Abran el baúl de Mujercitas Terror
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Abran el baúl de Mujercitas Terror

Por Moisés Castillo
5 de mayo, 2012
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Marcelo Moreyra conoció a Daniela Zahra en el tren. El destino los alcanzó porque la gente normal nunca se conoce en el tren. Quizás en una fiesta o en la barra de un bar. Pero así sucedió. De cosas mágicas está llena la historia de la banda argentina de garage-rock “Mujercitas Terror”.

Marcelo le preguntó a Daniela si sabía tocar el bajo. La chica de piel blanca, casi transparente, le dijo sorprendida que “no” pero que “creía que podía” y que le “gustaría”. Después le presentó al baterista Federico Losa con quien ensayaba desde hace tiempo. En ese 1999 Marcelo tocaba con María, su hermana menor, quien cantaba esas rolas oscuras con toques apocalípticos.

Daniela escuchó a ese trío alucinante y quedó también alucinada. Ella estudiaba Bellas Artes y le gustaba dibujar personajes fantasmales. Quería ser actriz pero antes de las improvisaciones tenía que hacer ejercicios de concentración y no podía porque su cuerpo y su mente se inundaban de nervios. Salía siempre llorando, no podía controlar esos impulsos extraños.

Nunca imaginó que tocaría primero la guitarra, el teclado y finalmente el bajo. La música rescató su vida solitaria y entró a un mundo nuevo. Al poco tiempo, María dejó la banda porque creció –tenía 15 años- y Marcelo no sabía qué hacer porque tenía la obsesión enferma de que sus letras tendrían que ser cantadas por chicas. Pero conoció a Daniela en el tren.

Yo no tengo sensibilidad/te haré llorar sin querer/destruiré tu escenario/si ya están muertos amor mío/a quien le importa/a quien le importa… Dice la rola Actriz, de su debut “Mujercitas Terror” (Estudio Mandarina 2007).

Daniela es una artista gráfica inquietante. Le gusta lo sobrenatural y lo fantástico. Su pintor favorito es Egon Schiele y le encanta Charles Addams y el macabro Edward Gorey. Su primer grabado titulado “Mujercitas” (portada del primer disco) es una aparición de espectros fantasmales esqueléticos y a Marcelo le encantó el nombre pero lo sentía incompleto, como muy solo. En un viaje hacia ninguna parte le dijo a la nueva integrante del grupo: “Me gusta el nombre pero le falta algo… Terror”, dijo de repente y así quedó.

Federico es el más silencioso. Quizás piense que otro ser, en otro continente, lo está viviendo. O tal vez guarde todas sus energías para el próximo concierto y seguramente golpeará la batería sin piedad. Dice que empezó a tocar con Marcelo porque andaba con otra de sus hermanas. Iba seguido a la casa para ver a su novia y ella se ponía celosa porque terminaba encerrado en el cuarto de su cuñado escuchando música.


Desde que tiene memoria siempre le gustó hacer ruido. Golpeaba con los dedos índices la mesa de madera y su viejo le decía un poco enfurecido: “¡que no toques!”. Ese niño intranquilo decidió hacer una batería con latas y practicaba en la azotea. Su sonido poderoso se escuchaba en todo el barrio y algunas bandas de rock miraban al cielo estupefactos ante la energía de ese mozalbete. Grupos de hardcore y de heavy metal querían que tocara en sus fiestas.

En 2011 sacaron su segundo álbum llamado “Excavaciones” y lo grabaron en un par de días en los estudios ION. Fueron 48 horas de éxtasis total. Marcelo, Daniela y Federico quedaron en shock. Sus cuerpos realmente se veían agotados y deformados.

El slam es lo primero que provoca el ruido explícito de “Mujercitas Terror”: diversión, viaje vertiginoso, un salto mortal. Su garage-rock recargado con punk crudo y toques de rockabilly inevitablemente nos rescata de esta vida a veces soporífera. Las letras llenas de sombras, autodestructivas y desesperantes escritas por Marcelo tienen influencia directa de escritores y poetas malditos como Frederick Rolfe “Barón Corvo”, Rimbaud, Verlaine, Baudelaire. Aunque le gusta también Wilde y Rilke.

Respiro la humedad/del ambiente ahora/abandonando el tiempo/mis manos se conducen en silencio/a la tragedia de tu cuerpo… Dice la canción Abran el baúl.

En la parte musical hay influencias del cantante de rockabilly Ronnie Self; del guitarrista de The Birthday Party, Rowland S. Howard; y de grupos como  The Shangri-las The Fall , The Cramps, Eartha Kitt, Ronnie Self , Lesley Gore, Beat Happening , Hasil Adkins.

