La trágica historia de amor de "La Diana Cazadora" con Jorge Díaz Serrano
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

La trágica historia de amor de "La Diana Cazadora" con Jorge Díaz Serrano

Por ALBERTO TAVIRA áLVAREZ
26 de mayo, 2012
Comparte

Helvia Martínez Verdayes.

No solo estoy sola sino que me siento muy sola. Desde que falleció mi marido, Jorge Díaz Serrano, sentirme sola es lo que más me hace sufrir. Yo supongo que para cualquier persona debe ser como estar muerta en vida”. Luego de decirme esta frase con voz ronca y que pareciera desafinada, Helvia Martínez Verdayes se queda mirándome fijamente a los ojos como si quisiera decirme más cosas que con la boca ya no puede expresar. Su mirada está amurallada por sobredosis de rímel en las pestañas y pareciera que sus ojos se han hecho más grandes a lo largo de sus nueve décadas, pero en realidad, el adelgazamiento pronunciado de las mejillas hasta quedarse pegadas con los pómulos ha provocado que precisamente sean los ojos los que destaquen del resto de la cara.

Está vestida completamente de negro. Durante nuestra cita en su casa de la colonia Anzures –semanas previas a su cumpleaños número 91–, Helvia trae puestos un saco y pantalón oscuros que le hacen ver la tez más blanca. El pelo, teñido en color caoba, está peinado completamente para atrás y, arriba de la nuca, muestra un pequeño chongo hecho de cabellos cortos y sumamente delgados. “Van tres veces que mando a cortar este traje con la modista. Cada vez me estoy haciendo más chiquita. Voy a quedar del tamaño de una pulga”. La risa de mi entrevistada deja ver una dentadura perfectamente alineada y en buen estado que, a su edad, levanta cualquier cantidad de sospechas.

Helvia es hija de Jesús Martínez y María Luisa Verdayes.


El secreto de la modelo nudista

Es hija única. Helvia llegó al mundo el 22 de mayo de 1921 como fruto del matrimonio de Jesús Martínez y María Luisa Verdayes, quien al poco tiempo se convirtió en madre soltera debido a que su esposo se fue con otra mujer. A los 16 años de edad, Helvia estudiaba y trabajaba para ayudar a su mamá. Por las mañanas asistía a la escuela Miguel Lerdo de Tejada donde cursaba secretariado mientras que por las tardes cambiaba el uniforme por faldas y blusas de vestir, pues se desempeñaba como secretaria de Efraín Buenrostro Ochoa, quien en aquella década de los 40 fungía como director general de Petróleos Mexicanos(Pemex).

La boda con Jorge Díaz Serrano.

El arquitecto Vicente Mendiola Quezada también trabajaba en Pemex. Tenía su oficina en el archivo de la dirección general por lo que conocía muy bien a Helvia de quien siempre había creído que era dueña de una silueta perfecta.

En esa época, el presidente Manuel Ávila Camacho encomendó al regente del Distrito Federal, Javier Rojo Gómez, un programa de embellecimiento de la ciudad que incluía la creación de varias fuentes monumentales en glorietas o esquinas representativas.

Fue hasta 50 años después que se reveló "El secreto de la Diana Cazadora".

Tanto Vicente Mendiola como el escultor Juan Olaguíbel, fueron comisionados para que realizaran la construcción de una de estas fuentes para una glorieta que se localizaba sobre el Paseo de la Reforma, cerca de la entrada al Bosque de Chapultepec. El tema que se eligió fue el de Diana, la diosa romana de la caza. Mendiola le ofreció a la adolescente Helvia que posara como modelo para la escultura. Ésta aceptó. “No cobré ni un centavo por modelar sin ropa para la Diana Cazadora. Lo hice por vanidad”, me dice Helvia, quien me deja claro que renunció a cualquier remuneración económica a cambio de que no se revelara su identidad. Y así sucedió durante 50 años hasta que la propia Helvia, en 1992 publicó su libro El secreto de la Diana Cazadora, donde ella misma cuenta su historia y le pone rostro, nombre y apellido a la mujer desnuda ya convertida en icono de la Ciudad de México.

