Familiares de periodista desaparecido no han podido cobrar seguro de vida ni pensión
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Familiares de periodista desaparecido no han podido cobrar seguro de vida ni pensión

A 7 años de la desaparición del periodista Alfredo Jiménez, sus padres no han tenido información sobre los avances de la investigación que inicio la SIEDO y tampoco han recibido la pensión a la que tienen derecho
Por Francisco Sandoval Alarcón
5 de abril, 2012
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El periodista Alfredo Jiménez Mota lleva 7 años desparecido.//FOTO:The Chicago Tribune

“Dinero por la pensión que tendrían que pagarnos por la desaparición de mi hijo  no hemos recibido nada”, dice el señor Alfredo Jiménez Hernández, padre del periodista Alfredo Jiménez Mota, desaparecido el sábado 2 de abril de 2005, quien asegura que en todo este tiempo no han podido cobrar la indemnización a la que tienen derecho los familiares de aquellos trabajadores asalariados que han sufrido una “perturbación funcional en el ejercicio de su labores“, como ocurrió con el comunicador de entonces 25 años.

Un abogado laborista, consultado por Animal Político, explicó que basados en el artículo 474 de la Ley Federal del Trabajo, la familia de Alfredo tiene derecho a cobrar por una pensión y una indemnización, pues resulta evidente que el periodista fue desaparecido a consecuencia de su trabajo.

El día de su desaparición, Alfredo se reuniría con uno de sus informantes. Esa situación, así como los reportajes donde hablaba de los grupos del narcotráfico que operaban en el norteño estado de Sonora, provocó que su actividad en el periódico El Imparcial de Hermosillo, Sonora, fuera considerada por la PGR la principal  línea de investigación del caso.

Conductor de tren en Empalme, Sonora, el señor Alfredo  Jiménez comenta que además de no recibir las dos prestaciones, la familia tampoco ha cobrado el seguro de vida que El Imparcial le tenía asignado a su hijo, aun cuando los abogados del periódico trataron de interceder jurídicamente en el asunto.

“Tuvimos varios acercamientos con la aseguradora pero no se concretó nada”, dice el afligido padre, quien explica que en todas las reuniones los representantes de la empresa aseguradora les pidieron documentos que avalara el fallecimiento de su hijo para poder pagarles.

El señor Alfredo Jiménez, sin embargo, asegura que no le interesa el dinero que por ley pudiera recibir ni el que le han ofrecido organizaciones civiles.  “Lo he platicado con mi esposa y los dos coincidimos que no nos interesa el dinero. Lo que nos interesa es nuestro hijo. Saber qué paso con él. Si está muerto saber dónde se encuentra su cuerpo, que lo localicen, para acabar con la incertidumbre que tenemos”.

El Código Civil de Sonora establece que los oficiales del Registro Civil tienen la facultad para declarar la “presunción de muerte” de una persona cuando  un Juez Familiar así lo solicite. Para ello se tiene que demostrar con testigos y pruebas, como pudiera ser una averiguación previa, que la persona lleva varios años desaparecida y se presume su muerte. En el estado de Baja California, por ejemplo, donde existen varios casos de desapariciones forzadas, hace un par de meses se aprobó una ley que permite declarar muertas a las personas que se encuentran en calidad de desaparecidas después de dos años.

Lo que le pedimos a la Siedo es que platiquen con nosotros. Qué nos digan qué han hecho y lo qué piensan hacer más adelante en el caso de mi hijo.  Que nos informen si hay o no hay avances. Se comprometieron a estar en contacto con nosotros pero no hemos sabido nada de ellos”.

Hasta el día de su desaparición, Alfredo Jiménez investigaba noticias de crimen organizado y seguridad pública en Sonora, estado donde operan células criminales.

El sábado 2 de abril de 2005, el periodista acordó reunirse con sus compañeros de trabajo para tomarse unas cervezas por la noche, pero antes –les dijo- se encontraría con una de sus fuentes. Esa fue la última noticia que tuvieron de él.

En sus últimos reportajes, Alfredo documentó cómo la organización del narcotráfico operada por los hermanos Alfredo, Alberto y Carlos Beltrán Leyva, a quienes se refirió como los “tres caballeros del narcotráfico”, estaban operando en Sonora, según informes que le atribuyó a la Secretaría de Gobernación (Segob).

