"Si hubiera que evacuar por el Popo... esto sería un caos"
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

"Si hubiera que evacuar por el Popo... esto sería un caos"

En Tetela del Volcán, a 16 kilómetros del cráter del Popocatépetl, sus habitantes dicen que la mayor preocupación es que la ruta para evacuar la localidad en caso de contingencia está en obras y llena de topes.
Por Manuel Ureste
23 de abril, 2012
Comparte

Casi dos kilómetros de la ruta de evacuación para los más de 15 mil habitantes de Tetela del Volcán se encuentran en estas condiciones. Fotografías: Manu Ureste

“Más que miedo al volcán, aquí en Tetela tememos más la evacuación… porque sí está algo difícil”, dice Felipe,  uno de los múltiples comerciantes ambulantes que se buscan la vida en los alrededores del Ayuntamiento y la antiquísima iglesia-convento de San Juan Bautista –construida en el siglo XVI- en el centro de este municipio de unos 17 mil habitantes y ubicada a menos de 20 kilómetros del humeante Popocatépetl.

“La evacuación está difícil porque están arreglando el camino y no le echan ganas”

“Cuando saca fumarolas, aquí se oye muy  estruendoso, haz de cuenta como si un tanque de gas acabara de explotar; y además se ve aterrador, porque ves cómo tienes las cenizas aquí arribita de ti –apunta con el dedo índice hacia el cielo azul que cubre la mañana de domingo en esta localidad levantada a más de dos mil metros de altura-. Sin embargo, reitera a continuación, lo que le preocupa no es tanto la actividad del volcán –“Aquí ya no le tenemos miedo, nos hemos acostumbrado a vivir siempre con él”, afirma-, sino el estado en que se encuentran las rutas de escape en caso de que la alerta preventiva amarilla número tres pase al rojo de evacuación inmediata.

Uno de los puentes que une Tetela del Volcán con las localidades vecinas.

“La evacuación está difícil porque están arreglando el camino y no le echan ganas –asegura en relación a los dos tramos de casi un kilómetro cada uno que van desde Tetela hasta Ocuituco y que se encuentran sin asfaltar, con maquinaria pesada estacionada a un lado del camino, y cortado en un solo carril en algunas partes-. Y otra cosa muy importante: en esta ruta, que es la principal que lleva hasta Cuautla –apunta con el dedo avenida abajo en dirección a las localidades vecinas, Xochicalco, Ocuituco y Yecapixtla- sólo hay un puente, que es el que llaman de la virgen de Metepec. Y la verdad, quién sabe si aguante con los temblores que provoque el volcán. Porque, yéndose ese puente, habría otras salidas… pero son carreteras aún más deterioradas y con más curvas que ésta. Por lo que –dice ahora con el gesto adusto mientras despacha por cinco pesos un dulce que lleva en el interior de una campanera de cristal para protegerlo del calor-, mi mayor preocupación y lo peligroso que le veo al asunto es la evacuación. Porque la gente se va a hacer bolas en ese camino en obras y en ese puente”.

A las 12 del mediodía, el Mercado Municipal de Tetela del Volcán es un hervidero de personas caminando por su interior y los alrededores en busca de buenos precios para comprar flores de todo tipo, fruta fresca, hortalizas, ungüentos caseros y pan dulce. Sobre el mostrador de un modesto puestecito, María vende junto a su esposo y su pequeño hijo botes de miel casera, calabazas, moras, y licor de durazno hecho artesanalmente, entre otras cosas.

“Esto sería un caos en caso de evacuación. Porque las carreteras para salir están en muy malas condiciones”

“Miedo por el volcán no tenemos –dice, sonriente y ladeando la mirada hacia un hipercolorido altar lleno de flores y la imagen de la virgen arropada por la luz de decenas de veladoras-. Hace como dos años –recuerda-, sí nos alertamos porque se vio cómo el volcán expulsó lumbre y ésta iba cayendo por las laderas, pero ahorita como por este lado de Morelos no se ve que esté tirando nada, estamos tranquilos por ahora. La gente en el pueblo está haciendo vida normal”.

Maquinaria pesada y camino en obras de un solo carril, así se encuentra en estos momentos la ruta de evacuación en caso de contingencia por el Popocatepetl.

