Poco interés de presidenciables en políticas públicas para jóvenes: Arena Electoral
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Poco interés de presidenciables en políticas públicas para jóvenes: Arena Electoral

Las calificaciones de Arena Electoral: Vázquez Mota, 5.0; López Obrador, 6.5; Peña Nieto, 6.1 y Quadri de la Torre, 2.4.
8 de mayo, 2012
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Los presidenciables presentan propuestas de política para jóvenes, sin tomar en cuenta las dificultades que enfrenta la juventud de México en pleno siglo XXI.

Los candidatos a la Presidencia de la República olvidan en sus propuestas, temas como juventud indígena, migración juvenil, acceso a la justicia, violencia en el noviazgo y embarazo adolescente.

Mucho menos, piensan en incluir en sus propuestas de política dirigida a los jóvenes la temática de diversidad sexual y, en general, se invisibiliza grupos juveniles particulares.

Éstas son observaciones que expertos en la materia, convocados por el proyecto de la Fundación Ethos, Arena Electoral, hicieron a las propuestas de los candidatos en el tema de política para jóvenes.

“Son propuestas muy tradicionales y nada innovadoras, poco aterrizadas y que cualquier cosa que se haga puede ser considerada dentro de lo establecido, no hay una propuesta integral ni que se refieran a cuestiones actuales de las/los jóvenes en su alta heterogeneidad y diversidad y a su proceso de desinstitucionalización”, comentó José Antonio Pérez Islas, Doctorante en Estudios Sociales, especializado en Políticas de Juventud por parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Las calificaciones: Vázquez Mota, 5.0; López Obrador, 6.5; Peña Nieto, 6.1 y Quadri de la Torre, 2.4.

Tres propuestas que destacan de López Obrador:

 

1) Ley y un Programa Nacional de Desarrollo Integral de las Personas Jóvenes.

2) Programa de salario estudiantil.

3) Instancia pública con autonomía que responda a las necesidades particulares de los jóvenes.

Críticas:

Positiva la mención de “políticas sociales con un enfoque integral. Por otro lado, algunos elementos carecen de factibilidad presupuestal. Reconoce que el Estado debe asumir plenamente la responsabilidad hacia los jóvenes. El tema del “salario estudiantil” no lo comparto.

Hay una ausencia reiterada sobre la inclusión de temáticas asociadas con los mundos étnicos (indígenas). Hace falta la vinculación de las propuestas con mecanismos reales para que sean llevadas a cabo. Tampoco está presente la temática de diversidad sexual. Sus propuestas no cubren temáticas prioritarias sobre los jóvenes.

Ojalá esté pensada además del IMJUVE, de lo contrario, hay un desconocimiento preocupante en la propuesta. No se especifican qué medidas, estrategias, actores u organizaciones participarán, está muy lejos de responder a las problemáticas juveniles que afectan a México.

Puntos a resaltar: el impulso a la participación política del sector y su inclusión en el diseño de políticas públicas; mecanismos para prevenir la discriminación e incriminación de la juventud; apoyo a jóvenes emprendedores; apoyo a la generación de un patrimonio propio.

Carece de mecanismos de rendición de cuentas y la construcción de los indicadores de seguimiento, no explícita el acceso a la vivienda.

Aunque tiene elementos interesantes, persisten proyectos que ya probaron su poca pertinencia si no se reforman el conjunto jurídico-normativo que tiene que ver con los jóvenes. Persisten la confusión juventud y deporte que son dos áreas con lógicas distintas y no hay proyectos concretos que supongan una mejor operatividad de la propuesta.

Tres propuestas que destacan de Peña Nieto:

1) Pone un énfasis adecuado en la salud y particularmente la salud sexual y reproductiva de los jóvenes.

2) Incorporar programas de educación financiera en secundaria. Sistema de becas y en fortalecer el primer empleo.

3) Ley Nacional de Juventud alineada con los marcos internacionales (Convención Iberoamericana de los Derechos de los Jóvenes).

