Y qué creen, que no se va a acabar el mundo, ¡chin!
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Y qué creen, que no se va a acabar el mundo, ¡chin!

Si ya te habías endeudado, repartido tus biene, o tenías compradas tus vacaciones en una montaña sagrada en los alpes, te tenemos una mala noticia. El mundo va a seguir por un buen rato
Por Emily Gómez y Hugo Maguey
15 de mayo, 2012
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Si eres de los que se endeudaron, de los que todo el año han andado de fiesta, o de plano de los que se fueron a un lugar alto en la montaña para poder pasar el apocalipsis del 2012, te tenemos una mala noticia. No habrá (repetimos) no habrá fin del mundo en el 2012.

Ya los más entendidos arqueólogos y antropólogos, además de quienes estudian la cultura Maya, habían desestimado las teorías del fin del mundo en las que se asegura que en diciembre del 2012 esto se terminaría.

Pero, para añadirle un poco más al lado de los escépticos, hace unos días se descubrieron nuevas tablas astronómicas del periodo clásico Maya en Xultún, Guatemala, lo que parece ser la última prueba que refuta de una vez por todas que el 21 de diciembre será el fin del mundo.

Los muros que arqueólogos estadounidenses desenterraron exhiben glifos y representaciones alusivas a periodos y ciclos calendáricos que sse anteponen a las profecías del 2012, pues su conteo contempla 7 mil años después de su creación, que fue del 814 DC, o sea que según éstas, nos quedarían al menos, otros 7 mil 800 años.

Ya algunos expertos de la cultura Maya habían dicho que la teoría del apocalipsis provenía de una mala interpretación de los textos, y si a eso le sumamos nuestra fascinación de cada año (y a veces menos) por películas donde se acaba, o casi se acaba el mundo, pues estamos perdidos.

Los que sí están perdidos son lo que ya se sentían en su último año sobre la tierra y empezaron a hacer cosas para enfrentar el irremediable fin.

Aventurados resulta incluso suave para algunos casos muy locos, como los que siguen:

 

Franceses en las montañas

En enero de 2011, un grupo de “esotéricos” franceses, creyentes del apocalipsis Maya del 2012, anunciaron un plan para refugiarse del cataclismo en el pueblo de Bugarach, en la base del Pico de Bugarach, la cumbre más alta de las montañas Corbieres, a un lado de los Pirineos.

La creencia de estos franceses es que esa montaña es sagrada y los protegerá del fin del mundo. Y no sólo eso, sino que aseguran que el 21 de diciembre (esa sí, fecha fatal), serán llevados en espíritu por un grupo de aliens que viven debajo de la montaña.

La dueña de un hostal que ofrece cuartos únicamente en el verano, comentó que estuvo recibiendo solicitudes de gente que quería un cuarto desde principios de diciembre, hasta finales de enero, o sea, por si las moscas.

Búnkers y refugios espectaculares

Algunos estadounidenses invirtieron toooodos sus ahorros para poder construir un refugio, o como ellos les llaman, búnkers. Algunos se gastaron la friolera de 450 mil dólares, o sea unos 5 millones 800 mil pesos en un lugar que los protegiera del fin del mundo, ya sea que éste viniera por tierra, mar o cielo, es decir, que fuera por el nacimiento de volcanes, por algún tsunami, o de plano por la caída de meteoritos y asteroides.

Otros, con menos recursos, prefirieron no hacer el gasto, pero sí se pusieron a trabajar y en su propio jardín cavaron, cavaron y cavaron hasta poder tener un cuarto subterráneo que según ellos, los protegerá de cualquier señal del apocalipsis.

Pero los casos no fueron pocos, al menos en Estados Unidos se registraron cientos, según National Geographic, que no sólo reportó el hecho, sino que realizó un documental donde se muestran estos casos:

Aunque el programa fue muy bien recibido en Estados Unidos, hubo quien aprovechó para hacer burla de él, como Stephen Colbert, quien presentó este video antes de la premier de la serie:

Alineación de planetas

Algunos de quienes esperan o defienden la llegada del apocalipsis, aseguran que lo que en realidad causará la devastación es un alineamiento de los planetas, sí, de todos. Pero ya la NASA dijo que no, que en realidad en el solsticio de Invierno no hay tal alineación, ni habrá una supuesta regresión ni modificación del campo magnético de la Tierra, ni tormentas solares sin precedentes.

Los más más aventados (e ignorantes, según la NASA) aseguran que la alineación no es de los planetas, sino del Sol con el centro de la vía láctea, lo que producirá que éste se vaya hacia el centro de la galaxia, llevándose entre las patas a la tierra.

También se dice que resultado de esto, el eje de la Tierra va a cambiar, pero los científicos estadounidenses aseguran que se trata de teorías seudocientíficas con un nivel de paranoia digna de la noche de los muertos vivientes (Oh, ¿ya ve?).

