La trágica historia de amor de "La Diana Cazadora" con Jorge Díaz Serrano
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La trágica historia de amor de "La Diana Cazadora" con Jorge Díaz Serrano

Por ALBERTO TAVIRA áLVAREZ
26 de mayo, 2012
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Helvia Martínez Verdayes.

No solo estoy sola sino que me siento muy sola. Desde que falleció mi marido, Jorge Díaz Serrano, sentirme sola es lo que más me hace sufrir. Yo supongo que para cualquier persona debe ser como estar muerta en vida”. Luego de decirme esta frase con voz ronca y que pareciera desafinada, Helvia Martínez Verdayes se queda mirándome fijamente a los ojos como si quisiera decirme más cosas que con la boca ya no puede expresar. Su mirada está amurallada por sobredosis de rímel en las pestañas y pareciera que sus ojos se han hecho más grandes a lo largo de sus nueve décadas, pero en realidad, el adelgazamiento pronunciado de las mejillas hasta quedarse pegadas con los pómulos ha provocado que precisamente sean los ojos los que destaquen del resto de la cara.

Está vestida completamente de negro. Durante nuestra cita en su casa de la colonia Anzures –semanas previas a su cumpleaños número 91–, Helvia trae puestos un saco y pantalón oscuros que le hacen ver la tez más blanca. El pelo, teñido en color caoba, está peinado completamente para atrás y, arriba de la nuca, muestra un pequeño chongo hecho de cabellos cortos y sumamente delgados. “Van tres veces que mando a cortar este traje con la modista. Cada vez me estoy haciendo más chiquita. Voy a quedar del tamaño de una pulga”. La risa de mi entrevistada deja ver una dentadura perfectamente alineada y en buen estado que, a su edad, levanta cualquier cantidad de sospechas.

Helvia es hija de Jesús Martínez y María Luisa Verdayes.


El secreto de la modelo nudista

Es hija única. Helvia llegó al mundo el 22 de mayo de 1921 como fruto del matrimonio de Jesús Martínez y María Luisa Verdayes, quien al poco tiempo se convirtió en madre soltera debido a que su esposo se fue con otra mujer. A los 16 años de edad, Helvia estudiaba y trabajaba para ayudar a su mamá. Por las mañanas asistía a la escuela Miguel Lerdo de Tejada donde cursaba secretariado mientras que por las tardes cambiaba el uniforme por faldas y blusas de vestir, pues se desempeñaba como secretaria de Efraín Buenrostro Ochoa, quien en aquella década de los 40 fungía como director general de Petróleos Mexicanos(Pemex).

La boda con Jorge Díaz Serrano.

El arquitecto Vicente Mendiola Quezada también trabajaba en Pemex. Tenía su oficina en el archivo de la dirección general por lo que conocía muy bien a Helvia de quien siempre había creído que era dueña de una silueta perfecta.

En esa época, el presidente Manuel Ávila Camacho encomendó al regente del Distrito Federal, Javier Rojo Gómez, un programa de embellecimiento de la ciudad que incluía la creación de varias fuentes monumentales en glorietas o esquinas representativas.

Fue hasta 50 años después que se reveló "El secreto de la Diana Cazadora".

Tanto Vicente Mendiola como el escultor Juan Olaguíbel, fueron comisionados para que realizaran la construcción de una de estas fuentes para una glorieta que se localizaba sobre el Paseo de la Reforma, cerca de la entrada al Bosque de Chapultepec. El tema que se eligió fue el de Diana, la diosa romana de la caza. Mendiola le ofreció a la adolescente Helvia que posara como modelo para la escultura. Ésta aceptó. “No cobré ni un centavo por modelar sin ropa para la Diana Cazadora. Lo hice por vanidad”, me dice Helvia, quien me deja claro que renunció a cualquier remuneración económica a cambio de que no se revelara su identidad. Y así sucedió durante 50 años hasta que la propia Helvia, en 1992 publicó su libro El secreto de la Diana Cazadora, donde ella misma cuenta su historia y le pone rostro, nombre y apellido a la mujer desnuda ya convertida en icono de la Ciudad de México.