“Pero no vayas a creer que siempre estuve posando como Dios me trajo al mundo”, me señala Helvia apuntando con su dedo índice. Y aclara: para las sesiones de fotos que se realizaron en el estudio de Olaguíbel ella se ponía un traje de baño que le cubría la parte de abajo o lo senos, según las imágenes que necesitara el escultor. La modelo se quitó la ropa completamente hasta que la Diana estuvo terminadacon el fin de que el artista pudiera afinar detalles y, desde luego, dejara evidencia fotográfica de su musa.

La modelo se quitó la ropa completamente hasta que la Diana estuvo terminada.

Años más tarde, el 10 de octubre de 1942 de desveló la Diana Cazadora en Reforma. Fue todo un acontecimiento para los capitalinos. Pero no así para las damas de la Liga de la Decencia. Helvia no pudo asistir al evento porque se encontraba en el hospital recuperándose de una apendicitis. Cuando fue dada de alta, le pidió a su madre que la llevara a conocer la fuente. “Cuando la vi por primera vez me quedé en shock”.

Amor prohibido

Helvia siguió trabajando como si nada hubiera pasado. Continuó con su empleo de secretaria en la dirección general e incluso sobrevivió a cuatro directores de Pemex. Durante la administración de Antonio J. Bermúdez conoció a Jorge Díaz Serrano. Era el año de 1957. Él era contratista y vendedor. Sí, saludaba a Helvia y conversaba con ella cuando tenía reuniones en la oficina de Bermúdez, pero no fue hasta la fiesta de Navidad de la oficina cuando Díaz Serrano la comenzó a cortejar hasta darle el primer beso en los labios.

Para enero de 1958, los dos ya pasaban gran parte de su tiempo juntos: desayunaban, se veían en la noche para cenar, él le llevaba serenata y así, poco a poco, la relación fue tomando forma y color. Pero no todo era miel sobre hojuelas: Jorge estaba casado. El funcionario petrolero había contraído nupcias con Elvia Moreno y tenían cinco hijos: Elvia, Ricardo, Jorge, Fernando y Laura. A decir de Helvia –la Cazadora– cuando se enteró le pidió a Jorge que la dejara, que no podía volver a verlo porque sabía que era casado y tenía hijos. Pero Jorge se aferró a su amante.

Fue en la fiesta de Navidad de 1957 cuando Díaz Serrano empezó a cortejar a Helvia.

La relación que mantuvieron Jorge y Helvia se prolongó por más de 30 años. Él dormía diario en su casa familiar y a ella la veía en el día. “La Diana Cazadora” lo vio sentarse en la silla de la dirección general de Petróleos Mexicanos de 1976 a 1981. Se convirtió en su secretaria particular. Lo acompañó a todos los eventos de Estado así como a viajes alrededor del mundo. “Vivíamos un verdadero sueño excepto porque Jorge era alcohólico”.

Pero también Helvia vio entrar a la cárcel al hombre del que estaba enamorada. El 30 de julio de 1983, regresando de Rusia como embajador de México, Díaz Serrano fue acusado de desvío de fondos cuando dirigió Pemex y encarcelado en el Reclusorio Sur.

“Yo también estuve encerrada porque lo iba a ver diario. En cinco años que Jorge estuvo preso sólo falté los domingos y el día que enterré a mi mamá”.

Fue precisamente durante el tiempo en el que estuvo preso cuando Jorge se divorció de su primera esposa y, poco tiempo después, cumplió su sueño de casarse con su amante. Así, el 24 de octubre de 1986 en el patio de la penitenciaría, Díaz Serrano y Helvia se casaron por el civil en una pequeña boda con sólo 18 invitados. En 1988, él salió de la cárcel, pero fue hasta el 2001, después de la muerte de la primera esposa de Jorge, cuando la pareja contrajo nupcias por la iglesia, en San Agustín, y luego se fueron de luna de miel a Acapulco.

