La política del silencio del Vaticano, sustentada en leyes
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La política del silencio del Vaticano, sustentada en leyes

Católicas por el Derecho a Decidir expresó que la responsabilidad de la Iglesia en el sostenimiento de la estructura eclesiástica no debe ser la de encubrir la pederastia
Por Patricia Guillén
24 de marzo, 2012
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El padre Marcial Maciel, fundador de Los Legionarios de Cristo.//FOTO: Cuartoscuro

Católicas por el Derecho a Decidir expresó que la responsabilidad de la Iglesia en el sostenimiento de la estructura eclesiástica no debe ser la de encubrir la pederastia. “Nunca nadie en el reinado de la Iglesia ha tenido tantos casos de abuso sexual sobre su escritorio”, afirmó esta organización luego de que Animal Político le solicitara una postura ante el ambiente que rodea la visita del Papa Benedicto XVI a México.

En el Vaticano han permanecido bajo absoluto secreto los delitos sexuales de clérigos durante 24 años. Esta política del silencio fue reforzada en el 2010 cuando emitieron unas “normas sustantivas” sobre los delitos graves dirigidas a los obispos ante casos de pederastia, de acuerdo con este organismo.

Para Católicas por el Derecho a Decidir entre los casos menos observados por el Vaticano fueron las denuncias hechas por ex legionarios contra Marcial Maciel por abuso sexual.  La sanción recibida por el fundador de la Legión –enfatizaron- no fue proporcional a la gravedad de los delitos que cometió.

Y este problema no sólo ha pertenecido a México. En Brasil –por ejemplo-  el país con mayor densidad de católicos del mundo, fueron  denunciados durante los últimos 10 años 1, 700 sacerdotes por pedofilia.

Por ello exigieron lo siguiente:

-Que se castigue debidamente a los sacerdotes pederastas aplicándoles las penas canónicas correspondientes de suspensión del ministerio sacerdotal y el sometimiento a las leyes civiles por ese delito.

-Reparación integral del daño a las víctimas y garantía de no repetición como lo establecen los estándares internacionales.

-Que se realicen los cambios necesarios para que la estructura eclesial no se preste a la complicidad y al encubrimiento de estos delitos.

Crimine solicitacionis (Delito de solicitación)

Según Pepe Rodríguez investigador de temas religiosos y sectarios, en el 2003 el Vaticano dio instrucciones a cada obispo para ocultar los casos de abuso sexual que se produjeran en la Iglesia. Esta orden, está basada en un documento del año 1962 titulado “Crimine solicitacionis” el cual reclama estricto secreto en temas de abuso sexual cometidos por sacerdotes.

La divulgación de estos casos era, desde aquellos años, merecedora de pena de excomunión.

El documento se refiere a casos de abuso sexual cometidos por sacerdotes contra  alguien que está tratando de dar su confesión. También se refería sacerdotes que mantuviera relaciones sexuales con otro hombre  “con jóvenes de ambos sexos o con animales”.

En el archivo se dice que si un sacerdote es señalado por solicitar sexo a una persona que está en confesión, la acusación debería ser “estudiada de la manera más secreta posible”.

Desde 1960 los superiores religiosos no denunciaron a las autoridades los casos de abuso sexual. Según investigaciones, se desconoce si la Iglesia católica como organismo internacional representado por el Estado Vaticano tiene tratados oficiales con diferentes naciones del mundo, si hay concordatos en cada país o convenios entre el Estado y el Esta Vaticano.

Desde el punto de vista de algunos religiosos, no siguieron los procesos del “Crimine solicitacionis”. Cuando las víctimas denunciaron los delitos a la opinión pública, se presentó un contraste entre los dos derechos, el civil y el eclesiástico.

En otras situaciones, hubo religiosos acusados de actos de abuso sexual contra menores de edad, cuando estos llegaron a conocimiento de sus superiores inmediatos, recibieron como sanción llamados de atención privados y fueron desplazados a otros sitios alejados del lugar.

Algunas diócesis sometieron a los acusados a tratamientos y a evaluaciones psicoterapéuticas. Solo cuando los psicólogos o psiquíatras consideraban que no había riesgo de reincidencia, los sacerdotes regresaban a sus actividades pastorales.

De las nuevas “Normas sobre los delitos más graves”

En  cartas apostólicas publicadas en el portal web de la Santa Sede del Vaticano, Juan Pablo II promulgó un decreto de importancia capital: el Motu Proprio “Sacramentorum sanctitatis tutela”, que otorga a la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), el poder para juzgar los delitos contra la fe y los delitos más graves cometidos contra la moral o en la celebración de los sacramentos. Además, puede imponer sanciones.

