México propone a Chavela Vargas para el Premio Príncipe de Asturias
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México propone a Chavela Vargas para el Premio Príncipe de Asturias

¿Qué ganará La Vargas si se lleva el Príncipe de Asturias? Un diploma, una insignia, una escultura de Joan Miró y 50 mil euros.
30 de abril, 2012
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Chavela Vargas. Foto: Cuartoscuro.

Luego de su exitosa presentación en el Palacio de Bellas Artes, la connotada cantante Chavela Vargas, considerada “La dama del canto”, ha sido nominada a los premios Príncipe de Asturias 2012.

A sus 93 años, la cantante nacionalizada mexicana es candidata postulada, por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), a este prestigiado galardón para aspirantes, “cuya labor constituya una aportación relevante al patrimonio cultural de la humanidad”.

Al respecto, Vargas aseguró sentirse emocionada, “porque es un premio valioso en el ambiente cultural. Yo estaré dispuesta a recibirlo con todo mi corazón. Vamos a ver qué pasa”.

Nominada en la categoría de “Artes”, la cual incluye la cinematografía, teatro, danza, música, fotografía, pintura, escultura y arquitectura, la cantante será evaluada por el jurado, quien el próximo 8 de mayo empezará a considerar las postulaciones, que incluyen 213 candidatos de 51 países, mientras que el premio será entregado en octubre, en Oviedo, España.

La disquera Corason, mediante un comunicado informó que para su director, Eduardo Llerenas, quien produjo el reciente libro-disco “La luna grande, homenaje de Chavela Vargas a Federico García Lorca”, la cantante merece la nominación “por su arte, por su tenacidad y por la comunicación tan directa que tiene con públicos de diferentes edades y culturas”.

 

Lo adelantó El País

 

Según El País, fuentes oficiales informaron que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) propuso a Chavela Vargas como candidata al Premio Príncipe de Asturias 2012.

La convocatoria del premio dice que “las propuestas de candidaturas han de ser de la máxima ejemplaridad y la obra u aportación de los candidatos debe tener reconocida trascendencia internacional en cada una de las categorías que los premios incluyen”.

El diario español publicó que el premio –el cual se entrega cada año desde 1981 por la fundación Príncipe de Asturias- se falla en mayo y se entregará en octubre en Oviedo.

¿Qué ganará La Vargas si se lleva el Príncipe de Asturias? Un diploma, una insignia, una escultura de Joan Miró y 50 mil euros.

Apenas el 17 de abril, Chavela Vargas cumplió 93 años de edad, y hace dos semanas presentó en el Palacio de Bellas Artes su producción más reciente, La luna grande, un homenaje al poeta español Federico García Lorca.

En el 2000, La Vargas se hizo merecedora de la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, que también otorga España.

El año pasado, el neurobiólogo mexicano Arturo Álvarez-Buylla ganó el Premio Príncipe de Asturias en la categoría de Ciencia y Tecnología.

Este año, el premio se dará para ocho categorías: Artes, Letras, Ciencias Sociales, Comunicación y Humanidades, Investigación Científica y Técnica, Cooperación Internacional, Concordia y Deportes.

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Cómo fue estar con Donald Trump el día que perdió la carrera por la Casa Blanca

Cómo el presidente que nunca ha dudado de sí mismo se enfrentó a la derrota después de cuatro años en el poder.
8 de noviembre, 2020
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En los últimos cuatro años he visto al presidente de EE. UU. en sus días buenos y en sus días malos.

Pero este 7 de noviembre, el día en que perdió las elecciones, fue un día muy distinto a todos esos otros.

Vestido con una chaqueta negra, pantalón deportivo oscuro y un gorro con la inscripción MAGA (las iniciales de su lema de campaña en inglés, Make America Great Again), Donald Trump dejó la Casa Blanca un poco después de las 10 de la mañana del sábado.

Antes, se la había pasado tuiteando sobre las elecciones y, sobre todo, sobre el fraude electoral que considera tuvo lugar en torno a los comicios generales del 3 de noviembre.

Salió por la puerta de la residencia presidencial y se subió a su vehículo oficial que lo llevó en dirección de su club de golf Trump National, en la ciudad de Sterling, Virginia, a unos 40 kilómetros de Washington.

En ese momento, proyectaba un aire de autoconfianza. Era un día precioso, perfecto para el golf, y por eso decidió que iba a pasarlo en su club.

Trump jugando al goflf.

Getty Images
Trump pasó gran parte del día jugando al golf.

Pero, a la vez, se notaba que las personas que trabajaban con él estaban incómodas. Como al borde de una situación muy tensa.