Del cielo al infierno

La vida después de la cárcel fue el inicio de otro vía crucis para la pareja. Tras su liberación, el ex director de Pemex se fue a vivir a la casa de su nueva esposa, en la Anzures -lugar donde estoy sentado en una sala azul con Helvia durante la entrevista. “Cuando lo metieron en el reclusorio, el gobierno le quitó todo a Jorge. Sus cuentas en el banco, sus propiedades, sus carros, sus relojes, sus cuadros… luego, cuando salió de la cárcel tuvimos que vender lo que nos quedaba: pinturas que él me había regalado de Maurice Utrillo, de Remedios Varo, de Diego Rivera. Jorge llegó a tener en su colección hasta 400 obras de arte, le encantaba el arte, pero se las quitaron. También me había regalado un departamento en Polanco, en Campos Elíseos, enorme, y ése también luego lo tuvimos que vender. La que más me dolió fue una casa que teníamos en Cuernavaca, que era mía, primorosa, con un lago enfrente y una Diana Cazadora del mismo tamaño de la que está en Reforma. Todo eso me lo compró mi esposo. Todo lo vendimos”.

En 2005 a Díaz Serrano le diagnosticaron hidrocefalia (acumulación excesiva de líquido en el cerebro) por lo que su estado de salud comenzó a deteriorase. En una ocasión tuvieron que llevarlo al hospital debido a una complicación, al salir, su hija Elvia se lo llevó a vivir a su casa para atenderlo personalmente. A Helvia no le quedó de otra más que aceptar la decisión y visitarlo ocasionalmente. Después de haber pasado tres años a lado de su hija, Jorge decidió regresar a su casa al lado de su esposa.

“Éramos felices a morir, salíamos al cine, dábamos la vuelta alrededor de la casa en la tarde que hacia solecito, nos íbamos a comer al Au Pie de Cochon, cuando le preguntaba a dónde quería ir, siempre me decía que conmigo iba a donde quisiera”.

Durante ese tiempo, Díaz Serrano tuvo otra complicación y fue internado de urgencia en el hospital ABC. Esa fue la última vez que Helvia pudo estar cerca del que fuera su compañero de mil batallas. “Se apropiaron de él, su hija me escribió una carta diciéndome que se lo llevaba y que se encargaría de todo, que yo no tenía nada que ver.” Al salir del hospital, la familia de Jorge lo llevó a lo que sería su última morada, un departamento que les prestó un amigo en la calle Ámsterdam, en la colonia Condesa. Ahí, Díaz Serrano pasó sus últimos días atendido por cuatro enfermeros proporcionados por el servicio médico que le corresponde a Helvia como jubilada de Pemex.

La mañana del 25 de abril de 2011 un paro respiratorio puso fin a la vida de Jorge Díaz Serrano a la edad de 90 años.

La Diana Cazadora terminada.

El último adiós

No pudo despedirse en vida. Los hijos de Díaz Serrano le avisaron a Helvia de la muerte de Jorge dos horas después de que había fallecido en el departamento de la Condesa.

“Cuando lo vi muerto en la cama, me acerqué y le di un beso en la frente. Se me adelantó mi viejito”.

Al poco tiempo, trasladaron el cuerpo de Díaz Serrano al Panteón Francés para velar su cuerpo. El resto de los familiares comenzaron a llegar. También funcionarios de primer nivel de Petróleos Mexicanos. Helvia recibió el pésame por parte de Juan José Suarez Coppel, actual director de Pemex así como de Carlos Romero Deschamps, líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros a quien, según cuenta Helvia, lo conoce desde joven porque era secretario de Jorge. “Carlos se acercó y le dijo al director de Petróleos ‘nunca he visto en la vida a un hombre que trate a una mujer como Jorge trataba a Helvia’”.

La viuda de Díaz Serrano le pidió a Romero Deschamps que le hiciera un busto en honor a su marido y, a decir de Helvia, el líder sindical prometió hacer no un busto sino una escultura de Jorge con llaves fundidas de los trabajadores petroleros. Así mismo, la invitó al homenaje que harían a la mañana siguiente en las oficinas centrales de Petróleos Mexicanos, en avenida Marina Nacional. Y así fue.

