Niños de la calle: Víctimas de explotación, violencia y crimen
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Niños de la calle: Víctimas de explotación, violencia y crimen

La niñez en situación de calle con frecuencia es víctima fácil de abusos, negligencia y explotación, en ocasiones hasta son asesinados
Por Patricia Guillén
28 de mayo, 2012
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La niñez en situación de calle se ha convertido en un problema social que, obligados a valerse por ellos mismos, sufren los efectos de la pobreza, el hambre, y la disolución de las familias; con frecuencia son víctimas fáciles de abusos, negligencia y explotación, en ocasiones hasta son asesinados.

Los denominados niños de la calle corren el grave peligro de caer en actividades que constituyen a veces los únicos medios de supervivencia como: la prostitución, el consumo de drogas y varias formas de conducta criminal.

No basta con todos estos riesgos, también son víctimas de estigmas, prejuicios y esquemas de criminalización por parte de las autoridades hacia los niños callejeros, por considerarlos personas no gratas debido a su condición de vida en la calle que los define como delincuentes o bien como sujetos de caridad.

En septiembre de 2009, la CDHDF emitió la Recomendación 23/2009, en la cual a través de varios expedientes documentan los abusos por parte de autoridades y cuerpos policíacos hacia niños y adolescentes en situación de calle de los que han sido objetos de: privación arbitraria de la libertad, han sido embodegados, secuestrados, golpeados, e internados en “anexos” y lugares apartados en contra de su voluntad.

El presidente de la Fundación Pro Niños de la Calle, IAP, José Ángel Fernández dijo que estos chavos constituyen uno de los grupos sociales en los que se expresan con más violencia los efectos y consecuencias de las diversas “contradicciones” sociales, políticas y económicas.

Siendo la subsistencia en la calle una forma de vida que puede terminar en la muerte, la cárcel o la locura, Fernández Uria expresó que hoy día es un buen momento para erradicar el problema a través de un sistema justo, no llevando a cabo estrategias de “limpieza social” en donde incluyen actos intimidatorios, amenazas y hasta el montaje de delitos para recluir a niños y jóvenes en la cárcel.

Fernández Uria argumentó que tanto la intervención negativa de las autoridades, la adicción a las sustancias psicoactivas, además de la propia adicción a la calle y el proceso de alineación, han hecho difícil que dichos niños deseen abandonar las calles para ingresar a los albergues.

En una investigación exhaustiva la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) y la Alianza Mexicana de Poblaciones Callejeras,  acreditaron que en cinco entidades del país: Jalisco, Chiapas, Veracruz, Chihuahua y Distrito Federal se han llevado a cabo “estrategias de limpieza social” con el argumento de que forman parte de proyectos de alto nivel para reforzamiento del entorno urbano.

Según la Unicef, los niños de la calle preservan normalmente algunos vínculos familiares, otros son migrantes que llegan solos a la ciudad. Con  historias de vida similar como la típica huída de casa a causa de abusos del que son víctimas, es como una infinidad de infantes van formando parte de la calle creando redes con otros callejeros.

La historia de “Lagrimita”, un niño golpeado

Ésta es la historia de un niño de 12 años de edad apodado  “Lagrimita”, privado de atención familiar y de la protección de un adulto vaga por las calles del DF desde muy pequeño, haciéndole frente a los rigores que le impone la vida sin las aptitudes necesarias, ha vivido en edificios abandonados, cajas de cartón, canales en desuso, debajo de los puentes y en algunos rincones, siempre en alerta de no ser agredido ni descubierto por la policía.

“Lagrimita” se junta con otros dos niños apodados “Gallo” y “Güero”, ambos con aproximadamente de unos 15 años de edad, entre los tres se protegen y se intercambian ideas para robar, drogarse y para sobrevivir todos los días en la calle.

Alberto Martínez es el nombre real de “Lagrimita”, quien a la edad de siete años decidió salirse de su casa tras ser víctima de violencia física, verbal y psicológica por parte de su padre, una persona alcohólica que no tuvo compasión por maltratar a un menor.

