Chavitas escritoras: tres cuentos para dominguear
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Chavitas escritoras: tres cuentos para dominguear

Te invitamos a echar un ojo a éste, que es apenas un esbozo del mundo onírico de los niños y las niñas de México, en el siglo XXI
Por Paris Martinez
8 de abril, 2012
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Dado que en Animal Político queremos celebrar a la niñez a lo largo de todo el mes, y no simplemente durante su último día, cada domingo de abril, a partir de hoy, cedemos la pluma y el tintero a los más pollos de la parvada.

Así, te invitamos a echar un ojo a éste, que es apenas un esbozo del mundo onírico de los niños y las niñas de México, en el siglo XXI… Estos son los universos de Luisa, Brisa y Valeria *

“El lápiz mágico”

Luisa Fernanda Gutiérrez Ávila
9 años
Delegación Cuajimalpa

Había una vez una niña que tenía un lápiz al que, a cada rato, se le rompía la punta.

Llegó a su casa par hacer su tarea y un pequeño duendecillo le dijo:

– ¡Hey, aquí abajo! -la niña se asustó mucho, el duentecito sabía su nombre, se llamaba María.

Ella le preguntó:

– ¿Cómo sabes mi nombre?

Y él respondió:

– Soy un duende, puedo saber tu nombre. El mío es Tin-Tin, y te daré un lápiz mágico que te ayudará a escribir cosas muy padres.

María, muy emocionada, aceptó y Tin-Tin, en un dos por tres, desapareció.

Desde entonces, María escribe cuentos, historias, cartas y cosas muy brillantes.

“Malas Vacaciones”
Brisa Alegría
9 años
Delegación Cuauhtémoc

Cuando fui a Michoacán con mi peor tío, él tenía una guerra de guayabas que estaban llenas de lodo, y mi tío me dijo que me comiera una, yo le dije que la lavara y él me dijo que no y me dio calentura.

Era navidad y Santa no me trajo nada y me dijo que dejará de enchinchar. A Areli, mi hermana, le trajo un buen de juguetes.

Los Reyes Magos me trajeron puros dolores y antes del Año Nuevo, en lugar de jugo de manzana, me dieron licuado de jitomate con chile habanero.

Y, al regresar a clases, mis amigos me dieron puros palos de regalo.

La pase mal, horripilante y espantoso.

“El Metro”
Valeria Álvarez Peñaloza
12 años
Delegación Cuauhtémoc

El Metro es un lugar donde tu vida puede cambiar. Esa mañana, una joven no sería la misma, Isa era su nombre.

Salió de su casa para ir a la escuela y, como todas las mañanas, tomó el Metro.

Isa estaba asombrada al ver que a esa hora casi no había gente, así que se sentó y esperó a llegar a su destino; veía a la gente entrar y salir de los vagones, se puso sus audífonos, pero antes de prender el radio se dio cuenta de que la luz del vagón se había ido, asustada se levantó y se agarró de un tubo.

El Metro se detuvo, la luz regresó pero ya no había nadie ahí; tomó algo que estaba al alcance, en el suelo, y como pudo abrió la puerta y brincó a otro vagón.

Para su suerte no era la única, había un muchacho desmayado, como de su misma edad.

Lo despertó a cachetadas, le preguntó su nombre y él le dijo que era Iván. Luego se levantó, un poco mareado y adolorado por las cachetadas.

Ambos saltaron fuera del vagón, pero no dieron ni cinco pasos cuando escucharon un ruido extraño, voltearon rápidamente y vieron una rata que crecía y crecía, más allá de su tamaño normal, y también notaron que le estaban saliendo alas.

Los dos corrieron para alejarse de la rata, pero ésta comenzó a perseguirlos.

Isa e Iván subieron a la plataforma y salieron corriendo del subterráneo, y se dieron cuenta que no había gente o animales.

Oyeron un sonido y volvieron a correr, cruzaron una avenida, tomaron un carro; Iván lo prendió y manejó con dirección a su casa, pero en el camino se encontraron una niña de 8 o 9 años, se detuvieron, le gritaron que entrara en el coche, porque había una rata enorme que los venía siguiendo, y la niña corrió a los brazos de Isa, después cerraron la puerta e Isa le pregunto a la niña “¿por qué estabas sola en las calles?”, y ella le contestó que se encontraba en el Metro y que se había ido la luz, y cuando regresó no vio a nadie, sólo una rata a su lado, en lugar de su mamá.

Isa, triste por lo que había pasado, la abrazó y siguieron su camino a casa de Iván.

Los tres se asustaron cuando se dieron cuenta de que, a medida que avanzaban, las cosas iban desapareciendo, las casas, los árboles, todo.

