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157 militares sentenciados por “abandono”, “deserción” y atentar contra el “honor” del Ejército
Al teniente Manuel Álvarez, un juzgado militar le impuso una condena de 4 meses de cárcel por quebrantar el “honor militar”, pero la SCJN revocó la sentencia.
Por Francisco Sandoval Alarcón
2 de mayo, 2012
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La Sedena ha enjuiciado en la presente administración a 29 militares por quebrantar “el honor militar”.//FOTO: Cuartoscuro

El teniente de transmisiones, Manuel Álvarez, es uno de los 29 militares que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ha enjuiciado, en la presente administración, por quebrantar “el honor militar”.

Álvarez fue sentenciado por un juez militar a pagar una condena de 4 meses de cárcel, al encontrarlo culpable de “verter especies (en el Ejército es un término que equivale a quejarse del servicio) que puedan causar tibieza o desagrado” en las funciones.

“En diversas ocasiones, el teniente, al encontrarse en sus actividades diarias, manifestó a diversos oficiales del Batallón al que pertenecía que promovería un amparo laboral contra la Sedena a fin de mejorar sus condiciones económicas. Para lograr este objetivo expresó que sería conveniente que varios de sus compañeros firmaran dicho amparo”, expresó el juez que lo encontró culpable de quebrantar el “honor militar”.

En el Ejército, atentar contra el honor militar es cometer delitos contra “el deber” y “el decoro” de la institución. Las penas que se imponen por estas conductas oscilan entre los 4 meses y 60 años de cárcel, según la circunstancia y el rango del militar involucrado.

En el caso del teniente Álvarez, no conforme con la decisión, solicitó a un Tribunal civil un amparo para no ser encarcelado. En su demanda, explicó que los argumentos del juez eran “ambiguos” y aseguró que el querer castigar el comentario que hizo sobre los sueldos, era una forma de violentar su “libertad de expresión”.

El teniente recibió el amparo, aún así, la decisión fue impugnada por la Procuraduría Militar. El caso finalmente llegó la Suprema Corte de Justicia de Nación (SCJN), cuyos ministros, en julio de 2011, dos años después de dictada la sentencia por un juez militar, no observaron culpa en la conducta del teniente.

Subteniente usurero

Una solicitud de transparencia hecha por Animal Político a la Sedena, arrojó que en la presente administración 29 militares han sido sentenciados por quebrantar el “honor militar”.

Entre los responsables se encontraban dos capitanes, 12 tenientes, siete subtenientes, tres sargentos, cuatro cabos y un soldado.

La agravante, en tres casos, fue “abandonar el arresto” que se les había impuesto por cometer otro delito –del que no se especifica.

Los militares de mayor rango juzgados por atentar contra el “honor”, eran dos capitanes. Uno de ellos de Monterrey y otro de Oaxaca. En el último caso, el militar fue acusado de hacer “colectas” entre sus compañeros y solicitar “préstamos” que no pagaba.

En 2011, un juez militar sentenció a un subteniente del Distrito Federal (DF) por realizar “préstamos usurarios (con intereses excesivamente altos) a la tropa”.

Las cifras de la Sedena, además, revelan que el DF tenía 16 militares sentenciados por quebrantar el “honor”.

45 insubordinados

Además de estos 29 militares, en la presente administración, el Ejército había procesado penalmente a otros 45 militares insubordinados

La insubordinación en el Ejército es la que cometen los militares “que con palabras, ademanes, señas, gestos o de cualquier otra manera, falten al respeto o sujeción debidos a un superior que porte sus insignias”.

Se trata de un delito que, sin la agravante de la muerte, puede alcanzar penas de hasta 6 años de prisión.

Los militares de mayor rango juzgados por insubordinación, eran un mayor, dos capitanes y dos tenientes.

Soldados, cabos y sargentos, sin embargo, eran los militares que más juicios de insubordinación tenían en su haber.

De los 45 casos juzgados, 20 se reportaron en el DF.

83 por abandono de servicio

Las cifras de la Sedena también revelan que otros 83 militares han sido juzgados por abandonar el servicio.

Los sentenciados con mayor rango eran dos mayores y dos capitanes.

