Viaje a Tenancingo, la capital de la esclavitud sexual en México
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Viaje a Tenancingo, la capital de la esclavitud sexual en México

En el pueblo, ubicado en el estado de Tlaxcala, cerca del 10% de la población se dedica al reclutamiento, explotación sexual y venta de mujeres.
Por Ignacio de los Reyes BBC
23 de mayo, 2012
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Tenancingo podría ser un pueblo mexicano cualquiera, con su iglesia en el centro, sus calles de casas bajas y los caminos de tierra en los alrededores. Pero no lo es. El impresionante Ferrari rojo a las puertas de un motel, las viviendas con torres de colores y cristales tintados, la camioneta Lincoln aparcada en la calle no serían parte del paisaje en un pueblo mexicano cualquiera, pero sí de Tenancingo, “la capital de la trata de personas”.

Así la han bautizado organizaciones de ayuda a las mujeres, que advierten que en esta localidad de apenas 10.000 habitantes, ubicada en el estado de Tlaxcala, cerca del 10% de la población se dedica al reclutamiento, explotación sexual y venta de mujeres.

Foto: BBC

El camino que conduce a esta localidad del centro de México, una carretera rodeada por volcanes, ya prepara al visitante. “¿Tenancingo? ¿Por qué quieren ir? Allí no hay nada que ver”, advierte el empleado de una gasolinera a pocas calles del desvío a la ciudad.

Pero en Tenancingo hay mucho que ver. Quizás por eso las organizaciones de trata de personas se aseguran de que sus halcones o vigilantes estén muy atentos a la llegada de forasteros. “Hemos recibido denuncias anónimas de ese lugar, pero cuando intentamos hacer el operativo para rescatar a las mujeres nos encontramos con una red de halcones que vigilan desde un pueblo antes y advierten de la llegada de cualquier auto ajeno a Tenancingo”, le dice a BBC Mundo Irene Herrerías, la Fiscal federal de la Procuraduría de Atención a Víctimas del Delito (Províctima). “Cuando llegábamos al lugar ya no estaban las víctimas ni los tratantes”, añade.

Las extravagantes mansiones -algunas, según las leyendas de los locales, decoradas con oro en su interior- siguen ahí, pero sus habitantes desaparecen.

La cuna de los padrotes

Este lugar tiene una larga historia de complicidad con la explotación de mujeres. De aquí han salido las más importantes familias de proxenetas o “padrotes”, como dicen los mexicanos, y según el gobierno de Estados Unidos, es el mayor foco de trata de personas en Norteamérica. Según Naciones Unidas, es un punto crítico para la lucha contra la esclavitud sexual en todo el continente. Las propias autoridades locales reconocen que Tenancingo tiene su lado oscuro, aunque advierten que están trabajando para erradicarlo.

“Hay trata de personas, pero no en la dimensión que se maneja, no puedo tapar el sol con un dedo”, reconoció recientemente a medios locales el alcalde del municipio, José Carmen Rojas. “En ese lugar hay gente de bien que quiere borrar la leyenda negra del municipio, estigmatizado por el problema de la trata de personas”, dijo.

Negocio familiar

Recientemente se han aprobado leyes, tanto en Tlaxcala como en otros estados del país, para castigar la trata con penas de cárcel más severas, pero según las autoridades, todavía hay un gran obstáculo que dificulta la persecución de los criminal: la trata es algo “normal” en algunas familias.

“El problema se inició hace 40 o 50 años”, le dice a BBC Mundo Emilio Muñoz, director del Centro Fray Julian Garcés, que atiende a víctimas e impulsa nueva legislación contra la trata en Tlaxcala.

“Los tratantes empezaron a ganar dinero, lo que les permitió apoyar económicamente a la comunidad, pagando fiestas e infraestructuras. Ser tratante se convirtió en una aspiración para los jóvenes e incluso niños del pueblo… Se convirtió en algo cultural”, dice.

La trata se ha enraizado tanto en Tenancingo que la explotación de mujeres se ha convertido en un negocio familiar más. Y la especialidad de los padrotes de Tenancingo, su denominación de origen, es conquistar a sus víctimas. “Hemos visto casos de rapto a la salida de puestos de trabajo y escuelas, o incluso venta de mujeres en las comunidades indígenas, pero la técnica más utilizada es el enamoramiento”, dice Emilio Muñoz.

