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Cómo internet hace nuestro mundo más cerrado y menos diverso

Fue el filósofo Platón quien en la Antigua Grecia planteó que el ser humano conoce tan sólo una realidad de sombras proyectadas sobre las paredes de la caverna en la que vive encadenado, ajeno al teatro del mundo que se desarrolla a sus espaldas y que es incapaz de ver.
31 de mayo, 2012
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¿Es internet una nueva caverna?

El discurso que celebra la ampliación al acceso a la información y la democratización del conocimiento que ofrece la red, a veces parece hegemónico. Sin embargo, en los últimos años hay informáticos que vienen alertando del efecto contrario: que muchos de nosotros conocemos el mundo a través de la “caverna” de nuestras computadoras, atados a golpe de ratón a una internet que es tan sólo un reflejo de la internet real.

Ésta es una caverna llena de “filtros”, desde los cuales el usuario se conecta a la globalidad encerrado en su propia “burbuja”.

La empresa Google fue una de las que recientemente modificó sus políticas de privacidad.//FOTO: AP

Los filtros de internet

Existe una prueba sencilla para hacer visible esa cápsula. Tendemos a pensar que ante una misma búsqueda, los resultados deberían ser los mismos, independientemente de quién sea el usuario. Sin embargo, según los expertos consultados por BBC Mundo, las posibilidades de que esto suceda son prácticamente nulas.

La internet que somos capaces de ver cuando realizamos una consulta o las noticias que recibimos en nuestra red social, es el resultado de muchos factores: nuestra ubicación geográfica, la computadora en la que nos conectamos, búsquedas previas o la cantidad de dinero que una empresa pagó al buscador para ocupar la franja privilegiada de la lista.

Uno de los primeros en plasmar este fenómeno fue el político y activista de internet estadounidense Eli Pariser, quien en su libro “The filter Bubble” (la burbuja de filtros) reflexiona sobre las implicaciones de una internet a medida.

Pariser se dio cuenta un día que en su perfil de Facebook habían desaparecido todos los comentarios de sus amigos conservadores, debido a que solía abrir más los vínculos colgados por sus amigos liberales. Eso le llevó a concluir que internet ofrece una versión edulcorada de la vida, donde hay muchas más posibilidades de enterarnos de la última ruptura de la famosa de turno o video viral, que del aumento de la pobreza o los efectos del cambio climático.

¿Cómo escapar?

“Internet es un mundo que nos une pero que a la vez vemos solitariamente. Esto hace que quien está detrás de este mundo puede hacer con nosotros lo que quiera”, asegura Josep Lluís Larriba, profesor de la Universidad Politécnica de Catalunya y fundador de Sparsity Technologies, empresa dedicada al análisis de datos en redes sociales.

Y aunque algunas páginas en internet ofrecen consejos sobre cómo evitar que nuestro buscador ofrezca resultados a medida (borrando el historial de búsqueda, por ejemplo), según Larriba se trataría de esfuerzos en vano, considerando que las redes sociales se pueden conectar entre ellas, y que los buscadores explotan esas conexiones.

El "Like" en Facebook se lleva hasta en la ropa.

“Cada vez que a través de una postal en Twitter te conectas a Facebook, estás dando información de tu perfil a otra red social. Esto significan que paralelamente recolectan información que les enriquece, lo que determina qué me van a ofrecer cuando busco alguna cosa”, afirma Larriba. “Está todo tan conectado que es difícil, una vez dentro, volver a salir. Google debe tener acuerdos con Twitter y Facebook para acceder a la información pública a la que pueden acceder”.

“Nos conocen más que nosotros mismos”

Hay ciertos datos personales que introducimos casi a diario en internet, que son privados y que tan sólo pueden ser accesibles a las compañías de internet si les damos permiso, cosa que hacemos en ocasiones casi sin saberlo. Pero hay muchos otros de carácter público, que sin nosotros saberlo reflejan mucho de nosotros, y la “burbuja” los sabe detectar y usar.

