Acusan asesinato de artesano predilecto de la clase política
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Acusan asesinato de artesano predilecto de la clase política

Para la fiscalía de Yucatán, el joven de 17 años supuestamente se suicidó, pero ignora una herida en la cabeza que el muchacho no pudo hacerse solo
Por Paris Martínez
23 de abril, 2012
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El joven artesano José Felipe Castillo.

Para cuando cumplió los 17 años, José Felipe había acumulado tanta pericia en sus manos que los artesanales escudos patrios que tallaba en madera adornaban ya las oficinas y estudios de políticos de todo cuño, lo mismo de Marcelo Ebrard que de Luis Felipe Bravo Mena, Beatriz Paredes, Roberto Madrazo, Manuel Espino, César Nava, Carlos Navarrete, Humberto Moreira e, incluso, del presidente Felipe Calderón. Y a todos ellos, dice Marco Antonio, padre de José Felipe, “quiero informarles que el autor de esos hermosos trabajos ha sido asesinado“.

José Felipe murió el 13 de julio de 2011, su cuerpo fue hallado dentro de una cueva, en un lote baldío, pendiendo de una camisa empleada como horca, un día después de que rompiera el compromiso matrimonial con su novia, una adolescente de 15 años con la que había acordado casarse, luego que los padres de ésta descubrieran que ambos jóvenes sostenían relaciones sexuales.

Para la Fiscalía General de Yucatán, José Felipe sencillamente se suicidó luego de discutir con su novia y suegros. Sin embargo, se pregunta su padre, si el joven voluntariamente se quitó la vida, ahorcándose, “¿por qué tenía una profunda herida en el cráneo, por qué tenía golpes en todo el cuerpo, por qué esas lesiones fueron ignoradas durante la autopsia y, lo más importante, por qué no se investigó a los familiares de la novia que admitieron haber estado en la misma cueva, pocas horas antes de que el cuerpo de mi niño fuera hallado dentro?”.

Las moscas

José Felipe comenzó a tallar la madera a los 11 años, siguiendo los pasos de su padre, y “aún siendo un niño tuvo el gusto de que su trabajo fuera apreciado por importantes personajes”.

Entre otros gobernantes estatales, a Ebrard le talló dos escudos, uno de la Ciudad de México y uno nacional, otro de los cuales también fue elaborado para Juan Camilo Mouriño, cuando llegó a la Secretaría de Gobernación, mientras que Madrazo y Espino adquirieron emblemas partidistas personalizados, cuando estuvieron al frente del PRI y el PAN, respectivamente.

Gracias a esta actividad, José Felipe se convirtió en un adolescente musculoso, de pecho ancho y manos robustas. Y fue precisamente en sus manos que los papás del joven descubrieron, durante el velorio, los primeros indicios que los hicieron sospechar de la hipótesis del suicidio. “Él acababa de romper con su prometida, porque descubrió que lo engañaba -dice su padre-, así que, inicialmente, nosotros no descartamos que se hubiera quitado la vida, pues pensábamos que podía haber caído en una crisis emocional; sin embargo, mientras lo velábamos, la gente de la funeraria que preparó el cuerpo nos alertó que tenía muchos golpes: nos explicaron que los moretones que tenía en las manos eran por golpes recibidos cuando aún estaba vivo, y nos señalaron también las heridas en la cabeza y en otras partes de su cuerpo”.

Para verificar el origen de tales lesiones, al día siguiente del deceso, los padres de José Felipe solicitaron el informe de la autopsia practicada, la cual no les fue proporcionada sino hasta siete meses después, en febrero de 2012, momento en que descubrieron que ninguna de esas heridas había sido registrada por el forense Fernando Martínez García, quien señaló en su reporte que “no existen evidencias de violencia” previas al deceso.

No obstante, aseguró Marco Antonio Castillo, “esas heridas en el cuerpo de mi hijo sí quedaron registradas en el peritaje fotográfico que la fiscalía yucateca realizó, al levantar el cadáver: la lesión en la cabeza, de hecho, aparece en la fotografía infestada de larvas de mosca, y uno se cuestiona, ¿cómo es posible que el forense no la viera? En las palmas de las manos, además, tenía moretones y rasguños, como si hubiera intentado protegerse de golpes propinados con un objeto contundente”.

Aún así, tal como se asentó en el acta ministerial, la única lesión detectada por las autoridades fue la marca que el yugo dejó alrededor del cuello de José Felipe, la cual, subraya su padre, “por sí misma no es prueba de suicidio, sobre todo tomando en cuenta la presencia de heridas corporales”.

La cueva

Según el acta 1148/2011, elaborada por la Agencia Decimotercera de la Fiscalía General de Yucatán, José Felipe y su novia solían reunirse en la cueva en la que éste oficialmente se ahorcó.

