China autoriza a México a exportar carne de puerco
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China autoriza a México a exportar carne de puerco

China entregó hoy, cinco años después de que se iniciaran los trámites, una lista de cinco empresas mexicanas autorizadas a exportar carne de puerco
6 de abril, 2012
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Foto: Cuartoscuro.

China entregó hoy, cinco años después de que se iniciaran los trámites, una lista de cinco empresas mexicanas autorizadas a exportar carne de puerco al gigante asiático, dijo hoy la secretaria de Relaciones Exteriores de México, Patricia Espinosa.

“Hemos recibimos del canciller chino Yang Jiechi formalmente el documento que certifica cuáles son las empresas que pueden exportar carne de cerdo a China”, dijo Espinosa al término de la V Comisión Binacional Permanente celebrada en Pekín.

La canciller, quien lideró una delegación de 40 personas de más de 10 instituciones mexicanas que viajó al gigante asiático, se mostró optimista al ser cuestionada acerca de ¿cuándo podrán finalmente exportar esas cinco empresas a China?.

“Yo creo que aquí nos enfrentamos a algo de corto plazo. El canciller Yang nos dijo que en la próxima visita nos ofrecerá carne de cerdo mexicana para degustar con cocina china”, señaló en una rueda de prensa celebrada en la Embajada de México en Pekín.

Fuentes diplomáticas mexicanas señalaron  que pese a la aprobación, “las autoridades chinas exigen todavía dos certificados”, por lo que la llegada de carne de puerco mexicana podría tardar “por lo menos tres o seis meses”.

“Existe una ley y un reglamento, y hemos entregado todos los documentos, pero en última instancia estamos sujetos a la discrecionalidad” de las autoridades competentes, dijo la fuente, que pidió no ser identificado.

México solicitó a China desde 2007 la autorización para que productores mexicanos –con más de 30 años de experiencia en mercados como Japón, Corea del Sur o Estados Unidos- exporten carne de puerco, muy concentrada en el noroeste estado de Sonora, al mayor mercado del mundo en la materia.

Espinosa señaló también que la delegación mexicana, en la que participaban funcionarios de las secretarías de Exteriores y Economía, también pidió mayor celeridad en la aprobación de los certificados fitosanitarios por la parte china.

“La verdad es que lo comentamos de manera franca y abierta a las autoridades chinas: tardó mucho el proceso de certificación de empresas que podrán exportar carne de puerco”, dijo Espinosa.

Reveló que México busca exportar a China “otros productos como el limón, las carnes de res y aves, el mango y el aguacate de otras zonas del país”.

Las protestas de las empresas extranjeras que pretenden exportar a China a causa de las barreras fitosanitarias y aduaneras son corrientes en el gigante asiático, un país que se ha convertido en el primer exportador del planeta.

Espinosa fue recibida en su visita por el vicepresidente chino, Xi Jinping, considerado el futuro jefe del Estado chino cuando se acometa la transición de poder en octubre de este año.

La canciller señaló que “fue una reunión extremadamente cordial. Reiteré la importancia para el gobierno de México de los trabajos de la Comisión Binacional”.

“Extendí una invitación para que (Xi Jinping) visite a México cuando se lo permita su ocupadísima agenda”, explicó Espinosa, y al respecto dijo que la V Comisión Binacional Permanente –celebrada cada dos años- es “el principal mecanismo para instrumentar la asociación estratégica” bilateral.

En la mañana, en Zhongnanhai, la casa de huéspedes oficial china, los dos países suscribieron un acuerdo para la cooperación entre el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Ministerio de Ciencia y Tecnología de China.

Así como un convenio para la cooperación en materia de protección, preservación, devolución y restitución de bienes culturales.

“Es un área que México ha venido impulsando. Al igual que China, tenemos una cultura milenaria que nos ha hecho vulnerables a tráfico de éstos bienes culturales”, precisó.

Expresó también el interés de México de profundizar en los lazos turísticos con China y de recibir mayores inversiones del gigante asiático, todo ello con el objetivo de mitigar el impacto del enorme desequilibrio comercial entre los dos países.

“Hemos expresado el interés de México para que China haga inversiones. Ellos han expresado ese interés, pero todavía estamos en momentos de explorar cuáles pueden ser esas áreas”, explicó la canciller.

Dijo que México impulsa el “establecimiento de un banco chino, el Industrial and Commercial Bank of China, ICBC, para atraer inversiones y poder apoyar negocios entre México y China”.