Helvia se quedó con las cenizas de su esposo, las cuales depositó en un nicho que compró en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.

“Ahí está mi mamá, mi abuela, mis tías y también voy a estar yo”.

A pregunta expresa de por qué no tuvieron hijos juntos, Helvia responde: “ya me case vieja con Jorge y además yo no quise. Él ya tenía cinco hijos, mi hijo iba a sufrir mucho porque para entonces, no nos habíamos casado. Durante más de 30 años tuvimos la amistad amorosa indebida, pero eso sí, llena de mucho amor”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

500 años de la Conquista México- Tenochtitlan: ¿una traición indígena?

La caída de México-Tenochtitlan, ocurrida justo este viernes hace 500 años, el 13 de agosto de 1521, cambió todo en el mundo prehispánico. ¿Cómo se fraguó y por qué dejó a una facción como "traidora"?
13 de agosto, 2021
Comparte

Hace 500 años ocurrió uno de los episodios más transformadores de la historia de México.

El 13 de agosto de 1521, hace justo ahora 500 años, la ciudad indígena de México-Tenochtitlan -hoy Ciudad de México- fue capturada luego de un estado de sitio y batallas encarnizadas que se prolongaron durante tres meses.

Era la conquista de México, la cual fue protagonizada por miles de guerreros con rostro y color de piel familiar para los mexicas que gobernaban aquella imponente urbe.

Y es que tal hazaña fue obra de un ejército 99% indígena.

El otro 1% era un contingente de hispanos, esclavos africanos e indígenas caribeños encabezados por un hombre, el español Hernán Cortés.

“Lo que los une es un enemigo común, los de México-Tenochtitlan”, dice a BBC Mundo el historiador Miguel Pastrana, un investigador sobre el periodo indígena-colonial de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cortés fue el gran articulador de una alianza que los indígenas en ese momento, subraya Pastrana, entendieron de otra manera. Entonces desconocían que desembocaría en el poder hispano en América.

“Hasta la caída de Tenochtitlan, los indígenas ven a los españoles como un grupo más de tantos. No concibieron la magnitud del cambio que se avecinaba. No son del todo conscientes de las implicaciones de la presencia española”, advierte el investigador.

Una ilustración de Tenochtitlan

DEA PICTURE LIBRARY/De Agostini via Getty Images
Hernán Cortés describió Tenochtitlan como una urbe palaciega. Esta ilustración, del año 1900 aprox., muestra la plaza central y el Templo Mayor en el siglo XVI.

Eso ha dejado a pueblos mexicanos con origen indígena, como Tlaxcala, bajo el estigma de “traición”.

Pero una revisión fiel de los hechos muestra que lo ocurrido hace 500 años no fue ni una gesta épica de los hispanos ni una traición indígena, sino el producto de una alianza muy pragmática.

Los indígenas no eran un pueblo único

Una cosa hay que tener clara para comprender lo que ocurrió, explican los historiadores: los pueblos indígenas de la región eran muchos y cada uno actuaba conforme a sus propios intereses.

Había señoríos, los atépetl, cada uno de las cuales tenía su propio gobernante (tlatoani), su pueblo y su territorio.

Altépelt, o ciudad-Estado. La organización política de aquella época estaba conformada por los "altépetl", o ciudad-Estado [ México-Tenochtitlan Era la principal ciudad-Estado de la Triple Alianza, junto a los señoríos de Texcoco y Tacuba. ],[ Tlaxcallan Era la unión de cuatro altépetl: Tepeticpac, Tizatlán, Ocotelulco y Quiahuiztlán. Se aliaron con los europeos. ] , Source: Fuente: UNAM, Image: Códice Osuna.

En la práctica funcionaban como ciudad-Estado, cada uno de los cuales construía alianzas para expandirse y defenderse.

La más poderosa era la Triple Alianza, conformada por los señoríos de México-Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba, que controlaban a decenas de pueblos de los alrededores, en algún momento más de 50.

Los señoríos bajo su dominio debían pagar tributo y servirles de apoyo militar, administrativo y hasta religioso, explica Pastrana.