No aprendemos

Hace un año se anunció también que el 21 de mayo de 2011 era el día del juicio final, y aunque para muchos el evento era prematuro dado que la “verdadera fecha” era el 2012, hubo quien tomó precauciones y vendió todo lo que tenía, en el caso de Robert Fitzpatrick, un oficial de tránsito retirado, gastó 140 mil dólares, los ahorros de su vida en una campaña de publicidad para hacer saber al mundo, o al menos a los neoyorquinos, que el fin del mundo era del 21 de mayo de 2011.

El originario de Nueva York fue famoso por algunos días, pero luego que el mundo siguió después del día anunciado, ya se supo muy poco de él.

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Coronavirus: el lugar en América del Norte donde no ha habido casos de covid-19

Mientras los casos de coronavirus siguen aumentando en muchas partes del mundo, hay una región en Canadá que ha logrado permanecer libre del virus.
20 de octubre, 2020
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niños inuit

AFP via Getty Images
Dos niños inuit regresan de la escuela en Iqaluit.

Los casos de covid-19 están aumentando en muchas partes de Canadá, pero una región, Nunavut -un territorio del norte-, es un raro lugar en norteamérica que puede decir que sus comunidades están libres de coronavirus.

En marzo pasado, cuando las fronteras de todo el mundo se cerraban a medida que aumentaban las infecciones del coronavirus, los funcionarios de Nunavut decidieron que no tomarían riesgos.

Impusieron algunas de las regulaciones de viaje más estrictas en Canadá, prohibiendo la entrada a casi todos los no residentes.

Los residentes que regresan a su casa desde el sur primero tienen que pasar dos semanas, a expensas del gobierno de Nunavut, en “centros de aislamiento”: hoteles en las ciudades de Winnipeg, Yellowknife, Ottawa o Edmonton.

En todos los hoteles están apostados guardias de seguridad y hay enfermeras que controlan la salud de los que se aíslan.

Hasta la fecha, poco más de 7.000 residentes de Nunavut (los nunavummiut) han pasado un tiempo en estos centros como escala durante su regreso a casa.

Ha habido desafíos. Algunas personas que han sido descubiertas violando el aislamiento y se les han impuesto estadías más prolongadas.

Esto en parte ha contribuido a que haya una espera para ingresar a algunos de los centros.

También ha habido quejas sobre la comida disponible para los confinados.

Pero, a medida que las infecciones por coronavirus se propagan por todo Canadá, y con el número de casos en aumento nuevamente, el recuento oficial de casos en Nunavut sigue siendo cero.

madre inuit

Getty Images
Una madre inuit con su hija en la isla de Baffin, Nunavut.

La decisión “bastante drástica” de introducir estas medidas se tomó debido a la vulnerabilidad potencial de la población al covid-19 y los desafíos únicos de la región ártica, explica el director de salud pública de Nunavut, el doctor Michael Patterson.

Aproximadamente 36.000 personas viven en Nunavut, limitada por el Océano Ártico al norte y los Territorios del Noroeste al oeste, en 25 comunidades esparcidas en sus dos millones de kilómetros cuadrados.

Esto es aproximadamente tres veces el tamaño de Texas.

Distancias “alucinantes”

Las distancias son “alucinantes a veces”, admite el doctor Patterson.

Es probable que el aislamiento natural sea parte de la razón de la falta de casos: solo se puede llegar a esas comunidades en avión durante todo el año.

A fines de septiembre, hubo un brote vinculado a los trabajadores que volaron desde el sur a una mina de oro remota a 160 km del círculo polar ártico.

(Esos casos se cuentan actualmente como infecciones en las jurisdicciones de origen de los mineros, lo que mantiene el recuento oficial de casos del territorio en cero).

Ese brote no tiene “casi ninguna posibilidad” de propagarse en la comunidad porque no ha habido ningún viaje entre la mina y alguna de las comunidades durante meses, dice Patterson.

Inukshuk sobre Iqaluit

Getty Images
Es probable que el aislamiento natural de Nunavut sea parte de la razón de la falta de casos.

Pero si bien el aislamiento puede ayudar, también puede crear obstáculos.

La mayoría de las comunidades no tienen la capacidad de realizar pruebas de covid-19 a nivel local, por lo que las pruebas deben recibirse y enviarse en avión.

Los resultados de las pruebas pueden tardar una semana, lo que significa que “estás realmente muy atrasado en el tiempo que te toma identificar y responder”, dice Patterson.

Se están realizando esfuerzos para aumentar la capacidad de prueba y los tiempos de respuesta para obtener resultados en el territorio.

También los recursos médicos son limitados en el norte.

El Hospital General Qikiqtani en Iqaluit, la capital, cuenta con 35 camas de cuidados intensivos y puede atender a unos 20 pacientes con covid-19, estima el doctor Patterson.

En el caso de un brote, “entre las personas que necesiten tratamiento, o necesiten ingreso, muchas de ellas terminarán teniendo que ir al sur y eso supondrá otra carga para nuestro sistema de salud”.

Riesgo de infecciones

Muchas comunidades inuit, en Nunavut y en otros lugares, corren potencialmente un riesgo mucho mayor.

Hay algunos factores en juego, incluidas las condiciones de vivienda inadecuadas e inseguras y las altas tasas de hacinamiento, una realidad demasiado común en el territorio.

