Controles anticorrupción, demasiado débiles contra el narco: The New Yorker
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Controles anticorrupción, demasiado débiles contra el narco: The New Yorker

La revista neoyorquina señala que "la versión de policías contra ladrones, no puede en ningún caso tomarse como verdadera. La idea de un Estado unificado que persigue con furia a los "chicos malos" es "pura pantalla".
Por Redacción Animal Político
26 de junio, 2012
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The New Yorker reporta en su edición de esta semana, que “La versión de policías contra ladrones, no puede en ningún  caso tomarse como verdadera. La idea de un Estado unificado que persigue con furia a los “chicos malos” es “pura pantalla“, afirmó la publicación. “La guerra civil de baja intensidad” tiene lugar a ras de tierra, entre facciones con lealtades cambiantes, en ciudades y pueblos con historias enredadas. El gobierno tiene innumerables caras—existen más de 2 mil corporaciones policiacas, y sus controles anti corrupción son demasiado débiles para contraatacar el poder multimillonario del narco.

La revista neoyorquina hace también un análisis elaborado para las votaciones de esto domingo y hace un perfil de los contendientes en las elecciones, comenzando con Enrique Peña Nieto, “de 45 años, con una cara bonita de estilo juvenil, y quien muchos han esperado que se convierta en el próximo presidente de México”, enfrenta una elección difícil este domingo 1 de julio. .

Todo se remonta a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de diciembre del año pasado, cuando Peña fue cuestionado para que nombrara tres libros que lo hubieran influenciado. Peña mencionó la Biblia, o al menos”algunas partes” -sin especificar- y La silla del águila, una novela de Carlos Fuentes, aunque EPN la atribuyó a Enrique Krauze. Y tras “algunos insoportables minutos”, eso fue todo lo que se le ocurrió. La multitud “rió cruelmente”, según el texto de The New Yorker.

La esposa de Peña Nieto, una ex estrella de telenovelas, “se retorcía” en la primera fila. Su hija adolescente no ayudó cuando en un retuit, ella su burló de “la bola de pendejos que forman parte de la prole y solo (sic) critican por envidia.”

Esa debacle fue en diciembre. No hizo nada por detener la marcha bien financiada de Peña Nieto hacia la elección, la cual tendrá lugarel 1 de julio, pero dio una distracción muy bienvenida por los tapatíos, quienes sienten gran orgullo por su feria anual, la segunda más grande AL y que atrae a medio millón de visitantes cada año y a casi 2 mil editoriales y cientos de autores.

Muchas veces esta feria ha sido usada por los lugareños como evidencia número 1 que demuestra que la ciudad es un lugar civilizado para vivir, donde la vida sigue sin estar marcada por la violencia que ha “desfigurado” grandes regiones de México.

Para fines de 2011, ese argumento ya era muy difícil de plantear. Dos días antes de que abriera la Feria, 26 cuerpos fueron abandonados bajo los Arcos del Milenio, un punto de reunión tradicional de la ciudad. Cerca de los cuerpos, los cuales mostraban signos de tortura, había un mensaje firmado por Los Zetas, la organización más temida entre los cárteles mexicanos. El mensaje se burlaba del cártel de Sinaloa -el cártel más grande- y de su líder, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera. Sinaloa ha controlado Guadalajara, por décadas. “Estamos en Jalisco y no nos vamos a ir”, anunciaron Los Zetas. “Esta e sla prueba de que estamos hasta la cocina.”

La revista neoyorquina recuerda que estos mensajes entre cárteles que aparecen cotidianamente son desinformativos, sus afirmaciones son dudosas y sus verdaderos autores son desconocidos. Pero Los Zetas han presionado hacia el oeste del país para entrar a los territorios de sus rivales de Sinaloa desde sus plazas en la costa del Golfo de México y ya han avanzado hacia Zacatecas, por lo que no hay una razón para dudar que han entrado a Jalisco.

En México, frecuentemente es imposible de conocer quien está detrás de las masacres, una candidatura, un asesinato, la captura de un jefe del crimen, un descubrimiento de corrupción de alto nivel. Esto podría ayudar a explicar cómo una ciudad puede estar bajo el control de un grupo criminal internacional.

La opacidad es un problema para el periodismo, pues al buscar hechos reales, uno siempre encuentra especulaciones, opiniones y miedo de la gente al hablar.

El sexenio de Calderón está finalizando y “esta elección puede ser vista de manera objetiva como referéndum a su ofensiva militar contra los narcotraficantes”, la cual ha costado más de 50 mil vidas y ha dejado al país azotado psicológicamente. El partido de Calderón vamuy atrás en las encuestas y su candidata presidencial, Josefina Vázquez Mota, compite con el eslogan “Josefina diferente”, en lo que la publicación juzga como un intento de “alejarse a saltos de Calderón”, pero ella formó parte de su gabinete y sus  propuestas de restaurar la seguridad no son botablemente diferentes de las actuales políticas.