Y había pueblos rivales de los mexicas, como la Confederación de Tlaxcallan (donde hoy se ubica el estado de Tlaxcala), con quienes tuvieron guerras y conflictos mucho antes de la llegada de los europeos.

“Hay muchos pueblos que estaban resentidos con los mexicas por la política expansionista y las reformas de Moctezuma”, el gobernante de la Triple Alianza.

Hernán Cortés y Moctezuma II

Getty Images
La diplomacia entre Hernán Cortés y el rey Moctezuma II duró muy poco tiempo.

Los hispanos habían tenido un primer encuentro con Moctezuma en 1519, pero en junio del año siguiente fueron expulsados de la ciudad tras el enfrentamiento de la “Noche Triste”.

Entonces vino una recomposición de fuerzas que dio fin al dominio mexica un año después.

Cortés se dio cuenta de que debía regresar con una gran alianza indígena para avanzar sobre un objetivo común: la poderosa Triple Alianza.

“Lo que los une es un enemigo común, los tenochcas, y la mutua necesidad”, enfatiza Pastrana.

Los pueblos que se aliaron con Cortés

La alianza que establecieron los pueblos indígenas con los hispanos fue clave para asediar entre mayo y agosto de 1521 a la ciudad de México-Tenochtitlan, la cual vivía momentos de debilidad.

Además de contar con un número de combatientes a caballo y armamento europeo, la fuerza principal del ejército invasor eran los miles de indígenas -principalmente tlaxcaltecas– para combatir la resistencia mexica.

Pero también había fuerza indígena de muchos otros pueblos: Cempoala, Quiahuiztlan, Texcoco, Chalco, Xochimilco, Azcapotzalco y Mixquic.

Una ilustración de la expedición de Cortés

Getty Images
Las fuerzas de Cortés tenían apoyo militar y logístico de los pueblos indígenas, incluso traductores.

“Era un ejército enorme e imponente, con muchísimos efectivos, sobre todo indígenas. Por cada español habría 10 o 15 indígenas, además de las fuerzas de apoyo”, explica Pastrana.

La victoria hispano-indígena fue gradual, con avances y retrocesos jornada tras jornada a partir de mayo de 1521.

Los españoles mandaron construir 13 bergantines, unas embarcaciones que fueron clave para vencer a las canoas que los mexicas usaron exitosamente en el pasado para defender el lago que rodeaba a México-Tenochtitlan.

Luego de varios enfrentamientos, se lograron posicionar en tres de las calzadas que contactaban la isla de Tenochtitlan y su ciudad hermana, Tlatelolco, con tierra firme, cortando así todo suministro de comida y apoyo militar.

Cuadro de Tomás J. Filsinger,

Cortesía de Tomás J. Filsinger
La ciudad de México-Tenochtitlan era una isla conectada por canales a los pueblos vecinos. Cortés huyó hacia Tacuba.

También cortaron el agua potable, haciendo que lentamente cayeran las bajas -calculadas en decenas de miles- y la moral de la ciudad mexica.

Los mexicas tuvieron algunas victorias en las que capturaron españoles a los que les dieron muerte y colocaron sus cabezas en sitios notorios para intimidar a los enemigos, según el relato del cronista Bernardino de Sahagún.

La caída de Cuahtémoc y la Triple Alianza

Cansados del lento avance, y las bajas producto de las pequeñas batallas que ganaban los mexicas, las huestes de Cortés exigieron un ataque final.

Aun dubitativo, el líder del ejército hispano-indígena optó entonces por una ofensiva devastadora y desmoralizante contra el enemigo.

“Para minar la confianza de los mexicas nuevamente, que ahora ya sabían la forma de combatir de los españoles, consideró que debía mostrar una crueldad nunca antes vista“, explica el historiador Julio Arriaga en “La Caída de Tlatelolco”.

En la calzada de Iztapalapa, según relató el propio Cortés en sus “Cartas de Relación”, encontró a mujeres y niños buscando comida.