Decidieron regresar, pero lo único que no había desaparecido era una refaccionaria; entraron, pero estaba vacía, y estaban por irse cuando la puerta se cerró en sus caras.

La niña abrazó a Isa y los tres se voltearon, había varitas de mago en un estante, e Iván se acercó a una, con temor, y la tomó y agitó, pero no pasó nada, así que la tiró.

La niña soltó a Isa y se acercó, con temor, al estante, de donde tomó otra varita, la giró y no paso nada.

La puerta se abrió, salieron y, por arte de magia, todo había aparecido, aunque se dieron cuenta de que algo faltaba: la gente.

La niña sintió algo que estaba atrás, volteó con temor y vio a la rata inmensa, ella corrió, pero la rata la alcanzó, la sujetó de la sudadera y se la llevó volando.

Isa e Iván corrieron tras ella, la rata se paró en una roca, tiro a la niña y salió volando.

Recogieron a la niña y vieron que tenía una nota, en una hoja de papel, en su frente, que decía: “Gracias, soy su mamá, en el apagón mi cuerpo se transformó, no sé el porqué, pero ojalá ustedes pudieran cuidar de ella, mientras trato de recuperarme”.

La niña se paró, un poco confunda con lo que había pasado, e Isa rápidamente escondió la nota en su bolsillo.

Los tres caminaron un buen rato, pensando en qué harían si nada volvía a la normalidad.

De la nada, Iván comenzó a desvanecerse, le siguió la niña, e Isa trató de evitarlo, los agarró de las manos, pero fue en vano.

Isa, llorando por lo que había pasado, se tiró al suelo, desconsolada. La noche llegó y se quedó dormida, pero al despertar se encontró en el asiento del Metro, la gente estaba de nuevo ahí.

Confusa y un poco adormilada, Isa vio la puerta del vagón abrirse, volteó y distinguió a una niña que entraba, agarrada de la mano de su mamá; era la niña de hacía un rato.

Por la puerta de enfrente entró un joven, también era el mismo de hacía un rato, y los dos voltearon a ver a Isa, con una sonrisa, porque los tres tuvieron el mismo sueño.

* Integrantes del taller de Creación Literaria, impartido como parte del Programa de Niños y Niñas Talento del Gobierno del Distrito Federal, para alumnos de primarias públicas capitalinas con promedio de 9 y 10.

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Georgia Meloni: qué es el neofascismo, por qué avanza en Italia y qué consecuencias puede tener para el resto de Europa

La posible llegada al poder por primera vez desde Benito Mussolini de un partido de ultraderecha en Italia preocupa a la comunidad internacional.
28 de septiembre, 2022
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El 28 de octubre de 1922, los “camisas negras” de Benito Mussolini marchaban sobre Roma e Italia inauguraba el régimen fascista.

Un siglo después, casi día por día, y por primera vez desde la Segunda Guerra mundial, el partido mas votado en Italia hunde sus raíces en el posfascismo, y ha recuperado un lema que popularizó “Il Duce”: “Dios, patria y familia”.

En apenas una década, Giorgia Meloni, la gran vencedora del los comicios que ha celebrado Italia, ha conseguido llevar a su partido, Hermanos de Italia, desde la marginalidad al centro político e, inexorablemente, al palacio Chigi, sede del Ejecutivo. Se prevé que el presidente de la república, Sergio Mattarella, le encargue formar gobierno en las próximas semanas.

¿Cómo ha sido esa progresión?

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania llevó a cabo un proceso de “desnazificacion” y un doloroso ajuste de cuentas con su pasado. En Italia, sin embargo, se decidio mirar para otro lado.

BEnito Mussolini y otros dirigentes fascistas marchan sobre Roma.

Getty Images
La Marcha sobre Roma dio paso a la dictadura fascista de Benito Mussolini.

Por aquel entonces, el Partido Comunista italiano era el mayor de toda Europa occidental y los aliados, inmersos en la dinámica de la Guerra Fría, tenían un objetivo principal: que los comunistas no llegaran al poder.

Por miedo a que las purgas de antiguos fascistas pudieran generar inestabilidad, las potencias aliadas hicieron la vista gorda ante la creación de nuevos partidos herederos de “Il Duce” y sus ideas. No solo eso, muchos símbolos y monumentos fascistas siguieron -y siguen- presentes en las calles italianas, como los fascios que adornan aún muchas de las tapas de alcantarilla de Roma.

Así surgió en 1946 Movimiento Social Italiano (MSI), fundado por Giorgio Almirante, que había sido jefe de gabinete del último ministerio de Propaganda fascista.