A mediados de abril llegaron al DF para hacer una serie de presentaciones, tocaron en Morelia y estarán haciendo ruido en Guadalajara. Partirán a Buenos Aires a finales de este mes. La disquera independiente Vale Vergas presentó la semana pasada el vinil 7’ Split “Mueran Humanos” (dúo argentino de sintetizador, bajo, caja de ritmos, cintas manipuladas, voces, instalado en Berlín desde el 2008) y “Mujercitas Terror”.

Precisamente, Carmen Burguess, de “Mueran Humanos”, fue quien le roló música de “Mujercitas Terror” a Txema Novelo que, sin pensarlo demasiado, invitó a ambos proyectos a pertenecer al selecto grupo de bandas del sello discográfico.

-¿Cómo alcanzar un equilibrio entre lo underground y lo masivo?

Marcelo: sólo nos fijamos en la música que hacemos. No es que toquemos distinto, siempre hacemos lo mismo. De repente tenemos un festival en un lugar rebueno y luego tenemos una fecha en una casa, en un cumpleaños. Más que nada nos gusta tocar y salir a divertirnos donde sea. Tocar nos hace sentir bien.

-¿Cuál fue su tocada “memorable” a lo largo de estos 10 años?

Daniela: la del Sexto Cultural en Buenos Aires. Es en un sexto piso de una fábrica abandonada y tomada. De la época en la que no se podían hacer muchos recitales a raíz de la tragedia de Cromañón (discoteca que sufrió un incendio el 30 de diciembre de 2004 y donde murieron casi 200 personas). Hasta ese momento tocábamos en todos lados, sabes. La pasábamos de un bar a otro y después no se podía tocar en ningún lado. Todo cambió con respecto al rock y los shows en vivo cada vez era más escasos. La gente siempre nos miró como muy “qué es eso”. Esa noche la gente estaba mirándonos y desconfiando. Como que con ese recital se rompió esa barrera, fue un cristal que se quebró, todos bailaban con velas, pensaba que estaba en una película de terror. Fue muy emocionante ver por primera vez a la gente bailando nuestra música. Un chico se desnudaba mientras estábamos tocando, una especie de ritual.

Federico: en ese centro cultural que no estaba habilitado, armamos una fecha y era gratis. Y en realidad era reloco el lugar porque el ascensor estaba mal, subía y no paraba era peligroso Al final fue una fecha salvaje.

-¿Cómo es el proceso de armar las canciones?

Marcelo: yo armo canciones siempre. Ando ahí escribiendo y luego la toco con la banda. Daniela siempre las conoce porque vivimos juntos y es como natural. Ya se sabe la letra. Las canciones las pruebo con la batería y en ese momento me doy cuenta si van a funcionar o no.

Daniela: tocamos los dos una canción y luego Fede le da a la batería y nos damos cuenta de que si va o no va. Se tiene que generar algo mágico. A veces sí es triste desechar canciones porque decís “la quería”.

-¿Cuánto tiempo le destinan a los ensayos para perfeccionar su sonido?

Marcelo: ensayamos dos veces a la semana. Agarramos una de las piezas del depa y ya se rindieron los vecinos. Cuando empezamos yo vivía en mi casa, tenía jardín y una pieza para la basura. Limpiamos y armamos una sala, la pintamos todo de negro con grafito y terminamos nuestra obra. No salíamos de ahí el fin de semana, tocábamos todo el día. Después de comer hasta la noche, era increíble.
Somos muy pasionales.

-¿Conocen algunas bandas mexicanas? ¿Qué les llega de rock nacional?

Daniela y Federico: Molotov en una época, ja. Luis Miguel es como Frank Sinatra, ¿no? Jajaja. De bandas de rock todavía no, alguna banda misteriosa, no. Selma Oxor nos gustó mucho. Toda la movida de Vale Vergas se nos hace interesante. De Juan Cirerol nos sentimos fans. Me gusta la fuerza, lo desgarrado. Me recuerda mucho a nosotros en un punto. Tiene que ver mucho con nuestro estilo punk.

-¿Qué les ha parecido México?

Daniela: no me gusta cómo manejan los autos, como que no te miran. El cigarro afuera de los bares. Pero lo que me gusta es todo, no quiero imaginarme cuando tengamos que volver. El aire es relindo, te hace sentir bien. Nos dijeron que estaba muy contaminado pero la verdad siento más contaminado Buenos Aires. Nosotros vivimos a lado de una autopista y todo el tiempo es wua wua wua… Hay algo en el aire que no sé si se dan cuenta los que viven aquí en el DF: hay algo de misterioso, de ensueño. Si sos una persona interesada en lo sobrenatural este es el lugar. Recorrimos bastante y hay muchas cosas sorprendentes, relindas.
Fuimos a La Lagunilla y nos gustaron las estatuillas, lo viejo, los personajes que hay, la gente es muy respetuosa. Lo que me encanta es que la conexión es una locura. Las miradas de la gente en la calle como que me quedo pegada, tienen una mirada muy fuerte.