“Los tratantes van a lugares del país altamente marginados, se presentan como comerciantes y enamoran a las mujeres. Les prometen una casa, un buen coche… todo lo que ellas nunca podrían tener. Luego las traen a Tlaxcala, donde las convencen para prostituirse como única alternativa para que la familia sobreviva”, explica.

Los hombres heredan las técnicas de seducción de sus padres, las madres se encargan de preparar las bodas entre el padrote y la víctima, de convencer a las mujeres de que la prostitución es el único camino. Y de quedarse con sus hijos cuando éstas son enviadas a Ciudad de México o a alguna gran ciudad de Estados Unidos, asegurándose así de que las mujeres no escaparán a denunciar.

Foto: BBC

Rehenes de por vida

María, una joven centroamericana, sabe lo que es sufrir este abuso. Salió de su país con la promesa de trabajar como mesera en un restaurante, pero fue vendida de prostíbulo en prostíbulo. Ahora vive en un refugio para víctimas en México y sueña con convertirse en futbolista.

“Algunos clientes te tratan bien y otros no, pero yo doy gracias a Dios de que no me pasara nada, algunas compañeras han acabado muertas”, le dice a BBC Mundo. “A mí me quitaron todos los documentos y hasta el número de teléfono de mi mamá. Me decían que tendría que trabajar hasta que pagara la deuda, el viaje que había hecho desde mi país hasta aquí. Y que no intentara huir”, cuenta.

Pero María no huyó. Fue rescatada en un operativo de las autoridades migratorias. “Muchas mujeres explotadas se niegan a reconocerse como víctimas”, explica la fiscal Irene Herrerías. “En otros delitos, las víctimas acuden a las autoridades y denuncian -dice Herrerías-, pero ellas viven enganchadas al tratante o están amenazadas por ellos”.

Machismo

Tenancingo es sólo la cara más visible del dinero que deja la trata de personas en México. Las mujeres son reclutadas en al menos 11 estados de la República y explotadas por lo menos en otros nueve, incluyendo Tlaxcala, pero también en grandes ciudades de Estados Unidos como Houston, Nueva York o Miami, de acuerdo a los testimonios recogidos por el Centro Fray Julián.

Este lunes, 27 mujeres fueron rescatadas en el céntrico barrio de La Merced, la zona roja de la capital mexicana. Allí es posible ver a plena luz del día a las mujeres, pero también a los padrotes, que observan en la distancia. Muchas de ellas están en la calle de manera voluntaria, otras sufren la explotación de las redes en casas escondidas entre los callejones de La Merced, obligadas a tener hasta 40 relaciones sexuales en una sola jornada.

Como ellas, cada año miles de mujeres caen en estas redes por todo el país, según ONGs de México y EEUU. Pero todavía no hay cifras estadísticas claras que permitan entender la magnitud de este negocio. “Hay un factor cultural muy determinante”, explica Felipe De La Torre, coordinador regional del proyecto contra la trata de personas de Naciones Unidas. “Gran parte de la sociedad mexicana tiene todavía rasgos muy fuertes de machismo, por lo que hay una actitud en algunas esferas de la sociedad resistente a aceptar que mujeres y víctimas pueden ser forzadas a ejercer la prostitución”, le dice a BBC Mundo el representante de la ONU.

Así, tanto las que se quedan en México como las vendidas como mercancía sexual en otras partes del mundo, las víctimas de trata viven a merced de los padrotes. Algunas, temerosas de que algo pueda ocurrirle a los hijos que han tenido que dejar en los lugares donde fueron reclutadas. Otras, viviendo una segunda condena: vivir enamoradas aún de los hombres que les han robado su vida.

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Chile vota en plebiscito histórico: 4 claves para entender qué está en juego

La votación definirá el destino político institucional de Chile para los próximos años. Más allá del "apruebo" o "rechazo", varios analistas explican qué está en juego.
25 de octubre, 2020
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Por primera vez en la historia de Chile, este 25 de octubre se pregunta a la ciudadanía si aprueba o rechaza la redacción de una nueva Constitución.

El referendo chileno, aprobado en un acuerdo político en el Congreso tras un ciclo de manifestaciones que comenzó con las marchas estudiantiles el 2006 y culminó en octubre del 2019, definirá el destino político institucional de Chile en los próximos años.

De ganar el “apruebo”, será la primera vez desde 1833 que la Constitución es redactada por una convención ciudadana elegida en votación popular.

