"Asesinando a periodistas no se mata la verdad"
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"Asesinando a periodistas no se mata la verdad"

Alrededor de 300 trabajadores de los medios de comunicación y estudiantes reclamaron justicia para los cuatro reporteros asesinados en las últimas dos semanas
Por Paris Martínez y Francisco Sandoval
6 de mayo, 2012
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Periodistas se manifestaron en el Ángel de la Independencia. Foto: Cuartoscuros

En torno a una corona fúnebre con la leyenda “Gobierno mataperiodistas. Que en paz descansen los colegas asesinados”, colocada al pie del Ángel de la Independencia, ayer por la noche se congregaron alrededor de 300 reporteros, fotógrafos, camarógrafos, trabajadores de medios de comunicación y estudiantes, en reclamo de justicia para los cuatro reporteros asesinados en las últimas dos semanas en Veracruz, así como para aquellos amenazados, agredidos, desaparecidos o que han perdido la vida durante los últimos años, en el marco de la ola de violencia que afecta al país.

“No se debe pensar que esta manifestación se está dando porque los periodistas somos ciudadanos de primera clase –señaló al micrófono la reportera Jesusa Cervantes–. La situación de violencia que se está viviendo en el país nos ha afectado a todos: a ciudadanos de a pie, a policías, a soldados, a periodistas, y lo mejor es mantenernos unidos y aprender a exigir que ya pare esta absurda guerra.”

Apiñados en las escalinatas del monumento, cual si de una rueda de prensa se tratara, los trabajadores de medios impresos, radio, televisión e internet, iniciaron la manifestación (la tercera en la Ciudad de México a raíz de los recientes asesinatos de periodistas en Veracruz) con la lectura de los dos desplegados que la revista Proceso publica en su última edición, y en los que califica estos ataques como “una afrenta a todo el gremio periodístico de México”, mismo que atraviesa “la peor época” para el desarrollo de sus funciones.

Matar periodistas es silenciar a la sociedad –leyó el reportero Álvaro Delgado–: no sólo se afecta a un gremio, o a un medio en específico, se violenta el derecho a la información de todos los mexicanos, que es uno de los elementos sustanciales de cualquier régimen que aspire a ser democrático. La peor ley de la censura es la del silenciamiento por la vía del asesinato”.

Durante el acto, además, fueron nombrados los 102 integrantes del gremio periodístico que han sido atacados o amenazados durante el último sexenio, según el registro realizado por la asociación Artículo 19, y se rindió un minuto de silencio en particular por los 45 que han sido asesinados y desaparecidos, teniendo como telón de fondo los rostros de varios de los comunicadores ejecutados, impresos en pancartas empuñadas por algunos asistentes, así como una gran cartulina sostenida por un grupo de jóvenes, la mayoría mujeres, en la que se leía la consigna “No se mata la verdad asesinando a periodistas”.

Luego, los retratos fueron colocados en las escalinatas del Ángel, así como ofrendas florales y veladoras, lo que motivó que los reporteros que se manifestaban recibieron una “infracción cívica” por parte de Hugo Pérez, un inspector honorario de la Coordinación de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural del gobierno capitalino, al que molestó particularmente el uso de velas, ya que “todas las escaleras manchadas de cera”, protestó, en referencia a los rastros dejados por actos similares realizados en el pasado en este mismo monumento.

Gráfica de periodistas asesinados en sexenio de Felipe Calderón

La manifestación concluyó con la convocatoria a todos los periodistas y trabajadores de medios de comunicación mexicanos a estar pendientes ante la próxima convocatoria a una nueva protesta, esta vez frente a la residencia presidencial de Los Pinos, en demanda de que se esclarezcan los homicidios y ataques contra integrantes de este gremio.

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“No necesito GPS ni mapa, todo lo tengo en la cabeza”: el camionero de 90 años que se rehúsa a jubilarse

Brian Wilson conduce camiones desde que era adolescente y por ahora no piensa en abandonar el volante.
13 de noviembre, 2022
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Brian Wilson, de 90 años, es uno de los camioneros activos más longevos del mundo.

Y, después de más de 70 años en la carretera, aún no tiene planes de poner el freno de mano.

