Mayas, en verdadero riesgo en 2012
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Mayas, en verdadero riesgo en 2012

Por Luis Castrillón
28 de abril, 2012
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Más allá de cualquier interpretación apocalíptica sobre el año 2012, quienes verdaderamente podrían enfrentar un riesgo para el futuro de su población y su cultura son los propios mayas, luego de verse envueltos en una corriente de ignorancia, supercherías y políticas públicas incorrectas, entre las que su voz como pueblo y la visión del mundo heredada por sus ancestros son lo menos escuchado.

Hasta junio del año pasado, según información de la Secretaría de Turismo del gobierno federal, había unas cuatro millones de páginas en Internet con alguna referencia, o descripción completa, de futuros hechos relacionados con el calendario maya. En todas se enfatiza el surgimiento de una “nueva era” para la humanidad, o del “fin de un tiempo” que incluye la eventualidad de desastres naturales. Algunas incluso “revelan” un apocalipsis.

Sin embargo, no existe hasta la fecha, o no ha tenido el reconocimiento ni la difusión necesaria, un espacio en la red virtual o algún foro público permanente en el que los integrantes del pueblo maya, que habitan un amplio corredor desde Chiapas, pasando por la Península de Yucatán, hasta Belice y el norte de Guatemala, puedan expresarse sobre el tema.

Para el arqueólogo de origen maya, José Guadalupe Huchim Herrera, la preocupación  ante tal escenario no es menor. Lo que él ve a través del ruido formado por un espectáculo de interpretaciones incorrectas sobre la forma de ver el mundo de la cultura base de Mesoamérica y su adopción como programa turístico público y privado, es un mayor riesgo de pérdida de valores y herencia cultural de los mayas de hoy, los que están vivos: “porque no nos fuimos a ningún lado”.

Advertencias y predicciones basadas en la experiencia y el conocimiento del entorno

Durante uno de los talleres de valoración de la cultura actual y ancestral que se realizaron entre comunidades mayas en el oriente de Yucatán el año pasado, Fulgencio Pat, con sus 91 años a cuestas, se acercó al arqueólogo José Huchim para pedirle que compartiera su historia con algunos de los jóvenes, niños y adultos que se encontraban en el encuentro organizado por el investigador.

Dirigiéndosele en maya, pidió que contara a los demás lo que él sabía, por voz de su tatarabuela, quien así se lo había contado y que tenía que ver justo con el lugar donde estaban: la ciudad y centro ceremonial de Chichén Itzá. Huchim haría de traductor pues, pese a su origen, algunos de los jóvenes y niños presentes no hablaban la maya, como resultado de la necesidad de aprender y usar el castellano como herramienta de adaptación social.

Y contó don Fulgencio que cuando niño, su tatarabuela, señalándole hacia los vestigios de la gran ciudad maya le dijo sobre la importancia de las estructuras, algunas de las cuáles apenas estaban comenzando a ser rescatadas, cubiertas de monte y derruidas en parte: “esos cerros les darán de comer. Por ellos traerán gente. Vendrán muchos blancos. Llegarán en mariposas de fuego. La ciudad será la madre del dinero”.

Para el arqueólogo yucateco, más allá de cualquier tinte mágico, místico o de misterio adivinatorio, la historia contada por don Fulgencio reveló la capacidad de una mujer maya de mirar hacia el futuro e inferir lo que ocurriría eventualmente una vez que la grandeza de uno de los principales centros ceremoniales mayas fuese revelada.

No se trata de una profecía o una adivinación, señala el investigador, sino de una forma de ver el mundo en el que la experiencia y el conocimiento, a través de la observación del entorno, de su relación estrecha con la naturaleza, le permitió a una cultura poder mirar hacia adelante y predecir las cosas que podrían ocurrir en un tiempo futuro, si ciertas variables se presentaban de nuevo.

En el caso de Chichén Itzá, su grandeza original y la alcanzada durante la época de mayor auge que atrajo a pueblos de otras regiones de Mesoamérica y el Altiplano central, al ser redescubierta, eventualmente tendría que atraer una vez más, multitudes y riquezas.

La tatarabuela de don Fulgencio no estuvo lejana a la realidad: en la última década, han llegado en promedio anualmente cerca de 1.2 millones de visitantes a la zona arqueológica. Es una de las que más ingresos recaudan a nivel nacional y de las más visitadas. Está prácticamente en todas las guías turísticas sobre México y es el principal atractivo a visitar para diciembre de 2012 en los paquetes de viajes internacionales al país.