Esta  competencia puede tratar y juzgar en el ámbito del ordenamiento canónico una serie de delitos particularmente graves, a los que se refieren a normas que  atañen a realidades claves para la vida de la Iglesia, es decir a los sacramentos de la Eucaristía y de la Penitencia, pero también a los abusos sexuales cometidos por un clérigo con un menor de 18 años.

Al respecto, en representación de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el padre Manuel Corral, dijo que, el año pasado el Vaticano giró a todas las Conferencias Episcopales de todo el mundo un “manual” para saber cómo debe actuar un Obispo en los casos de pederastia. Se trata de una Ley reglamentaria para la Iglesia, y es  un compendio de todos los discursos del Papa que ha dicho en determinados momentos, como ejemplo, algunos foros de discusión.

“Sobre todo son las normas para los seminarios, para una buena selección de los candidatos al sacerdocio, vienen criterios muy claros cuando un muchacho muestra vocación para ingresar a un seminario, y estas normas traen hasta los test de personalidad y una serie de cosas”.

El padre hizo referencia que, a este documento solo tienen acceso los clérigos, Obispos, Arzobispos, autoridades eclesiásticas y para todo aquel que tiene un cargo dentro de la Iglesia.

Ante la pregunta de que si este manual entonces eran criterios para la buena selección de futuros sacerdotes, el Padre dijo:

“No, no, no, también este manual está relacionado con los casos de abuso sexual por sacerdotes. La Iglesia ha sido muy explícita, el Vaticano ya dijo: Tienen que hacer estas cosas para evitar que suceda un abuso sexual, y deben saber cómo actuar en caso de un acto consumado”.

Agregó que, en caso de un sacerdote pederasta,  aplican aparte de las normas del manual, y permite que las leyes civiles de cada país hagan su trabajo.

“La Iglesia también lo llama a cuentas, se le brinda un apoyo moral, no es solapar a un pederasta, pero debe llevar un proceso de acompañamiento, no le daremos una patada como un perro”

A través del sitio web oficial, la Santa Sede publicó una guía para comprender los procedimientos de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) cuando se trata de las acusaciones de abusos sexuales cometidos por clérigos. La legislación dice que se debe aplicar el motu proprio “Sacramentorum sanctitatis tutela”  junto con el Código de derecho canónico de 1960.

Procedimientos aplicados a curas pederastas por el Vaticano

-La diócesis local investiga todas las denuncias de abuso sexual de un menor por parte de un clérigo.

-Si la acusación es verosímil el caso se remite a la CDF. El obispo local transmite toda la información necesaria a la CDF y expresa su opinión sobre los procedimientos que hay que seguir y las medidas que se han de adoptar a corto y a largo plazo.

-Debe seguirse siempre el derecho civil en materia de información de los delitos a las autoridades competentes.

-Durante la etapa preliminar y hasta que el caso se concluya, el obispo puede imponer medidas cautelares para salvaguardar a la comunidad, incluidas las víctimas. El obispo local siempre tiene el poder de proteger a los niños mediante la restricción de las actividades de cualquier sacerdote de su diócesis. Esto forma parte de su autoridad ordinaria, que le lleva a tomar cualquier medida necesaria para asegurar que no se haga daño a los niños, y este poder puede ser ejercido a discreción del obispo antes, durante y después de cualquier procedimiento canónico.

Procedimientos autorizados por la CDF

La CDF estudia el caso presentado por el obispo local y, cuando sea necesario, también pide información complementaria.

Procesos penales: La CDF puede autorizar al obispo local  iniciar un proceso penal judicial ante un tribunal local de la Iglesia. Todo recurso en estos casos se presentará a un tribunal de la CDF.

La CDF puede autorizar al obispo local a comenzar un proceso penal administrativo ante un delegado del obispo local con la asistencia de dos asesores. El sacerdote acusado está llamado a responder a las acusaciones a revisar las pruebas y tiene derecho a presentar recursos a la CDF contra el decreto que lo condene a una pena canónica. La decisión de los cardenales miembros de la CDF es definitiva.

En caso de que el clérigo sea juzgado culpable, las medidas canónicas generalmente son de dos procesos, el judicial, medidas que restringen por completo el ministerio público, y penas eclesiásticas, entre los cuales el más grave es la expulsión del estado clerical

Casos referidos directamente al Santo Padre

En casos muy graves, en los que el proceso penal civil haya declarado al clérigo culpable de abuso sexual de menores, o cuando las pruebas son abrumadoras, la CDF puede optar por llevar el caso directamente al Santo Padre con la petición de que el Papa promulgue con un decreto “ex officio” la expulsión del estado clerical.