Críticas:

Propuesta a la que le faltan metas más concretas, eje ambiental transversal y mecanismos de evaluación. También hace bien al incluir una revisión de las condiciones de trabajo de los jóvenes para que sean dignas en todos los casos.

Especifica acciones absurdas como la de incorporar programas de educación financiera en secundaria. Como está construida suena a meras intenciones.

Ausencia sobre la inclusión de temáticas asociadas con los mundos étnicos. En general, se presentan buenas propuestas pero hace falta la vinculación de éstas con mecanismos reales para que sean llevadas a cabo.

La propuesta carece de un diagnóstico adecuado de las principales problemáticas de la juventud. En su mayoría se basa en una visión superficial y común. No refiere ni a partidas presupuestales ni a instituciones ni programas donde se puedan llevar a cabo las propuestas.

Los puntos de la propuesta son repetitivos. Si bien plantea el apoyo a madres jóvenes, ningún otro punto hace referencia a un gran problema de la juventud, el embarazo adolescente. Temas ausentes: juventud indígena, violencia en el noviazgo, juventud-medio ambiente.

Carece de mecanismos de rendición de cuentas.

 

Tres propuestas que destacan de Josefina Vázquez Mota:

 

1) Fondo de Desarrollo Regional para la infraestructura juvenil

2) Desarrollo comunitario, inserción laboral, acceso a nuevas tecnologías, desarrollo regional, salud pública y ampliación de un programa de becas a todos los niveles.

3) Combatir el bullying y el sexting con campañas de prevención.

 

Críticas:

Las propuestas señaladas son buenas pero resultan insuficientes tanto en número como en alcance. Hay áreas que no son prioritarias como para gastar recursos públicos (por ejemplo campaña pública contra el “sexting”). Pasa por alto muchos temas urgentes y no establece prioridades claras que coincidan con la grave situación actual de la juventud en el país.

Propuesta pobre, sin imaginación y sin compromiso. Realizada “de pasada”. Al igual que el resto de los aspirantes hay una ausencia de formas para implementar en los hechos las propuestas.

La propuesta está orientada a mantener la política de juventud que ha imperado desde hace más de 30 años: adultocéntrica y asistencialista. No contempla acciones de atención; por otro lado, está el impulso a becas de posgrado, cuando el punto medular es que la juventud llegue acceda a la educación media superior y superior. Sin embargo, es de resaltar la propuesta de identificar jóvenes talentos en el deporte y la ciencia, para impulsar su desarrollo.

Habla de un enfoque preventivo, pero es limitada y carece de mecanismos visión transversal de política pública. Son una serie de propuestas muy puntuales, escasas, algunas muy pertinentes, pero totalmente disgregadas y perdidas dentro de un cúmulo de ofertas.

Tres propuestas que destacan de Gabriel Quadri:

1) Prevenir el alcoholismo como factor de riesgo

2) Re-estructurar el presupuesto de CONACULTA

3) Uso de las TIC para la construcción de un plan educativo

Críticas:

La referencia al alcoholismo es adecuada pero poco pertinente ante la ausencia de referencia a todos los otros problemas de salud que enfrenta la juventud mexicana. La idea de CONACULTA es buena. La idea de las TIC es ambigua. Estos tres puntos resultan absolutamente insuficientes para atender las problemáticas que enfrenta la juventud mexicana.

 

Es absurdo que esto sea una propuesta de política de juventud. Las tres medidas contempladas parten de la consideración de que los problemas de los y las jóvenes se resuelven dándoles qué hacer.

En este candidato es alarmante la falta de propuestas sobre temáticas juveniles, habla de la falta de interés y conocimiento particular del sector. En su retórica ni siquiera aparecen los elementos comunes en la generalidad del resto de las propuestas.

Los puntos de la propuesta no son temas prioritarios para el desarrollo de la juventud. Bien podrían considerarse puntos de las propuestas en adicciones, cultura y educación. Claramente hay un desconocimiento de las necesidades del sector juvenil, su heterogeneidad y complejidad.

No tiene un sentido de política pública, son sólo tres ideas aisladas. Esto no tiene nada que ver con una política de jóvenes.