-¿Cuál es el sueño que aún les queda por cumplir?

Daniela: te va a sonar muy chupa medias, pero para mi el sueño es este momento. Estar acá para nosotros era un sueño muy importante. Durante dos años queríamos venir acá y ahora que se dio estamos alucinados. Tendríamos que inventar otro sueño.

Federico: yo tengo un sueño de comer peyote en el desierto. Seguir tocando en mi otra banda “Pájaros mutantes” que es una onda sicodélica.

Dicen muchos medios que “Mujercitas Terror” es una banda de culto, pero ¿qué es ser de culto? Más allá de las etiquetas odiosas y limitantes, el grupo bonaerense es masivamente desconocido como afirma Daniela. Posee una voz propia, su sonido sorprende y tiene un grupo de seguidores que logra alcanzar una conexión vivencial con la banda. Los fans se sienten únicos y elegidos al momento de escuchar sus rolas.

“Hemos tocado desde hace mucho tiempo y pasamos por todo. Si fuera una guerra ya ganamos varias batallas. El respeto hacia nosotros es algo ganado, pero siempre hay un tonto que puede decir lo que quiera, a nosotros no nos importa. Nosotros queremos mostrar nuestra música”.

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UNSM

Las vacunas para el COVID que se desarrollan en América Latina (además de la de AstraZeneca-Oxford)

Científicos de América Latina están trabajando a contrarreloj para desarrollar una vacuna para el SARS-CoV-2 que dé seguridad sanitaria a sus propios países.
UNSM
14 de agosto, 2020
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En la búsqueda mundial de una vacuna contra el COVID-19, América Latina, la región del mundo más golpeada por el coronavirus, está haciendo sus propios esfuerzos.

Además de colaborar en investigaciones mundiales, como la asociación de México y Argentina con el proyecto de vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, en cuatro países de la región están trabajando decenas de científicos para asegurar una vacuna propia.

Y es que sin importar cuán avanzadas estén otras investigaciones mundiales, una regla de oro en el desarrollo de este tipo de investigaciones es que mientras no haya una vacuna plenamente comprobada y distribuida, no se pueden bajar las manos.

“No sabemos todavía qué disponibilidad habrá realmente de las vacunas desarrolladas por otros países. La posibilidad de tener una vacuna nacional da mucha seguridadal poseer un biológico para proteger a la población”, dice a BBC Mundo Edda Sciutto, una de los científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que realiza su propio desarrollo.

Desde Argentina, Jorge Geffner, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), que desarrolla una vacuna con la Universidad Nacional San Martín (UNSM), lo remarca: “Si no se hace, inevitablemente vamos a mantener una dependencia estricta con países desarrollados. Para la perspectiva de una nación, eso es muy pobre”.

Y conseguir una vacuna plenamente probada no es sencillo ni rápido, pese a que en la actual pandemia se están rompiendo récords de tiempos.

La situación apremia: más de 20 millones de contagios y 750,000 muertes en el mundo han acelerado la investigación biomédica.

De ahí que en América Latina se haya anunciado la producción de la vacuna de AstraZeneca-Oxford aún sin saber si realmente funcionará.

Y en la región también habrá pruebas en decenas de miles de personas de vacunas que están siendo desarrolladas en otras partes del mundo.

El trabajo de América Latina

La Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogó la propagación de COVID-19 como una pandemia el 11 de marzo. Cinco meses después, el organismo contabiliza 29 proyectos de vacuna que ya están en la etapa de estudio clínico.

Hasta este 13 de agosto, solo seis se ubicaban en la fase 3, la más avanzada, la cual implica la experimentación en grandes grupos de personas: AstraZeneca-Oxford, Sinovac, Sinopharm-Instituto de Productos Biológicos de Wuhan, Sinopharm-Instituto de Productos de Pekín, Moderna-NIAID y BioNTech-Fosun Pharma-Pfizer.

Personal de pruebas de vacunas en Oxford.

OXFORD UNIVERSITY/John Cairns
La Universidad de Oxford, en Reino Unido, realiza las pruebas más avanzadas de su vacuna con AstraZeneca.

