Cuando Venezuela desapareció de la web
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Cuando Venezuela desapareció de la web

Más de 200 mil páginas de internet fueron suspendidas durante un par de horas, causando desorden en el país.
31 de mayo, 2012
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Este lunes, el dominio “.ve” de Venezuela colapsó, impidiendo durante unas dos horas a los usuarios de todo el mundo acceder a unas 200 mil páginas con esta terminación.

No es la primera vez que esto ocurre. En Egipto, las autoridades literalmente desconectaron la red durante las revueltas de la primavera árabe. En 2006, en España también dejó de funcionar por dos horas el dominio “.es”, un problema que se achacó a un “error puntual de sofware”. Sin embargo, estos son casos muy distintos, pues en Venezuela parece haber ocurrido debido a un problema estructural.

Según el ministro de Ciencia y Tecnología en Venezuela, Jorge Arreaza, los problemas de conexión del país caribeño se debieron a una falla en el suministro eléctrico de los servidores de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel). Este corte eléctrico, informaron, es lo que habría afectado a páginas con el dominio .ve, y la situación ya estaría “solventada”.

Sin embargo, según señala David Cuen, experto en tecnología de la BBC, una desconexión semejante podría deberse a algo más que un simple fallo eléctrico, específicamente a un “problema de infraestructura”, un argumento basado en los principios que rigen el funcionamiento de la red.

Sin respaldo

Los dominios de un país como “.ve” forman parte de los llamados “top level domain”, que son suministrados por la autoridad de internet ICANN (localizada en Estados Unidos) y administrados por cada país, como sucede con el “.mx” de México o el “.co” de Colombia.

Cuando entras en un navegador e introduces una dirección, lo que hace el sistema es buscar el número al que está asociada dicha dirección. Lo hace en un servidor parte del backbone del país (que es el elemento que conecta distintos segmentos de la red entre sí), por lo que si éste no funciona te da el mensaje de “error”, al no encontrar la computadora a la que la dirección esta asociada.

Lo normal es que los países cuenten con respaldos de sus backbones. En el caso de México, por ejemplo, el más grande es el de Telmex, de la empresa Telefónica, pero el país cuenta con varios backbones más pequeños (algunos de ellos en Estados Unidos) de modo que si uno se cae, el sistema pueda seguir funcionando.

“Da la impresión de que Venezuela no tiene esos respaldos, por lo que si hubo una falla grande se les cayó el servicio”, comenta Cuen.

Problemas de conexión

Según Abraham Zamorano, corresponsal de BBC Mundo en Caracas, en las últimas semanas ha notado quejas de consumidores sobre el servicio de internet en el país, algo que se ha achacado a diversas obras de infraestructura llevadas a cabo por Conatel. De hecho, Sarah Grainger, corresponsal del servicio en inglés de BBC, no pudo acceder a internet en una semana y al mismo Zamorano le avisaron que su servicio podría verse próximamente suspendido. Sin embargo, apuntó, “desconozco si estos hechos están vinculados”.

Servicio lento y caro

Precisamente este mes, medios de la oposición venezolana difundieron un informe de la firma Netindex.com, en la que se destacaba cómo la conexión de internet en Venezuela es una de las más caras y más lentas del mundo. Netindex destacó que Venezuela ocupa el puesto 150 en una lista de 174 países clasificados según su velocidad de conexión, superando tan sólo en Latinoamérica a Perú y Bolivia.

El precio que paga un venezolano por un mbps de conexión es de US$47.17, comparado con los US$ 9.74 por mbps de Argentina, los US$11.11 de Chile, US$12.40 de México y los US$14.78 de Colombia.

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Tsunamis en el Ártico: la nueva y peligrosa amenaza del cambio climático

Geólogos advierten que Alaska está en puertas de un deslizamiento de rocas tan grande que puede ser capaz de provocar un tsunami no visto nunca antes.
28 de octubre, 2020
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Hielo en Alaska

Getty Images
Millones de toneladas de roca pueden deslizarse hasta el océano por el derretimiento del permafrost.

Barry Arm es una estrecha brecha de costa en el sur de Alaska.

No es muy grande si se la compara con el extenso borde de Norteamérica que colinda con el océano Pacífico, pero el lugar provoca una particular preocupación.

En Barry Arm, advierten geólogos, se puede llegar a producir un deslizamiento de hielo y roca capaz de desatar un tsunami catastrófico para la región.

Y ese sería solo uno de los posibles efectos del cambio climático que amenazan a Alaska y otras regiones del Ártico.

Por ello diferentes autoridades, científicos y activistas ambientales quieren llamar la atención sobre el peligro.

