera rápida y barata, con el resto de la capital.

Ahora, su cierre indefinido tras el accidente vuelve a profundizar aún más la enorme desigualdad de esta gran ciudad. Quedarnos sin metro es como si hubiéramos retrocedido 30 años”, le dice a BBC Mundo José Manuel Cruz, presidente del Movimiento de Vecinos y de Renovación Condominal (Moverec) de Tláhuac.

Los afectados dicen sentirse “marginados” de nuevo mientras hacen malabares para llegar hasta su trabajo por otros medios. Muchos, incluso temen que no lo podrán mantener durante mucho tiempo sin otra opción de transporte.

Cartel de línea 12 del metro

Marcos González
“Seguridad y calidad en movimiento”, se lee en antiguos anuncios de la línea 12 del metro o “línea dorada”.

Epicentro de migrantes trabajadores

La avenida Tláhuac, donde se registró el accidente entre las estaciones de Olivos y Tezonco, es una de las principales arterias de la zona.

Días después del siniestro aún se trabaja para retirar los restos de la estructura, lo que dificulta aún más el tránsito de coches, taxis y autobuses. Con el metro cerrado, muchas personas esperan en fila para poder tomar transporte público.

El tráfico, el ruido y las decenas de puestos de comida y venta ambulante que salpican las aceras dificultan caminar por esta calle. En las de los alrededores se ven casas construidas sin aparente orden, a veces grises y a veces pintadas con colores chillones.

Esta zona, que un día tuvo una dedicación principalmente rural, comenzó una fuerte etapa de urbanización en los años 80, cuando se instaló aquí una gran masa de trabajadores procedentes de otros estados que querían buscar trabajo en la capital y mejorar sus condiciones de vida.

Carpintería

Marcos González
Muchos mexicanos de otros estados llegaron a los barrios en el sur de la capital en los 70 y 80. La mayoría se desplaza al centro de la ciudad para trabajar pero algunos regentan pequeños comercios como carpinterías en alcaldías como Tláhuac e Iztapalapa.

Leonardo García es uno de ellos. Dejó su Veracruz natal en 1977 y después se mudó a Iztapalapa. Hasta hoy.

“Llegué después del sismo del 85. No escogí la zona, yo necesitaba una vivienda y en aquel tiempo solo se podía conseguir en estas áreas. En otras era muy caro o no había”, dice.

García le cuenta su historia con detalle a BBC Mundo en el puesto de comidas que regenta junto a su familia desde hace 18 años, justo frente a la estación Olivos y con un gran cartel en el que se lee: “Comidas y refresco a 40 pesos” (US$2).

“Claro que notamos ya que vienen menos clientes por el cierre del metro. Ya nos pasó cuando paró en 2014. Ahora seguro va a volver a decaer”, pronostica resignado sin perder la sonrisa.

Leonardo García

Marcos González
Leonardo dejó su estado natal de Veracruz hace más de 40 años y se mudó al sur de Ciudad de México.

Quienes sí la pierden a veces son los vecinos que tratan estos días de encontrar cómo salir de la zona.

La oficial Alarcón, una de las policías que forma parte del amplio despliegue de agentes que tratan de regular el tráfico en la zona, dice que justo después del accidente “no se dio abasto” por la cantidad de gente que había.

“Esto está afectando al transporte de las personas. Si en metro hacían una hora, ahora están haciendo hasta tres de viaje. Pero ya se han puesto más camiones (autobuses) que hacen el mismo trayecto que antes hacía el metro, se le va dando salida”, le explica a BBC Mundo.

Buses de apoyo

Marcos González
Unidades de transporte público efectúan ahora la ruta que realizaba la suspendida línea 12 como apoyo a los usuarios.

La conexión con el resto de la ciudad

Patricia Pérez viene de un centro comercial y espera su transporte para llegar a su casa en Iztapalapa. Dice que ya echan de menos el metro, pero no oculta su temor tras el accidente.

“Cuando lo reabran, a mí me daría miedo usarlo. No me subiría con tanta confianza. Esas fallas de funcionamiento estaban casi desde el principio y parecería que el gobierno no hizo caso”, le dice a BBC Mundo.

Estación de metro Olivos

Marcos González
Las estaciones del metro de la línea 12 permanecen cerradas y sin dar servicio de manera indefinida.

Según Lizeth González, otra vecina de la misma delegación, “si la gente lo vuelve a usar será lamentablemente por necesidad, no porque le tengan confianza… pero es que sale más barato y rápido que un camión” (el boleto de metro cuesta US$0,25).