La plataforma de seguridad de Peña Nieto no tiene nada en especial tampoco. Él podría regresar eventualmente al Ejército a sus cuarteles y como casi todos los presidentes, modernizar a la Policía Federal. Su eslogan es “Tú me conoces”, el cual mucha gente encuentra entretenido, pues no lo conocen para nada. Él fue gobernador del Estado de México, la entidad con mayor población, que sin embargo es una pequeña herradura alrededor de la ciudad de México y el tiempo que pasó como un político nacional ha sido corto y muy manejado en los escenarios, con poca interacción con la prensa “y ni una respuesta más sobre literatura.” No obstante, los mexicanos conocen bien a su partido, el PRI, el cual gobernó desde 1929 hasta 2000. Sacar a la fuerza al autoritario y corrupto PRI en 2000, fue el gran momento para la democracia latinoamericana. Ahora parece que los electores mexicanos están listos para traer de regreso al viejo partido.

El PAN frecuentemente es descrito como el partido de centro derecha, el PRI como centro izquierda, y la hoy tercera fuerza nacional,el PRD, como la izquierda. Pero estas etiquetas llevan poco peso en México hoy, “los partidos no tienen ideología”, afirmó un editor al reportero de The New Yorker. “Ese aspecto no tiene significado. El poder es todo sobre dinero.”  El candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador, el popular ex jefe de gobierno de la ciudad de México, quien casi ganó la presidencial de 2006, se ha movido hacia el centro este año, dejando a un lado su retórica de confrontación.

Efectivamente, en 2010 el PRD y el PAN se coaligaron exitosamente apoyando a los mismos candidatos a gobernador en tres elecciones, donde ganaron dos. Sin embargo PAN y PRI son los que más representan la visión de los empresarios. Sin embargo, fue el PRI el que gobernaba el país cuando las privatizaciones de más de mil compañías estatales durante los años ochenta y noventa. Carlos Salinas, durante su sexenio, privatizó cientos de compañías, así como el sistema bancario de México, volviendo a su “suertudo círculo cercano en multimillonarios. Su creación fue una nueva élite económica, con monopolios efectivos en sectores como el transporte, las minas o las telecomunicaciones, lo cual recuerda la creación -en aquella época- de la nueva oligarquía capitalista amiguista de Rusia. En México, casi todos los beneficiarios deben sus fortunas al PRI, no al PAN.

Calderón inició su Asalto contra los cárteles inmediatamente después de tomar el cargo, en diciembre de 2006. Calderón ganó por muy poco aquella elección. López Obrador, “en un rencoroso” periodo postelectoral, se negó a conceder el triunfo y mucha gente pensó entonces que Calderón inició la guerra para cambiar el tema y empezar a afianzar la legitimidad de su gobierno. Calderón, un histórico del PAN, no era particularmente carismático o de carácter fuerte y su repentino papel de líder de guerra fue visto por sus críticos como una sobrecompensación. Una vez iniciada la guerra, se encontró a sí mismo frecuentemente acusado de no atacar demasiado al cártel de Sinaloa. Un análisis de suma cero de la estrategia contra el crimen es  -comprensiblemente-  la más común en México: cualquier ataque del gobierno contra un cártel debe ser a instancias de sus rivales y Sinaloa parecía muy poco representado entre las bajas y las capturas de narcos mientras esos números ascendían. Algunos análisis avanzaban hacia la acusación de que favorecía a “El Chapo” Guzmán y su red de informantes dentro del gobierno y una estrategia secreta de Calderón para debilitar a los rivales del cártel de Sinaloa buscando producir a un solo y creíble interlocutor en el crimen organizado con el cual el gobierno pudiera lograr acuerdos.

En otra aparente sobrecompensación, Calderón ha aparentado golpear demasiado fuerte a Sinaloa en los últimos meses. Este intento haría pensar que busca que su candidata llegue al poder, así como su intento de matar o capturar a Guzmán Loera. En febrero, la Policía Federal no pudo hacerlo cuando -de acuerdo con sus propios informes- estuvieron a sólo minutos de él en una mansión rentada frente a la playa en Cabo San Lucas.

Calderón persiguió una estrategia de buscar a los jefes de los cárteles, parecida a la usada por EU en la época post Saddam hussein en Irak. En 2009, autoridades mexicana listaron a los 37 capos más buscados, de los cuales han matado o asesinado a 22 y algunos de los cárteles parecen haberse debilitado al perder a sus líderes. Pero el crimen organizado controla más recursos hoy y siembra más terror que nunca. La más común de las consecuencias de la estrategia de Calderón es la  fragmentación de los cárteles en facciones “más pequeñas, combativas y violentas.”

 

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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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