Este mismo expediente detalla, además, que en la madrugada del 13 de julio del año pasado, es decir varias horas antes del deceso, el suegro del joven artesano estuvo en esa misma cueva, a la que su hija se había dirigido tras cancelarse el matrimonio. La fiscalía, sin embargo, no solicitó al padre de la joven que rindiera su testimonio.

Asimismo, el agente investigador Ignacio Antonio Sevilla Vázquez informa haber identificado a la última persona que vio con vida al artesano, y quien también encontró su cadáver al día siguiente, dando aviso no a los padres del fallecido, sino a los de la novia.

“Con engaños -dice Marco Antonio-, este dizque amigo sacó a mi hijo de la casa y luego se encargó de ponerlo para que fuera asesinado; él admite haber estado con José Felipe en la cueva, y dijo que ahí comieron pan y jugo alrededor de las 14:00 horas, alimento que fue encontrado sin digerir en el estómago de mi hijo, lo que indica que murió antes de que pasara una hora desde esa ingesta, porque eso es lo que tarda la digestión del pan. Eso quiere decir que este joven estuvo con mi hijo en los instantes previos a su fallecimiento” y, pese a ello, la fiscalía tampoco buscó el testimonio directo de este joven, y su versión de los hechos fue proporcionada a la autoridad por su tutora.

Por último, el mismo expediente da cuenta de que las diligencias ministeriales concluyeron sin haberse analizado el peritaje fotográfico realizado en la cueva, y en el que se registraron las lesiones en el cadáver, ya que hasta el 12 de octubre de 2011, es decir cuatro meses después de la muerte, la dirección respectiva no lo había turnado al agente Sevilla Vázquez.

Cuenta ascendente

El de José Felipe es uno más de los 264 expedientes de queja de 2011, promovidos por la ciudadanía contra las autoridades encargadas de la seguridad pública y la procuración de justicia, ante la Comisión de Derechos Humanos de Yucatán, y que están relacionados con 846 presuntas violaciones a garantías individuales en dicha entidad federativa, sólo durante el año pasado, perpetrados por agentes ministeriales, policías estatales o municipales.

Según el ombudsman yucateco, por dichos abusos se iniciaron diligencias en torno al desempeño de 79 funcionarios adscritos a la fiscalía estatal, a los cuales se les atribuyeron 37 presuntas violaciones al derecho a la seguridad jurídica, 104 casos de dilación en la procuración de justicia, irregular integración de averiguaciones, denegación o eficiente administración de la justicia; además de 14 casos de violación al derecho de los niños y niñas a que su seguridad e integridad sea protegida.

No obstante, afirma el padre del artesano fallecido, “la Comisión de Derechos Humanos de Yucatán no respondió favorablemente, no son verdaderos defensores de los yucatecos, y mi caso no ha sido tomado en cuenta; así que también presenté una queja ante la Comisión Nacional, ojalá no nos encontremos algún adorno decorativo como presidente de su Consejo, eso es, al menos, lo que esperamos”.

Epílogo

“Entre las últimas piezas que mi hijo realizó -rememora Marco Antonio- están algunos trabajos cuyo pago nunca fue cubierto… hizo, por ejemplo, un escudo nacional que le encargó el actual presidente estatal del PRI, Luis Antonio Hevia Jiménez, y con lo que íbamos a pagar una operación que yo requiero, pero este sujeto no pagó. Y, ¿sabes para quién era ese escudo? Para la ciudadana Ivonne Ortega, quien en la búsqueda de justicia nos ha negado tantas veces su apoyo; entonces, se puede decir que la gobernadora, además de que no nos ayudó, tiene un escudo que le robaron a mi amado José Felipe.”

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COVID: 4 motivos por los que Argentina llegó al millón de contagios pese a cuarentena más larga del mundo

El país sudamericano es el quinto con más casos en el mundo y encabeza el ranking de muertos diarios de COVID-19 por millón de habitantes. Esto, a pesar de que lleva 7 meses de cuarentena. Te explicamos los motivos.
22 de octubre, 2020
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El lunes 19 de octubre los argentinos vivieron dos hitos, que parecen contradictorios: llegaron al millón de infectados de covid-19 el mismo día en que se cumplían siete meses desde que se impuso una cuarentena, que se ha convertido en la más larga del mundo.

El país sudamericano es actualmente el quinto con más contagios en todo el planeta, después de Estados Unidos, India, Brasil y Rusia, naciones con poblaciones mucho mayores.

Esto a pesar de que Argentina fue uno de los primeros en la región en imponer restricciones masivas como la prohibición para circular (con excepción del personal esencial), el cierre de empresas y comercios, y el freno de todos los vuelos comerciales y de las rutas de autobús de mediana y larga distancia.