La joven de 23 años espera junto a su niña al taxi que acaba de pedir desde una app. “Yo prefiero no usar el transporte público porque es inseguro, hay mucho robo”, cuenta. Pero sabe que no todos sus vecinos pueden permitirse pagar un taxi y no les queda otra opción, pese al riesgo.

“Si hubiera sido una zona de prestigio, no habría pasado (el accidente). Donde hay dinero, las cosas las hacen bien. Pero aquí no fue así. Se oye feo, pero clasifican a la gente según la zona donde vives”, critica antes de montarse en el auto.

Lizeth González

Marcos González
Lizeth prefiere usar taxis por la inseguridad del transporte público, pero sabe que no todo el mundo se lo puede permitir.

La asociación Moverec destaca que la mayoría de habitantes de Tláhuac se dedica al pequeño comercio, construcción, carpintería o albañilería. Según el gobierno municipal, el 90% de los negocios de esta alcaldía son considerados “micro”.

“A nivel medio-superior o profesional, es poca gente la que trabaja aquí. La mayoría sale a trabajar a lugares lejanos. La importancia de Tláhuac para el funcionamiento de otras zonas de la ciudad es esencial”, destaca el presidente de la organización.

Por eso, Cruz cree que la pérdida del metro supone “un gran retroceso” para lo que Tláhuac había conseguido.

“El metro revolucionó nuestras vidas al facilitar nuestra movilidad. Pero es que también nos vino a dar una mayor identidad como parte de Ciudad de México, nos unió al resto y mucha gente que no nos conocía comenzó a visitarnos gracias al metro”, cuenta.

Mapa linea 12

BBC

Calles de tierra y casas precarias

Pero el transporte no es ni de lejos la única preocupación de Tláhuac.

Según Cruz, algunas zonas de la alcaldía están rezagadas en servicios como drenaje, infraestructura hidráulica y alumbrado. También critica la falta de zonas verdes y el aumento de la inseguridad en los últimos años.

Tiendas de Tláhuac

Marcos González
Las calles de Tláhuac están llenas de pequeñas tiendas de todo tipo y puestos de comida y venta ambulante.

Basta alejarse hacia el sur de la avenida Tláhuac por donde circulaba el metro para descubrir parte de esta realidad en la alcaldía. El asfalto de la carretera se ve cada vez más descuidado y con grietas hasta llegar a zonas de caminos de tierra y asentamientos irregulares.

En una de estas colonias vivía Brandon Giovanny Hernández, el niño de 12 años que se convirtió en la víctima mortal más joven del accidente de metro. En otros lugares se ven viviendas de autoconstrucción levantadas por esa corriente de migrantes nacionales que llegó hace décadas.

En el llamado campamento de la Draga, por ejemplo, viven unas 70 familias en viviendas precarias. Sus artífices fueron desalojados de un predio cercano que habían ocupado hace ocho años y decidieron ubicarse en esta calle como protesta, donde cada uno se encargó de construir su propio módulo.

Hoy, el campamento se ha convertido en una especie de pequeño pueblo en el que los más de 200 vecinos actuales se conocen y saludan amigablemente siempre que se cruzan por una calle que se llena de charcos y barro cuando llueve.

Campamento de la Draga

Marcos González
Más de 200 personas viven en el campamento de la Draga, en Tláhuac.

Cada módulo cuenta con una toma de agua potable y con la electricidad de un transformador cercano.

“Sí, literalmente nos la robamos, pero también tenemos un derecho por los impuestos que pagamos en su momento. Solo queremos que el gobierno nos resuelva nuestro problema y el asunto que hay con ese predio”, le dice a BBC Mundo Alfredo Oliver, uno de los coordinadores del campamento.

Antiguo conductor de taxi, Oliver es uno de los que vive en el campamento casi desde su inicio, junto a su esposa y sus dos hijos pagando una pequeña “aportación voluntaria”.

Alfredo Oliver

Marcos González
Alfredo es uno de los coordinadores del campamento de la Draga

“Somos pobres, tenemos que aguantar”

Otros se van mudando al campamento cuando alguien deja su vivienda libre. Clemente Figueroa, de 72 años es uno de ellos.

Sentado en la puerta de la primera casa en la entrada al campamento, desconfía al principio y prefiere no dar su nombre. Cuando se relaja, cuenta cómo llegó a Ciudad de México desde Chiapas hace 50 años “buscando oportunidades que faltaban en el pueblo” y lleva más de cuatro en la Draga “porque no hay que pagar renta”.