Del total de militares juzgados por este delito, 45 recibieron sentencia por parte de un Consejo de Guerra.

El Distrito Federal, Chiapas, Oaxaca y Puebla, son los estados que más registran casos por “abandono de servicio.

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BBC
Chernóbil: cómo es el "bosque rojo", uno de los lugares más radiactivos del mundo
Una exploración con aviones no tripulados permitió obtener una imagen detallada de los niveles de contaminación en los alrededores de la central ucraniana donde en 1986 se produjo el peor accidente nuclear de la historia. La radiación fue tal que algunos árboles de la zona se volvieron rojos.
BBC
8 de mayo, 2019
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El conocido como “bosque rojo” de Chernóbil, uno de los lugares más radiactivos de la Tierra, está a apenas a 500 metros del reactor 4 de la vieja central ucraniana en la que en 1986 tuvo lugar el peor accidente nuclear de la historia.

Tras la catástrofe, muchos de los seres vivos que lo habitaban murieron, entre ellos sus árboles.

Las agujas de los pinos, un árbol abundante y común en la zona, adquirieron un color rojizo, lo que dio origen al nombre al bosque, y todavía hoy muchos de los árboles mantienen un color anaranjado.

También se registraron daños en la fauna y flora en una zona de hasta 120 kilómetros cuadrados alrededor de la central.

Muchas de las áreas de ese bosque todavía hoy son absolutamente intransitables para los humanos por sus altísimos niveles de contaminación.

Imagen del reactor de Chernobil en la actualidad.

EPA
El reactor dañado está sepultado dentro de un sarcófago de acero.

Ahora, un grupo de investigadores del Centro Nacional de Robótica Nuclear (NCNR) del Reino Unido ha desarrollado un sistema de mapeo de aviones no tripulados que permite a los científicos investigar lugares peligrosos como este desde una distancia segura.

El rastreo de la zona ha permitido evaluar el nivel de contaminación actual y obtener información nueva.

La técnica

Por primera vez se han utilizado naves de ala fija para a elaborar un mapa de radiación. Los aparatos volaron realizando un patrón cuadriculado a una velocidad de 65 kilómetros por hora y a una altura no superior a las copas de los árboles.

Cuando los aparatos detectaron un área de interés, se incorporaron a los trabajos los aviones no tripulados. Gracias a su ala rotatoria pudieron flotar sobre la zona de interés y después usar sus sensores para adquirir información 3D de alta resolución.

Mapa que muestra los niveles de radiación en el bosque rojo.

NCNR/ Universidad de Bristol
El mapeo detectó algunos puntos inesperados con altos niveles de contaminación al sur del bosque rojo.

El rastreo hecho el pasado mes de abril obtuvo una imagen clara de la distribución radiactiva que persiste hoy en el bosque, pero de una manera mucho más precisa y detallada que la que se tenía hasta ahora.

Además, los drones consiguieron identificar algunos puntos con inesperados niveles de contaminación.

Los descubrimientos

Uno de los puntos de interés registrado por los aparatos voladores fue una antigua unidad de separación del suelo, situada unos pocos kilómetros al sur del bosque. Se utilizó en las primeras tareas de limpieza de contaminación tras el desastre.

“Intentaban separar la contaminación y así reducir el volumen de los desechos”, le dijo a la BBC el profesor Tom Scott, de la Universidad de Bristol y codirector del NCNR.

“Lo que queda en esa instalación es básicamente combustible nuclear desperdigado por el piso, que tenía una dosis de radiación muy alta”.

Imagen de los pinos afectados por los altos niveles de radiación tras el accidente de 1986.

BBC
Las hojas de algunos de los árboles se volvieron rojizas tras el accidente.

El equipo de NCNR planea regresar a Ucrania en los próximos meses para estudiar áreas adicionales en la zona de exclusión de 2.600 kilómetros cuadrados de Chernóbil y donde, con el tiempo, se ha permitido que entren cada vez más personas.

Unos 70.000 turistas visitaron la zona el año pasado y hay proyectos que planean la utilización del suelo en esa zona para generar energía mediante paneles solares.

Se espera que el mapeo llevado a cabo por la institución británica ayude a mejorar en el futuro los protocolos de seguridad para la gente que entre en la zona de exclusión.


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