Estas medidas se aplicaron por decreto el 20 de marzo en todo el país, pero eventualmente se relajaron en el interior.

Allí se aplicó el Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio, menos estricto que el Aislamiento Social impuesto en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde vive el 40% de los argentinos.

Aunque también en el AMBA se fueron flexibilizando las medidas, y desde julio dejaron de aplicarse multas a las personas que violan la prohibición de circular, la cuarentena decretada por el presidente Alberto Fernández aún sigue vigente y ya se extendió una docena de veces.

El transporte público sigue siendo para uso exclusivo del personal esencial, las escuelas y universidades siguen cerradas en gran parte del país y Argentina es la única nación del mundo que aún no tiene vuelos de cabotajes, que supuestamente se reiniciarían este jueves.

Una pasajera es interrogada por policías en un autobús de Buenos Aires

Getty Images
Las autoridades han vigilado el uso del transporte público por personas que lo justifiquen.

A pesar de todo esto, el país lidera hace unas semanas el ranking mundial de muertos diarios de covid-19 por millón de habitantes.

Desde que por primera vez se reportaron más de 100 muertes diarias, el pasado 20 de julio, la curva de contagios y decesos se aceleró y en los últimos tres meses la cantidad de fallecidos pasó de unos 2400 a casi 27.000.

Datos positivos

No obstante, las autoridades resaltan que en un dato clave a Argentina le ha ido mejor que a muchos otros países, en especial en Europa y América Latina.

La tasa de mortalidad del coronavirus —es decir, la cantidad de muertos totales por millón de habitantes— es cercana a los 600, una cifra que coloca a Argentina en el puesto 15 a nivel mundial, por debajo de países como Perú, Bolivia, Chile, Ecuador, España, México, Reino Unido e Italia.

Además, el país ha logrado atravesar el aumento de casos sin provocar un colapso de su sistema sanitario, incluso en medio del invierno, algo que muchos expertos atribuyen a la cuarentena que logró “aplanar la curva” de contagios.

Este aplanamiento les dio tiempo a las autoridades sanitarias a prepararse y también permitió el desarrollo de técnicas efectivas para tratar a los pacientes, que ha reducido la tasa de letalidad.

Alberto Fernández

Reuters
El gobierno de Alberto Fernández ha resaltado que en Argentina se ha controlado la pandemia sin provocar un colapso del sistema sanitario.

La respuesta efectiva del sistema de salud logró que más del 80% de quienes se enfermaron de coronavirus ya se haya recuperado y que cerca del 2% de infectados haya fallecido.

Pero ¿cómo se explica que este país de cerca de 45 millones de habitantes haya llegado al millón de contagios y hoy esté en el top mundial de infectados y muertes diarias?

1. Pocos testeos

La mayoría de los expertos consultados por los medios locales coinciden en que la principal explicación es la falta de una mayor cantidad de testeos y una estrategia de búsqueda de contactos de personas infectadas.

Y es que si bien Argentina siguió al pie de la letra las sugerencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de imponer el uso de barbijos y la distancia social, no acató la tercera pata de la estrategia: testeos y rastreos masivos, sobre todo de infectados asintomáticos, que son quienes más diseminan el virus.

Fuentes del gobierno citadas off the record explican que los testeos más eficientes son costosos, una traba para un país que incluso antes de la pandemia ya atravesaba una grave crisis económica.

Un centro de prueba de coronavirus en Argentina

EPA
Las pruebas de detección de covid-19 no han estado disponibles de manera masiva en Argentina.

Si bien la cantidad de pruebas ha variado, han sido menos que en otros países de la región y los resultados comprueban que no fueron suficientes.

Según la OMS, si uno testea correctamente, lo esperable sería tener una cifra de casos de positivos cercana al 10% o menos. En Argentina la tasa de positividad supera el 50%, indicando que se está testeando de manera insuficiente.

“Nuestro mayor déficit es no haber testeado más. El plan Detectar se implementó un poco tarde, cuando debió haber empezado más precozmente”, reconoció al diario La Nación Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y uno de los asesores del gobierno.

“Habría que haber aislado a los contactos y testearlos para ir adelantándose al virus. No se trata de testear en forma indiscriminada con testeos masivos, sino en la búsqueda de pacientes asintomáticos en ciertos conglomerados”, agregó al mismo medio Pedro Cahn, especialista en VIH-sida y otro de los expertos que aconsejó a las autoridades.

2. Errores de estrategia

Si bien muchos expertos en salud respaldan la cuarentena impuesta por el gobierno, las propias autoridades han admitido que no calcularon bien la extensión que iba a tener la enfermedad.