Brian ni se preocupa por tener un GPS. Sí tiene un atlas de carreteras, aunque dice que es de hace “unos 40 años” y que, de todos modos, lo tiene guardado en el maletero del coche.

“No necesito GPS ni mapa”, asegura. “Todo está aquí arriba”. Sonríe y se golpea la sien para reforzar el punto.

Estamos sentados en la cabina del camión de 1993 de Brian. Junto a los modernos camiones Scania alineados en este predio logístico en las afueras de Sheffield, Inglaterra, el suyo se destaca.

La palanca de cambios está pegada con cinta adhesiva, la tapicería ha tenido días mejores y huele a tabaco.

Según Guinness World Records, el hombre de mayor edad con una licencia para conducir vehículos de gran peso es el británico Jack Fisher, con 88 años y cuatro días, al 27 de enero de 2021.

Brian Wilson al volante de su camión.

BBC
Brian ha sido invitado por Guinness World Records a presentarse para ser reconocido como el conductor de vehículos pesados más longevo del mundo.

Ahora, Brian ha sido invitado a hacer su propio reclamo en el registro mediante la presentación de pruebas de edad y ocupación. “Realmente no pienso en eso”, dice. “Solo salgo a trabajar”.

Si solo está siendo modesto o práctico es difícil saberlo.

Imposible no trabajar

Un paquete de 20 cigarrillos, un encendedor, una copia del Daily Mirror y trapos ocupan el espacio entre nuestros asientos.

“Me inquieto cuando no estoy trabajando”, dice.

Brian muestra algunas fotografías, mientras hacemos un viaje por el camino de la memoria, desde que era un joven soldado hasta la etapa nonagenaria.

Hay una imagen suya de vacaciones. Está sentado en una mesa, leyendo un periódico. No parece un hombre de vacaciones.

“Dos o tres días sin trabajar, sin hacer nada, y ya tuve suficiente”, dice. “Tengo que estar haciendo algo. Siempre quiero volver al trabajo“.

En la industria del transporte, se le conoce como “un original”. Mientras que otros confían en las cinchas de amarre con hebillas para asegurar las cargas, Brian prefiere la forma antigua, usando cuerdas y láminas.

Es un arte que se está muriendo, dice.

Brian le da crédito a su tío por haberle enseñado a conducir a los 16 años, aunque su carrera militar en la década de 1950 indudablemente agudizó sus habilidades.

En la década de 1960, después de un periodo repartiendo gasolina para Esso, Brian se unió a la empresa de transporte de su padre Edward: E. Wilson e Hijo.

Hoy es dueño del negocio familiar, que principalmente transporta resortes de acero.

“Todos los jueves me levanto a las 4:00 en punto, listo para salir de casa a las 5:15”, narra.

Brian desgrana sus “gotas” del día. “Leicester, Tamworth, Redditch, Birmingham, Telford (…) haré unas 300 millas (casi 500 kilómetros)”.

La lejana jubilación

Brian es un hombre de pocas palabras y las hace valer. Su actitud se suaviza cuando veo su anillo de bodas.

“Llevamos casados ​​67 años”, dice sonriendo. “Tenía 15 años cuando Mavis y yo nos conocimos en una feria”.

Me muestra una fotografía con su pareja tomada en su aniversario de bodas de rubí, es decir, cuatro décadas juntos. “Todavía nos cuida a todos”, dice.

A Brian puede que le ocurra como a su madre, Gertrude, que vivió hasta los 102 años.

Al igual que su camión, Brian tiene que pasar por un control de salud completo cada año, y el próximo vence antes de Navidad.

Si su médico de cabecera lo considera apto para trabajar, Brian tiene la intención de continuar durante al menos otro año antes de considerar jubilarse.

“También depende de cómo esté mi mujer”, añade.

Otros transportistas hablan muy bien de él.

De vuelta en la cabina de su camión, Brian reconoce que habrá algunos que crean, a los 90 años, que es demasiado mayor para conducir un automóvil y mucho menos un camión.

“Lo sé, lo sé”, dice, mirando por la ventana. “Pero sabré cuando sea el momento”.

“Es un sorteo quién se retirará primero”, agrega Brian. “Si el camión o yo”.

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