Qué está en juego en el referéndum, más allá del “apruebo” o “rechazo” y del tipo de convención que eventualmente surja para redactarla es lo que responden a BBC Mundo aquí analistas chilenos y latinoamericanos.

1. Generar una Constitución “sin traumas”

Pese a que sufrió numerosas reformas, la Constitución vigente hasta hoy en Chile fue redactada y aprobada en 1980 bajo el régimen militar del general Augusto Pinochet y, según afirma el politólogo Gabriel Negretto, “simbólica y políticamente, nunca superó ese defecto congénito”.

Por eso, lo que está en juego en el proceso constituyente que podría comenzar con el triunfo del “apruebo” es la legitimidad de origen de una eventual nueva Constitución para Chile, le dice a BBC Mundo Negretto, quien ha sido consultor de Naciones Unidas en procesos de reforma constitucional en distintos países latinoamericanos.

Augusto Pinochet votando en el referéndum en 1980.

Getty Images
La Constitución vigente fue aprobada y redactada durante el gobierno militar del general Augusto Pinochet.

“¿Qué rodeó a la Constitución de Pinochet?: que nació de un acto de fuerza, de violencia; que se hizo en un clima de miedo, de terror”, describe el académico. “Para marcar un contraste con el origen de la vieja Constitución, la nueva debe nacer de un amplio respaldo ciudadano y en un entorno pacífico”, precisa.

“En ese sentido, hay un llamado a la atención de quienes apoyan el ‘apruebo’ de llamar a la calma… El estallido social, que incorporó gran cantidad de demandas legítimas, también estuvo asociado a actos de violencia injustificados que hasta hoy no están claros. No se puede eliminar toda la violencia, pero tiene que quedar claro que corresponde a grupos aislados”, plantea.

Para que Chile efectivamente cuente con una Constitución que no arrastre los traumas de la actual, argumenta Negretto, se requiere además que una de las dos opciones gane por una mayoría suficientemente amplia y en una votación con una participación importante, ojalá mayor a los promedios de las últimas elecciones chilenas.

“No es lo mismo un referéndum como el que se hizo por el acuerdo de paz en Colombia que uno sobre las reglas fundamentales con las que queremos vivir como sociedad, como se definirá en Chile. En este caso, si la diferencia entre la opción que gana y la que pierda es pequeña, es problemático”, advierte el académico.

“Sería un mal comienzo que el ‘apruebo’ ganara por un margen pequeño: el trauma que vive Chile respecto a los legados de la dictadura provienen del plebiscito de 1988, cuando la dictadura militar terminó cediendo la transición a la democracia con un altísimo poder político (el “Sí” a Pinochet obtuvo un 43% y el “No” un 54.7%). Aquí no debe quedar duda de la posición mayoritaria”, sostiene Negretto.

Simpatizante de la opción de "apruebo", durante una manifestación.

Getty Images
El estallido social de octubre de 2019 incorporó entre sus demandas la redacción de una nueva Constitución.

“Si el resultado fuera 51 para el ‘apruebo’ y 49 por el ‘rechazo’, estaría muy preocupado por el futuro de Chile”, agrega Negretto.

“Porque eso querría decir que el cambio constitucional no lo rechaza una minoría, sino la mitad de la población. Y eso es preocupante en un contexto polarizado, porque aquí no hay medias tintas: se cambia la Constitución o no”.

2. Recuperar legitimidad de la política

Vicky Murillo, directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia en Nueva York, precisa que el plebiscito en Chile emergió como respuesta a la movilización social, “síntoma de la crisis de representación del sistema político” en el país.

“La toma de la calle y los gritos buscaban que los políticos escucharan a la ciudadanía, incluso cuando esta demanda de atención requiriera romper la puerta del salón donde se toman las decisiones, como dice la canción de ‘Hamilton'”.

La académica se refiere a “The room where it happened” uno de los temas del popular musical estadounidense que describe las negociaciones secretas donde la élite negocia fuera del ojo de la opinión pública, una práctica que en Chile se describe como “la cocina”.

“Es importante recordar las expectativas que conlleva el proceso constituyente y la importancia de mantener esa puerta abierta. Esto implica que no solo el resultado, sino también el proceso constitucional será clave para la recuperación de la legitimidad política”, dice Murillo.

De ganar el “apruebo”, la politóloga advierte que es importante “asegurar la entrada de nuevos actores como agentes de representación ciudadana y, al mismo tiempo, que tanto viejos como nuevos representantes garanticen su atención a la ciudadanía incluso cuando no grite o esté en las calles”, dice.