La alta prevalencia de tuberculosis es otra preocupación.

Los inuit, que representan más del 80% de la población del territorio, son en general un grupo de alto riesgo para las infecciones respiratorias, incluida la tuberculosis, dice el Inuit Tapiriit Kanatami, un grupo nacional de defensa de los inuit.

niños inuit

Getty Images
Muchas comunidades inuit, en Nunavut y en otros lugares, corren potencialmente un riesgo mucho mayor de infecciones.

Los inuit tienen casi 300 veces más probabilidades de contraer tuberculosis que los canadienses no indígenas.

Debido a una experiencia familiar con esta enfermedad respiratoria, Ian Kanayuk pudo ver los peligros potenciales de covid-19.

El estudiante de 20 años y su madre contrajeron tuberculosis hace unos años. Él pasó nueve meses tomando medicamentos, su madre tuvo una larga estadía en el hospital.

Ambos están bien ahora, pero “fue realmente serio”, dice el joven.

Por ello está a favor de las medidas de distanciamiento social, los límites a las reuniones y las reglas sobre las mascarillas que se han impuesto en todo el territorio, a pesar de la falta de casos.

El doctor Patterson asegura que las medidas todavía son necesarias porque “aunque los centros de aislamiento están ahí, éstos no son perfectos”.

También hay algunas exenciones al aislamiento obligatorio fuera del territorio, por ejemplo, para ciertos trabajadores críticos.

Pero incluso sin casos comunitarios, la pandemia ha afectado al territorio de manera similar a como ha afectado a las personas que viven en todo Canadá.

Kanayuk, al igual que muchos estudiantes universitarios en otras partes del mundo, está decepcionado de tener que estudiar de forma remota desde su casa en Iqaluit, y no en Ottawa, la capital nacional, donde planeaba asistir en persona al Nunavut Sivuniksavut, un programa para jóvenes inuit de todo el país.

“Es descorazonador no poder ir”, dice.

Iqaluit, Canada.

Getty Images
Más de 80% de los residentes de Nunavut son inuit.

También está el desafío adicional de que las lentas velocidades de internet en el territorio afectan el aprendizaje remoto.

La pandemia también ha saturado a un sistema de correo que estaba bajo presión, lo que ha provocado frustraciones por las largas colas para recoger paquetes.

La oficina de correos de Iqaluit ya era una de las más concurridas de Canadá, ya que muchos residentes dependen de la entrega gratuita de Amazon a la ciudad ártica.

Esa oficina de correos ha experimentado durante la pandemia un aumento en el número de paquetes “más allá de lo que podríamos haber anticipado”, indicó Correos de Canadá en un comunicado.

Desde que las estrictas medidas entraron en vigor en Nunavut en marzo, ha habido cierta relajación de las regulaciones.

Con algunas condiciones, los residentes de Nunavut ahora pueden viajar a los Territorios del Noroeste y regresar sin aislarse, al igual que las personas que van a Churchill, Manitoba, para recibir tratamiento médico.

Pero tal como explica el doctor Patterson, es necesario que existan medidas para limitar el contagio cuando el virus llegue a Nunavut, ya que no cree que éste permanezca libre de covid-19 para siempre.

“No, indefinidamente no,” dice. “No habría apostado a que se quedaría así por tanto tiempo”.

Toronto

Getty Images
Algunas regiones en Canadá han impuesto restricciones en las actividades en interiores.

¿Qué ocurre en el resto de Canadá?

Canadá, en general, logró detener la ola del brote durante los meses de verano mediante confinamientos completos en primavera, hasta una reapertura durante el verano.

A fines de la semana pasada se habían registrado 191.732 casos en todo el país y 9.699 muertes.

Pero con la llegada de un clima más frío, las infecciones han aumentado considerablemente en muchas partes del país, impulsadas por las provincias altamente pobladas de Quebec y Ontario.

El número promedio de personas internadas en hospitales cada día también está aumentando en los lugares con más casos, y los funcionarios de salud advirtieron que si hay un gran aumento el sistema de salud podría potencialmente quedar abrumado.

Además, las infecciones han comenzado a resurgir en los asilos y otros centros de cuidado.

Partes de Ontario y Quebec han establecido algunas medidas de confinamiento mientras intentan controlar las infecciones, con suspensiones de eventos como cenas en interiores y cierres de gimnasios en los lugares con más casos, como Montreal y Toronto.

Otras partes de Canadá lo están haciendo mejor.

Las provincias atlánticas -las cuatro provincias al este de Quebec-, han podido limitar la propagación de infecciones y han implementado “burbujas de viajes”, con libre movimiento para los residentes y estrictas órdenes de aislamiento de 14 días para los viajeros externos.

El país todavía está rezagado en la capacidad de realizar pruebas y, a medida que los niños regresaban a la escuela, en algunas áreas se han experimentado largas colas y cambios lentos para obtener resultados.

Aproximadamente 77.000 canadienses se someten a pruebas diarias, pero el objetivo es poder realizar más pruebas.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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