La CDF también presentará al Santo Padre solicitudes de sacerdotes acusados que, habiendo reconocido sus delitos, piden la dispensa de la obligación del sacerdocio y desean volver al estado laical. El Santo Padre concede estas peticiones por el bien de la Iglesia (pro bono Ecclesiae).

Medidas disciplinarias

En los casos en que el sacerdote acusado haya admitido sus delitos y haya aceptado vivir una vida de oración y penitencia, la CDF autoriza al obispo local a emitir un decreto que prohíba o restrinja el ministerio público de dicho sacerdote. Esos decretos se imponen a través de un precepto penal que implica una pena canónica en caso de violación de las condiciones del decreto, sin excluir la expulsión del estado clerical.

-La autoridad eclesiástica debe comprometerse a ofrecer asistencia espiritual y psicológica a las víctimas.

-La investigación preliminar, así como todo el proceso, debe llevarse a cabo con el debido respeto a la privacidad de las personas implicadas y la debida atención a su reputación.

Reclamos a la justicia de la Iglesia

Por su parte Rigoberto Mata Medina, del Foro Intereclesiástico Mexicano que agrupa a cientos de Asociaciones Religiosas dijo que un acto de pederastia sacerdotal  infringe tanto las leyes eclesiásticas como las leyes civiles.

“Si dicen que están haciendo algo por evitar la pederastia sacerdotal  en dónde están los resultados, los juicios a los sacerdotes, en dónde están  los enjuiciados. Son muchos  los casos no solamente en nuestro país sino en el mundo. Cuánto dinero a costado a la Iglesia católica en E.U., Irlanda, no he sabido de sacerdotes enjuiciados, no veo una sanción.

“No estamos en contra de su Ley Eclesiástica, pero no solo es un juicio dentro del canon eclesiástico, el agresor es tan solo un servidor de la Iglesia, perfecto es un pecado y debe ser enjuiciado por la Iglesia pero también  es un delito ante la ley civil”.

Rigoberto Mata Medina, puntualizó que también existen varios casos sobre mujeres casadas, violadas por sacerdotes.

“Dicen que han enviado y girado documentos para enjuiciarlos, pero hasta cuándo van a dejar de meterle mano a los documentos. Los ministros son hombres normales, naturales, de carne y hueso con su sensibilidad en todos los aspectos. Mientras no se les reconozca el derecho a una esposa quizá no cambie nada”.

Finalmente, el secretario Ejecutivo de Relaciones Públicas e Institucionales de la CEM, Manuel Corral, agregó que, el tema de la pedofilia se empezó hablar abiertamente en la Iglesia, y a pesar de todo lo que se diga será la primera en defenderlo.

“Nadie tiene derecho de abusar de nadie y menos de una persona inocente”.

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Qué puedes hacer para reducir el riesgo de contraer COVID cuando viajas en transporte público

Los ambientes ruidosos, donde la gente debe inclinarse y gritar para ser escuchada, tienen mayor riesgo que los espacios silenciosos.
9 de septiembre, 2020
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En el metro de Londres, los pasajeros más listos conocen algunos secretos para llegar más pronto a su destino.

En los túneles ubicados entre las plataformas de las estaciones, por ejemplo, hay rutas que no están señaladas y que ofrecen atajos.

Y si eliges ciertos vagones, éstos te llevarán exactamente al punto donde está salida en la plataforma para que puedas salir pitando antes que el resto.

Navegar el transporte público durante la pandemia, sin embargo, es algo que ni los pasajeros más experimentados habían tenido que hacer antes.

Transportarte de un lugar a otro rápidamente ahora parece mucho menos importante que hacerlo de manera segura.

¿Cómo pueden reducirse los riesgos?

metro

Getty Images
Durante el confinamiento el metro de Londres transportó sólo a una tercera parte del número normal de pasajeros.

Hay, por supuesto, algunas cosas esenciales: usar una mascarilla, tratar de evitar las horas más congestionadas y seguir las guías de distanciamiento físico.

Seguir los consejos de salud pública es lo más importante y esto reducirá el riesgo significativamente.

Pero hay otras medidas menos obvias que vale la pena conocer.

El análisis de la investigación del transporte y la psicología de pasajeros pueden ofrecer algunas claves, además de indicar los cambios que debemos llevar a cabo en los próximos meses.