Disturbios durante una manifestación en el aniversario del inicio de las protestas antigubernamentales.

Getty Images
El pasado 18 de octubre se cumplió un año del inicio del estallido social en Chile.

¿Cómo lograr ese objetivo? Estableciendo una conexión humana, basada en la empatía y la experiencia compartida, propone.

“Que la ciudadanía se reconozca en sus representantes y pueda confiar en ellos. El proceso no podrá ser participativo hasta las últimas instancias, requerirá de esperas, y puede involucrar errores. Por ello, la confianza en quienes están en el salón donde se tomen las decisiones depende tanto de una puerta abierta como de la empatía entre estos y quienes han estado ya por demasiados años pidiendo ser oídos”, describe la politóloga.

3. Redistribuir poder y bienes públicos

“Las constituciones definen las reglas del juego”, describe Miriam Henríquez, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado.

“La etiqueta mayor que yo pondría al proceso chileno sería la opción de cambiar las reglas del juego sobre la distribución del poder y los bienes públicos valiosos para la existencia de toda la sociedad. No sólo los derechos civiles, las libertades, también los sociales, como agua, vivienda, educación”.

Henríquez plantea que, si se lleva adelante el proceso constituyente, una de las opciones es que se remuevan los obstáculos que hoy impiden cambiar algunas políticas públicas en Chile a través del Congreso. Bajo la Constitución actual, incluso si una ley es aprobada por una súper mayoría parlamentaria, puede ser impugnada ante el Tribunal Constitucional (TC).

“Si uno establece en la Constitución que los asuntos se regularán por ley simple, por ejemplo, y se modifica el TC, el efecto será que los cambios de políticas públicas serán más sencillos”, dice la académica.

Partidarios de la opción del "rechazo".

Getty Images
En la opción del “rechazo” también hay personas que creen que se necesitan cambios profundos.

“El ‘rechazo’ supondría que la ciudadanía no tiene voluntad de cambiar la Constitución, porque las cosas como están, están bien. Pero eso no obsta que se pueden hacer reformas. Hay personas del ‘rechazo’ que creen que se necesitan cambios profundos y se han comprometido a emprenderlos”, dice Henríquez.

“La diferencia es que en el apruebo hay un itinerario, un camino claro, un órgano específico. Las reformas que se hicieran en el caso del ‘rechazo’, se harían a través del actual Parlamento, y los cambios no tendrían tanta legitimidad como los que tendría un órgano especialmente elegido para ello”, agrega.

“Es posible que una nueva Constitución se parezca bastante a la actual, y las expectativas pueden quedar frustradas, pero insisto en la importancia del hecho de sentarse a conversar. Esa diferencia ya debería satisfacer muchas expectativas: tener un pacto social que sintamos propio”, concluye.

4. Generar un proceso constituyente único en Latinoamérica

Tanto la realización del plebiscito como el proceso constituyente que derive de sus resultados se normarán por la Constitución vigente, que fue especialmente reformada por el Congreso con este fin. Eso marca una de las diferencias del referéndum constitucional chileno con otras experiencias latinoamericanas.

“No es tan habitual que una Constitución vigente se modifique para su reemplazo. Es excepcional que Chile siga este cauce, este proceso, con procedimientos y plazos establecidos. Y es un desafío máximo que los cumplamos”, precisa Henríquez.

Trabajadora del Servicio Electoral chileno, durante un ensayo para el referendo.

Getty Images
El referendo tendrá lugar siguiendo las restricciones impuestas por la pandemia de coronavirus.

Además, en este caso no es el gobierno el que definirá el cambio constitucional ni el órgano que podría redactar la nueva Constitución, sino la ciudadanía.

“En Chile, además, no hay una fuerza hegemónica que se imponga en el debate. Varios de los procesos latinoamericanos han sido marcados por la existencia de fuerzas políticas muy preponderantes, donde se impone una mayoría. Eso no ocurre en Chile porque las fuerzas están fragmentadas. Y eso, que podría ser complejo y lo es, nos obliga a hacer pactos” dice la politóloga.

“Cada proceso en Latinoamérica tiene algo que lo hace único. En el caso chileno que todas, o gran parte de las fuerzas políticas hayan acordado un cauce institucional a la crisis es algo que lo hace único”, remata Henríquez.


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