Los documentos con los que trabajaba Alfredo fueron retomados dos años más tarde por el Semanario Zeta de Tijuana, Baja California, medio especializado en temas de seguridad y narcotráfico, quienes informaron que el periodista sólo publicó la parte donde se mencionaba las operaciones de los Beltrán en Sonora. Según Zeta, el periodista no publicó las supuestas conexiones que tenían los hermanos con funcionarios e integrantes de la clase política en ese estado.

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Consecuencias del covid-19: 'Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes'

La fatiga crónica es uno de los síntomas que experimentan miles de pacientes recuperados de covid-19, incluso aquellos que no estuvieron tan enfermos como para estar hospitalizados. Jade cuenta cómo fue su caso.
22 de septiembre, 2020
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Jade Gray-Christie

Zoë Savitz/BBC News
Jade Gray-Christie nunca fue hospitalizada, pero meses después de haberse recuperado sufre fatiga crónica.

Si has leído noticias de personas con coronavirus que experimentaron síntomas “permanentes”, puede que la historia de Jade Gray-Christie te resulte familiar. Ella tenía síntomas “leves” y no fue hospitalizada, pero su vida dio un vuelco desde que se enfermó en marzo.

Antes de la pandemia, Jade tenía una vida muy ocupada.

Esta londinense, de 32 años de edad, compaginaba un gratificante trabajo dando apoyo a jóvenes de entornos desfavorecidos con una vida social activa, e iba al gimnasio tres veces por semana.

Pero en las primeras horas de la mañana del 15 de marzo, Jade llegó a casa tras un largo día de trabajo y supo que algo no iba bien.

“Me sentía fatal. Tenía mucho calor y mucho frío, y no paraba de toser, toser y toser”, me contó en voz baja, con dificultad para respirar.

A medida que pasaron los días, Jade, que es asmática y vive sola, comenzó a sentirse peor y más asustada.

Llamó al 111 (el número de emergencias). Le enviaron una ambulancia, pero los paramédicos se negaron a entrar. “Me hablaron a través de la ventana y me preguntaron qué me pasaba”, dice ella.

Jade Gray-Christie

Zoë Savitz/BBC News
Los paramédicos no quisieron entrar a casa de Jade.

Tumbada en la cama y sin apenas poder pronunciar las palabras, Jade explicó que tenía problemas para respirar y que le dolía mucho el pecho.

Le dijeron que tenía la típica “tos covid”, pero por su edad no podían llevarla al hospital. Eres joven y tu cuerpo es lo suficientemente fuerte como para recuperarse, le dijeron.

Jade se sorprendió. “¿Qué hago con mi respiración? Soy asmática. Vivo sola, así que si pasa algo no tengo a nadie que me ayude“, les comentó.

Pero ellos le respondieron que no se llevaban a nadie menor de 70 años por si pudiera contagiar a alguien más en el hospital.

“Comprendí lo que decían, pero al mismo tiempo estaba muy mal y no sabía qué iba pasar. Por las noches sentía miedo al acostarme”, dice Jade.

Con el tiempo, parecía mejorar poco a poco. Pero cada vez que pensaba que estaba recuperándose, sus síntomas volvían.

En mayo, se sintió lo suficientemente bien como para comenzar a trabajar desde casa a tiempo parcial. Tenía dolor en el pecho y a veces se sentía cansada, pero pensó que se las podría arreglar.

Hasta que a finales de mes, algo cambió.

Durmiendo 16 horas al día

“Mi pecho volvió a empeorar. Me costaba respirar y no podía salir de la cama”, dice ella. “Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes”.

Los inhaladores de Jade

Zoë Savitz/BBC News
Jade tiene un inhalador para el asma y recibió dos más para tratar la covid.

Los meses pasaron con pocas mejoras. A veces dormía más de 16 horas al día y le costaba hacer las actividades diarias para cuidar de sí misma.

Cuando hablé con Jade a fines de julio, me contó que su médico le había dicho que tenía fatiga posviral, pero no le dieron ningún consejo sobre cómo manejar sus síntomas, más allá de que estableciera una rutina para dormir y despertar.

La idea era aprender estrategias de recuperación para ayudar a mejorar su calidad de vida y estabilizar su salud.

Pero a Jade le costó entender cómo aplicarlo a su vida. Mantener una rutina le resultaba casi imposible, ya que a menudo se despertaba agotada y se volvía a dormir.

