Así se ve la izquierda en México, según AP
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Así se ve la izquierda en México, según AP

El candidato para las elecciones del 1 de julio adoptó el lema "Abrazos, no balazos" y se presenta como una persona cálida que propone un programa de lucha anticrimen.
4 de abril, 2012
Comparte

Conferencia de AMLO

Andrés Manuel López Obrador ha dejado atrás su imagen de un izquierdista furibundo en su segundo intento por lograr la presidencia, ahora con su campaña de la “República Amorosa”.

El candidato para las elecciones del 1 de julio adoptó el lema “Abrazos, no balazos” y se presenta como una persona cálida que propone un programa de lucha anticrimen basado principalmente en la creación de empleos y programas educativos.

Sin embargo, mientras todo parece indicar que los mexicanos se disponen a sacar del poder al Partido Acción Nacional (PAN), de centro derecha, —que ha gobernado el país en los últimos 12 años_, López obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), no es su opción de cambio.

En su lugar, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), otrora consolidado y que gobernó México durante 71 años hasta el 2000 —cuando el PAN ganó la presidencia_, ha surgido de súbito como una fuerza nueva y un candidato presidencial joven.

En este aspecto, son López Obrador y la izquierda, los que contrastan con una apariencia de viejos.

Debido a las acusaciones que pesaban desde hacía mucho tiempo sobre el PRI de fraude electoral, represión y mala administración económica, los mexicanos votaron hace 12 años a favor de un cambio para sacar de la presidencia a esa fuerza política.

Los electores dieron entonces el triunfo en las urnas al candidato del PAN, Vicente Fox, un terrateniente de ideología conservadora y ex gobernador del estado de Guanajuato.

En las elecciones siguientes, en 2006, el PAN apenas logró conservar la presidencia merced a la victoria de su candidato, Felipe Calderón, por ventaja mínima, que López Obrador insistió en que fue despojado de la misma.

Sin embargo, el viraje de López Obrador hacia una postura de centro más gentil no le alcanza en un México donde unas 50 mil personas han muerto a causa de la violencia del narcotráfico desde la anterior contienda presidencial.

El político izquierdista ha modificado el tono de su discurso respecto de su campaña de 2006, cuando su lema era “Por el bien de todos, primero los pobres”.

López Obrador se ha dado a la tarea de cortejar a la clase media y a los empresarios. Estos últimos señalan que México necesita romper los grandes monopolios privados que han predominado en el país durante los gobiernos del PRI y el PAN.

“Los únicos que han crecido son las 20 familias que están metidas en algún negocio o monopolio, o protegido por la banca. El proyecto neoliberal de los últimos 25 anos sólo ha beneficiado a unas 20, 25 familias”, dijo Ricardo Alessio Robles, socio de la empresa CDM.

Quizá sea “demasiado tarde, porque si (López Obrador) lo hubiera hecho hace seis años (virar más al centro), sin duda habría ganado“, dijo Manuel Camacho Solís, ex alcalde de la Ciudad de México y uno de los coordinadores de campaña del candidato izquierdista en 2006. López Obrador es ahora el candidato presidencial de una coalición informal de partidos de izquierda.

“Si lo hubiera hecho inmediatamente después de las elecciones (de 2006, López Obrador) sería imparable”, apuntó.

Camacho Solís dijo que para López Obrador ese viraje habría sido una “decisión difícil para él, por su personalidad e historia política… pero se dio cuenta de que tenía que desplazarse hacia el centro porque la izquierda sola no era suficiente (para ganar)”.

Hace seis años, López Obrador era conocido por su postura de confrontación y por el bloqueo que sus simpatizantes hicieron durante semanas en el centro de la Ciudad de México en protesta contra la victoria de Calderón. López Obrador ha dedicado ahora bastante tiempo a disculparse por ese hecho.

En un cambio de posturas y acciones impensables de la vieja izquierda de México, López Obrador se reunió con el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, y asistió con otros candidatos importantes a una misa durante la visita que efectuó en marzo el papa Benedicto XVI al país.

Aunque sin duda fue uno de los dos principales candidatos presidenciales en el proceso de 2006, en esta ocasión marcha en tercer lugar en las preferencias, según diversas encuestas.

Sin duda, la apariencia física es importante: López Obrador tiene 59 años, mientras que el favorito para el triunfo, Enrique Peña Nieto, del PRI, 45. Como sea, la campaña rebasa las edades.

En uno de sus videos de campaña, López Obrador se disculpa por las protestas que organizó tras su derrota en 2006 por escasa diferencia de votos ante Calderón. Otro video comienza con imágenes en blanco y negro de la Revolución de 1910 y campañas electorales anteriores.

La desconfianza hacia Estados Unidos, la hostilidad a la religión organizada y la dependencia en las empresas estatales fueron durante décadas ejes de la política mexicana. La izquierda se hizo heredera de esas posturas cuando el PRI las desechó aun cuando éste las había defendido con firmeza al asumir el poder al término de la Revolución Mexicana.