Asuntos de ventilación y flujo de aire

Con una enfermedad como covid-19, entre más gente respire, tosa o hable en el mismo espacio confiando, mayores las probabilidades de que resultar infectado.

Tu mejor opción, si puedes, es optar por la bicicleta, caminar o un escúter, ya que así podrás mantener la distancia de los otros.

Los autos obviamente también son seguros, siempre y cuando viajes con gente que vive en tu casa. Pero si todos conducimos esto llevará al efecto de la “tragedia de los bienes comunes” de mayor tráfico y mayor costo medioambiental, así que es difícil recomendarlo como una alternativa socialmente responsable.

“Los autos son muy ineficientes al usar la infraestructura urbana. Si todos nos movilizamos en auto, nadie se mueve”, dice Carlo Ratti, director del Senseable City Lab del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

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Getty Images
Entre más ventilación tiene tu medio de transporte, mejor.

Si viajas por tren, autobús o metro, un factor que tienes que considerar cuando planees tu ruta es cómo está ventilado, explica Nick Tyler, investigador de transporte de la Universidad de Londres, quien ha hecho modelos de la forma como el virus se propaga en los autobuses.

“Fuera, en el aire libre, las microgotas se disipan en el aire y el viento”, dice. “Una vez que están dentro, éstas tienen menos movimiento”.

Los diseños difieren pero entre más ventanas, mejor. Por esta razón, un subterráneo es más difícil de ventilar que un tren o autobús en la superficie.

Según un estudio de 2018 realizado por Lara Gosce de la Universidad de Londres, la gente que usaba el metro de la capital británica regularmente tenía más probabilidades de sufrir síntomas de gripe que los que no lo hacían.

En general, los sistemas de ventilación del transporte público terrestre son menos efectivos que los de los aviones.

El aire en los aviones es redistribuido a través de sofisticados filtros HEPA (recogedor de partículas de alta eficiencia) con una cierta frecuencia, lo cual debe bloquear la mayoría de las partículas virales.

“La ventilación en los aviones es muy criticada de muchas formas. En realidad es uno de los mejores sistemas que podemos encontrar”, afirma Tyler.

Y a diferencia de muchos trenes y autobuses, el flujo de aire viaja directamente desde el techo al piso. Esto significa que las microgotas son empujadas al piso, lejos de las manos y las caras, más rápidamente.

Un vagón de metro de Nueva York, por el contrario, empuja el aire de forma horizontal, y usa filtros con menor rendimiento que los aviones, clasificados con siete en una escala de 20 en términos de eficiencia.

La ciencia es oro

Cuando analices tu medio de transporte, vale la pena que consideres cuánto se habla y a qué volumen.

Los ambientes ruidosos, donde la gente debe inclinarse y gritar para ser escuchada, tienen mayor riesgo que los espacios silenciosos.

avión

Getty Images
Muchos critican la ventilación de los aviones pero es el sistema más eficiente que hay.

Se piensa que esta es una de las razones por las que los clubes nocturnos, bares o plantas de empacado de carne tan experimentado altos niveles de contagio.

Así, un vagón de tren con cacofonía donde viajan hinchas deportivos que cantan presentará más riesgo que un autobús silenciosos donde los pasajeros leen sus teléfonos.

Dónde sentarse

Una viñeta muy citada de la revista New Yorker dice: “Nunca te subas en un vagón vacío”. Lo que implica que no te gustaría descubrir por qué todos han evitado subirse a ese vagón, por ejemplo, por un mal olor, o, en el peor de los casos, porque allí te podrían asaltar.

Ese consejo sigue vigente, por ejemplo si eres mujer y viajas de noche. Pero en la pandemia, evitar las multitudes de otros pasajeros es lo más prudente, si puedes hacerlo.

Además de alentar el uso de mascarillas, muchas autoridades de transporte han introducido señales y anuncios para recordar a la gente que mantenga la distancia física cuando se siente, pero ¿qué otras cosas hay que saber sobre qué asientos elegir o evitar?

Un estudio reciente en China analizó cuánto afecta la proximidad en los asientos en los trenes para el riesgo de transmisión.

Al rastrear los viajes y el lugar del asiento de más de 2.000 personas que tenían el virus en la red de trenes de alta velocidad de China, entre diciembre de 2019 y marzo de 2020, lograron ver cómo el virus se desplazaba entre la gente.

Sentarse en la misma fila, especialmente una adyacente, tenía el mayor riesgo en este escenario en particular.

Al parecer los respaldos entre las hileras en el tipo de tren que estudiaron, un tren interurbano de alta velocidad, pudo haber ofrecido cierto tipo de barrera.