Historias como las contadas por Fulgencio Pat y escuchadas en talleres similares realizados en comunidades similares cercanas a la zona arqueológica de Uxmal, o de sitios históricos como Palenque en Chiapas, motivaron a Huchim Herrera, junto con la astrónoma investigadora de la Universidad de Berkeley, Isabel Hawkins, a impulsar un proyecto para saber qué tenían que decir los mayas sobre el año 2012 y su relación con los calendarios civil y ceremonial de sus ancestros.

Según narra Huchim Herrera, en medio de todo el barullo mediático sobre las supuestas “profecías mayas” llamó su atención que la página web de la Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) fuera uno de los sitios más consultados en Internet en materia de ciencia y principalmente astronomía, un conocimiento reconocido del pueblo maya. Y como comparación, encontró que entre las páginas más consultadas actualmente en general en la web están las relacionadas con el tema de los mayas y el 2012.

La mayoría de las consultas revisadas, agrega, estaban relacionadas con el apocalipsis, con profecías y pronósticos de desastres naturales. “Todas poniendo que si los mayas dijeron ésto y si los mayas dijeron lo otro”. La realidad es que los mayas no dijeron ni han dicho nada y lo que dicen y saben, ha sido ignorado, porque aunque estamos aquí, aunque las comunidades están ahí, presentes, no como algo exótico, sino como un pueblo vivo, inteligente y culto, nadie ha consultado realmente con seriedad, a los mayas, alega el arqueólogo.

Con esa premisa, planteó a la investigadora de Berkeley realizar un proyecto para consultar entre las comunidades mayas de la región, entre sus jóvenes, adultos y líderes religiosos tradicionales, como los ´jmeen (sacerdote maya)  y sacerdotisas qué pensaban de 2012.

Ambos especialistas entrevistaron y consultaron a poco más de medio centenar de líderes comunitarios, ´jmenes, ancianos y contadores de historias, encargados todos del traspaso de conocimientos de una generación a otra, a través de la tradición oral. Fue un recorrido de diálogos desde Chiapas, pasando por Tabasco, la Península de Yucatán y el norte de Guatemala.

El resultado es que ninguno de los consultados refirió un eventual apocalipsis, ni desastres naturales terribles o el inicio mágico de una nueva era o el cambio automático de la conciencia de los seres humanos en su relación con la naturaleza.

Nos encontramos con dos realidades, recuerda Huchim Herrera: una donde los mayas tendrían algo que decir al respecto, pero ante la falta de una herramienta para hacerlo, como una computadora y una conexión a Internet, no podían expresarlo y otra donde su condición de marginación social extrema los mantiene sin relación con el tema. “Algunos no sabían ni de qué se les hablaba, para ellos el futuro está en el día a día, en la simple subsistencia y tener alimento y un techo para vivir”, agregó.

De ahí la propuesta: que los mayas digan su versión, que hablen sobre su forma de ver el mundo. “Porque ahí está su conocimiento, no se trata de adivinaciones, ni de místicos o esoterismo, sino de su capacidad, de la construcción de una cultura tan relacionada con el entorno que puede observarlo, identificar lo que sucede en la naturaleza, razonarlo, sacar conclusiones, establecer pronósticos a partir de variables identificadas y desde ahí pensar en el futuro, pero desde su presente, desde el pasado. Gracias a su visión cíclica del tiempo y de la vida”, abunda Huchim Herrera.

El futuro está en el pasado

El proyecto, cuyos resultados serán expuestos a partir del mes de mayo próximo en Internet, contó con el apoyo del Instituto Smithsoniano y el Museo y Planetario de la Academia de Ciencias de California, en San Francisco, lo cual, resulta ser irónico para el arqueólogo de origen maya, quien creció, junto a su familia prácticamente en el seno de la zona arqueológica de Uxmal, donde sus parientes sirvieron por décadas como cuidadores y guardas del sitio.

Lo terrible, afirma, es cómo un par de instituciones extranjeras están más interesas en hablar con los verdaderos involucrados y saber qué piensan, qué dicen, mientras nuestras autoridades, a nivel federal y en el estado –Yucatán-, y en el resto de la región, están más interesados en lo turístico, en que vengan más visitantes porque traen dinero y dejan ingresos.