Sobre los evaluadores…

Mtra. Janneth Trejo Quintana. Doctorante en Ciencia Social por el Colegio de México y Maestra en Ciencias Sociales por la FLACSO México. Ha sido profesora en la UAM-Xochimilco y actualmente es integrante del Seminario de Investigación en Juventud (SIJ) de la UNAM.

Christopher Isaí Córdova Rodríguez. Consultor Jefe de ISPA-NET Consulting, especializado en medio ambiente y mecanismos integrales de cooperación. Ha publicado diez libros y presentado 30 conferencias en cuatro continentes. Es también director de PIDES International, organización comprometida con el empoderamiento de la juventud y colabora frecuentemente en medios en diversos países.

Herlinda Suárez Zozaya. Doctora y maestra en sociología por. la UNAM. Es investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM/UNAM), profesora del Posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y miembro del Seminario de Investigación Superior. Desde 2003 colabora con la Universidad de Chicago como docente e investigadora y es miembro del SNI.

 

Luis Antonio Mata Zúñiga. Maestro en Estudios Políticos y Sociales por la UNAM. Es profesor e integrante del Seminario de Investigación en Juventud (SIJ) de la UNAM. Su línea de investigación ha estado orientada a los estudios juveniles, particularmente, transición a la vida adulta en México y procesos de inserción de los estudios al empleo.

 

Gustavo Garabito Ballesteros. Doctor en Estudios Sociales por la UAM-Iztapalapa. Sus líneas de investigación son jóvenes, trabajo y exclusión social; trabajo y vida Cotidiana. Es miembro de la Asociación Mexicana de Estudios del Trabajo (AMET), la Asociación Latinoamericana de Sociología del Trabajo (ALAST) y el Círculo Latinoamericano de Fenomenología (CLAFEN).

Mtra. Cristina Cobos. Doctorante en Sociología por la UNAM y Maestra en Antropología Social por el CIESAS. Sus líneas de investigación son: derechos humanos, violencia contra las mujeres, desaparición de personas, derechos y participación de la juventud, gestión cultural, organizaciones civiles y contraloría social.

 

Gustavo Hernández Verástica. Director de Servicios a la Juventud, A.C. (SERAJ), organización que busca colaborar en el desarrollo de las y los jóvenes. Ha participado en diversos foros y publicado artículos sobre el tema.

Mtro. José Antonio Pérez Islas. Ha sido consultor de la Organización Iberoamericana de la Juventud (OIJ), la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Actualmente es Coordinador del Seminario de Investigación en Juventud de la UNAM.

Para consultar las propuestas completas de los candidatos y los comentarios íntegros de los expertos, visita el sitio web de Arena Electoral, proyecto de evaluación que deriva del trabajo con Lupa Ciudadana: Combate a la Corrupción.

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Quién vigila la radiación del 5G (y cuáles son sus verdaderos riesgos)

Esta nueva tecnología regresa el eterno debate sobre los efectos sobre la salud de las radiaciones electromagnéticas. Estos, sin embargo, son descartados por todas las agencias internacionales.
27 de octubre, 2020
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Seúl

Getty Images
Corea del Sur ya tiene una red 5G en todo el país.

Decenas de antenas, dispositivos bluetooth y cientos de teléfonos móviles nos rodean e irradian cada día. Por no hablar de la telefonía 5G que, al parecer, acabará con la vida en la Tierra. ¡Tanta radiación no puede ser buena!

¿Quién controla los niveles de exposición y los posibles efectos sobre la salud?

Percepción del riesgo

Los campos electromagnéticos están presentes en la naturaleza desde antes de la aparición del ser humano. La luz solar, los rayos cósmicos, las tormentas y la radiación natural terrestre son fuentes de exposición a estos campos.

A mediados de los años 90, se comenzaron a desplegar las redes de antenas de telefonía móvil. Aunque se hacían con estándares técnicos internacionales, que ya tenían en cuenta la protección de la población, no se ofreció la suficiente información al respecto.