La gente sentada en la misma hilera en un viaje interurbano también necesitaba pasar frente a los otros pasajeros para ir al baño o a buscar refrigerios.

(Es importante notar que los investigadores no descartaron que la transmisión en las hileras era más alta debido a que la gente sentada de forma adyacente tenía más probabilidades de ser familiar o amigo, y que tenían contacto cercano).

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Getty Images
El virus también puede propagarse cuando tocamos superficies que están contamiadas.

Quizás no sorprende que los viajes más largos incrementaron el riesgo, incluso para quienes estaban sentados a dos filas de distancia.

Los investigadores encontraron que después de dos horas, una distancia de menos 2,5 metros y sin mascarilla fue insuficiente para evitar la transmisión.

Algo tranquilizador fue el hecho de que sentarse en el mismo asiento de alguien que tenía el coronavirus no incrementó significativamente el riesgo de contagiarse.

Dónde pararse

Un estudio sobre conducta de pasajeros de metro en la ciudad de Nueva York sugiere que la gente que viaja parada tiene más probabilidad de agarrarse a los postes verticales que a otros asideros, como correas o tiras de resorte.

Aunque se piensa que el virus se transmite principalmente por el fino espray de aerosoles y microgotas que producimos cuando hablamos, respiramos o tosemos, también puede propagarse cuando tocamos superficies que están contaminadas con el virus y después nos llevamos los dedos a la boca o nariz.

Los investigadores también encontraron que los neoyorquinos que deciden pararse en los vagones tienen más probabilidad de permanecer cerca de las puertas, debido a la proximidad de la salida, las divisiones para recargarse o la oportunidad de evitar el contacto visual con los pasajeros sentados.

Así, quedarse cerca de las puertas puede tener beneficios mixtos. Quizás es uno de los espacios mejor ventilados, pero también es el más congestionado.

Se encontró que los hombres tienen más probabilidad de permanecer parados que las mujeres cuando los vagones comienzan a congestionarse.

Quizás se debe a la antigua cortesía social o quizás los hombres prefieren quedarse de pie.

Pero si consideras que los estudios muestran que los hombres se lavan las manos con menos frecuencia que las mujeres, podrías concluir que es mejor no compartir un poste con un hombre que puede tener las palmas sucias.

metro

Getty Images
Todavía no se sabe cómo cambiará el transporte en las ciudadaes cuando pase la pandemia de covid-19.

Lo que se desconoce

Aunque viajar regularmente en transporte público involucra cambios en el riesgo para la gente, por ahora no se sabe cuánto.

Hay cierta razón para el optimismo, como informó recientemente Christina Goldbaum en The New York Times: el rastreo de contactos en Japón, Francia y Austria no encontró vínculos entre los brotes y las redes de transporte público.

Algunos modelos matemáticos también sugieren que el transporte público bien ventilado con el uso de mascarillas presenta menos riesgo que otros ambientes interiores, como un bar concurrido y poco ventilado.

Es posible que los viajes de corta distancia, la ventilación y permanecer callados también ayuden. Pero es necesaria más evidencia.

Lo que es claro es que regresar a las formas prepandemia no funcionará, al menos en el futuro cercano.

Los autobuses en Londres, por ejemplo, han limitado su capacidad a 30%, así que por cada pasajero que regrese a la oficina ahora, necesitarás 2 o 3 autobuses más en la hora punta para mantener el distanciamiento social, o la gente enfrentará retrasos.

E incluso al llegar a su oficina, un trabajador en un rascacielos deberá esperar más tiempo formado para poder entrar a un elevador con distanciamiento social, afirma Tyler.

Quizás debemos ver esto como una oportunidad para repensar el transporte.

“Durante la época de cambios es importante permitir la experimentación en las ciudades”, dice Ratti.

“La capacidad de probar algo, ver si funciona y transformar la ciudad es algo que deberíamos conservar en el mundo post covid-19”.

Así, aunque hay formas para reducir a corto plazo tu riesgo en el transporte público, una pregunta más importante que debemos plantearnos es si es momento de reexaminar cómo transportarnos de un lugar a otro.

¿Cómo será trasladarse en una ciudad después de un año o dos de enfocarnos en la seguridad y no en la capacidad o la velocidad?

No se sabe pero, por ahora, lo único que podemos hacer como pasajeros es aferrarnos a lo que ha sido comprobado y esperar que el futuro nos lleve a un mejor lugar.

Esta nota fue publicada originalmente en BBC Future. Haz clic aquí si quieres leer la versión original (en inglés).

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=RaH9rA2Kdxw

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