“Cuando hablé con el médico sobre mis mareos, el hecho de que me hubiera desmayado y también sobre mi fatiga, me dijo abiertamente que no sabía cómo ayudarme y que el virus todavía es muy nuevo. Esto, por supuesto, me hizo sentirme aún peor “, comenta.

“Si los médicos no podían ayudarme, ¿entonces quién?”, se preguntó.

Jade Gray-Christie usando su laptop

Zoë Savitz/BBC News
Jade se sintió desesperada; no sabía a quién pedir ayuda.

Covid “de largo plazo”

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que no comprende por completo la covid-19.

Dice que los plazos de recuperación típicos son de dos semanas para pacientes leves, y hasta ocho para los que están graves, pero reconoce que hay personas como Jade que continúan teniendo síntomas durante más tiempo.

En tales casos, dice la OMS, los síntomas pueden incluir fatiga extrema, tos persistente o intolerancia al ejercicio. El virus puede causar inflamación en los pulmones, los sistemas cardiovascular y neurológico, y el cuerpo puede tardar mucho en recuperarse.

La experiencia de Jade le ha ocurrido a otras decenas de miles de personas,y se conoce como “covid de largo plazo”.

Barbara Melville, administradora de un grupo de apoyo en Facebook para este tipo de pacientes, explica que muchos de ellos dicen que no tienen acceso al cuidado y apoyo que necesitan, que no les toman en serio o que les dicen que sus síntomas son causados por ansiedad.

Short presentational grey line

BBC

Cómo conservar la energía si tienes fatiga

  • Para lidiar con la fatiga, los terapeutas ocupacionales usan “las tres pes”: planificación, pacing (ritmo) y priorización
  • Esto implica identificar estrategias para facilitar las cosas y gestionar la energía de forma más eficaz
  • Por ejemplo, si la ducha es agotadora, inténtalo en otro momento del día o siéntate en lugar de quedarte de pie
  • Divide las actividades en tareas más pequeñas y distribúyelas a lo largo del día
  • Planifica de 30 a 40 minutos de descansos entre actividades

Lauren Walker, Royal College of Occupational Therapists, Reino Unido

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BBC

¿Dónde deja esto a los pacientes? Para muchos es una cuestión de paciencia.

En el caso de Jade, su salud sigue con altibajos, pero ahora recibe sesiones de fisioterapia y de terapia ocupacional en la clínica covid del centro hospitalario University College Hospital de Londres.

Sus jefes han sido un gran apoyo, lo cual ha marcado la diferencia. Le dijeron que habían visto muchos casos similares.

“Fue un gran alivio,”, dice ella, tras haber pasado muchos meses sintiendo que tenía que demostrar que lo que le estaba ocurriendo no estaba “todo en su cabeza”.

Al final, recibió una carta confirmando su diagnóstico de covid-19 esta semana.

Jade planea ahora trabajar desde casa por el resto del año, con horas y responsabilidades reducidas, y le han aconsejado que divida su día, trabajando en períodos de dos horas con pequeños descansos en el medio.

Está contenta de poder volver al trabajo y de tener su mente activa.

jade en la puerta de su casa

Zoë Savitz/BBC News
A la joven inglesa le gusta haber vuelto a trabajar.

Barbara Melville advierte que no todos los empleadores son tan comprensivos y afirma que ha leído muchas historias en su grupo de apoyo de personas obligadas a regresar al trabajo demasiado pronto.

“Tienen miedo de no poder alimentar a sus familias. El descanso y la regulación del ritmo de vida son un privilegio“, comenta a la BBC.

Otros le han dicho que sufren discriminación en el trabajo porque no pueden proporcionar pruebas de que tenían la enfermedad, a pesar de que no hubo tests disponibles durante meses, y no se les dieron los ajustes que necesitaban para trabajar de manera segura.

Sin embargo, tiene la esperanza de que esta crisis lleve a un cambio cultural en cómo se trata a las personas que viven con problemas de salud a largo plazo.

“La covid ha puesto de relieve las desigualdades y esta es una oportunidad para empezar a hacer algo“, señala.

Jade dice que tras haberse enfermado sintió realmente que su vida se acababa. Solo cuando comenzó a recibir apoyo, atención y comprensión las cosas comenzaron a cambiar para ella.

Ahora siente que puede encontrar una manera de hacer frente a su nueva normalidad.

Fotografía de Zoë Savitz

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs

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