Aunque ha dejado esos temas en segundo plano, López Obrador basa su programa de recuperación económica principalmente en la empresa petrolera estatal Pemex, que es a todas luces ineficiente, y expresó su deseo de reabrir una empresa eléctrica estatal desaparecida que estuvo controlada por un sindicato conocido por sus prácticas corruptas.

Ante tales posiciones, el analista político Roger Bartra hizo la descripción de “una izquierda conservadora, en algunos casos reaccionaria… es una paradoja trágica”.

Los anuncios de propaganda de López Obrador difunden imágenes de la Revolución Mexicana de 1910-1917, aun cuando esa revuelta, principalmente campesina, dio pie al surgimiento de un régimen ultranacionalista, corrupto y autoritario.

“El mismo concepto de revolución ya es algo que en México suena a algo conservador, viejo”, expresó Bartra. “El resultado es que es una izquierda que no tiene un rumbo claro, no se ha logrado modernizar, sigue atrapada en el patrioterismo antiguo, el populismo arcaico, ése es el problema de la izquierda y por eso no ha logrado desarrollarse”, apuntó.

Alejandro Granillo, de 26 años y empleado de una farmacia en la Ciudad de México, dijo que se inclina a no votar o anular su voto. López Obrador “sí llega un poquito más a la gente”, aunque se preguntó cuál sería su programa en contra del crimen organizado.

“No creo que con amor” se pueda solucionar el problema de la inseguridad, sentenció Granillo.

AP.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cuánta gente se necesita que salga a protestar para derrocar a un gobierno (según la ciencia)

¿Cuán grande tiene que ser una protesta para forzar la salida de un líder político? Un equipo de expertos de la Universidad de Harvard analizó lo ocurrido desde 1900 hasta el presente para hallar una respuesta.
20 de septiembre, 2020
Comparte
Protestas en Bielorrusia

Getty Images
Las protestas no violentas tienen más posibilidades de éxito.

La lucha de los sindicatos agrupados en Solidaridad en Polonia en la década de 1980; el movimiento anti-apartheid en Sudáfrica; el derrocamiento del presidente serbio Slobodan Milosevic; la Revolución del Jazmín que forzó la salida del presidente tunecino Zine al-Abidine Ben Ali y desencadenó la Primavera Árabe…

Todos estos son ejemplos de movimientos populares que culminaron con un cambio político sustancial.

Y el último en ser noticia está en Bielorrusia, donde decenas de miles de personas han salido a las calles en las últimas semanas tras unas polémicas elecciones en las que el presidente Alexander Lukashenko se adjudicó la victoria.

Las autoridades han reaccionado con brutalidad: muchos manifestantes han sido arrestados y hay numerosas denuncias de torturas a manos de la policía.

Protestas en Bielorrusia

Reuters
Las protestas en Bielorrusia han movilizado a mucha gente. ¿En cantidades suficientes?

A pesar de esto, sin embargo, el movimiento de momento se ha mantenido fundamentalmente pacífico.

Pero, ¿cuán probable es que tenga éxito?

Lecciones de la historia

Una buena forma de evaluarlo es mirando la historia.

Que es lo que ha hecho la politóloga de Harvard Erica Chenoweth.

La profesora Chenoweth ha centrado su trabajo sobre todo en protestas contra dictaduras, no democracias.

A diferencia de los demócratas, los dictadores no pueden ser destituidos mediante el voto popular. En una democracia, si una política es impopular, otros políticos pueden ser elegidos con la promesa de abolirla. No existe tal mecanismo en una dictadura.

Erica Chenoweth

Kris Snibbe / Harvard Gazette
La politóloga de Harvard Erica Chenoweth ha estudiado la efectividad de las protestas.

Estas definiciones, sin embargo, son a menudo cuestionadas. ¿Dónde está la frontera entre democracia y dictadura? A menudo, de hecho, hay todo un espectro: un sistema político puede ser más o menos democrático.

Y también está el problema de cómo se clasifica la violencia y la no violencia.

¿Los ataques a la propiedad deben considerarse “violentos”? ¿Qué pasa con las personas que gritan insultos racistas pero sin agresión física? ¿Qué pasa con los actos de autosacrificio, como la autoinmolación o las huelgas de hambre? ¿Son violentos?

Las ventajas de la no violencia

A pesar de estas dificultades de categorización, existen algunas formas de protesta que son claramente no violentas y otras que son claramente violentas.

El asesinato es claramente violento. Las manifestaciones pacíficas, las peticiones, los carteles, las huelgas y los boicots, las sentadas y las huelgas no son violentas.

De hecho, según una clasificación bien conocida, existen 198 formas de protesta no violenta.

Y al analizar cada movimiento de protesta sobre el que había datos suficientes, desde 1900 hasta 2006, Erica Chenoweth y Maria Stephan llegaron a la conclusión de que un movimiento tenía el doble de probabilidades de éxito si no era violento.

La siguiente pregunta entonces es: ¿por qué?

La respuesta parece ser que la violencia reduce la base de apoyo de un movimiento, mientras que mucha más gente se une activamente a las protestas no violentas.

