Rey de España recibe ola de críticas por viaje de cacería de elefantes
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Rey de España recibe ola de críticas por viaje de cacería de elefantes

El rey Juan Carlos fue sometido a una cirugía de cadera tras sufrir una caída cuando se hallaba de safari en la zona Okavango del norte de Botsuana
15 de abril, 2012
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El Rey Juan Carlos de España durante su viaje de caza. Foto AFP

El rey Juan Carlos de España recibió el domingo un aluvión de críticas por realizar un costoso viaje de cacería de elefantes a Botsuana mientras su país enfrenta una grave crisis financiera.

Para empeorar las cosas, el accidente en el viaje obligó al monarca de 74 años a someterse a una cirugía. Los médicos que le atienden informaron el domingo que el rey tendrá que guardar reposo por cerca de 45 días tras una exitosa cirugía de cadera por la fractura que sufrió durante el safari, por lo que no podrá retomar sus funciones como jefe de Estado por más de un mes.

El monarca convalece en un hospital de Madrid. Su hijo, el príncipe Felipe, de 44 años, fue elegido para suplir temporalmente a su padre, en quien se apoya el gobierno español para resolver disputas diplomáticas, impulsar el comercio internacional y fungir como el máximo enlace del país.

“Ha llegado el momento de que la Casa Real se plantee, en este caso el jefe del Estado, que tiene que elegir entre las obligaciones y las servidumbres de las responsabilidades públicas o una abdicación que le permita disfrutar de una vida diferente“, dijo Tomás Gómez, secretario general del Partido Socialista de Madrid (PSM) y portavoz en la Asamblea de Madrid, en rueda de prensa en la sede del PSM.

Los diarios españoles publicaron cifras en las que demostraban que los safaris a Botsuana cuestan más que el salario que percibe durante todo un año la mayoría de los españoles. El periódico El País reportó que el costo para planear un viaje de 15 días a Botsuana para cazar un elefante por lo general es de 44 mil euros (57.850 dólares), cerca del doble del salario promedio anual en España.

Actualmente, España es visto como el país más débil de los 17 que conforman la eurozona y muchos inversionistas temen que pueda convertirse en la próxima nación en buscar un programa de rescate financiero internacional. Sin embargo, el país con la cuarta economía más importante de la eurozona es considerado demasiado grande como para ser rescatado. La tasa de desempleo española se encuentra cercana al 23% —y aproximada al 50% en el caso de jóvenes en edad laboral_, y se espera que el país caiga pronto en su segunda recesión en tres años.

El accidente sucedió el viernes por la mañana mientras el rey Juan Carlos se hallaba de safari en la zona Okavango del norte de Botsuana. Fue trasladado de inmediato a un hospital en España en su avión privado.

Angel Villamor, un vocero del cuerpo médico que atiende al rey en el hospital San José, donde Juan Carlos se recupera, dijo que éste fue sometido a la cirugía el sábado temprano para implantarle una prótesis de cadera y para el domingo empezó a caminar apoyado en muletas.

El diario El Mundo, que generalmente apoya a la realeza española, reportó que el rey había estado cazando elefantes por cuatro días en Botsuana antes del accidente del viernes en el chalé donde se hospedaba.

Citando al vocero del palacio, Rafael Spottorno, El Mundo dijo que el rey no informó al gobierno del primer ministro Mariano Rajoy sobre su viaje al extranjero hasta después del accidente.

El legislador del Partido Comunista de España y coordinador del movimiento político Izquierda Unida, Cayo Lara, dijo que hará preguntas sobre el viaje ante el Parlamento y agregó que el rey evidenció “una falta de ética” al irse de cacería mayor mientras muchos jóvenes enfrentan el desempleo en España.

Un comunicado del palacio real indicó que el rey tuvo “una fractura en tres fragmentos de la cadera derecha”, un problema asociado con una osteoartritis en esa articulación.

La cirugía fue la cuarta de Juan Carlos desde mayo de 2010. Previamente, le retiraron un tumor maligno de los pulmones y en junio le operaron la rodilla derecha.

Esta no es la primera vez que la pasión del monarca por la cacería causa preocupación. En octubre de 2006, un gobernador ruso ordenó investigar reportes de que el rey español disparó y mató a un oso mientras estaba de paseo cerca de Moscú.

AP

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El país donde las mujeres deben pedir permiso a los hombres para tomar pastilla para abortar

Históricamente Japón ha sido extremadamente lento en autorizar drogas y tratamientos para la salud reproductiva de las mujeres.
31 de agosto, 2022
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El aborto vuelve a estar en el centro del debate público. Pero mientras en Estados Unidos parece estar en retroceso, debido a la sentencia de la Corte Suprema de ese país que dejó de considerarlo como un “derecho constitucional”, en Japón avanza, aunque de una manera peculiar.

En mayo, desde el Ministerio de Salud dijeron al Parlamento que estaban listos para aprobar una píldora para abortar fabricada por la compañía farmacéutica británica Linepharma International.

Sin embargo, aclararon que las mujeres aún necesitarán “obtener el consentimiento de su pareja” antes de que se puedan administrar las píldoras, un requisito que los activistas a favor de la interrupción del embarazo han calificado de patriarcal y obsoleto.

Los abortos médicos, utilizando píldoras en lugar de cirugía, se legalizaron en Francia hace 34 años. En Reino Unido en 1991 y Estados Unidos en 2000.