A pesar de una reacción rápida por parte de organismos, operadoras y expertos, la percepción de riesgo se instaló entre los ciudadanos. También caló en instituciones, administraciones locales y asociaciones.

Así, se produjo una situación paradigmática. Por un lado, el rechazo a las antenas era un fenómeno global. Por el otro, crecía la demanda universal del servicio.

Ilustracion 5G

Getty Images
La red 5G es mucho más que la mejora de la red 4G.

La OMS parece tenerlo claro

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Unión Europea fueron conscientes a principios de los 2000 de esa carencia y de la necesidad de dar respuesta a una inquietud y percepción social del riesgo asociado a la telefonía móvil.

Aunque esta percepción e inquietud estaban sobredimensionadas.

A pesar de los esfuerzos realizados para informar y tranquilizar a la población, la OMS reconoció en 2006 que “algunas personas consideran probable que la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia entrañe riesgos y que éstos puedan ser incluso graves”.

En la revisión de 2014, la OMS aseguraba que “hasta la fecha no se ha confirmado que el uso del teléfono móvil tenga efectos perjudiciales para la salud”.

En otro documento publicado a comienzos de este 2020 sobre el 5G, insiste en que en las últimas décadas no hay estudios científicos que demuestren una relación causal que pueda hacer temer efectos sobre la salud.

“El calentamiento de tejidos es el principal mecanismo de interacción entre los campos electromagnéticos de radiofrecuencia y el cuerpo humano”.

Ese posible efecto, a los niveles habituales de exposición, es insignificante. Por eso es importante que los niveles se mantengan por debajo de los límites establecidos por agencias internacionales independientes.

Mujer con una tablet.

Getty Images
La OMS ha dicho que no hay estudios científicos que demuestren una relación causal del 5G que pueda hacer temer efectos sobre la salud.

Quién y cómo se establecen los límites de exposición

En 1992 se estableció en Alemania la Comisión Internacional de Protección frente a Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP). Esta organización científica, independiente y sin ánimo de lucro, revisa periódicamente y de forma sistemática las evidencias científicas para determinar los niveles a los cuales se producen efectos biológicos.

No solo de los campos electromagnéticos de radiofrecuencia, sino también de otras radiaciones electromagnéticas como la luz visible, los infrarrojos y los ultravioletas que, por encima de ciertos niveles, también pueden resultar muy peligrosos.

Por eso se fijan niveles de seguridad y, por eso mismo, no debemos preocuparnos de la radiación que emite el mando a distancia de nuestra tele. Tampoco del router wifi de nuestra casa o de nuestro teléfono inalámbrico.

El proceso de revisión es abierto y su publicación se realiza en una revista científica tras un proceso de revisión por pares.

Así, una vez se establecen los niveles a los cuales se observan efectos para cada frecuencia, se aplica un factor de precaución o seguridad de 50.

Estos valores son aceptados por la mayor parte de los países occidentales desde hace décadas y se adoptan en las correspondientes legislaciones.

Además, existen otras agencias u organismos que realizan una revisión similar. Por ejemplo el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE) y la Food and Drug Administration de Estados Unidos.

Estos tres organismos, en los últimos meses y coincidiendo con el despliegue de la 5G, han revisado y publicado sus guías de límites seguros de exposición humana.

La mano negra de la industria

Que la industria está detrás de todas estas regulaciones e instituciones es un argumento reiterado por los movimientos antiantenas -ahora anti-5G- que parecen acoger toda clase de creencias conspiranoicas con respecto, también, a las mascarillas, las vacunas y la COVID-19.

En realidad han sido la industria y los profesionales del sector los más interesados en garantizar que las radiaciones emitidas por las antenas fueran seguras y que los niveles de potencia estuviesen dentro de los límites permitidos.

Transmisión de eventos deportivos en dos pantallas.

Getty Images
Con la conexión 5G se podrán conectar muchos dispositivos al mismo tiempo.

El Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT), como entidad de derecho público al servicio de la sociedad, fue la primera organización que ya en 2001 elaboró un informe sobre las radiofrecuencias de telefonía móvil.