“A diario me golpeaba con el cinturón y con todo lo que encontraba a su paso, me daba de patadas, nunca supe porqué me golpeaba y mi madre no me defendía. Me harté de los palos y por eso me largué.”

En los cinco años que lleva de vagabundo, Alberto ha tenido que aguantar lo que implica vivir en la calle; condiciones de vidas injustas e indignas que hasta la misma sociedad violan sus derechos humanos.

Pies descalzos y sucios cubiertos de algo pegajoso con tierra embarrada; de vestimenta, una playera guanga color negro hecha pedazos, pantalón con manchas parecidas al aceite  y un cabello alborotado; es la imagen de “Lagrimita”, quien con la mirada sospechosa y dudosa apenas platica cómo fueron sus primeros días en la calle.

“Al salir de mi casa empecé a correr hasta alejarme, no recuerdo en dónde vivía ni cuál es la dirección, estuve varios días sin comer y sin rumbo durmiendo en donde me agarrara la noche. Recuerdo que era la temporada de lluvia y aprovechaba para tomarme esa agua que juntaba en una lata.

“Después de varios días, llegué a un mercado, encontré mucho que comer en los botes de basura, era el lugar perfecto para quedarme y me escondía adentro del mercado para quedarme a dormir por las noches hasta que conocí a un señor que vivía en una bodega cerca del mercado.

“Se portó bien y me permitió quedarme con él sin tenerle que pagar. Más adelante, el señor me pidió que lo ayudara. Tenía que acompañarlo a robar. Fuimos a una casa muy bonita, como todo un niño hambriento convencí a los dueños para que me dieran de comer y así pudiera entrar a la casa y poder robar.

“En la cocina me vigilaban mucho, ya quería salirme,  no logré robar nada pero si llené mi estómago. Al final regresé con las manos vacías y el señor me dio una santa golpiza que no podía ni moverme.

“En las próximas casas, repetí la misma acción, iba agarrando práctica, sacaba algo pero siempre no tenían mucho valor y por eso el señor me seguía lastimando, me amenazaba a gritos – ‘¡Si no me traes algo de valor, yo mismo te llevo a la policía para que te encierren por ladrón!’

“Nuevamente era golpeado, ya no quería estar con el viejo que me daba de palizas. Primero mi padre y luego este tipo. Después de aguantar un año, un día le dije –Ahora vuelvo, voy a volarme (robar) unos bolillos para desayunar. Al estar en la calle corrí rápidamente hasta escapar ¡Me sentí muy feliz!”.

Lagrimita se quedó nuevamente solo.

“Ese día caminé hasta dar la noche, me escondí tras unos bultos de basura ¡tenía miedo! Y me quedé dormido. A la mañana siguiente seguí caminando, llegué a un crucero en donde otros chavitos pedían dinero. Pensé en acercarme y hacer lo mismo cuando una mujer me dijo: ‘Si quieres puedes venir conmigo: te daré comida, un hogar, tendrás amigos, ropa y zapatos’.

“Aunque la señora se veía bien vestida y perfumada no me dio confianza, pensé en que era igual que el viejo. Respondí que lo pensaría. Cuando se fue le pregunté a uno de esos niños si la conocían y me respondieron –’Sí. Ella tiene una casa muy grande, hay más niños, dan de comer y podemos quedarnos a dormir, lo malo es que debemos darles 50 pesos diarios y si no nos castigan’.

“¡Cuando escuché la palabra castigos, nuevamente salí huyendo de ese territorio!”

Este niño, quien no sabe lo que es cariño de padre o amor de madre, sin haber ido a la escuela trabajó en la construcción de una obra cargando con una carretilla de mano: arena, ladrillos y mezcla, también subiendo pisos, cargando en el hombro puntales pilares de la obra, al final de su jornada laboral quedaba con las manos ensangrentadas y reventado del esfuerzo.

