La crisis de la eurozona se "tomará" la cumbre del G20
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La crisis de la eurozona se "tomará" la cumbre del G20

Será uno de los temas principales en el balneario mexicano de Los Cabos, y la presión la sentirán los líderes de los países de la eurozona, en especial la canciller de Alemania Ángela Merkel.
Por Andrew Walker BBC
19 de junio, 2012
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Parece que las cumbres del G20, a diferencia de otras, pueden conseguir logros concretos. El resultado del segundo encuentro del grupo, que tuvo lugar en Londres en 2009, fue resumido con las siguientes palabras: “se logró un éxito enorme frente al objetivo de detener la caída de la economía global”.

O al menos así lo vio la Brookings Institution, un centro de investigación en Washington.

Ahora bien, no todos compartieron esta visión. En particular hubo críticas a la efectividad de los estímulos fiscales, como los recortes de impuestos y el gasto público.

Sin embargo, pareció haber habido un objetivo común y mucha acción conjunta en el encuentro de Londres, que se decantó por las medidas de estímulo y por incrementar la capacidad “apagafuegos” del Fondo Monetario Internacional.

Eso fue durante el colapso financiero poco después de la caída de Lehman. Tres años más tarde, la crisis ha evolucionado hacia un nuevo estadio virulento. No se ve tan grave como entonces – no todavía, en cualquier caso – pero representa un peligro serio para la economía global.

Así que, ¿podemos esperar un resultado similar de la reunión del G20 en México? Probablemente no.

Nosotros y ustedes

Hay una división muy clara en esta cumbre: está la eurozona, y está el resto.

La crisis de la eurozona es la herida supurante que amenaza la salud de la economía global. El riesgo se ha intensificado en las últimas semanas. Los peligros inmediatos son las presiones sobre la deuda pública española en el mercado de bonos y la incertidumbre política en Grecia. Pero hay muchos otros elementos amenazantes.

En la antesala de la cumbre, ha habido muchas llamadas de otros miembros del G20 hacia miembros de la eurozona para que éstos tomen una acción definitiva para reducir el peligro de que se propague la infección.

Antes de salir a México, el primer ministro de India, Manmohan Singh, exhortó a los líderes europeos a actuar en forma decisiva. La agencia oficial china, Xinhua, dijo que la eurozona debe trabajar unida.

Sin duda éste será uno de los temas principales en el balneario mexicano de Los Cabos, y la presión la sentirán los líderes de los países de la eurozona, en especial la canciller de Alemania Ángela Merkel. Las decisiones principales deben tomarlas las naciones europeas por sí mismas.

Sin lujos

Pero hay una diferencia fundamental de este escenario comparado con la cumbre de Londres, donde la necesidad de tomar medidas era más extendida.

Eso no quiere decir que el resto puede darse el lujo de acomodarse en sus sillas a descansar. Hay cosas que pueden hacer, como argumentó el ex primer ministro británico Gordon Brown, quien fue anfitrión del encuentro de 2009.

China y los productores de petróleo, por ejemplo, podrían ayudar a Europa con préstamos, posiblemente a través del FMI. Y podría haber algo de coordinación de bancos centrales para ayudar a estabilizar las instituciones financieras y los mercados de divisas.

Mientras que Europa es claramente el peligro mayor, también hay problemas en otras partes del G20, empezando por las dos economías más grandes: Estados Unidos y China.

No puede negarse que el desempeño reciente de la economía de Estados Unidos ha sido mejor que el de Europa. La economía en esa nación creció 0,5% en el primer cuarto del año, comparado con el nulo crecimiento en la eurozona, lo que, con todo, fue mejor resultado que la contracción que experimentó los tres meses anteriores.

Pero Estados Unidos está anémico. La creación de empleos se ha desacelerado y hay buenas razones para estar preocupados sobre las perspectivas económicas.

China

Estados Unidos también tiene sus propios problemas en materia de política fiscal y finanzas públicas. Los recortes de gastos y el incremento de impuestos deben entrar en vigencia el año que viene, en una forma que muchos economistas consideran abrupta. Algunos dicen que el gobierno y el Congreso enfrentan un “precipicio fiscal” si no logran ponerse de acuerdo para posponer o moderar las medidas.

La oficina de Presupuesto del Congreso ha advertido que si no se toma ninguna decisión, podría adentrar al país en una recesión. Una caída en Estados Unidos sería algo que debería preocupar al resto de los miembros del G20.

La economía china también está reduciendo la velocidad, en parte debido al deterioro en los mercados de exportación europeos. El banco central ha recortado las tasas de interés pero tendrá que tomar más decisiones sobre cómo responder a la coyuntura.

Un reto enorme, pero de largo plazo, que le importa a China y al resto del mundo, es el esperado cambio en la economía del país de su dependencia de las exportaciones hacia el consumo interno.

El problema de la desaceleración de la economía en India es otro punto importante del que debe preocuparse el G20.

Todas estas son preguntas serias, pero el asunto inmediato para la economía global es uno que no necesita de la coordinación del G20. Necesita que Europa, en particular la eurozona, tome sus propias decisiones duras. El resto del G20 dirá eso en Los Cabos, pero uno hubiera pensado que la eurozona no necesita que nadie le diga eso.

Aún así, puede ser un recordatorio útil de que hay mucho en juego, cuando los líderes europeos se sienten a discutir sus asuntos en su propia cumbre, en menos de dos semanas.