“¿Cómo la están pasando?”, le pregunté a una de sus empleadas.

“Bien”, respondió. Y sonrió, pero sus ojos se entrecerraron y bajó rápido la mirada hacia la pantalla de su celular.

Trauma electoral

La Casa Blanca ha estado en una especie de trauma en los días que han pasado desde la elección.

Aunque fue apenas el martes, parece que hubiera ocurrido hace mucho tiempo.

La mayoría de los escritorios del ala oeste de la Casa Blanca estaban vacíos cuando pasé por el edificio en la mañana de este sábado. Muchos miembros del personal han resultado infectados por el covid-19 y no pueden ir a la oficina. Los otros están en cuarentena.

Entonces, a eso de las 11:30 y mientras el presidente estaba jugando al golf, la BBC y varias cadenas comenzaron a proyectar que Joe Biden había ganado las elecciones.

Estaba sentada en un restaurante italiano ubicado a un poco más de un kilómetro de distancia del Trump National cuando recibí el dato.

Trump regresa a la Casa Blanca después de jugar al golf

Reuters
El presidente Trump se enteró de la noticia de la victoria de Joe Biden en su campo de golf en el estado de Virginia.

Yo hago parte del grupo permanente de periodistas que cubren la Casa Blanca, un conjunto de colegas de medios distintos que viajan con el presidente de EE.UU.

Todos estábamos esperando que saliera del club.

“Él es una persona tóxica”, dijo una mujer en las afueras del restaurante. Ella, como muchos de sus vecinos en ese distrito de mayoría demócrata, habían votado por el rival de Trump.

Otros se preguntaban en voz alta cuándo el presidente dejaría el club y volvería a la Casa Blanca.

Pasaron los minutos. Pasaron las horas.

“Se está tomando su tiempo”, le dijo un funcionario a otro.

El presidente no tenía prisa en marcharse. En el club estaba rodeado de amigos. Fuera de esas puertas, sus seguidores me gritaban a mí y a los otros periodistas “Acaben con los medios”.

Una mujer, vestida con tacones altos y un gorro rojo, azul y blanco, llevaba un cartel en el que se leía: “Detengan el robo”.

Un hombre pasó conduciendo su camioneta por enfrente del club mientras hacía ondear varias banderas, incluso una en la que se mostraba al presidente encima de un tanque, como si fuera el comandante de los ejércitos del mundo.

Críticos del presidente.

BBC
Un mensaje claro: “Usted está a punto de perder su trabajo”.

Era una muestra de cómo sus seguidores ven al presidente, e incluso cómo Trump se veía a sí mismo.

Finalmente, el presidente decidió abandonar el club y regresar a la Casa Blanca.

Allí, miles de sus críticos lo esperaban.

“Has perdido. Nosotros hemos ganado”

La caravana presidencial avanzó por Virginia. Yo iba en una camioneta que hacía parte de la caravana, que por poco se estrella en una de las calles del condado de Fairfax. Se encendieron las sirenas.

Entre más cerca estábamos de la Casa Blanca, más grande era el tumulto: la gente estaba en las calles celebrando la derrota del mandatario.

Alguien llevaba en alto un cartel: “Has perdido y todos nosotros hemos ganado”. Había clima festivo y cánticos.

Con un letrero de "Hasta nunca" algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia).

Getty Images
Con un letrero de “Hasta nunca” algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia). La campaña del mandatario estadounidense anunció este sábado que no reconocen los resultados y que la “elección está lejos de haber terminado”.

Cuando llegamos a la Casa Blanca, el presidente ingresó por una puerta lateral, una entrada que ha utilizado poco durante sus cuatro años de mandato. Sus hombros estaban hundidos y la cabeza, gacha.

Entonces levantó la vista hacia los periodistas que estábamos allí y levantó su pulgar. Fue un gesto a medias. No levantó su mano ni apretó su puño, como suele hacer.

Tanto en la Casa Blanca como en el club de golf, el presidente nunca vaciló: siempre hizo reclamos sin sustento sobre el fraude electoral e insistió que será reivindicado.

Durante toda esa mañana escribió en su cuenta de Twitter sobre los “votos ilegales” y por la tarde declaró, desafiante y en mayúsculas, “YO GANÉ ESTAS ELECCIONES”.

Pero eso fue Trump en Twitter. El hombre que yo vi me dejó una impresión muy distinta. Cuando entró por la puerta lateral de la Casa Blanca por la tarde, la arrogancia se había ido.

Texto de Tara McKelvey, corresponsal de la BBC en la Casa Blanca

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BBC

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