Todo este esfuerzo sólo fue recompensado con 150 pesos en la quincena. Cantidad que consideró injusta por lo que decidió dejar el trabajo y continuar su camino, y así fue  hasta que llegó a toparse con un puente que hasta hoy día ha sido su hogar, lugar en donde conoció a sus dos amigos inseparables apodados “El gallo” y “El güero” ambos con historias de vida similares.

Lleno de basura, latas oxidadas, un sillón viejo con los resortes por fuera y cucarachas por dentro, papel periódico a bultos y pedazos de cartón es lo que hay debajo del puente de Municipio Libre, hogar de “Lagrimita”, ubicado en la delegación Benito Juárez.

–”La neta duermo en donde me caiga la noche, pero mi hogar es debajo de este puente.”

– ¿Actualmente a qué te dedicas? “A enjabonar y desempolvar los vidrios de los coches” – ¿Cuánto te dan por limpiarlos? “Son bien culeros, sólo me dan uno o dos varos, sólo para mis chicles alcanza, por eso con mis cuates tenemos nuestras mañas para conseguir lo que nos falte.”

– ¿Qué comes? “Cuando hay lana lo primero que encuentro en el camino” – ¿Y si no tienes dinero? “Me olvido que tengo hambre fumándome un churro de cemento y eso me aguanta para no comer”.  ¿Sabías que las drogas te pueden hacer daño? “Sí, pero a quien le importa, a mí no.”

– ¿Y si no tienes dinero, cómo lo consigues? “No las compro, me las regalan unos cuates, a cambio le hago unos ‘favorcitos’ que no puedo decir”.

La vida que ha llevado según “Lagrimita” ha sido motivo de meterse en el “rol” de las bandas. Junto con sus amigos “Güero” y “Gallo” comenzaron a ser pandilleros.

­”Al principio teníamos puras broncas con otras bandas, pero como ya había aprendido algunos trucos para este oficio, después ya podíamos movernos solos, empezamos a observar los lugares más fáciles para robarnos algo.

“¡Ya nos ha apañado la tira pero aún así la hemos librado! A veces los polis nos piden algo de varo según para que no nos hagan nada. Si están enojados hasta nos golpean, yo tengo una cicatriz en el brazo que en una ocasión me dieron un navajazo y no había hecho nada, según porque les dirigí la mirada al pasar cerca de ellos.

“En otra ocasión nos levantaron junto con mis cuates, y en la patrulla nos llevaron a otra delegación, nos quitaron los pocos pesos que teníamos con el fin de que regresáramos caminando.

“También nos gritan, nos insultan, nos corretean y quieren que les estemos haciendo los mandados.

“¡Los polis también deben ir a la cárcel por violentos!”

“Lagrimita” ha tenido momentos que han quedado grabados en su mente, así como en los últimos meses de su vida estuvo en peligro de morir intoxicado por una sobredosis de drogas.

Este niño de 12 años también dice haberse enamorado pero ha sido mal correspondido por ser un niño de la calle.

“Fue tan solo una ilusión, porque jamás me haría caso una chava. En una ocasión fui a darme un vuelta por la Zona Rosa, puras chavas bien arregladas comiendo en restaurantes con sus novios que tienen coche y dinero como para irse a donde quieran.

“Cuando la vi por primera vez me quedé recordándola a cada rato; pasé cerca de ella, olía bien rico, parecía una de esas chavas que salen en las revistas, bien bonita, junto a sus amigas parecían unas muñequitas, bien vestidas y con dinero.

“Un chavo como yo no encaja en el mundo. A nosotros nadie nos voltea a ver, todos mugrosos con ropa vieja, sin zapatos. La única diversión que tiene un chavo de la calle es fumarse alguna hierba, robar o pelearse. Por eso daN ganas de robarles porque ellos tienen lo que nosotros nos hace falta.”