La balanza comercial entre México y China alcanzó en 2011 la cifra de 58 mil 200 millones de dólares, pero el 90 por ciento de esta cifra (52 mil 248 millones de dólares) corresponde a exportaciones chinas al país latinoamericano.

México exportó a China cinco mil 965 millones de dólares en 2011, convirtiéndose en el tercer destino mundial de las exportaciones mexicanas, por detrás de Estados Unidos y Canadá, según la Secretaría de Economía.

Notimex.

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El eclipse que salvó la vida de Cristóbal Colón en su cuarto viaje a América

Por sus conocimientos de astronomía, Cristóbal Colón pudo saber que habría un eclipse mientras estaba en Jamaica. Te contamos cómo lo utilizó para no morir de hambre.
11 de octubre, 2020
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Ilustración de Colón mostrando el eclipse a los nativos. Camille Flammarion 1879.

Getty Images
Hubo un eclipse el 29 de febrero de 1504 y Colón lo supo aprovechar para salvarse del hambre.

Son muchos los historiadores que coinciden en que Cristóbal Colón, el primer navegante europeo que llegó a América, fue un hombre sumamente astuto.

Pese a que tenemos pocas certezas sobre su vida, hay consenso en que su inteligencia y rapidez lo ayudaron en varias oportunidades, tanto a conseguir lo que buscaba como a salvarse de aprietos y necesidades.

Una de esas ocasiones se dio en 1504 cuando el Almirante estaba varado en Jamaica durante su cuarto y último viaje al continente.

Y para lograr lo que quería de los nativos de la isla recurrió a sus extensos conocimientos astronómicos.

“Un genio del engaño”

Colón partió en 1502 hacia América con el propósito de hallar un estrecho marítimo hacia Asia.

Pero tras más de un año navegando había perdido dos embarcaciones y las otras dos estaban muy deterioradas, lo que les impedía continuar.

Así que él y un centenar de hombres terminaron varados en el norte de Jamaica.

Imagen en 3D de las carabelas de Colón.

Getty Images
En su cuarto viaje a América, Colón quedó varado en Jamaica tras el naufragio y deterioro de sus embarcaciones.

No era la primera vez que Colón llegaba a esta isla ni tampoco la había llamado así.

El navegante llegó allí en 1494 y la bautizó como la isla Santiago. Sin embargo, nunca se refirió a ella con ese nombre en su diario del cuarto viaje. Siempre usó Jamaica.

Esa denominación deriva del nombre original de los aborígenes arahuacos que es Xaymaca o Yamaya que significa “tierra de madera y agua”.

El genovés envió a un grupo, comandado por uno de sus colaboradores Diego Méndez de Segura, en canoa a la isla La Española en busca de ayuda para rescatarlos.

Mientras esperaban consiguió intercambiar con los nativos algunas de sus posesiones por comida. Sin embargo, pasaban los días y los meses y el rescate no llegaba.

A finales de 1503, la relación con los indígenas empezó a deteriorarse.

“Se amotinaron y no le querían traer de comer como solían”, cuenta Méndez de Segura en su testamento.

Las memorias de Méndez de Segura y detalles de este último viaje fueron publicadas en 1825 por Martín Fernández de Navarrete en el libro “Colección de los viajes y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV”.

Si querían sobrevivir, tenían que hacer algo. Y Colón diseñó un plan tan genial como perverso: atemorizar a los aborígenes con un eclipse que ocurriría el 29 de febrero de 1504, justo el día extra de ese año bisiesto.

Retrato de Cristóbal Colón

Getty Images
Colón supo usar la astronomía para engañar a los nativos de Jamaica en 1504.

Y el navegante sabía por sus estudios que no sería cualquier eclipse, sino uno lunar que teñiría al satélite natural de la Tierra de rojo como la sangre. Podía presentarlo como un castigo divino del cual los nativos no podrían escapar.

“Colón era un genio del engaño. Y esta era una idea salvadora”, le dice a BBC Mundo Antonio Bernal, divulgador científico del Observatorio astronómico de Fabra, en Barcelona, España.

El episodio está extensamente narrado en el libro “El Memorial de los Libros Naufragados”, del historiador inglés Edward Wilson-Lee, sobre el que puedes leer más en el link que sigue.

Dios está enojado

Según el relato de Méndez, “Él (Colón) hizo llamar a todos los caciques y les dijo que se maravillaba de que no le llevaran comida como solían, sabiendo, como les había dicho, que había venido allí por mandato de Dios”.

Les dijo “que Dios estaba enojado con ellos y que se los mostraría aquella noche por señales que haría en el cielo; y como aquella noche era el eclipse de la Luna, casi todo se oscureció”.