Cuestionada sobre las medidas preventivas que se ha instruido a la población por parte de Protección Civil del Estado, María asegura tener la lección bien aprendida: documentación a mano, cubrebocas tapando vías respiratorias, cerrar  los depósitos de agua, usar manga larga para que la ceniza no se pegue y lastime la piel, evitar salir a la calle… “Nos han dicho que tengamos toda la documentación preparada para, en caso de que sea necesario, poder salir rápidamente”. Sin embargo, segundos después de pronunciar la frase, a María se le borra la sonrisa de la boca y reacciona: “Aunque la evacuación sí sería un problema, bastante problema además –enfatiza y se queda unos segundos en pausa-. Esto sería un caos en caso de evacuación. Porque las carreteras para salir están en muy malas condiciones”.

Tras la frase, María posa la mano sobre la cabeza de su hijo y le alborota cariñosamente el pelo lacio. “Estamos preocupados, claro –recupera el gesto amable-. Pero es una preocupación que se controla. Aquí estamos muy acostumbrados a vivir con el volcán. No nos queda de otra”.

A la salida del mercado, y de nuevo camino arriba en dirección a la Iglesia de San Juan Bautista, un numeroso grupo de mujeres se aglutinan a un costado de la avenida vendiendo plantas de todo tipo y comida típica de la zona. Al preguntar cómo están viviendo la situación generada por la alerta amarilla número tres a causa de la actividad volcánica 18 kilómetros montaña arriba, doña Lupe y doña Leónida contestan al unísono lo que la mayoría por estas tierras te repite una y otra vez: no hay temor por don Goyo, aunque sí preocupación en caso de tener que desalojar y dirigirse a los albergues.

“Aquí, lo preocupante es la ruta de evacuación. Porque está en obras y llena de topes”. 

“Estamos tranquilos en Tetela, por ahora no ha habido rastros de ceniza. Nos han dicho que tengamos cerrados los depósitos del agua, que usemos cubrebocas, y que los que tengan techo de lámina quiten la ceniza en caso de que caiga”, explica doña Lupe. “Pero aquí lo preocupante es la ruta de evacuación –señala con el dedo también carretera abajo-. Porque está en obras y además hay muchísimo tope. Para salir en una emergencia rápido, no se puede”.

“Esos topes son los que molestan mucho –interviene en la conversación doña Leónida luego de vender una planta de albahaca a una turista que las fumarolas y los ligeros temblores no ha amedrentado-. Deberían de quitarlos de esa carretera, porque en una emergencia… nomás no sale uno de aquí”, denuncia.

Desniveles pronunciados, camino de terracería, señalamientos... otros de los obstáculos que entorpecen el paso en la ruta de evacuación.

“Pues ahora sí –concluye doña Lupe-, nuestra mayor preocupación no es tanto el volcán como la carretera. Por el momento, el Popocatépetl no ha arrojado ceniza para este lado de Morelos, por eso está todo en tranquilidad: los niños siguen yendo a la escuela y la gente hace vida normal. El problema, como le decimos, es la carretera: que está en obras y llena de topes”.

A pesar de que hace rato que el reloj que hay encima del hermoso campanario marcó el inicio de la misa de las 11:30, los alrededores de la iglesia-convento de San Juan Bautista  y la plaza principal del pueblo están abarrotados de parroquianos y de taxis que circulan en busca de clientes. Junto al modesto inmueble del Ayuntamiento, un agente de seguridad nos indica que la oficina de Protección Civil se encuentra a escasos metros de distancia.

“A pesar de la alerta 3 amarilla, ha estado todo tranquilo y sin novedad. Como los vientos han estado más enfocados de aquel lado de Puebla, aquí no ha habido por ahora mayores afectaciones”, asegura Jesús Hernández Mendoza, responsable de la oficina de Protección Civil de Tetela del Volcán, quien explica que el esfuerzo de su equipo ha estado dedicado, en gran parte, a informar a todos los ciudadanos sobre las medidas de precaución que deben tomar tras la declaración de alerta amarilla.

Jesús Hernández Mendoza, responsable de la oficina de Protección Civil de Tetela del Volcán.

“De mayo a octubre, los vientos vienen hacia esta zona; y durante el primer semestre se mantienen hacia el lado de Puebla. Por tanto, seguimos volanteando con trípticos a la gente para sepan que sí puede existir la posibilidad de que, si los vientos llegaran a cambiar en cualquier momento, puede haber caída de ceniza aquí”.

¿Y en qué estado se encuentran las rutas de evacuación?, se le cuestiona al respecto.