“Lagrimita” recuerda lo más triste que ha visto en su vida: “En una ocasión vi a mis padres paseando por Xochimilco bien felices y olvidados de que tienen a un hijo al que golpeaban y que por eso ahora anda vagando por las calles y sin comida.”

–¿Te gustaría regresar a tu casa? “No. Y la neta no quiero ni verlos. Ahora estoy mejor con mis cuates.”

Las cifras y el pasaje de vivir en la calle

Niños como “Lagrimita”, de acuerdo con datos de la UNICEF, existen 100 millones deambulando por las calles en todo el mundo, de los cuales 40 millones pertenecen a América Latina. Con edades que oscilan entre los 10 y 14 años, se mantienen en el único “hogar” que tienen disponible, las calles.

La Unicef distingue entre dos grupos de niños según la situación:

-Un 75% de los niños que trabajan en las calles mantienen relaciones cercanas con sus familias y aunque pasan mucho tiempo lejos de ellos, sienten que tienen un hogar.

-El 25% de niños en la calle están sin hogar y tienen los vínculos familiares rotos debido a la inestabilidad o a la desestructuración en sus familias de pertenencia.

En México se estima que actualmente sobreviven unos cien mil menores vagando por las calles. Niños provenientes de la extrema pobreza, la orfandad, el abandono, maltrato familiar, abuso, explotación, rechazo, de situaciones precarias, carencia de atención por parte de los padres y la desintegración familiar.

La calle se convierte en una opción para realizar labores para subsistir. Realizan algunas actividades como limpiar parabrisas, tragafuegos, payasitos, faquires, algunos pocos trabajan esporádicamente lavando platos, vendiendo dulces, “permiten su explotación y/o abuso” a cambio de algunas monedas o afecto poniendo en riesgo su integridad física y emocional; además, desarrollan una adicción a la calle llevándolos a otras adicciones como las drogas, resultando después muy difícil liberarse.

Entre otras acciones; ellos mendigan y roban, se convierten en víctimas fáciles para traficantes, para redes de prostitución infantil, narcomenudistas y bandas de delincuencia organizada que les ofrecen hasta 500 pesos diarios por prostituirse y vender o trasladar drogas.

Estudios de la UNICEF dicen que el 43.02 % de estos niños con edades de entre 7  y 14 años de edad han iniciado a tener una vida sexual activa sin practicar ninguna medida de prevención contra el sida.

En el informe también señala que en los últimos años se ha incrementado en los niños de la calle el consumo de sustancias tales como el crak, tóner, cemento, mariguana, alcohol y pastillas, así como los lugares en donde también se distribuye dicho “activo”.

Esta problemática de los niños en la calle, se registran en mayor alto índice en los lugares de Guadalajara, Villahermosa, Mazatlán, Estado de México, Oaxaca, Puebla, Michoacán, Morelos, Querétaro, Guerrero, Hidalgo, Chiapas, Yucatán, Jalisco, Veracruz y Nuevo León.

Las condiciones de salud de los niños callejeros que atentan gravemente contra su desarrollo e integridad, según un censo éstas son las principales:

-Presentan desnutrición.

-Enfermedades del sistema respiratorio, gastrointestinales y epidérmicas.

-Enfermedades venéreas y el VIH-Sida.

-Muerte por accidentes, sobredosis o violencia.

-Trastornos mentales causados por la adicción a las drogas.

-Abuso sexual, físico y psicológico.

-Encarcelamiento.

Las condiciones alimentarias:

-El 5.38% come carne.

-El 61.29% consume tacos, tortas y tamales.

-El 23.65% ingiere comida chatarra.

De acuerdo con el estudio de la Unicef, los puntos de encuentro de niños callejeros son:

-Avenidas y cruceros.

-Mercados, tianguis, y corredores comerciales.

-Estaciones del metro, terminales de autobuses, estacionamientos.

-Parques, jardines y zonas turísticas.

-Lotes baldíos, panteones, coladeras y basureros.

De acuerdo con la ONGs en México; los niños de calle crean su propio lenguaje y tienen su propia cognición sobre la vida tales como:

-Tienen una conciencia fragmentada de la realidad.