En muchos países europeos, esta es ahora la forma más común de interrumpir un embarazo. Las píldoras representan más del 90% de los abortos en Suecia y alrededor del 70% en Escocia.

Un récord contradictorio

Japón, por su parte, no solo tiene un historial pobre en materia igualdad de género, sino que ha sido extremadamente lento a la hora de aprobar medicamentos relacionados con la salud reproductiva de las mujeres.

Una protesta a favor del aborto en EEUU

EPA
La decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos de dejar de considerar al aborto como un “derecho constitucional” ha colocado el tema de la interrupción del embarazo en el debate público.

Los activistas nipones bromean diciendo que el país tardó 30 años en aprobar la píldora anticonceptiva, pero solo seis meses en aprobar el Viagra para la impotencia masculina. Ambos estuvieron disponibles en 1999, pero el último llegó primero.

Y si como la demora no fuera suficiente, la píldora anticonceptiva viene con restricciones, lo que la hace costosa y difícil de usar.

Todo se remonta a la forma en que se legalizó el aborto en Japón.

Pese a que Japón en 1948 se convirtió en uno de los primeros países en el mundo en aprobar una ley que despenalizaba la interrupción del embarazo, la normativa era parte de la Ley de Protección de la Eugenesia.

La decisión no tenía nada que ver con dar a las mujeres más control sobre su salud reproductiva. Más bien, se trataba de prevenir el nacimiento de personas “inferiores”.

El artículo 1 de la ley estipula que el objetivo de la misma era “impedir el nacimiento de descendientes inferiores desde el punto de vista eugenésico y proteger también la vida y la salud de la madre”.

El instrumento fue reformado en 1996 y rebautizado como Ley de Protección de la Salud Materna.

Pero muchos aspectos de la antigua ley sobrevivieron. Así, hasta el día de hoy, las mujeres que desean abortar deben obtener un permiso por escrito de su esposo o, en algunos casos, de su novio.

Historias reales

Ota Minami quedó embarazada después de que su novio se negara a usar condón durante las relaciones sexuales. Los condones siguen siendo la principal forma de control de la natalidad en Japón.

Una mujer sosteniendo una píldora en una mano y un vaso de agua en otra

Getty Images
Japón se alista a aprobar una píldora abortiva desarrollada por una empresa británica, pero para usarla las mujeres en ese país deberán solicitarle un permiso por escrito a sus esposos o novios

Sin embargo, luego se negó a firmar el documento que le permitiría abortar.

“Es extraño, tuve que pedirle que usara anticonceptivos”, relató a la BBC. “Y cuando decidió que no quería usar condón, necesité su permiso para abortar“.

Ota prosiguió diciendo: “El embarazo me pasó a mí y a mi cuerpo, pero necesité del permiso de otra persona. Me hizo sentir impotente. No podía tomar una decisión sobre mi propio cuerpo y mi futuro”.

Las opiniones japonesas sobre el aborto suelen estar influenciadas, más que por ideas religiosas, por una larga historia de patriarcado y puntos de vista profundamente tradicionales sobre el papel de la mujer y la maternidad.

“Es muy profundo”, admitió Ota. “Cuando una mujer queda embarazada en Japón, se convierte en madre, ya no es mujer. Una vez que eres madre, se supone que debes dejarlo todo por tu hijo. Se supone que es algo maravilloso. Es tu cuerpo, pero una vez que estás embarazada, ya no es tu cuerpo”.

Por las nubes

Conseguir una píldora abortiva también puede resultar difícil y costoso, se estima que su precio puede llegar hasta los US$700, ya que es probable que implique ser admitido en un hospital o una clínica, bajo el motivo de proteger la salud de las mujeres.

Retrato de Asuka Someya en una calle japonesa

BBC
La activista Asuka Someya considera que mayor educación y permitirle a las mujeres hacerse con anticonceptivos ahorraran muchos problemas y sobre todo sufrimiento a las japonesas.

“En Japón, después de tomar la píldora abortiva, la mujer tiene que permanecer en el hospital para que podamos monitorearla. Tomará más tiempo que un aborto quirúrgico tradicional”, reconoció a la BBC el doctor Tsugio Maeda, subdirector de la Asociación Ginecológica de Japón.

Las activistas de la salud sexual femenina sostienen que esto no tiene base científica y que persigue proteger un lucrativo negocio.

“Creo que muchas decisiones las toman hombres mayores que nunca tendrán un hijo”, dijo la activista Asuka Someya, quien dirigente una organización favorable al aborto.

Asuka sostiene que todavía hay una gran resistencia en la sociedad japonesa para facilitar el aborto.

El argumento es que si facilita a las mujeres abortar, aumentará el número de quienes lo hagan. Entonces, hacen que sea un proceso difícil y costoso.

Una familia japonesa

Getty Images
La sociedad japonesa es muy conservadora y cuando las mujeres se embarazan se espera que su rol de madre se anteponga no solo a sus carreras profesionales, sino incluso a su condición de mujeres.

Pero, como muestra la evidencia de otros países, limitar las opciones de las mujeres solo aumentará su sufrimiento y no impedirá la interrupción de embarazos no deseados.

La activista aboga por una mejor educación sexual y en que las mujeres japonesas tomen el control de la anticoncepción, en lugar de depender de los hombres para usar condones.

En Europa, la píldora anticonceptiva es la forma más común de control de la natalidad. En Japón, solo lo usa el 3% de las mujeres.

“Quiero que se elaboren más políticas escuchando las voces de las niñas y las mujeres“, concluyó.


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