“El programa informático que está detrás de todos estos buscadores es capaz de definir muchísimo mejor nuestro perfil que nosotros mismos, porque el concepto que tenemos de nosotros es subjetivo y su visión es objetiva”.

La generación encapsulada

En este escenario, lo que preocupa a Larriba es qué va a ser de esas generaciones conectadas a internet desde la cuna y pone como ejemplo a sus abuelos, que lo primero que harían al ver por primera vez un computador es mirar qué hay detrás del monitor, “hoy un niño ni se lo plantearía”. Otro tema alarmante, asegura, es la soledad. “Muchos todavía hemos vivido en un mundo dividido. Antes podíamos valorar el conocimiento de las personas, interaccionar, pero los niños que están naciendo tendrán menos esta interacción personal, verán el mundo a través de un ordenador. En Japón de hecho ya ocurre que adolescentes terminan suicidándose por la soledad”.

Tanto Periser como Larriba coinciden en afirmar que es extremadamente difícil escapar de la cápsula de experiencias en la que nos envuelve la red, a no ser que decidamos dedicarnos al pastoreo de cabras en el Sáhara (y aún así es posible que pronto un smartphone llegara a nuestras manos).

El inaccesible universo de internet

Sin embargo, aunque pudiéramos romper nuestras cadenas, mirar a nuestras espaldas y tratar de conocer por fin la realidad completa de nuestra vida virtual, necesitaríamos poderes sobrehumanos para hacerlo.

“Cada vez que hacemos una búsqueda en Google vemos una ventanita minúscula, que muestra lo que a Google le interesa que tú veas”, explica Larriba. “Pero si no fuese la que a ellos le interesa, sino la que a ti te interesa, no verías todo lo que podrías ver”.

Esto se debe a que es imposible “conocer” realmente el universo de conocimiento que fluye en la red, donde a diario brotan millones de datos a una velocidad sin precedentes en la historia. “Cada dos días, estamos generando más datos de los que la humanidad generó hasta 2003. Eso es impresionante. Hay tanta información que es imposible dar abasto”.

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#YoSoyAnimal
Chris Livingston/Getty Images

Chagabi Etacore, el líder indígena que murió por entrar en contacto con el mundo exterior

Miembro de un pueblo originario de la región del Chaco en Paraguay, Chagabi fue apartado de sus raíces junto a su tribu. Eso le condenó a la muerte, pero no evitó que dedicara su vida a luchar por los derechos de los pueblos indígenas.
Chris Livingston/Getty Images
12 de agosto, 2019
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Chagabi Etacore era un niño pequeño en 1986, cuando escuchó un helicóptero sobrevolando su hogar en el bosque del Chaco de Paraguay.

Chagabi, miembro de la tribu de los ayoreos totobiegosodes, nunca antes había visto el mundo exterior. Su familia vivía de forma nómada y cultivando melones en el suelo arenoso del bosque.

La llegada del helicóptero le cambió la vida Chagabi.

Llegaron camiones y un grupo de indígenas corrió hacia el claro donde la tribu de Chagabi había establecido un campamento. Los indígenas que habían sido cooptados por misioneros intentaron capturar a toda la tribu.

Hubo una batalla, pero la tribu de los ayoreos totobiegosodes finalmente fue sometida y se vieron obligados a subir a los camiones. Fueron conducidos a una base establecida por un grupo de cristianos fundamentalistas estadounidenses conocidos como New Tribes Mission (Misión Nuevas Tribus).

Sede del New Tribes Mission en Florida, Estados Unidos.

Chris Livingston/Getty Images
New Tribes Mission era una organización de misioneros evangélicos con base en Florida, Estados Unidos. Ahora se hacen llamar Ethnos360.

Los misioneros habían enviado a los indígenas que ya habían evangelizado a una “cacería humana” para capturar a la tribu de Chagabi. En la misión, Chagabi y su tribu vivieron durante años en un estado de servidumbre y estuvieron expuestos a enfermedades. Muchos murieron.

Chagabi contrajo una infección pulmonar crónica que padeció de por vida, y que finalmente causó su muerte esta semana.