-Llevan una vida aparentemente ociosa.

-Tienen poca autoestima.

-Reproducen en sus relaciones las relaciones opresoras que vivieron.

– Manifiestan una gran rebeldía y un amor excesivo a su libertad.

– Tienen dificultad para relacionarse con otros grupos.

Otros derechos principalmente violados por las autoridades, según la CNDH:

-Derecho a la igualdad ante la ley y no discriminación.

-Derecho a la honra y dignidad.

-Derecho a la integridad personal.

-Derecho a la seguridad jurídica.

-Derecho a un nivel de vida adecuado, entre otros.

Algunos agravios a las poblaciones callejeras en el D.F. bajo  estrategias de las autoridades

– En abril de 1998, soldaron las tapaderas de las coladeras de la Alameda en el D.F. con más de 17 niños callejeros adentro.

-En julio de 2002 un grupo aproximado de 250 callejeros fueron desalojados de las calles circundantes al recorrido del papa Juan Pablo II en su última visita a la ciudad de México. Los indigentes permanecieron encerrados dos semanas en una bodega.

-En noviembre de 2009 un grupo callejero que habitaba por la avenida del Congreso de la Unión fue agredido durante tres días. Fueron mojados con pipas de agua y un camión de basura recogió sus pertenencias.

-En el año 2004 bajo el programa “Ciudad Bonita” se  realizó el retiro de limpiaparabrisas, indigentes y otras poblaciones callejeras en el marco de Ley de Cultura Cívica.

En  febrero pasado, en una reunión entre el director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, y el presidente de México Felipe Calderón, dijo:

“Nosotros en México queremos unirnos al esfuerzo de UNICEF para cuidar a los niños y adolescentes. Queremos invertir más en ellos, porque implica un mejor futuro para la humanidad”.

Así mismo, describió el objetivo de brindar atención médica, psicológica, afecto, cuidado y protección a todas los niños  que sufren a causa de la violencia. Pero la realidad es otra cuando las necesidades de las poblaciones socialmente excluidas se ven opacadas por otras prioridades, en vez de reconocer el problema y de brindar oportunidades para mejorar a este sector, ofrecen acciones represivas, limpiando las calles de estas personas.

La realidad es que los niños urbanos marginados, entre ellos los hijos de los migrantes, los niños indígenas y los que viven en tugurios y barriadas se encuentran entre los más desfavorecidos y vulnerables en el mundo.

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Cuba aprueba el matrimonio igualitario y la adopción por parte de parejas LGBTTTIQ+

Dos tercios de los electores en Cuba dieron el "sí" a la normativa que regirá sus relaciones familiares y que también contempla la gestación subrogada.
26 de septiembre, 2022
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Cuba aprobó el nuevo Código de las Familias por una amplia mayoría en el referendo celebrado el domingo.

Un total de 3 mil 93 millones de cubanos (el 66.87%) votaron “sí” al nuevo marco legar que regirá las relaciones familiares en el país, según los resultados preliminares anunciados este lunes por el Consejo Electoral Nacional.

El matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción de hijos por parte de éstas o la gestación subrogada son algunas de las propuestas más destacadas y polémicas del documento de 104 páginas que reemplazará una normativa de 1975.

Los datos

Mientras, 1.95 millones de electores (el 33.13%) se decidieron por el “no”, según las cifras provistas por el CEN.

El Consejo Electoral Nacional considera estos resultados preliminares como “válidos e irreversibles” e indicó que, a la espera del conteo final, ya se puede confirmar que ha sido ratificado el Código de las Familias.

Acudieron a las urnas 6.25 millones de cubanos, el 74.01% de los 8.44 millones que componían el padrón.

Uno de los centros de votación en La Habana.

Getty Images
Uno de los centros de votación en La Habana.

Se trata de la participación más baja en un referendo en la historia reciente de Cuba, si bien los otros dos anteriores fueron para aprobar sendas constituciones, la de 1976 y la de 2019.