“Las rutas de evacuación están transitables, vamos a decirlo así –afirma-. Tenemos aquí una construcción que corresponde a una ampliación de un tramo que ya teníamos proyectado con anterioridad y que sí, se nos ha retrasado un poco, y que coincide, además, con la actividad del volcán. Pero lo que se acordó es que, en caso de emergencia, se retiraría de inmediato la maquinaria para que la gente pueda pasar y tener la ruta de evacuación completamente libre”.

– ¿Pero estas obras no pueden obstaculizar el tránsito de las casi 20 mil personas que viven en Tetela? –se le insiste-.

“Estas obras nos van a permitir tener próximamente una ruta de evacuación completamente adecuada –contesta-. Ahorita sí es una incomodidad, hay que reconocerlo, pero la idea es abrir la maquinaria para que se pueda pasar libremente por ahí”.

El volcán Popocatépetl.

 

“Hay que aprender a convivir con el volcán”, dice Jesús Hernández, “él ya estaba aquí desde hace mucho y nosotros vinimos a rodearlo, a invadirlo”. Y la gente de Tetela, uno de los municipios más cercanos al volcán, a sólo 16 kilómetros del cráter, ha aprendido a hacerlo. Con lo que no puede, según ellos mismos insistieron, es con la ruta de evacuación.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Por qué las fechas de vencimiento de la comida no tienen mucho de ciencia (y pueden ser culpables del desperdicio)

Un sistema de datación de productos más basado en la investigación podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.
23 de julio, 2022
Comparte

Un brote de listeria en Florida, Estados Unidos, provocó desde enero hasta ahora al menos una muerte, 22 hospitalizaciones y el retiro de una partida de helados.

Los humanos se enferman con infecciones de listeria, o listeriosis, por comer alimentos contaminados con tierra, carne poco cocida o productos lácteos crudos o sin pasteurizar.

La listeria puede causar convulsiones, coma, aborto espontáneo y defectos de nacimiento. Y es la tercera causa principal de muertes por intoxicación alimentaria en EE.UU.

Evitar los peligros ocultos de los alimentos es la razón por la que las personas suelen comprobar las fechas en los envases de los alimentos.

Impreso con el mes y el año, se presenta a menudo de una vertiginosa variedad de frases: “mejor antes de”, “usar antes de”, “usar preferentemente antes de”, “garantizado fresco hasta”, “congelar antes de” e incluso una etiqueta de “nacida en” utilizada en algunas cervezas.

Moho en la mermelada del desayuno.

Getty Images

La gente piensa en ellas como fechas de vencimiento, o la fecha en la que un alimento debe ir a la basura.

Pero las fechas tienen poco que ver con la caducidad de los alimentos o cuándo se vuelven menos seguros para comer.

Soy microbióloga e investigadora en salud pública y he utilizado la epidemiología molecular para estudiar la propagación de bacterias en los alimentos.

Un sistema de datación de productos más basado en la ciencia podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.

Confusión costosa

El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por su sigla en inglés) informa que en 2020 el hogar estadounidense promedio gastó el 12% de sus ingresos en alimentos.

Pero mucha comida simplemente se tira, a pesar de que es perfectamente segura para comer.

El Centro de Investigación Económica del USDA informa que casi el 31% de todos los alimentos disponibles nunca se consumen.

Los precios históricamente altos de los alimentos hacen que el problema del desperdicio parezca aún más alarmante.

Producto lácteo con fecha de vencimiento.

Getty Images

El actual sistema de etiquetado de alimentos puede ser el culpable de gran parte del desperdicio.

La FDA informa que la confusión de los consumidores sobre las etiquetas de fecha de los productos probablemente sea responsable de alrededor del 20% de los alimentos que se desperdician en el hogar, con un costo estimado de US$161.000 millones por año.

Es lógico creer que las etiquetas de fecha están ahí por razones de seguridad, ya que el gobierno hace cumplir las reglas para incluir información sobre nutrición e ingredientes en las etiquetas de los alimentos.

Aprobada en 1938 y continuamente modificada desde entonces, la ley de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos exige que las etiquetas informen a los consumidores sobre la nutrición y los ingredientes de los alimentos envasados, incluida la cantidad de sal, azúcar y grasa que contienen.

Sin embargo, las fechas en esos paquetes de alimentos no están reguladas por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés). Más bien, provienen de los productores de alimentos.