“Pero no vayas a creer que siempre estuve posando como Dios me trajo al mundo”, me señala Helvia apuntando con su dedo índice. Y aclara: para las sesiones de fotos que se realizaron en el estudio de Olaguíbel ella se ponía un traje de baño que le cubría la parte de abajo o lo senos, según las imágenes que necesitara el escultor. La modelo se quitó la ropa completamente hasta que la Diana estuvo terminadacon el fin de que el artista pudiera afinar detalles y, desde luego, dejara evidencia fotográfica de su musa.

La modelo se quitó la ropa completamente hasta que la Diana estuvo terminada.

Años más tarde, el 10 de octubre de 1942 de desveló la Diana Cazadora en Reforma. Fue todo un acontecimiento para los capitalinos. Pero no así para las damas de la Liga de la Decencia. Helvia no pudo asistir al evento porque se encontraba en el hospital recuperándose de una apendicitis. Cuando fue dada de alta, le pidió a su madre que la llevara a conocer la fuente. “Cuando la vi por primera vez me quedé en shock”.

Amor prohibido

Helvia siguió trabajando como si nada hubiera pasado. Continuó con su empleo de secretaria en la dirección general e incluso sobrevivió a cuatro directores de Pemex. Durante la administración de Antonio J. Bermúdez conoció a Jorge Díaz Serrano. Era el año de 1957. Él era contratista y vendedor. Sí, saludaba a Helvia y conversaba con ella cuando tenía reuniones en la oficina de Bermúdez, pero no fue hasta la fiesta de Navidad de la oficina cuando Díaz Serrano la comenzó a cortejar hasta darle el primer beso en los labios.

Para enero de 1958, los dos ya pasaban gran parte de su tiempo juntos: desayunaban, se veían en la noche para cenar, él le llevaba serenata y así, poco a poco, la relación fue tomando forma y color. Pero no todo era miel sobre hojuelas: Jorge estaba casado. El funcionario petrolero había contraído nupcias con Elvia Moreno y tenían cinco hijos: Elvia, Ricardo, Jorge, Fernando y Laura. A decir de Helvia –la Cazadora– cuando se enteró le pidió a Jorge que la dejara, que no podía volver a verlo porque sabía que era casado y tenía hijos. Pero Jorge se aferró a su amante.

Fue en la fiesta de Navidad de 1957 cuando Díaz Serrano empezó a cortejar a Helvia.

La relación que mantuvieron Jorge y Helvia se prolongó por más de 30 años. Él dormía diario en su casa familiar y a ella la veía en el día. “La Diana Cazadora” lo vio sentarse en la silla de la dirección general de Petróleos Mexicanos de 1976 a 1981. Se convirtió en su secretaria particular. Lo acompañó a todos los eventos de Estado así como a viajes alrededor del mundo. “Vivíamos un verdadero sueño excepto porque Jorge era alcohólico”.

Pero también Helvia vio entrar a la cárcel al hombre del que estaba enamorada. El 30 de julio de 1983, regresando de Rusia como embajador de México, Díaz Serrano fue acusado de desvío de fondos cuando dirigió Pemex y encarcelado en el Reclusorio Sur.

“Yo también estuve encerrada porque lo iba a ver diario. En cinco años que Jorge estuvo preso sólo falté los domingos y el día que enterré a mi mamá”.

Fue precisamente durante el tiempo en el que estuvo preso cuando Jorge se divorció de su primera esposa y, poco tiempo después, cumplió su sueño de casarse con su amante. Así, el 24 de octubre de 1986 en el patio de la penitenciaría, Díaz Serrano y Helvia se casaron por el civil en una pequeña boda con sólo 18 invitados. En 1988, él salió de la cárcel, pero fue hasta el 2001, después de la muerte de la primera esposa de Jorge, cuando la pareja contrajo nupcias por la iglesia, en San Agustín, y luego se fueron de luna de miel a Acapulco.

Del cielo al infierno

La vida después de la cárcel fue el inicio de otro vía crucis para la pareja. Tras su liberación, el ex director de Pemex se fue a vivir a la casa de su nueva esposa, en la Anzures -lugar donde estoy sentado en una sala azul con Helvia durante la entrevista. “Cuando lo metieron en el reclusorio, el gobierno le quitó todo a Jorge. Sus cuentas en el banco, sus propiedades, sus carros, sus relojes, sus cuadros… luego, cuando salió de la cárcel tuvimos que vender lo que nos quedaba: pinturas que él me había regalado de Maurice Utrillo, de Remedios Varo, de Diego Rivera. Jorge llegó a tener en su colección hasta 400 obras de arte, le encantaba el arte, pero se las quitaron. También me había regalado un departamento en Polanco, en Campos Elíseos, enorme, y ése también luego lo tuvimos que vender. La que más me dolió fue una casa que teníamos en Cuernavaca, que era mía, primorosa, con un lago enfrente y una Diana Cazadora del mismo tamaño de la que está en Reforma. Todo eso me lo compró mi esposo. Todo lo vendimos”.