Ahí vive con su esposa, su hija y dos nietas. “Así, entre lo pobre, pero somos felices, gracias a Dios”, sonríe.

Clemente Figueroa

Marcos González
Clemente lleva medio siglo viviendo en las alcaldías del sur de Ciudad de México, pese a que es originario de Chiapas.

Al campamento le quedan retos para garantizar una vida digna para todos sus miembros. En ocasiones, por ejemplo, se respira un olor fétido porque no todas las casas cuentan con drenaje.

“¿Lo nota? Es porque usamos pura fosa séptica. Viene a ratos, pero cuando estás durmiendo y el olor lo tienes en el mismo cuarto… Somos pobres, pues tenemos que aguantar”, dice Isabel García, una vecina de 57 años.

Alcaldías de CDMX con mayor porcentaje de personas en situación de pobreza. . .

La mujer le enseña orgullosa a BBC Mundo el nuevo módulo que acaba de construirle su yerno, quien vive junto a su hija justo enfrente. En el pequeño habitáculo hecho con bloques de concreto amontona su ropa, un pequeño mueble y una lavadora que le han prestado.

En una esquina, está el inodoro que limpia con cubos de agua. Enfrente planea ubicar su cama, y en otra esquina, una pequeña cocina.

“Pero esto es algo provisional. Con el tiempo, la alcaldía te da un terreno o un departamento en otro lado. Quién sabe dónde, pero sí lo dan”, dice esperanzada sin más detalle.

Isabel García

Marcos González
Isabel acaba de meter toda su ropa en su nuevo módulo, en el que dormirá muy cerca del inodoro que aún no cuenta con drenaje adecuado.

En el campamento tampoco se deja de hablar de la reciente tragedia en el metro, hasta donde los vecinos solían llegar en mototaxi.

El hijo de Isabel, por ejemplo, lo usaba cada día para ayudarle a llegar a Tecamachalco, una colonia de clase alta en Estado de México donde trabaja de albañil. La alternativa actual de varios transbordos en autobuses le hace necesitar hasta ocho horas diarias de transporte entre ida y vuelta.

“Antes hacía dos horas para llegar allá, y ahora tarda hasta cuatro horas. Se va a las 7:00 de la mañana y no vuelve a casa hasta pasadas las 11:00 de la noche. Y si antes iba y regresaba con 20 pesos, ahora gasta como 40 o 50. Claro que lo echamos de menos”, cuenta.

Trabajos en riesgo

Va acabando el día y los vecinos de Tláhuac e Iztapalapa regresan a sus casas. La avenida Tláhuac se convierte en un auténtico hormiguero de autobuses y microbuses, llenos a reventar de pasajeros, que apenas pueden avanzar por lo pesado del tráfico.

Autobuses llenos en avenida Tláhuac

Marcos González
La avenida Tláhuac se llena de autobuses repletos de personas que vuelven a sus hogares al final del día.

Daniel Rueda espera paciente en su base de mototaxis que hay frente a la estación de metro Olivos. Pese a lo que podría pensarse, el cierre del metro no le ha ayudado a conseguir más clientes, sino todo lo contrario.

“Desde donde viene la gente salen camiones directos a sus colonias, que antes los vecinos no tomaban porque preferían la rapidez del metro. Por eso nos baja el negocio, porque ya no bajan aquí en la estación”, le dice a BBC Mundo.

“Además, algunos también tienen miedo de que la estructura se pueda seguir cayendo… que todavía puede pasar algo más”, cuenta.

Lugar del accidente de metro

Marcos González
Algunos vecinos temen que otras partes de la estructura siniestrada puedan seguir cayendo.

El presidente de la asociación Moverec cree que esta nueva situación sin metro debería forzar a aumentar la inversión en Tláhuac.

“Nuestra principal carencia es una fuente de trabajo. Las autoridades no han permitido que se generen empleos, no dan facilidades a los empresarios para asentarse aquí… y eso es lo que nos hace falta para evitar que tanta gente deba salir a diario hacia otras alcaldías”, dice Cruz.

“Eso es lo que más nos preocupa ahora: tenemos miedo que las personas pierdan sus puestos de trabajo. Las distancias que tienen que recorrer son impresionantes y muchos vecinos no podrán hacerlo cada día sin el metro por el retraso en tiempos y por el coste económico”, remata.


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