Y es posible que no se basen en la ciencia de la seguridad alimentaria.

Un hombre revisa la etiqueta de un producto en el supermercado.

Getty Images

Por ejemplo, un productor de alimentos puede encuestar a los consumidores en un focus group para elegir una fecha de caducidad que sea seis meses después de que se elaboró porque al 60% del grupo ya no le gustó el sabor.

Los fabricantes más pequeños de un alimento similar podrían imitar y poner la misma fecha en su producto.

Más interpretaciones

Un grupo de la industria, el Food Marketing Institute y la Grocery Manufacturers Association, sugieren que sus miembros marquen los alimentos como “mejor usar antes de” para indicar cuánto tiempo es seguro comerlos y “usar antes de” para indicar cuándo los alimentos se vuelven inseguros.

Pero el uso de estas leyendas más matizadas es voluntario. Y aunque la recomendación está motivada por el deseo de reducir el desperdicio de alimentos, aún no está claro si este cambio recomendado ha tenido algún impacto.

Lata de comida con fecha de vencimiento.

Getty Images

Un estudio conjunto de la Harvard Food Law and Policy Clinic y el National Resources Defense Council recomienda la eliminación de las fechas dirigidas a los consumidores, citando posibles confusiones y desperdicios.

En cambio, la investigación sugiere que los fabricantes y distribuidores utilicen fechas de “producción” o “empaque”, junto con fechas de “caducidad” dirigidas a los supermercados y otros minoristas.

Las fechas indicarían a los minoristas la cantidad de tiempo que un producto permanecerá en alta calidad.

La FDA considera que algunos productos son “alimentos potencialmente peligrosos” si tienen características que permiten que los microbios prosperen, como la humedad y una gran cantidad de nutrientes que los alimentan.

Estos comestibles incluyen pollo, leche y tomates en rodajas, todos los cuales se han relacionado con brotes graves de enfermedades transmitidas por los alimentos.

Pero actualmente no hay diferencia entre el etiquetado de fecha que se usa en ellos y el de alimentos más estables.

Fórmula científica

La leche de fórmula es el único producto alimenticio con una fecha de caducidad que está regulada por el gobierno en EE.UU. y determinada científicamente.

Se somete a pruebas de laboratorio de forma rutinaria para detectar contaminación. Pero la fórmula también se somete a pruebas de nutrición para determinar cuánto tardan los nutrientes, en particular las proteínas, en descomponerse.

Para prevenir la desnutrición en los bebés, la fecha de caducidad de la leche de fórmula indica cuándo ya no es nutritiva.

Los nutrientes en los alimentos son relativamente fáciles de medir y la FDA lo hace regularmente.

La agencia emite advertencias a los productores de alimentos cuando los contenidos de nutrientes que figuran en sus etiquetas no coinciden con lo que encuentra el laboratorio de la FDA.

Una mujer mira un producto que saca del refrigerador.

Getty Images

Los estudios microbianos, como en los que trabajamos los investigadores de seguridad alimentaria, también son un enfoque científico para el etiquetado significativo de la fecha en los alimentos.

En nuestro laboratorio, un estudio microbiano podría implicar dejar un alimento perecedero para que se eche a perder y medir la cantidad de bacterias que crecen en él con el tiempo.

Los científicos también realizan otro tipo de estudio microbiano observando cuánto tardan los microbios como la listeria en crecer hasta niveles peligrosos después de agregar intencionalmente los microbios a los alimentos para observar lo que hacen.

Se observan detalles tales como el crecimiento de la cantidad de bacterias con el tiempo y cuándo hay suficientes como para causar una enfermedad.

Consumidores por su cuenta

Determinar la vida útil de los alimentos con datos científicos sobre su nutrición y seguridad podría reducir drásticamente el desperdicio y ahorrar dinero a medida que los alimentos se vuelven más caros.

Pero en ausencia de un sistema uniforme de fechado de alimentos, los consumidores pueden confiar en sus ojos y narices, decidiendo descartar el pan peludo, el queso verde o la bolsa de ensalada con mal olor.

Las personas también podrían prestar mucha atención a las fechas de los alimentos más perecederos, como los fiambres, en los que los microbios crecen fácilmente.

*Jill Roberts es profesora asociada de salud global en la University of South Florida.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia de Creative Commons. Haga clic aquí para leer el artículo original.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=n1K5b93F7Dg

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.