Con ello se pretendía informar a la ciudadanía y mitigar la inquietud que ya surgía ante el desconocimiento de esta tecnología y la normativa que la regula.

La labor de difusión se centró en ayuntamientos y asociaciones ciudadanas, aunque se ha seguido trabajando durante todos estos años con todo tipo de administraciones e instituciones.

En 2006, se creó el Comité Científico Asesor de Radiofrecuencias y Salud (CCARS), comité independiente compuesto por profesionales de gran prestigio -en campos como la medicina, física, química, biología, ingeniería de telecomunicación y derecho-, que, desde entonces, ha elaborado cinco informes trienales de referencia.

En ellos recogen las evidencias científicas existentes sobre el impacto de los campos electromagnéticos en la salud.

Además, ha publicado numerosos documentos sobre tecnologías concretas -el último sobre 5G-, con el ánimo de informar verazmente a la sociedad, manteniendo siempre el conocimiento científico riguroso como referencia.

Sus informes han tratado siempre de arrojar luz y evitar cualquier tergiversación que de forma interesada se intentara hacer sobre el efecto de estas tecnologías sobre la salud.

Incluidas comparaciones sin fundamento con sustancias, como el tabaco o el alcohol, que la ciencia sí ha demostrado como perniciosas incluso en pequeñas cantidades.

5G

Getty Images
Los verdaderos riesgos de estas tecnologías son los asociados a la dependencia, problemas musculares, malas posturas y al condicionamiento de nuestras relaciones personales y hábitos saludables.

Los verdaderos riesgos para la salud

Decir que los campos electromagnéticos de radiofrecuencia son inocuos es falso si no se acompaña de la frase “a los niveles habituales de exposición”.

Dichos niveles están decenas o centenas de miles de veces por debajo de los de seguridad marcados por ICNIRP.

Es lo que han demostrado numerosos estudios y revisiones sistemáticas de exposición personal en condiciones reales.

Pero hay efectos constatados derivados del uso de dispositivos y que no son consecuencia de las radiaciones que emiten.

Así, se ha demostrado que su uso puede provocar dependencia, problemas musculares, malas posturas y que condicionan nuestras relaciones personales y hábitos saludables.

Dichos efectos, sin embargo, no son denunciados por los movimientos en contra de estas tecnologías.

Ilustración 5G

Getty Images
Hay una proliferación de un cierto “negocio del miedo” vinculado a las nuevas tecnologías.

Negar la evidencia, ¿con qué fin?

Quizá piense que existe cierta controversia científica en este tema.

Habrá oído que “numerosos científicos alertan de los efectos” en cuestionables llamamientos internacionales, algún pseudoinforme como el Bioinitiative o declaración política ajena a la Unión Europea, como la declaración 1815 del Consejo de Europa.

Todos tienen en común su falta de rigor, el establecimiento de límites de forma arbitraria o la extrapolación inadecuada de estudios en animales o de laboratorio sin tener en cuenta las condiciones reales.

En 30 años, no se ha publicado una revisión sistemática o metaanálisis -los estudios con mayor fortaleza en ciencia- que demuestre sus alarmantes augurios y peligros para la salud (efectos sobre el sueño, la concentración, fisiológicos, hipersensibilidad o, incluso, cáncer).

En cambio, sí es constatable la relación de sus promotores con la proliferación de un cierto “negocio del miedo” a partir de datos tergiversados, erróneos y en ningún caso avalados por la evidencia científica.

Y ese negocio que se basa en esos datos afecta tanto a ámbitos como el médico-sanitario, con diagnósticos o prescripciones no fundamentados en el conocimiento médico; el legal, con denuncias insostenibles basadas en opiniones de supuestos expertos, medios de información carentes de credibilidad (webs pseudocientíficas) o, incluso, empresas que ofrecen aparatos y dispositivos de protección completamente innecesarios.

Todo un negocio basado en el miedo y el desconocimiento que sigue alimentando esa falsa percepción de que vivimos radiados al límite.

*Alberto Nájera López es doctor en radiología y medicina física y profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha y Juan Carlos López es ingeniero de telecomunicaciones y catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.


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