Colón reforzó la idea de que Dios provocaba el eclipse por enfado, “porque no le traían de comer y ellos le creyeron y se fueron muy espantados y prometieron que le traerían siempre de comer“, dice el libro de Fernández de Navarrete.

Eclipse lunar de julio de 2018

Getty Images
El eclipse de Luna suele teñir al satélite natural de la Tierra en rojo por unos minutos.

Colón sabía a qué hora empezaba el eclipse y que la Luna se volvería roja.

“El eclipse de Luna tiene dos partes principales: una es el principio, que es la parte parcial, en la que la Luna se ve parcialmente oscura. Y cuando está toda negra, empieza la segunda parte que es la de totalidad”, explica Bernal.

“Este eclipse tenía, además, una característica especial: la Luna se eclipsaba cuando todavía estaba sin salir, debajo del horizonte”, añade.

Entonces cuando apareció en el cielo ya se vio parcialmente oscura.

“Y después de la totalidad, los eclipses de Luna hacen que esta se vea roja, por refracción de la atmosfera terrestre“, detalla.

Esto se debe a que la luz solar no llega directamente a la Luna, sino que parte ella es filtrada por la atmósfera de la Tierra y os colores rojizos y anaranjados se proyectan sobre el satélite natural.

¿Pero por qué estaba Colón tan seguro de que habría un eclipse?

El almanaque

Cristóbal Colón tenía muchos conocimientos a su haber: sabía de navegación, hablaba varias lenguas, y “tenía una escritura muy bonita”, según cuenta Consuelo Varela, profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de España.

“Él era un hombre con una gran capacidad y un ansia de conocer y aprender. Quizás la característica que resaltaría de Colón es su empeño en saber las cosas”, le dice a BBC Mundo la historiadora española experta en temas americanos y en Colón.

Pero sobre todo “Colón conocía el cielo”, agrega Bernal. “Conocía las estrellas y se guiaba por ellas”.

El Almirante era un aficionado a la astronomía y se sabe que en sus viajes llevaba consigo un calendario de eclipses: el almanaque Regiomontano.

Este fue confeccionado por el astrónomo y matemático alemán Johann Müller (1436-1476), cuyo apodo era precisamente “Regiomontano”, que proviene de la traducción latina del nombre de la ciudad alemana donde nació: Königsberg y que significa (Montaña real o Montaña Regia).

Parte del almanaque de Regiomontano con dos agujas móviles para calcular el movimiento de la Luna.

Gentileza Biblioteca de la Universidad de Glasgow
El almanaque Regiomontano contaba con dos agujas móviles para calcular el movimiento de la Luna.

Los calendarios y almanaques impresos eran extremadamente populares en los siglos XV y XVI y proporcionaban a la gente los conocimientos básicos necesarios para planificar sus rutinas diarias.

“Los fenómenos celestes servían para muchas cosas: primero para orientarse, y segundo, la meteorología se predecía con los fenómenos celestes. Hoy sabemos que eso es un error, pero en ese tiempo no se sabía”, explica Bernal.

El almanaque de Regiomontano, en particular, era muy utilizado porque sus cálculos eran muy precisos.

Su creador registró varios eclipses de Luna y su interés lo llevó a hacer la importante observación de que la longitud en el mar se podía determinar calculando distancias lunares.

Incluso en 1472 observó un cometa, 210 años antes de que el astrónomo Edmund Halley lo viera “por primera vez”, destaca la Universidad de Glasgow en sus archivos y colecciones especiales, que cuenta con una copia de este calendario impreso en 1482.

Estas dos páginas del almanaque de Regiomontano describen los eclipses de Sol y Luna. En el extremo derecho inferior está señalado el eclipse de Luna del 29 de febrero de 1504 que utilizó Cristóbal Colón.

Gentileza Biblioteca de la Universidad de Glasgow
Estas dos páginas del almanaque de Regiomontano describen los eclipses de Sol y Luna. En el extremo derecho inferior está señalado el eclipse de Luna del 29 de febrero de 1504 que utilizó Cristóbal Colón.

Se trataba de una ayuda indispensable para cartógrafos, navegantes y astrólogos.

Fue esa la herramienta que Colón utilizó para “predecir” el eclipse lunar del 29 de febrero de 1504 y salvarse a él y a sus hombres de morir de hambre, hasta que en junio de ese año finalmente llegaron los refuerzos que tanto esperaban.

“Colón era un hombre enormemente listo y esa era la única forma que tenía de asustar a los indios. El sobresalto que se debieron dar los pobres indígenas“, dice bromeando Consuelo Varela.


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