Aunque se desconocía su edad exacta, se cree que Chagabi tenía poco más de 40 años.

“El objetivo de Chagabi era un mundo en el que se respetaran los derechos humanos”, dice Lucas Bessire, profesor asociado de antropología en la Universidad de Oklahoma, EU, quien pasó mucho tiempo con los ayoreos y trabajó estrechamente con Chagabi.

“Un mundo donde las personas puedan tener sus propios objetivos en sus propios términos”.

En la década de 1990, Chagabi fue una fuerza impulsora de los movimientos de los ayoreos totobiegosodes fuera de la misión para establecer sus propias comunidades.

mapa Chaco

BBC

Como maestro, trabajador de la salud, cineasta, activista contra la deforestación, negociador político, traductor y padre de tres hijos, Chagabi logró mucho en su corta vida.

Liderando la lucha contra la deforestación

Los bosques chaqueños de Paraguay y Bolivia están habitados por unos 5,000 ayoreos, de los cuales los totobiegosodes, son un subgrupo. Su nombre se traduce como “gente de la tierra de los cerdos salvajes”.

Como los miembros de la comunidad aún viven aislados, son oficialmente los últimos indígenas no contactados en las Américas fuera de la Amazonía. No está claro cuántos viven aún en aislamiento.

Desde que granjeros menonitas invadieron el Chaco por primera vez en la década de 1940, se ha convertido en uno de los bosques que más rápido desaparece a nivel mundial.

Durante el régimen de 35 años del general Alfredo Stroessner en Paraguay, que terminó en 1989, la región norte se dividió y vendió a terratenientes privados, principalmente ricos ganaderos paraguayos y brasileños. Cada año se destruye un área dos veces y media más grande que Hong Kong.

En las últimas décadas, los miembros no contactados de los ayoreos han huido de la selva para escapar de las excavadoras que ellos llaman “bestias con piel de metal”, que han destruido sus aldeas.

Ayoreos totobiegosode. Foto de 2004

STR/AFP/Getty Images
Los ayoreos totobiegosode fueron obligados a salir del bosque en 1998 y en 2004.

Chagabi jugó un papel crucial en la lucha para que el gobierno devolviera la propiedad de 550.000 hectáreas de tierra a los ayoreos totobiegosodes en 1993.

Debido a que hablaba español, Chagabi a menudo servía como intermediario entre los ayoreos y la sociedad.

Hubo pequeñas victorias. En abril, los ayoreos totobiegosodes recibieron documentos de propiedad de 18.000 hectáreas de bosque. Pero eso es insignificante en comparación con las 250,000 hectáreas de bosque chaqueño que se destruyen cada año.

“Él estaba muy decidido a salvar la mayor cantidad de bosque posible, en parte porque tenía parientes que todavía viven en el bosque”, dice Jonathan Mazower de Survival International, una ONG que trabaja por los derechos de los pueblos indígenas.

Chagabi también fue un activista en la batalla contra la tala ilegal. Estableció un puesto de control justo en la entrada del bosque y construyó casas allí para que los ayoreos totobiegosodes pudieran turnarse para monitorear cualquier actividad ilegal.

El primer enfermero

“Chagabi era alguien que había pasado por un trauma extremo”, dice Xilo Clarke de Survival International. Pero como trabajador de la salud, “estaba brindando apoyo para salvar vidas”.

Chagabi fue el primer miembro de los ayoreos totobiegosodes en comenzar la capacitación en enfermería, sirviendo a una comunidad que sufre tasas desproporcionadas de enfermedades y mortalidad. La discriminación contra los indígenas y los problemas con la traducción les dificultan el acceso a los servicios de salud a los Ayoreo.

Al estar excluidos de una economía de mercado, los ayoreos están atrapados entre dos mundos, explica Xilo, pero Chagabi actuó como un puente entre los dos, incluso cuando luchaba para proteger a los miembros que aún estaban aislados.

Chagabi también mostró sus habilidades artísticas cuando hizo una película sobre la importancia del agua en su comunidad.