“Pero eso no sirve, no es cierto, para los mayas no es útil, ellos no reciben una ganancia real por eso y además se ven envueltos en toda esa serie de malas interpretaciones sobre su propia cultura, que los ponen en riesgo de hacer a un lado su conocimiento verdadero y adoptar tendencias que no les corresponden, relegando su origen y sus valores, o viéndolos solamente como algo exótico, desde una perspectiva materialista, no de identidad como pueblo y cultural”, abunda.

Uno de los videos que integrarán el documento final del proyecto asesorado por Huchim Herrera muestra a Vilma Poz, sacerdotisa maya guatemalteca, refiriéndose al año 2012, como un punto de inflexión que podría permitir a los seres humanos darse cuenta que van por el camino equivocado y que los problemas de la sociedad y del equilibrio natural del planeta tienen que ver con ello.

Las palabras de la líder religiosa del norte de Guatemala son explícitas y carecen de toda carga esotérica, apelando incluso a la lógica racional: “la naturaleza está reaccionando, vemos lo que pasa, con tormentas, terremotos, pero porque el hombre ha abusado de la naturaleza. Las cosas no van a suceder por suceder, sino por una razón, el abuso”.

Al respecto, Huchim Herrera recuerda que los calendarios mayas, el ceremonial de 260 días y el civil de 365, están basados en el ciclo solar y en las estaciones, que definían las épocas de siembra y cosecha, entre otras necesidades básicas de subsistencia y que a partir de ellos se puede inferir cómo se comportará el clima o cómo afectará el entorno determinado fenómeno, a futuro.

Debido a su visión cíclica del tiempo, explica el arqueólogo, para ellos, el futuro está en el pasado, entendiendo esto como esa posibilidad de utilizar los conocimientos ancestrales, lo que ocurrió antes para vivir el presente y enfrentar el futuro, prepararse.

Su argumento coincide con las expresiones de Vilma Poz, quien explica la visión que persiste entre los mayas de hoy, herederos de los mayas prehispánicos, y que determina su vida en lo común y en el aspecto religioso, pero sin separarlos. Lo que ambos señalan, en el video y en la entrevista, es la existencia de una fuerte carga religiosa y un pensamiento lejano al materialismo de la actualidad.

“Don Fulgencio Pat nos contaba, también entre otras enseñanzas de su tatarabuela, como los ancestros de ella hablaban sobre la subsistencia de la comunidad: ‘les decían vayan al monte y tomen sólo lo que necesitan para comer y vivir, no conviene acostumbrarse a los excesos’. La lección es clara ahí. De eso es lo que hablan los mayas, no del fin del mundo”, añade el investigador.

La desvinculación de las raíces, el principal riesgo.

Para Huchim Herrera una de las bases de lo que ha generado muchas de las interpretaciones incorrectas sobre los calendarios mayas, ha sido la ignorancia sobre el tema y la desidia o superficialidad con la que ha sido tratado. En ese sentido explica que existen dos fuentes que han sido tomadas por quienes publican “cosas” sobre 2012 y los mayas: los calendarios y los libros del Chilám Balám.

En ese sentido, refiere un primer elemento en el que la sabiduría de los mayas tomó un camino distinto al ocurrir un proceso de sincretismo con la religión judeo-cristiana, durante la evangelización católica de México durante la Colonia. Explica que en esa época se escribieron los libros del Chilám Balám, los primeros narrados con grafías del castellano y que implicaron una interpretación de la cosmovisión maya a partir del conocimiento occidental europeo.

Sin adoptar una postura radical, Huchim Herrera identifica en ese proceso un primer elemento de desvinculación de la cultura maya con su herencia ancestral, y que se ha venido reproduciendo a lo largo de la historia de México no sólo con los mayas, sino también con otros pueblos originales del territorio nacional previos a la conquista española.

El grado actual de separación con las raíces tiene que ver también con la capacidad de subsistir, de adaptarse a una sociedad que diferencia, discrimina y margina lo “indígena” y le da a esa palabra cualidad de sinónimo o comparación con ignorancia, suciedad, e incluso menor calidad humana.