Cubanos residentes en el exterior tuvieron la posibilidad de participar en este proceso electoral, que no ha sido supervisado por organismos internacionales.

En los meses previos al referendo, el gobierno desplegó una amplia campaña a favor del “sí” en los medios de comunicación estatales (los únicos legales), en la calle y redes sociales, mientras el “no” fue defendido por particulares y organizaciones como la Conferencia Episcopal de Cuba con mensajes en internet.

El Código de las Familias se ha aprobado en un momento de profunda crisis económica en Cuba, donde la principal preocupación entre sus más de 11 millones de habitantes es capear la escasez de todo tipo de productos, desde alimentos y medicinas hasta artículos de aseo o ropa, y los cada vez más frecuentes apagones.

Antes de someterse a referendo se realizó una consulta popular entre febrero y abril de este año en la que participaron 6.5 millones de cubanos, según el gobierno.

Qué cambia en Cuba

El nuevo Código de las Familias permitirá legalizar el “matrimonio igualitario”, la posibilidad de que parejas del mismo sexo adopten niños y la “gestación solidaria” o subrogada sin fines de lucro.

Papeletas del referendo en Cuba

Getty Images
Así eran las papeletas que más de 6 millones de cubanos introdujeron en las urnas este domingo.

También abre vías para penalizar a los agresores domésticos en aspectos como la custodia de sus niños, reparto de bienes o herencia; protege la comunicación entre los menores y sus abuelos en caso de divorcio, e incorpora legalmente a madrastras y padrastros como tutores.

Además, permite a los padres elegir el orden de los apellidos de sus hijos y amplía -al menos sobre el papel, ya que esto requiere de recursos materiales- la protección de adultos mayores o discapacitados.

Otro punto destacado es la posibilidad de que los abuelos adquieran responsabilidad parental, algo importante teniendo en cuenta que en los últimos meses decenas de miles de cubanos de mediana edad han emigrado, en muchos casos dejando a sus progenitores al cuidado de los menores de la casa.

Un pasado oscuro y polémico

De aprobarse el referendo el domingo, Cuba se convertiría en el país número 34 en el que, de manera parcial o total, se legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El respaldo del gobierno a esta iniciativa contrasta con la persecución que sufrieron los homosexuales en las primeras décadas de la revolución de 1959.

El régimen de Fidel Castro consideraba la homosexualidad un vicio propio de la sociedad capitalista y burguesa.

Fidel Castro y el Che Guevara

Getty Images
Fidel Castro y el Che Guevara eran conocidos por su escasa tolerancia hacia la homosexualidad.

“No podemos llegar a creer que un homosexual pudiera reunir las condiciones y los requisitos de conducta que nos permitirían considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero militante comunista”, declaró públicamente el gobernante en 1965.

En aquellos años los homosexuales -junto con sacerdotes y otras personas consideradas contrarrevolucionarias- eran detenidos con frecuencia, expulsados de sus empleos y encarcelados en campos de trabajos forzosos llamados UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción) para su “rehabilitación”.

Recorte de periódico de Granma sobre las UMAP.

Granma
Unos 25.000 cubanos, según estimaciones, fueron recluidos en las UMAP entre 1965 y 1968. Eran campos de trabajos forzosos inspirados en los de otros países comunistas de la esfera de la URSS en los que se buscaba “reeducar” a personas con tendencias consideradas contrarias a los valores del socialismo y la Revolución.

Tras dos décadas de dura represión, en 1979 se despenalizaron las relaciones entre personas del mismo sexo y comenzó una liberalización gradual que se aceleró ya en el siglo XXI.

“El Gobierno se vio obligado a reconciliarse con su pasado cercano de intolerancia y discriminación para encajar en el nuevo orden global postsocialista. El país necesitaba abrirse al mundo y ofrecer una imagen de apertura”, explicó el historiador cubano Abel Sierra Madero.


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