“Casi sin dudarlo, se lanzó sobre ellos junto con los tlaxcaltecas, matándolos en cantidades que, según él mismo, superaron el número de ochocientos”, señala Arriaga.

La defensa del Templo Mayor

Getty Images
Los mexicas no pudieron defender durante mucho tiempo su ciudad.

Primero cayó Tenochtitlan. Después los españoles avanzaron hasta Tlatelolco, el último reducto donde estaba Cuauhtémoc, el último gobernante mexica.

El 13 de agosto de 1521, el tlatoani fue capturado y llevado ante Cortés.

“Cuauhtémoc le pide al conquistador que lo mate con su daga, a lo que Cortés se muestra compasivo y lo perdona”, señala Arriaga.

“Y allí, en esa fecha tan importante para el mundo mesoamericano, el 13 de agosto de 1521 (…), la Triple Alianza es capturada por Cortés y sus aliados tlaxcaltecas”.

¿Una traición indígena?

Los pueblos indígenas que se aliaron a los europeos han cargado con el señalamiento de traición desde que la toma de México-Tenochtitlan se cuenta desde el punto de vista nacionalista mexicano.

Pero los historiadores señalan por qué es erróneo pensar que había una causa indígena que fue traicionada.

“No había una idea de ‘lo indígena’ como tal. Esa idea es producto de la conquista, no es anterior a ella”, explica Pastrana.

“Definitivamente no se puede hablar de una traición porque no eran pueblos amigos. No eran grupos que tuvieran una alianza pacífica, una relación de iguales. Tenían una serie de conflictos. No puede hablarse en ningún sentido de traición”, sostiene el historiador.

La Malinche junto a Hernán Cortes en un códice

Getty Images
Indígenas como “La Malinche” (mujer al centro), una traductora de las filas de Cortés, han sido denostadas durante siglos como traidores.

De hecho, la alianza originalmente fue una propuesta de los indígenas de Cempoala y Quiahuiztlan, reforzada por los tlaxcaltecas, pero la entendían en distintos términos.

“Para Cortés, los pueblos indígenas se dan por vasallos a la Iglesia católica por intermedio de él. Para los indígenas, es una relación entre iguales, entre amigos que establecen un pacto de mutuo apoyo político-militar. Ellos no saben qué es un rey ni mucho menos qué es ser católico”, continúa.

La historia muestra que al apoyar la conquista hispana, los indígenasperdieron todo podercon el establecimiento de la colonia española.

Pero eso no lo podían saber en ese momento, subraya Pastrana.

“Los indígenas vieron a un grupo de gente rara que podría ayudarle a sus intereses. Pero no eran conscientes de lo que venía. Nadie podría haberlo estado”, sostiene el historiador.

“En la política de ayer y de hoy, todo plan se hace con malicia. No lo veamos en términos morales, veámoslo en términos culturales. Los españoles de esa época no tenían que ser hermanas de la caridad, ni los indígenas, que eran explotadores”.

Una ilustración de la casta mestiza

INAH/Museo Nacional del Virreinato
Con el tiempo se estableció todo un sistema jerárquico social en la que los indígenas ocupaban los estratos inferiores.

El 13 de agosto de 1521 terminó la era de la Triple Alianza en el poder, pero no ocurrió un cambio de la noche a la mañana.

Pasaron décadas para que se consolidara un nuevo orden de la vida en el territorio de dominio mexica que pasó a ser el de la Nueva España.

“No es solo la sustitución de un grupo de poder por otro: fue un cambio cultural, político, económico, lingüístico, biológico radical“, explica Pastrana.

A partir de la captura de México-Tenochtitlan, la empresa hispana en América se extendería hacia una enorme expansión por Centro y Sudamérica en las décadas siguientes.

“El 13 de agosto de 1521 fue el primer gran capítulo de la construcción del mundo moderno“, considera Pastrana

“Los pueblos de la región de Mesoamérica -a la que pertenecía México-Tenochtitlan- no acaban en 1521, sino que empiezan a transformarse. Y es el inicio de una enorme experiencia cultural que es Nueva España”, concluye.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=CpOGjLdz0Mc

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.