En 2005 a Díaz Serrano le diagnosticaron hidrocefalia (acumulación excesiva de líquido en el cerebro) por lo que su estado de salud comenzó a deteriorase. En una ocasión tuvieron que llevarlo al hospital debido a una complicación, al salir, su hija Elvia se lo llevó a vivir a su casa para atenderlo personalmente. A Helvia no le quedó de otra más que aceptar la decisión y visitarlo ocasionalmente. Después de haber pasado tres años a lado de su hija, Jorge decidió regresar a su casa al lado de su esposa.

“Éramos felices a morir, salíamos al cine, dábamos la vuelta alrededor de la casa en la tarde que hacia solecito, nos íbamos a comer al Au Pie de Cochon, cuando le preguntaba a dónde quería ir, siempre me decía que conmigo iba a donde quisiera”.

Durante ese tiempo, Díaz Serrano tuvo otra complicación y fue internado de urgencia en el hospital ABC. Esa fue la última vez que Helvia pudo estar cerca del que fuera su compañero de mil batallas. “Se apropiaron de él, su hija me escribió una carta diciéndome que se lo llevaba y que se encargaría de todo, que yo no tenía nada que ver.” Al salir del hospital, la familia de Jorge lo llevó a lo que sería su última morada, un departamento que les prestó un amigo en la calle Ámsterdam, en la colonia Condesa. Ahí, Díaz Serrano pasó sus últimos días atendido por cuatro enfermeros proporcionados por el servicio médico que le corresponde a Helvia como jubilada de Pemex.

La mañana del 25 de abril de 2011 un paro respiratorio puso fin a la vida de Jorge Díaz Serrano a la edad de 90 años.

La Diana Cazadora terminada.

El último adiós

No pudo despedirse en vida. Los hijos de Díaz Serrano le avisaron a Helvia de la muerte de Jorge dos horas después de que había fallecido en el departamento de la Condesa.

“Cuando lo vi muerto en la cama, me acerqué y le di un beso en la frente. Se me adelantó mi viejito”.

Al poco tiempo, trasladaron el cuerpo de Díaz Serrano al Panteón Francés para velar su cuerpo. El resto de los familiares comenzaron a llegar. También funcionarios de primer nivel de Petróleos Mexicanos. Helvia recibió el pésame por parte de Juan José Suarez Coppel, actual director de Pemex así como de Carlos Romero Deschamps, líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros a quien, según cuenta Helvia, lo conoce desde joven porque era secretario de Jorge. “Carlos se acercó y le dijo al director de Petróleos ‘nunca he visto en la vida a un hombre que trate a una mujer como Jorge trataba a Helvia’”.

La viuda de Díaz Serrano le pidió a Romero Deschamps que le hiciera un busto en honor a su marido y, a decir de Helvia, el líder sindical prometió hacer no un busto sino una escultura de Jorge con llaves fundidas de los trabajadores petroleros. Así mismo, la invitó al homenaje que harían a la mañana siguiente en las oficinas centrales de Petróleos Mexicanos, en avenida Marina Nacional. Y así fue.

Helvia se quedó con las cenizas de su esposo, las cuales depositó en un nicho que compró en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.

“Ahí está mi mamá, mi abuela, mis tías y también voy a estar yo”.

A pregunta expresa de por qué no tuvieron hijos juntos, Helvia responde: “ya me case vieja con Jorge y además yo no quise. Él ya tenía cinco hijos, mi hijo iba a sufrir mucho porque para entonces, no nos habíamos casado. Durante más de 30 años tuvimos la amistad amorosa indebida, pero eso sí, llena de mucho amor”.