“Todos pensábamos que la pandemia en América iba a durar poquito, no como en Asia, pero sí como en Europa”, reconoció en declaraciones a Radio Continental el ministro de Salud argentino Ginés González García.

El mismo funcionario había sido criticado a comienzos de año por haber minimizado la posibilidad de que el virus originado en China llegara a Argentina, donde era verano, afirmando que el calor destruía el covid-19.

Un paciente hospitalizado en Buenos Aires

Reuters
Las autoridades no esperaban que los contagios se extendieran tan ampliamente en Argentina.

Por otra parte, algunos especialistas señalan que uno de los errores más grandes que cometió el gobierno fue no haber evitado que se infectaran los barrios vulnerables, donde el hacinamiento hace casi imposible mantener el aislamiento social.

También se ha criticado la decisión de prohibir por meses todas las actividades recreativas al aire libre, a pesar de que se ha demostrado que el riesgo de contagio en exteriores es menor.

Esto llevó además a que muchos argentinos dejaran de hacer ejercicio y aumentaran su consumo de alimentos, bebidas y drogas, debilitando su sistema inmunológico y disparando los niveles de ansiedad y depresión, en especial en niños y adolescentes.

“Estamos viendo una epidemia de enfermedad mental”, advirtió en agosto pasado el prestigioso neurocientífico argentino Facundo Manes.

Pero quizás el error que más le costó al país fue haberse concentrado en la región del AMBA, donde al principio se concentraba más del 90% de los casos, y haber descuidado la situación en el interior del país, hoy la zona más afectada.

3. El interior

A pesar de que los casos están bajando en la región metropolitana de Buenos Aires, la más poblada del país, están subiendo rápidamente en otros lados.

Desde septiembre que hay más infecciones en provincias del interiordel país que en el AMBA.

Una revisión de un peatón en Rosario, Argentina

Getty Images
El mayor aumento de casos confirmados de covid-19 se ha dado en las provincias argentinas recientemente.

Esto llevó al presidente Fernández a afirmar que ahora la principal preocupación ya no es el Gran Buenos Aires sino esas regiones.

El pasado 12 de octubre, al extender el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio en el AMBA hasta el 25 de octubre, el mandatario decretó que algunos departamentos en 18 provincias debían volver a cumplir una cuarentena estricta.

“El virus se fue a las provincias mientras pensábamos que lo teníamos controlado en el AMBA”, reconoció al diario La Nación Luis Cámera, secretario de la Sociedad Argentina de Medicina y asesor del gobierno.

El médico Daniel Gatica, quien fue atacado por familiares de un muerto de covid mientras trabajaba en los servicios de emergencia de un hospital en el norte del país, en Orán, Salta, le dijo a BBC Mundo que allí nunca se hizo cumplir el distanciamiento ordenado por las autoridades.

“Yo trabajo en la guardia los sábados a la noche y acá la vida siguió como siempre”, aseguró a finales de septiembre.

“Cuando (la gente) se tenía que cuidar, todo era joda y joda (diversión), y hoy lloran a sus muertos y reclaman atención”, criticó.

4. Hartazgo social

Lo cierto es que no solo en Salta se dejó de cumplir la cuarentena hace meses.

Ya sea por necesidad económica o por cansancio del encierro, los argentinos dejaron de acatar las órdenes de aislamiento y distanciamiento ordenadas por el gobierno.

Trabajadores de la salud protestan en Buenos Aires

Getty Images
Los trabajadores sanitarios han protestado por las condiciones en las que prestan sus servicios.

En tanto las autoridades dejaron de aplicar multas a los infractores.

Este movimiento de personas, en particular las reuniones de familia y sociales, realizadas muchas veces puertas adentro por la prohibición de usar espacios públicos, fueron un factor determinante para explicar el aumento exponencial de casos y muertes a partir de julio.

Las autoridades y sus críticos se acusan mutuamente por este relajamiento.

Los primeros apuntan especialmente contra los grupos “anticuarentena”, que incluso protagonizaron una serie de marchas —la última y una de las más masivas el pasado 12 de octubre— protestando por la falta de libertad y lo que algunos llaman una “infectadura”.

Una protesta contra el gobierno en Buenos Aires

Reuters
La oposición al gobierno ha realizado protestas sin distanciamiento social.

Para los detractores del gobierno estaba claro que una cuarentena de tantos meses era insostenible, motivo por el cual ningún otro país ordenó un cierre tan largo.

También culpan al gobierno de haber profundizado la crisis económica que generó la pandemia, llevando a decenas de miles de pequeñas y medianas empresas a quebrar ante un cierre tan prolongado.

Hay una sola cosa en la que todos están de acuerdo: la crisis sanitaria recién se superará cuando haya una vacuna, algo que según las autoridades argentinas estará disponible “masivamente” en marzo.


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