Xilo conoció a Chagabi en abril y filmó una entrevista con él. En ella, Chagabi se presentó como un héroe reacio, obligado a asumir el papel de una figura paterna para los ayoreos sin que esa fuera su elección. Xilo lo describió como “humilde y estoico”.

En el video, Chagabi no mostró enojo ni resentimiento hacia las personas que lo sacaron de su hogar y que lo expusieron a la enfermedad que lo estaba matando.

Expresó empatía y perdón. Entendió que los misioneros querían que los ayoreos vivieran en su sociedad para que pudieran tener “una buena vida”.

“Creían que vivir en el bosque era difícil para nosotros, no escuchar la palabra de Dios, la Biblia”, dijo. “Pensaron que al obligarnos a salir del bosque podríamos ser salvados”.

Pero, agregó, “no queríamos este contacto y todavía estamos sufriendo sus efectos, sus consecuencias”.

“Víctima del abandono del Estado”

Desde entonces, la Misión Nuevas Tribus pasó a llamarse Ethnos360. La organización no respondió a la solicitud de comentarios de la BBC.

En 1987, su director, Fred E. Sammons, declaró al diario estadounidense New York Times: “Nunca imponemos nuestra religión a nadie”. También dijo que los ayoreos vivían “con miedo a los espíritus malignos y con miedo a la muerte violenta porque su cultura es matar. Pero cuando vienen con nosotros, aceptan una nueva forma de vida”.

Pero algunos antropólogos argumentan que traer a los ayoreos al mundo exterior los obligó a quedarse al margen de la sociedad y aniquiló gran parte de su cultura.

En su crónica de la vida de los ayoreos, Lucas Bessire dijo que fue testigo de un “mosaico de violencia”, describiendo cuántas de las chicas intercambiaron sexo por dinero y “los loros-mascota en un asentamiento imitaban la tos tuberculosa”.

Citó a Ticio Escobar, exministro de Cultura de Paraguay, quien dijo que los ayoreos mostraron “todos los efectos secundarios de perder la identidad cultural: alcoholismo, desorganización social, apatía, violencia, suicidio, prostitución y marginación”.

Los críticos afirman que Chagabi, como muchos otros indígenas en Paraguay, fue víctima del abandono del Estado. Tres cuartas partes de la población indígena de Paraguay viven en la pobreza, según el Grupo de Trabajo Internacional para Asuntos Indígenas.

Niños de la tribu Toba Qom en Asunción, Paraguay, 2009

NORBERTO DUARTE/Getty Images
Los tobas del Chaco es una de las tribus indígenas que habitan Paraguay. Imagen de junio de 2009.

En 2007, Paraguay votó a favor de la Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, pero durante una visita de 2014, una relatora especial de la ONU, Victoria Taulo-Corpuz, expresó su preocupación por los derechos territoriales de los pueblos indígenas paraguayos y su acceso a los servicios sociales y el poder judicial.

En la entrevista en video, la enfermedad de Chagabi estaba comenzando a tener un impacto visible. Su respiración parecía dificultosa y Xilo dijo que estaba luchando por mantenerse al día con el trabajo físico que estaban haciendo.

La muerte de Chagabi era evitable, dijo Xilo. “Debió haber recibido atención toda su vida. El gobierno no ha hecho lo suficiente”.

Xilo recordó la calidez de Chagabi a pesar de todo lo que había sufrido, y a pesar de sentir que su muerte fue producto de la negligencia. Xilo tiene la esperanza de que la lucha continúe sin él, haciéndose eco del mensaje final de Chagabi en su entrevista.

“Mi esperanza para el futuro es que nuestros jóvenes, los niños, nuestras nuevas generaciones no se avergüencen de nuestra cultura“, dijo Chagabi.

“Espero que continúen practicando nuestra cultura ayorea porque si la olvidan será muy difícil recuperarla después”.


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https://www.youtube.com/watch?v=1n31Ogeuvvw

https://www.youtube.com/watch?v=2UdkGCpO8eU

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