“Si a este escenario en el que ya viven los mayas de hoy, el que tenemos que enfrentar muchos sólo porque hablamos la maya, porque tenemos un color de piel oscuro, o venimos de comunidades rurales o poco urbanizadas, le agregamos esta carga de exotismo, enfrentamos un mayor riesgo de desvinculación de nuestras raíces. Por eso el riesgo es para los mismos mayas”, considera el investigador.

Esto es preocupante, agregó, porque estamos hablando de una población marginada, que vive en su mayoría en condiciones de pobreza, que recibe apoyos asistenciales que no garantizan su desarrollo, que muchas veces desconocen sus propias raíces e incluso, viviendo a menos de 15 kilómetros de una zona arqueológica no la conocen, porque nunca han podido entrar debido al costo –en Chicén Itzá deben pagar más de 100 pesos por entrada- o porque ni siquiera saben qué es lo que está ahí.

“Nos han tomado como pretexto para programas turísticos, nos usan de escenografía, mal interpretan el conocimiento de nuestra cultura y nos utilizan para obtener ganancias, tanto el gobierno como los empresarios turísticos”, lamenta Huchim Herrera.

No obstante, el arqueólogo maya ve 2012 como una oportunidad de tomar conciencia, de que los mayas revaloren quiénes son y al pueblo que pertenecen, que identifiquen, conozcan y asuman su cultura, su visión del mundo y se sientan orgullosos de ello. No lo ve como un proceso fácil, pero confía en que pueda impulsarse, aunque reconoce que para ello, la primera condición es que los mayas puedan decirle al mundo que están presentes, vivos y que aquí seguirán.

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COVID: qué se sabe de la variante mu, detectada en varios países de Sudamérica y que la OMS vigila

La OMS añadió la variante mu a su lista de vigilancia. Presenta varios cambios genéticos con respecto a la variante de coronavirus original.
13 de septiembre, 2021
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha añadido otra variante del coronavirus a su lista para vigilar. Se llama mu y ha sido designada como variante de interés (VOI).

Esto significa que tiene diferencias genéticas con las otras variantes conocidas y está causando infecciones en múltiples países, por lo que podría representar una amenaza particular para la salud pública.

Es posible que los cambios genéticos de mu la hagan más transmisible, le permitan causar una enfermedad más grave y la hagan más capaz de escapar a la respuesta inmunitaria provocada por las vacunas o la infección con variantes anteriores.

Esto, a su vez, podría hacerla menos susceptible a los tratamientos. Nótese la palabra podría.

Una VOI no es una variante preocupante (VOC), que es una variante que se ha demostrado que adquiere una de esas características, lo que la hace más peligrosa y, por tanto, más importante.

Mu está siendo vigilada de cerca para ver si debe ser designada como VOC. Esperemos que no lo sea.

Hay otras cuatro VOI que están siendo vigiladas por la OMS —eta, iota, kappa y lambda— pero ninguna de ellas ha sido reclasificada como VOC.

Ese podría ser el caso de mu también, pero tenemos que esperar a tener más datos.

Lo que hace que mu sea particularmente interesante (y preocupante) es que tiene lo que la OMS llama una “constelación de mutaciones que indican propiedades potenciales de escape inmunológico”.

En otras palabras, tiene los rasgos distintivos de poder eludir la protección vacunal existente.

¿Dónde se está propagando?

Mu fue vista por primera vez en Colombia en enero de 2021, cuando se le dio la designación B.1621. Desde entonces se ha detectado en 40 países, pero se cree que actualmente es responsable de solo el 0,1 % de las infecciones a nivel mundial.

Vacunación en Medellín, Colombia.

Getty Images
Mu fue descubierta en Colombia en enero de 2021 y ha sido más prevalente en este país que en cualquier otro lugar.

Mu ha sido mucho más prevalente en Colombia que en cualquier otro lugar.

Si se observan las muestras de coronavirus que han sido secuenciadas genéticamente, el 39 % de las analizadas en Colombia han sido de mu —aunque no se han registrado muestras allí en las últimas cuatro semanas—.

Por el contrario, el 13 % de las muestras analizadas en Ecuador han sido mu, y esta variante representa el 9 % de las muestras secuenciadas en las últimas cuatro semanas, mientras que en Chile algo menos del 40 % de las muestras secuenciadas han resultado serlo en el último mes.

Esto sugiere que el virus ya no circula en Colombia, sino que se transmite en otros países sudamericanos cercanos.