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Cortesía: Mariana Mazzucato/S Robinson

Mariana Mazzucato, la economista que no quiere que volvamos a la normalidad y plantea un capitalismo diferente

“La desigualdad es tanto una causa como una consecuencia de la pandemia de covid-19”, le indicó a BBC Mundo Mariana Mazzucato.
Cortesía: Mariana Mazzucato/S Robinson
3 de agosto, 2020
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Mariana Mazzucato

Cortesía: Mariana Mazzucato/S Robinson
Mariana Mazzucato es profesora de Economía de la Innovación y Valor Público del University College London (UCL).

Mariana Mazzucato es considerada una de las economistas más influyentes de los últimos años y hay algo que quiere ayudar a arreglar… la economía global.

“Admirada por Bill Gates, consultada por gobiernos, Mariana Mazzucato es la experta con la que otros discuten bajo su propio riesgo”, escribió la periodista Helen Rumbelow en el diario británico The Times.

Su artículo de 2017 lo tituló: “No te metas con Mariana Mazzucato, la economista que más asusta del mundo”: (“Don’t mess with Mariana Mazzucato, the world’s scariest economist“).

Para Eshe Nelson, de la publicación especializada Quartz, la economista italoestadounidense no es que asuste, sino que “es franca y directa al servicio de una misión (…) que podría salvar al capitalismo de sí mismo“.

The New York Times la definió como “la economista de izquierda con una nueva historia sobre el capitalismo”, en el artículo de 2019: “Meet the Leftish Economist With a New Story About Capitalism“.

En mayo de este año, la revista Forbes la incluyó en el reportaje: “5 economistas redefiniendo… todo. Oh sí y son mujeres” (“5 Economists Redefining… Everything. Oh Yes, And They’re Women“).

“Ella quiere hacer que la economía explícitamente le sirva a la gente, en lugar de que le explique su servidumbre“, escribió la columnista Avivah Wittenberg-Cox.

El valor, el precio

Mariana Mazzucato es profesora de Economía de la Innovación y el Valor Público de la University College London (UCL), en donde también es la directora fundadora del Instituto para la Innovación y Propósito Público (IIPP, por sus siglas en inglés).

Papa Francisco

Getty Images
“Sobre el futuro económico es interesante la visión de la economista Mariana Mazzucato”, escribió el Papa en marzo.

Es autora de los libros The Entrepreneurial State: debunking public vs. private sector myths (El Estado emprendedor. Mitos del sector público frente al privado) y The Value of Everything: making and taking in the global economy (El valor de las cosas: quién produce y quién gana en la economía global).

Esa obra de 2018 ha tenido un impacto incluso fuera de los círculos de los economistas.

“Sobre el futuro económico es interesante la visión de la economista Mariana Mazzucato, docente en el University College London (“Il valore di tutto”; “chi lo produce e chi lo sottrae nell’ economía globale” La haya 2018). Creo que ayuda a pensar el futuro“, escribió el papa Francisco, el 28 de marzo, en una carta que le dirigió a Roberto Andrés Gallardo, presidente del Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Humanos.

Mazzucato cree que el capitalismo se puede orientar hacia un futuro “innovador y sostenible que funcione para todos nosotros“, señala la organización Ted, donde ha ofrecido tres charlas.

De hecho, considera que la crisis que ha desatado la pandemia de covid-19 es una oportunidad para “hacer un capitalismo diferente”.

Lleva años hablando de la importancia de las inversiones del Estado en los procesos de innovación, pues uno de sus objetivos es desmontar el mito de que el Estado es un ente burocrático que simplemente inyecta lentitud.

Otro, es demostrar que en la economía “el valor no es solo el precio.

A continuación presentamos las respuestas de la profesora a las preguntas de BBC Mundo:


Usted ha dicho: “No podemos volver a la normalidad. Lo normal es lo que nos metió no solo en este caos, sino también en la crisis financiera y la crisis climática”.

Esas palabras tienen un significado especial para América Latina, una región con un alto nivel de desigualdad y pobreza, que está luchando contra el cambio climático y con muchas de sus comunidades duramente golpeadas por la pandemia del coronavirus.

¿Cómo podemos evitar volver a la normalidad prepandemia? ¿Por qué la gente no debería querer volver a ella?

La crisis nos ha mostrado las deficiencias en las capacidades de los estados y también nos ha demostrado que la forma como hemos estado pensando en el rol del Estado en el último medio siglo ha sido completamente inapropiada.

Un hombre con las manos en la cabeza

Getty Images
Para Mazzucato es fundamental aprender de los errores cometidos tras la crisis financiera de 2008.