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COVID-19: el gráfico que te ayuda a evaluar el riesgo de contagio en una reunión social

Científicos de la Universidad de Oxford y MIT advierten que hay que considerar distintos factores como la ventilación del local o el volumen de voz de los asistentes, entre otros.
9 de octubre, 2020
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¿Cuán seguro es atender a un evento o reunión en medio de la pandemia de covid-19?

Con el número de casos todavía en aumento en todo el mundo, puede que te preguntes cuán prudente es asistir a esa reunión familiar o a ese cumpleaños que te invitaron.

Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, y del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, quiere ayudar al público a evaluar el riesgo en cada situación.

Para eso, idearon una tabla que clasifica el riesgo según la cantidad de asistentes, si usan o no mascarillas, la actividad que hacen (si hablan, cantan, gritan o están en silencio) y el nivel de ventilación del local.

El artículo original fue publicado en el British Medical Journal (Revista Médica Británica).

“El riesgo de infección está determinado por muchos factores y todos ellos están conectados. Aún no hay ningún estudio que determine el riesgo absoluto, pero queremos empoderar a la gente para que evalúe el riesgo relativo a cada situación“, dice a BBC Mundo Lydia Bourouiba, directora del laboratorio de dinámica de fluidos en la transmisión de enfermedades de Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) y una de las autoras del estudio.

Gráfico de evaluación de riesgo

BBC

Por ejemplo, si te invitan a un karaoke en un salón cerrado donde la gente estará gritando y cantando, lo recomendable es quedarse el mínimo tiempo posible y asegurarse de que habrá poca gente. Sin olvidarse de usar la mascarilla.

O quizás puedes sugerir una reunión con los mismos amigos en un sitio abierto, donde sea posible mantener una mayor distancia entre los asistentes. Evita la música alta para que no te veas obligado a gritar.

Distancia, ventilación y tiempo

Estudios más recientes muestran que los virus pueden dispersarse en gotitas en el aire hasta seis u ocho metros, dependiendo de la situación. Por eso, los investigadores argumentan en el artículo que los dos metros de distancia recomendados debe ser, en algunos casos, la distancia mínima – no la máxima – a mantener con alguien.

“La regla de los dos metros no consideraba el cuadro total de la exhalación de partículas suspendidas en el aire y de cómo estas se mueven. Hoy sabemos que no es solo porque mantienes esos dos metros de distancia que estás seguro”, dice Bourouiba.

Una mujer con mascarilla en la calle.

Getty Images
Si vas a un evento social, la mascarilla puede reducir el riesgo de contagio.

Ahí entran otros factores considerados en el gráfico, como la duración del evento o el tiempo que uno permanece en contacto con los asistentes.

¿Pero qué es exactamente un período corto o largo? Según la investigadora, aún es difícil contestar a esa pregunta.

“Algunas agencias de salud están considerando que más de 15 minutos es un período largo. Pero no hay justificación científica para apoyar esa cifra. Por eso decidimos no especificarlo en la tabla”, explica.

De la misma manera, definir si un evento tiene una ocupación alta o baja, según Bourouiba, no depende sólo de cuántas personas hay en local.

También es importante saber si hay suficiente aire fresco y que los asistentes no estén dentro de la zona de respiración ajena. Es decir, tiene que haber más de 25 centímetros de distancia entre la boca y la nariz de uno (que respira de forma normal) y del otro.

“Cada persona debe tener al menos 10 a 15 litros de aire fresco por segundo. No tenemos cómo calcular eso en nuestro día a día, pero esa es una medida importante para los dueños de espacios de eventos, de restaurantes, de oficinas, etc. Ellos tienen que saber si esos espacios necesitan ser ampliados o renovados”, advierte.

Restaurante

Getty Images
En un restaurante, por ejemplo, no basta con tener la ventana abierta, hay que tener en cuenta hacia dónde circula el aire, dice la experta.

Lo más importante, dice Bourouiba, es garantizar la circulación de aire limpio, de preferencia que venga de afuera. “No es suficiente con mover el aire, como hace un ventilador o el aire acondicionado. Hay que renovarlo para diluir las partículas que exhalamos en el aire nuevo.”

Por esa razón, es mejor estar en espacios abiertos o con ventanas que permitan que el aire circule. Y aún así, es importante fijarse en cómo circula.

“En un restaurante, por ejemplo, si hay clientes delante de una ventana abierta, el aire pasará siempre por esas personas llevándose consigo sus gérmenes y posiblemente transmitiéndolos a otras personas”, dice la investigadora del MIT.

¿Qué hacer en cada situación?

Según Lydia Bourouiba, se deben tener algunos cuidados básicos en cada situación de la tabla:

  • Riesgo bajo– Intenta mantener al menos dos metros de distancia y usa la mascarilla. “No porque estés a dos metros significa que puedes quitarte la mascarilla y no porque lleves la mascarilla significa que puedes estar más cerca de la gente”, dice.
  • Riesgo mediano – Sé más riguroso con la regla de los dos metros. Si es posible, toma un poco más de distancia dependiendo de los otros factores.
  • Riesgo alto – Dos metros debe ser la distancia mínima, aunque lo ideal es estar más alejado y usar una mascarilla de buena calidad.

“Sabemos que es complicado, pero intentamos organizar la información de manera que todo el mundo lo entienda, desde la familia que quiere organizar una barbacoa hasta el gerente de la oficina. Todos tendremos que manejar estas situaciones.”, concluye la científica.


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