Giorgia Meloni no ha escondido nunca su admiración por Almirante. En 2018, ella misma difundió un fotomontaje que tituló “De Giorgio a Giorgia”, en el que se presentan uno al lado del otro con idénticos eslóganes: “Podemos mirarte a los ojos”. En 2020, cuando se cumplían 32 años de su muerte, la ahora vencedora de los comicios en Italia homenajeó a Almirante en Twitter con estas palabras: “Un gran hombre, un gran político, un patriota”.

Con la caída del bloque comunista, surgieron nuevos partidos de derecha. Uno de ellos, Forza Italia, liderado por el multimillonario Silvio Berlusconi, incluyó en su coalición de gobierno en 1994 al MSI, liderado entonces por Gianfranco Fini. El posfascismo entró en el gobierno, y ante los ojos de los italianos, argumenta Luciano Cheles, de la Universidad de Grenoble, “le dio respetabilidad”.

Gianfranco Fini.

Getty Images
Gianfranco Fini fue el primer líder posfascista en entrar en un gobierno en Italia.

El partido pasó a llamarse Alianza Nacional y una joven Giorgia Meloni, que con 15 años había militado en el MSI, se convirtió en la líder de sus juventudes.

Hermanos de Italia nace de ese caldo de cultivo. “Han cambiado muchos postulados, han cambiado algunos aspectos, aunque son, por supuesto, un partido de derechas que tiene sus raíces en el movimiento posfascista”, analiza Lorenzo Pregliasco, profesor de Ciencias Políticas de la universidad de Bolonia.

Los orígenes del partido, argumenta Cheles, están estrechamente conectados con los partidos neofascistas, pero Hermanos de Italia y Giorgia Meloni se encuentran con una disyuntiva: “por una parte, quieren presentar una imagen respetable, de moderación y modernidad, y por ello han dicho que han cortado el cordón umbilical con el fascismo. Pero, por otra parte, no quieren perder una parte del electorado que cree que una forma moderna del fascismo es aún válida y aceptable”.

Simbología fascista

Esas raíces están presentes en toda la simbología del partido.

La más evidente es la llama tricolor, el símbolo del Movimiento social Italiano que Hermanos de Italia ha mantenido. Una llama que, por cierto, también adoptó el Frente Nacional en Francia -aunque con los colores de la bandera gala- y que, más estilizada, conserva la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen.

“Pero en su propaganda hay muchísimas más referencias al fascismo, algunas más o menos escondidas porque están hechas para ser comprendidas por los fascistas y aquellos que están familiarizados con su simbología”, explica Cheles, experto en iconografía política.

Uno de los ejemplos que ha encontrado Cheles es el mismo himno de las juventudes de Alianza Nacional, que Meloni dirigió durante años: “se trata de ‘Mañana me pertenece’, que es una canción que canta un joven nazi en la película “Cabaret” de Bob Fosse (1972). Aún sigue siendo un eslogan que aparece en gran parte de la propaganda de Giorgia Meloni”.

El propio Giorgio Almirante, al que Meloni admira tanto, es otro de los ejemplos: cada nuevo número de la newsletter de Hermanos de Italia lleva su foto, que también está en la página web de la formación, revela el experto.

Giorgio Almirante.

Getty Images
Giorgio Almirante fundó Movimiento Social Italiano, el primer partido posfascista de Italia.

Cuáles son sus postulados

Hermanos de Italia hunde sus raíces en el posfascismo pero, ¿qué conserva de esa filosofía?

Umberto Eco consideraba que el fascismo “no tenía esencia” y que Mussolini no había tenido una filosofía particular: “solo tenía retórica”. El fascismo, aseguró el célebre semiólogo, filósofo y escritor italiano en un discurso en 1995, “era un totalitarismo confuso, un collage de distintas ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones”.

No había, por lo tanto, una filosofía particular detrás del fascismo, pero “emocionalmente estaba firmemente fijado a ciertos cimientos arquetípicos”, como el culto a la tradición, el miedo a la diferencia, el populismo selectivo o el machismo.

Hermanos de Italia conserva algunas de estas raíces culturales, como detalla a BBC Mundo la periodista italiana Annalisa Camilli: “tienen un discurso fuerte contra la inmigración y contra los derechos de las mujeres, están en contra del aborto y quieren aumentar la tasa de natalidad en Italia, que es la más baja de Europa. En este sentido, son muy tradicionalistas, de ahí su lema, “Dios, patria, familia”.