Al mismo tiempo hay otros 138 estudios en la etapa preclínica, la inicial, en la que las vacunas todavía se encuentran en proceso de investigación y sus pruebas se realizan en animales o receptores de laboratorio.

De estas últimas tres proyectos enlistados por la OMS están en América Latina.

Brasil tiene dos, el de la Fundación Oswaldo Cruz-Instituto Butantan y el de la Universidad de Sao Paulo, además de Argentina con la investigación CONICET-UNSM.

Sin embargo, en México con la UNAM y Perú con el proyecto de la Universidad Peruana Cayetano Heredia también están trabajando en sus propias investigaciones contra el coronavirus.

“El cuello de botella no es tanto el desarrollo científico de la vacuna, sino el escalamiento para producirla. El reto es lograr las alianzas con farmacéuticas para conseguir un escalamiento suficiente“, explica Juan Pedro Laclette, quien participa en el proyecto de la UNAM en México.

Seguirán su propia marcha

Sobre este punto, Laclette y Geffner explican que para el desarrollo de esta vacuna ya se cuenta con el conocimiento científico de las creadas para otros dos coronavirus epidémicos: el SARS y el MERS.

“Hasta ahora todos los intentos para desarrollar una vacuna parten de los considerables conocimientos que ya tenemos sobre este tipo de infecciones. Y claramente se va a lograr la vacuna”, señala Laclette.

Ya sea a partir del desarrollo a partir de proteínas,como se hace en México y Argentina, de vectores como en Brasil, o de una salmonela genéticamente modificada en Perú, los experimentos buscan encontrar el antígeno que muestre mayor efectividad en ensayos preclínicos.

Una científica en la Universidad Peruana Cayetano Heredia

UPCH
La investigación de Perú se lleva a cabo en la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

Después pasarán a las fases clínicas 1, 2 y 3 en las que se pondrán a prueba en voluntarios, desde unos pocos hasta decenas de miles.

Para que una vacuna se considere segura, deberá garantizar alrededor del 90% de protección.

“El punto que llama la atención es que en general todas las vacunas han tardado entre cinco y diez años en desarrollarse. Y las vacunas que se están desarrollando hoy ya están entrando en fase 3 y empezaron en marzo”, señala Geffner.

Cómo funcionan las vacunas

BBC

Incluso en la región se está trabajando en innovaciones, como en el caso de Perú, en donde Mirko Zimic, quien lidera la investigación nacional, dijo que trabajan para que las dosis sean de administración oral.

“Ya no se necesitaría un ejército especializado de vacunadores que puedan aplicar inyecciones”, explicó en un comunicado.

De otros países para América Latina

Además del desarrollo de vacunas propias, los gobiernos latinoamericanos están estableciendo acuerdos con diversos proyectos de otros países.

Es el caso de México y Argentina con AstraZeneca-Oxford, con los que -de lograr la aprobación final en unos meses- buscan producir y distribuir la vacuna para todos los países de América Latina (excepto Brasil, que tiene su propio acuerdo).

Vacunas en ampolletas

Reuters
En el mundo había más de 160 estudios de vacunas para el covid.19 hasta agosto, según la OMS.

Argentina, explicó el presidente Alberto Fernández, se encargará de la producción en el laboratorio mAbxience, mientras que en México se hará el envasado y la distribución.

Pero también Argentina, Brasil y México han llegado a acuerdos para que se prueben vacunas en decenas de miles de personaspara completar las fases 3 de experimentación, la cual no supone un riesgo sanitario ya que las fases anteriores probaron su beneficio en animales y en algunos voluntarios.

“Empezar a vacunar con algo que no te haga daño puede tener el riesgo de que la gente cambie su conducta y se exponga más al virus porque se siente segura o protegida con una cosa que no se sabe si sirve. Por eso es importante la fase 3”, explica Edda Sciutto.

“Aunque hay muchas vacunas en marcha y muchas muy avanzadas, aún no conocemos la efectividad. Y ese es un gran desafío, pues requiere vacunar a decenas de miles de personas y requiere tiempo“, explica.

De ahí que para la comunidad científica occidental sea llamativo que Rusia haya aprobado su vacuna sin ofrecer las pruebas correspondientes de las diferentes fases. Incluso las autoridades rusas han asegurado que producirán estas vacunas en Cuba y Brasil.

Por ello es importante que cada país cuente con su investigación, señala Laclette.

“Se está dando una competencia despiadada, porque hay objetivos comerciales muy importantes. La producción de cientos de miles de vacunas tiene en la mira ganancias económicas considerables”, alerta.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=9JOee6bCojU

https://www.youtube.com/watch?v=PM9KBQyKHz8

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