¿Alaska en peligro?

“Posibles efectos devastadores” es como califica Anna Liljedahl a lo que puede pasar en Alaska, que algunos científicos hablan incluso de en 12 meses o tan solo algunos años.

La geóloga le señala a BBC Mundo que su preocupación es muy grande debido a que existen condiciones para un deslizamiento mucho más grande que todos los vistos en el siglo XX.

“Se trata de fenómenos diferentes a los que conocimos antes. Y lo peor es que pensamos que se volverán cada vez más frecuentes”, señala la experta del Woods Hole Research Center de Alaska.

 

Liljedahl añade que la energía de un deslizamiento como el que considera es posible en Barry Arm puede superar al de un terremoto de magnitud 7.

“Se trata de una combinación muy peligrosa y es apenas un ejemplo de los peligros que tenemos en Alaska”, afirma.

Ante este tipo de advertencias, la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska ha querido expresar cautela y señala que monitorea de manera permanente los posibles movimientos de tierra en la zona.

La entidad señala que se generaron modelos para el estudio de la geología de la región para predecir qué tan grande podría ser un tsunami y cómo se propagaría.

Se utilizan monitores con el sistema GPS (sistema de posicionamiento global) que funcionan con energía solar para detectar el potencial de deslizamientos que son los que preceden a los eventos sísmicos.

La preocupación

El estrecho de Barry Arm se encuentra en la bahía de Prince William Sound, en el golfo de Alaska.

Se trata de una zona con frecuente presencia de pescadores y que, antes de la pandemia, también recibía turistas en cruceros.

Ártico

Getty Images
El Ártico es una de las zonas que mayores riesgos corre ante el cambio climático.

Un deslizamiento de millones de toneladas de roca tiene potencial para eliminar esas actividades económicas en el lugar por un tiempo indeterminado.

Así lo advierte Steve Masterman, director de la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska.

“El más notable de los tsunamis fue en 1958, cuando un deslizamiento de tierra generó una ola que se elevó a 1.700 pies (520 metros)”, señala el experto.

Masterman apunta que las rocas liberadas en esa ocasión eran apenas una décima parte del tamaño de un hipotético deslizamiento en Barry Arm.

Es por ello que la entidad dirigida por Masterman expresó su preocupación sobre los peligros geológicos que corren los habitantes de la zona.

Montañas de Alaska

Getty Images
Alaska puede estar a muy poco de un fenómeno climático devastador, advierten los expertos.

El paulatino del derretimiento del permafrost, la capa de suelo congelado existente en regiones como Alaska, el noreste de Canadá, Groenlandia (Dinamarca) o Siberia (Rusia), es apuntado como uno de los principales factores de riesgo de tsunamis en esa zona.

“El permafrost mantiene unida a la tierra y cuando ese hielo se convierte en agua de manera repentina cambian las condiciones y el suelo puede moverse”, explica Liljedahl.

La geóloga apunta que se trata de un asunto muy complejo porque es difícil hacer un diagnóstico de las condiciones en las que se encuentra esa capa congelada en la región, pese a las numerosas simulaciones con computadores que se realizan.

“Realmente necesitamos saber un poco más para determinar qué tan peligroso es el deslizamiento que se avecina. Por eso creemos necesario que se conozca de esta amenaza”, indica.

Liljedahl, al igual que Masterman y un grupo de científicos escribieron una carta pública a mediados de año advirtiendo del peligro de que un deslizamiento y un tsunami devastador se produzca en Alaska.

Otros peligros

Alaska no es la única región que se encuentra en peligro, explica la geóloga del Woods Hole Research Center.

También Columbia Británica, una provincia en el noroeste de Canadá, y Noruega se encuentran ante la posibilidad de deslizamientos y tsunamis por causa del cambio climático.

Terremoto Alaska

Getty Images
En 1964, Alaska vivió un terremoto que dejó decenas de muertos.

“A medida que el calentamiento global continúe derritiendo los glaciares y el permafrost, los tsunamis creados por deslizamientos de tierra están emergiendo como una amenaza mayor”, explica.

Durante el siglo pasado, 10 de los 14 tsunamis más altos registrados ocurrieron en áreas montañosas glaciares.

En 1958, el deslizamiento de tierra en la bahía de Lituya, en Alaska, creó una ola de más de 520 metros, la más alta jamás vista en la zona.

También, después de un el terremoto en Alaska en 1964, la mayoría de las muertes se debieron a tsunamis provocados por deslizamientos de tierra bajo el agua.

190 personas fallecieron aquella vez y se lo registra como el movimiento sísmico más poderoso en Estados Unidos.


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