Sin embargo, apunta Camilli, ” se han emancipado de ese pasado. Ahora son un partido moderno de ultraderecha, más parecido a otros partidos como la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, Vox en España o el partido de Victor Orban en Hungría. Buscan un consenso en torno a ciertos pilares como la lucha contra la inmigración ilegal, la promoción de una identidad nacional y las políticas de apoyo a la natalidad”.

Obelisco.

Getty Images
Aún quedan en Italia numerosos monumentos fascistas, como este obelisco dedicado a Benito Mussolini en Roma.

Como tantos otros líderes ultraderechistas, desde Orbán al republicanismo de Donald Trump en EE.UU., la ideología de Meloni arremete contra la “izquierda globalista”, contra los supuestos “lobbies LGTBI”, habla de cómo la “inmigración masiva” acabará sustituyendo a los italianos “de toda la vida”, es decir, a los blancos y cristianos, en línea con la teoría del “gran reemplazo” del polemista francés Renaud Camus.

“El neofascismo”, reflexiona Cheles, “no lleva necesariamente camisas negras. El fascismo hoy tiene una forma más sutil, es una forma de autoritarismo cuyos elementos se resumen en no respetar las diferencias ni a las minorías, y que mantiene actitudes intolerantes hacia ciertos grupos de personas”.

Dónde se alimenta el neofascismo

En un país como Italia, indica Camilli, “el fascismo es algo endémico. De alguna forma, 100 años después, los testigos han muerto y la memoria que queda no es lo suficientemente fuerte para evitarlo”.

La base electoral, además, se ha vuelto mucho más líquida. Y, si algo han demostrado los italianos en los últimos años, es que siempre votan por el cambio.

Los sucesivos gobiernos han generado una desafección entre los ciudadanos y el populismo parece haber llegado para quedarse. “El Movimiento 5 Estrellas ya preparó ese terreno asegurando que no había diferencias entre la izquierda y la derecha, que todo era corrupción”, señala la periodista del semanario “Internazionale”.

Ese discurso de indignados contra la casta y contra las élites, contra los partidos tradicionales y la política clientelar de la que muchos italianos están hartos, el mismo que abanderaban los populistas del Movimiento 5 Estrellas, ahora lo ha recogido Giorgia Meloni y Hermanos de Italia.

La coalición de ultraderecha se ha nutrido de “las clases trabajadoras que han perdido sus ahorros por la inflación, y de las clases medias que cada vez se empobrecen más y les ha prometido una ‘nueva era”, dice Camilli. Hace 100 años, el fascismo también prometió “una nueva era”, un nuevo comienzo.

Cómo afecta a Europa

El auge de partidos de ultraderecha en toda Europa, como recientemente el de los Demócratas de Suecia, Vox en España, Ley y Justicia en Polonia o la Hungría de Orbán, de la que recientemente el Parlamento Europeo declaró que no se puede considerar una democracia plena, tienen una misma raíz, según Cheles: el aumento de la inmigración.

Viktor Orbán y Giorgia Meloni.

Getty Images
Viktor Orbán es el gran referente europeo de Giorgia Meloni.

“Estas ideas neofascistas se han introducido a través de este tipo de argumentos, los que dicen que Italia u otros países no se pueden permitir tener tantos extranjeros”, indica el académico.

En Bruselas, aunque la Comisión Europea asegura que va a trabajar con cualquier gobierno que salga de las urnas, la preocupación es palpable.

Tanto Hermanos de Italia como La Liga, el partido de Matteo Salvini que forma parte de la coalición de ultraderecha, han llevado a cabo una fuerte retórica euroescéptica, aunque con diferencias.

En los últimos meses, Meloni ha moderado su discurso. Ha recalcado que no quiere que Italia salga ni de la Unión Europea ni de organizaciones como la OTAN. Durante la guerra de Ucrania, la líder apoyó la decisión del gobierno de Mario Draghi de mandar armas a Kiev.

La postura de sus socios de coalición, sin embargo, choca frontalmente con la de Bruselas. Salvini tiene una estrecha relación con Rusia y su partido está bajo sospecha de haber recibido financiación de Moscú. El tercer socio de la coalición, Silvio Berlusconi, también amigo íntimo de Putin, justificó recientemente la invasión rusa de Ucrania.

Pero, más allá del asunto de la guerra, lo que realmente preocupa en Bruselas es la posibilidad de que Italia, país fundador de la Unión Euroepa y su tercera economía, se convierta en otra Hungría o Polonia que ponga en peligro sus valores fundamentales.

“Existen preocupaciones a nivel internacional”, reconoce Pregliasco, que también dirige la revista digital de periodismo de datos “YouTrend”, “pero yo creo que la democracia italiana es más fuerte de lo que parece y, por supuesto, más fuerte de lo que lo era en 1922”.

Meloni

Reuters

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