Hasta ahora, se han identificado 45 casos en el Reino Unido mediante análisis genéticos, y parece que proceden del extranjero.

Sin embargo, como no todos los casos de covid-19 acaban siendo secuenciados para ver qué variante son, es posible que la prevalencia de mu en el Reino Unido sea mayor.

Hombre recogiendo muestras de tests de coronavirus.

Getty Images
La variante Mu no circula solo en Colombia. También se han detectado casos en países como Reino Unido.

¿Cuán peligrosa es?

Las preguntas clave son si mu es más transmisible que la variante actualmente dominante, delta, y si puede causar una enfermedad más grave.

Mu tiene una mutación llamada P681H, reportada por primera vez en la variante alfa, que es potencialmente responsable de una transmisión más rápida.

Sin embargo, este estudio todavía está en formato de prepublicación, lo que significa que sus conclusiones aún no han sido revisadas formalmente por otros científicos.

Todavía no podemos estar seguros de los efectos de la P681H en el comportamiento del virus.

Mu también tiene las mutaciones E484K y K417N, que están asociadas con la capacidad de evadir los anticuerpos contra el coronavirus. Las pruebas sobre esto son más concretas.

Click here to see the BBC interactive

Estas mutaciones también se dan en la variante beta, por lo que es posible que mu se comporte como beta, contra la que algunas vacunas son menos eficaces.

Mu también tiene otras mutaciones, como R346K e Y144T, cuyas consecuencias se desconocen, de ahí la necesidad de realizar más análisis.

Pero ¿puede la mu evadir realmente la inmunidad preexistente?

Hasta el momento solo hay información limitada sobre esto, con un estudio de un laboratorio en Roma que muestra que la vacuna de Pfizer/BioNTech fue menos eficaz contra mu en comparación con otras variantes cuando se probó en un experimento de laboratorio.

A pesar de ello, el estudio seguía considerando que la protección ofrecida contra la mu por la vacuna era sólida. Realmente, aún no sabemos si las mutaciones de mu se traducirán en un aumento de la infección y la enfermedad.

Sin embargo, han aparecido informes sorprendentes sobre mu.

A finales de julio, un canal de noticias de Florida informó de que el 10 % de las muestras secuenciadas en la Universidad de Miami eran mu.

A principios de agosto, Reuters informó de que siete residentes totalmente vacunados de una residencia de ancianos en Bélgica habían muerto por un brote de mu.

Sin embargo, estas son instantáneas limitadas del comportamiento de la variante.

¿Qué pasará después?

Mu es la primera variante nueva que se añade a la lista de la OMS desde junio.

Cuando se designa una variante de interés, la OMS lleva a cabo un análisis comparativo de las características de la nueva variante, evaluando cómo se compara con otras que también están siendo vigiladas, pidiendo a sus estados miembros que recopilen información sobre la incidencia y los efectos de la variante.

Revisión de temperatura de mujer en India.

Getty Images
La variante delta, descubierta por primera vez en India, ha sido responsable de graves rebrotes de coronavirus por todo el mundo.

Esto se está llevando a cabo en la actualidad.

La designación de mu como VOI refleja la preocupación generalizada por la posibilidad de que surjan nuevas variantes que puedan resultar problemáticas.

La variante delta, más transmisible, que se está afianzando en muchos países, especialmente entre los no vacunados, muestra la rapidez y la importancia con que las variantes víricas pueden cambiar el curso de la pandemia.

Cada vez que el virus se reproduce en el interior de una persona existe la posibilidad de que mute y surja una nueva variante.

Es un juego de números. Es un proceso aleatorio, un poco como tirar los dados.

Cuantas más tiradas haya, mayor será la posibilidad de que aparezcan nuevas variantes. La principal forma de detener las variantes es la vacunación global.

La aparición de la mu nos recuerda lo importante que sigue siendo ese objetivo.

Muchas personas, especialmente en los países en desarrollo, siguen sin vacunarse.

Debemos hacer llegar las vacunas a estos países lo antes posible, tanto para ayudar a las personas allí vulnerables como para impedir que surjan nuevas variantes.

De lo contrario, nuestra salida de la pandemia se retrasará, posiblemente durante meses.

Luke O’Neill es profesor de bioquímica en el Trinity College de Dublín, Irlanda.

Este artículo fue publicado en The Conversation. Haga clic aquí para acceder al original.


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