Protestas en Bielorrusia

Getty Images
La no violencia atrae a mucha más gente a las manifestaciones.

La no violencia es generalmente de menor riesgo, requiere menos capacidad física y ningún entrenamiento avanzado.

Y, por lo general, también requiere menos tiempo.

Por todas estas razones, los movimientos no violentos tienen mayores tasas de participación de mujeres, niños, ancianos y personas con discapacidad.

Pero, ¿por qué importa esto?

Bueno, tomemos la llamada Revolución Bulldozer contra Slobodan Milosevic. Cuando los soldados fueron entrevistados sobre por qué nunca apuntaron con sus armas a los manifestantes, explicaron que conocían a algunos de ellos. Se mostraban reacios a disparar contra una multitud que contenía a sus primos, amigos o vecinos.

El 3,5%

Obviamente, cuanto mayor sea el movimiento, más probable es que los miembros de la policía y las fuerzas de seguridad conozcan a algunos de sus participantes.

Y Erica Chenoweth ha dado una cifra muy precisa de cuán grande debe ser una manifestación antes de que su éxito sea casi inevitable: esa cifra es el 3,5% de la población.

Puede parecer un número pequeño, pero no lo es.

La población de Bielorrusia, por ejemplo, es de poco más de nueve millones, por lo que el 3,5% supera los 300.000. Y se estima que en las grandes manifestaciones en la capital, Minsk, participaron decenas de miles, quizás hasta 100.000 (aunque la agencia Associated Press una vez las estimó en 200.000).

La regla del 3,5% tampoco es estricta.

Muchos movimientos tienen éxito con tasas de participación más bajas que esta, y uno o dos fracasan a pesar de contar con el apoyo de las masas: el levantamiento de Bahréin de 2011 es uno de esos ejemplos que cita Chenoweth.

Menos efectivas

Los datos originales de Chenoweth llegan hasta 2006, pero la académica acaba de completar un nuevo estudio que examina los movimientos de protesta más recientes.

Y aunque sus últimos hallazgos generalmente refuerzan la investigación inicial, que muestra que la no violencia es más efectiva que la violencia, también ha identificado dos nuevas tendencias interesantes.

La primera es que la resistencia no violenta se ha convertido, con mucho, en el método de lucha más común en todo el mundo, mucho más que la insurrección armada o la lucha armada.

De hecho, entre 2010 y 2019 hubo más levantamientos no violentos en el mundo que en cualquier otra década de la historia registrada.

Argelia

Getty Images
Las protestas de Argelia en 2019 obligaron a dimitir al presidente Bouteflika.

La segunda tendencia es que la tasa de éxito de las protestas ha disminuido.

Ha caído drásticamente en lo que se refiere movimientos violentos: actualmente alrededor de nueve de cada diez movimientos violentos fracasan, dice Chenoweth.

Pero la protesta no violenta también tiene menos éxito de lo que solía.

Antes, alrededor de una de cada dos campañas no violentas tenía éxito; ahora es alrededor de una de cada tres.

Aunque, por supuesto, también se han producido algunos éxitos desde 2006.

Por ejemplo, el presidente sudanés Omar al-Bashir fue depuesto en 2019. Y unas semanas más tarde, el malestar popular obligó a dimitir al presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika.

Pero estas salidas son cada vez más raras.

¿Por qué? Bueno, podría haber muchas explicaciones, pero una parecería ser el impacto de doble filo de las redes sociales y la revolución digital.

Durante unos años, parecía que Internet y el auge de las redes sociales habían proporcionado a los organizadores de protestas una nueva y poderosa herramienta, facilitando la transmisión de información de todo tipo: por ejemplo, dónde y cuándo reunirse para la próxima marcha.

Pero los regímenes despóticos ahora han encontrado formas de darle la vuelta a esa arma y de usarla contra sus oponentes.

Policía en Bielorrusia

Reuters
Los gobiernos despóticos también utilizan la tecnología.

“La organización digital es muy vulnerable a la vigilancia y la infiltración”, dice Erica Chenoweth.

Y los gobiernos también pueden utilizar las redes sociales para hacer propaganda y para difundir desinformación.

Lo que nos lleva de regreso a Bielorrusia, donde los teléfonos de los manifestantes detenidos son examinados de forma rutinaria para establecer si siguen los canales de la oposición en la aplicación de mensajería Telegram.

Cuando las personas que manejan estos canales han sido arrestadas, Telegram se ha apresurado a cerrar sus cuentas con la esperanza de hacerlo antes de que la policía haya podido verificar la lista de seguidores.

¿Podrá el presidente Alexander Lukashenko aferrarse al cargo? ¿Realmente conseguirá sobrevivir ahora que está tan claro que existe una oposición tan generalizada a su gobierno?

Tal vez no. Pero si la historia sirve de guía, es demasiado pronto para descartarlo.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=5tVPAlZqgQw

https://www.youtube.com/watch?v=YPmLtudnWbo

https://www.youtube.com/watch?v=xzjd_7qkYtU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.