Desde la década de 1980, se les ha dicho a los gobiernos que pasen a un segundo plano y que permitan que las empresas dirijan y creen riqueza y que intervengan sólo para solucionar los problemas cuando surjan.

El resultado es que los gobiernos no siempre están adecuadamente preparados y equipados para hacerle frente a crisis como la del covid-19 o la emergencia climática.

Al asumir que los gobiernos tienen que esperar hasta que se produzca un gran shock sistémico para tomar la decisión de actuar, se toman medidas en plena marcha que resultan insuficientes.

En ese proceso, las instituciones esenciales que brindan servicios y bienes públicos de una manera más amplia (como el Servicio Nacional de Salud en Reino Unido, donde se han producido recortes a la salud pública por un total de US1.000 millones desde 2015) quedan debilitadas.

Las medidas de austeridad que se impusieron tras la crisis financiera de 2008 fueron lo opuesto a la inversión que se necesitaba para aumentar la capacidad del sector público y (así) prepararlo para el próximo shock del sistema.

En América Latina, es clave que la agenda se centre tanto en la creación de valor como en la redistribución de valor.

Trabajadores en la calle

Guillermo Legaria/Getty Images
Diversos sectores económicos de América Latina han sufrido las consecuencias de las medidas de confinamiento para frenar la propagación del coronavirus.

Los altos niveles de desigualdad y pobreza significan que hay poblaciones vulnerables que tienen el potencial de enfrentar enormes dificultades económicas en el contexto de una crisis como la que estamos experimentando ahora.

Y para exacerbar aún más las cosas, las economías latinoamericanas se caracterizan por enormes sectores informales.

En todo el mundo, incluida América Latina, los estados que no están preparados destinan menos recursos para financiar los servicios públicos. Además, también tienen menos opciones para ayudar al sector informal (por ejemplo, si no presentas una declaración de impuestos no puedes acceder a fondos públicos), lo cual es desastroso para las poblaciones vulnerables.

Por lo tanto, los estados deben crear valor invirtiendo e innovando para encontrar nuevas formas de proporcionar servicios públicos a las poblaciones vulnerables en la economía informal.

Cuando los estados pasan a un segundo plano y no se preparan para las crisis (lo que ha sucedido en muchos países, no solo en América Latina), su capacidad para ofrecer servicios públicos se ve severamente entorpecida.

Una mujer con una mascarilla en una manifestación

Getty Images
Para Mazzucato es clave repensar el rol de los gobiernos en las economías.

Pero estos servicios públicos deben ser parte de un sistema de innovación: las ciudades verdes y el crecimiento inclusivo requieren innovación social y tecnológica.

Las tendencias de desindustrialización en la región crean dificultades adicionales.

Los estados no tienen la capacidad de exigirle a los productores locales que aumenten la creación de bienes necesarios para enfrentar la crisis (por ejemplo: suministros hospitalarios), lo cual los obliga a depender del colapsado mercado internacional para acceder a estos bienes.

Usted ha dicho que la “crisis de covid-19 es una oportunidad para hacer un capitalismo diferente”. ¿Qué quiere decir? ¿Qué nos está diciendo esta terrible crisis sobre el sistema actual que otras crisis no nos dijeron?

Hay una “triple crisis del capitalismo” en este momento:

Una mujer le toma la temperatura a otra

EPA
De acuerdo con Mazzucato, el modelo de capitalismo actual presenta problemas que deben ser resueltos a medida que se le hace frente a la crisis sanitaria del coronavirus.

Una crisis sanitaria: la pandemia global ha hecho que la mayoría de la población mundial esté confinada y es claro que sólo somos tan saludables como nuestros vecinos, a nivel local, nacional e internacional.

Otra crisis económica: la desigualdad es tanto una causa como una consecuencia de la pandemia de covid-19.

La crisis de covid-19 está exponiendo aún más fallas en nuestras estructuras económicas. La creciente precariedad del trabajo es una de ellas.

Peor aún, los gobiernos ahora están otorgando préstamos a las empresas en un momento en que la deuda privada es históricamente alta, mientras que la deuda pública se ha visto como un problema en la última década de austeridad.

Además, un sector empresarial excesivamente “financiarizado” ha estado desviando valor de la economía.

La tercera es la crisis climática: no podemos volver a “business as usual” (aquí no pasa nada). A principios de este año, los medios de comunicación estaban llenos de imágenes aterradoras de bomberos abrumados (tratando de apagar incendios forestales), no de personal de atención médica desbordado.

Bomberos en Australia

Getty Images
A finales de 2019 e inicios de este año, Australia atravesó una ola de calor extremo que provocó miles de incendios.

¿Puede sobrevivir el capitalismo tal como lo conocemos? ¿Debería ser salvado?

Esta crisis y la recuperación que necesitamos nos dan la oportunidad de comprender y explorar cómo hacer el capitalismo de manera diferente.

Esto amerita repensar para qué están los gobiernos: en lugar de simplemente corregir las fallas del mercado cuando surjan, deberían avanzar activamente hacia la conformación y la creación de mercados para hacerle frente a los desafíos más urgentes de la sociedad.

Campesinos en su jornada laboral

Reuters
La economista cree que se debe apuntar a modelos de negocio que lleven a “un crecimiento más inclusivo y sostenible”.

También deben asegurarse de que las asociaciones que se establezcan con empresas, que involucren fondos gubernamentales, estén impulsadas por el interés público, no por las ganancias.

Cuando las empresas privadas solicitan rescates de los gobiernos, debemos pensar en el mundo que queremos construir para el futuro y la dirección de innovación que necesitamos para llegar a él y, sobre la base de eso, agregar condiciones a esos rescates para beneficiar el interés público, no solo el privado.

Esto asegurará la dirección de viaje que queremos: verde, sostenible y equitativo. Cuando las condicionalidades se hacen bien, alinean el comportamiento corporativo con las necesidades de la sociedad.

En el corto plazo, esto se enfoca en preservar las relaciones laborales durante la crisis y mantener la capacidad productiva de la economía, mientras se evita la extracción de fondos para los mercados financieros y la compensación a ejecutivos.

A largo plazo, se trata de garantizar que los modelos de negocio conduzcan a un crecimiento más inclusivo y sostenible.


El Papa y el Vaticano

El 31 de marzo, en su cuenta de Twitter, Mazzucato reaccionó a las palabras del Papa sobre su libro:

“Estoy profundamente honrada de que el Papa haya leído mi libro ‘The Value of Everything: making and taking in the global economy‘ y que esté de acuerdo con que el futuro -especialmente post-Covid19- tiene que ver un re-priorización del ‘valor’ por encima del ‘precio'”.

La experta le señaló a BBC Mundo que fue invitada a participar en una comisión del Vaticano enfocada en la economía en el marco de la pandemia de covid-19 y nos contó sobre esa experiencia:

“Les hemos brindado informes semanales al Papa y a la Dirección del Vaticano, antes de los discursos de cada semana del Papa, sobre aspectos clave de la respuesta económica frente al covid-19. Es un gran honor.

IIPP se une al grupo de trabajo conformado por otras universidades, incluyendo Georgetown, en Estados Unidos, y el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés).

Estos informes van desde la economía política del alivio de la deuda hasta la reestructuración de las relaciones económicas público-privadas”.

Sobre el bien común

“Nuestro principal interés es trabajar con el Vaticano sobre cómo su concepto del “bien común”, del que hablamos en términos de “valor público”, puede utilizarse para estructurar la forma de inversión y colaboración pública y privada.

Un hombre con un cartel con un dibujo de la tierra

Getty Images
En sus planteamientos, Mazzucato toma en cuenta la importancia de proteger el medioambiente.

Sin eso, corremos el riesgo de hacer lo que sucedió con la crisis financiera: se inyectaron billones sin ningún efecto en la economía real. La mayor parte de eso volvió al sector financiero y la próxima crisis comenzó a construirse.

Para erigir un crecimiento inclusivo y sostenible, necesitamos una inversión pública impulsada por el concepto del bien común y nuevos tipos de relaciones público-privadas que se estructuren con condiciones que creen un ecosistema más simbiótico y no parasitario.

Y tenemos que traer grupos de ciudadanos y sindicatos a la mesa para asegurarnos de que no solo tengamos una transición más justa, sino que también haya diferentes voces en la mesa para definir qué tipo de sociedad queremos.

Considero que la energía renovada detrás de los movimientos sociales, como Viernes para el Futuro y Black Lives Matter, son buenas señales de que habrá una fuerte presión para que nuestras sociedades evolucionen de manera progresiva.

Si no lo hacemos, perderemos”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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