Quieren que el ecocidio sea un crimen de lesa humanidad
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Quieren que el ecocidio sea un crimen de lesa humanidad

La iniciativa de la abogado Polly Higgins busca convertir al ecocidio en uno de los cinco "crímenes contra la paz" internacionales, junto a los crímenes de guerra, al genocidio, a los crímenes contra la humanidad y los crímenes de agresión.
Por Richard Black, BBC
19 de junio, 2012
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Derrame en el Golfo de México.//FOTO: AP

En el centro de las negociaciones oficiales, la cumbre de Río+20 -que empieza este miércoles en Brasil- está la preocupación por buscar acuerdos políticos que mejoren el destino de la sociedad, particularmente de las más pobres, y de la naturaleza.

Puede que la politíca no sea el escenario adecuado, ni los políticos la gente autorizada para esa misión, a juzgar por el paso glacial, erosionado, de las conversaciones aquí, en Río de Janeiro.

La ciencia tiene claridad en muchos asuntos y los ministros lo reconocen.

Pero hay otros factores también, razón por la que la respuesta política a asuntos como el cambio climático siempre le va a la zaga a la ciencia.

Si la política no le cuadra, ¿qué decir de la ley?

En 1996, el abogado Mark Gray tuvo una visión clara: convirtamos el ecocidio (la destrucción de la naturaleza) en un delito.

Bueno, dirá uno, cualquier país puede hacer eso. De hecho, muchos lo han intentado en diversos grados.

Dependiendo de donde uno viva, encender fogatas en el bosque, robar huevos de los nidos, arrojar aceite de motor a los arroyos y construir en un habitat protegido puede conducirnos a comparecer ante un tribunal.

Sin embargo, otros países no tienen tales leyes.

También, las actividades que dañan al mundo natural a veces ocurren más allá del ámbito de las fronteras nacionales; para citar un ejemplo, la pesca indiscriminada en alta mar.

Los peores delitos

Foto: Greenpeace

Los peores daños al medio ambiente provienen de las compañías que pertenecen a un país y operan en el territorio de otro.

Esto explica la iniciativa de la abogado Polly Higgins para convertir el ecocidio en uno de los cinco “crímenes contra la paz” internacionales, junto a los crímenes de guerra, al genocidio, a los crímenes contra la humanidad y los crímenes de agresión.

Para la gente del movimiento Eradicating Ecocide (“Erradiquemos el Ecocidio”) no se trata de aplicar coscorrones en castigo por la transgresión de la ley.

El año pasado, el movimiento mostró lo que sería un juicio por este potencial delito, en el cual dos ejecutivos de una ficticia compañía canadiense dedicada a la brea enfrentaban un tribunal con auténticos abogados, un juez de verdad y un jurado de verdad. Uno fue “sentenciado” a cuatro años de cárcel.

Así, como los directores de las corporaciones que se extralimitan, el movimiento cree que los ministros y los jefes de gobierno que llevan a cabo o permiten el ecocidio deberían ser juzgados.

Y los casos podrían elevarse a los tribunales en nombre de los habitantes, ya sean humanos o de otras especies.

La postura de Eradicating Ecocide ha ganado apoyo -por cierto, de parte de los ambientalistas, pero también, me aseguran, de algunos gobiernos, aunque no me parece que alguno lo haya reconocido públicamente todavía.

La posibilidad de obtener respaldo de todos los gobiernos parecería ser infinitesimal, especialmente si se toma en cuenta el hecho de que un gran número de ellos ha elegido no reconocer la Corte Penal Internacional y aceptar su jurisdicción.

Este organismo es el que puede oír las causas rotuladas bajo los cuatro crímenes contra la paz.

Pero quizás eso no importe. El principal objetivo es impedir que ocurran las instancias ecocidas en primer lugar.

Y si hay una compañía que opera en muchos países, en algunos que aceptan la jurisdicción y en otros que no, la compañía tendrá que respetar los estándares de aquellos que sí aceptan.

Un árbol puede no serlo

Si lograr la definición legal de árbol en el Protocolo de Kyoto demoró varios años, ¿cuánto tomaría definir ecocidio? ¿Qué incluiría una persona común y corriente en el concepto de ecocidio?

La palabra salió al mundo hace unos 40 años, en la primera Cumbre Ambiental de Naciones Unidas en Estocolmo, cuando el primer ministro sueco, Olof Palme, se lo achacó a Estados Unidos respecto al uso de los productos químicos defoliadores durante la guerra de Vietnam.

En la visión de Polly Higgins, los actos ecocidas durante la guerra no son el objetivo principal, porque éstos pueden considerarse bajo algún otro tipo de crimen contra paz.

La preocupación principal es qué ocurre en tiempos normales.

Por ejemplo, una filtración masiva de petróleo causada por negligencia o acción temeraria.

¿Qué pasaría con la pesca o la caza de una especie hasta su extinción?

Si una compañía abre una mina a cielo abierto, digamos, se va a registrar un importante daño ecológico en el área.
Sin embargo, con voluntad y el enfoque adecuado, todo puede volver a su estado original tras la clausura de la mina.

La remoción de tierra original, ¿caería bajo la descripción de ecocidio por el daño que hace?

Será interesante ver cómo se desarrolla la idea de Eradicating Ecocide en los próximos años.

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6 consejos para negociar de manera más efectiva en el trabajo (y qué es lo que nunca deberías hacer)

Jonathan Booth, experto en negociación de la universidad británica London School of Economics, comparte con algunas de las claves para llegar a un mejor resultado.
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10 de agosto, 2020
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Mujeres conversando

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“Ninguno de nosotros puede evitar una negociación”, dice Jonathan Booth, explicando que hasta en las situaciones laborales más cotidianas existen habilidades negociadoras que pueden ayudarte a conseguir tus objetivos.

Cuando hablamos de negociar, no solo de trata de cerrar un negocio o conseguir un aumento de salario.

Hay negociaciones más cotidianas que, aunque no terminen con un resultado cuantificable en dinero, son igualmente importantes.

Por ejemplo, necesitas habilidades para negociar un día libre, para que la carga de trabajo sea equitativa o para defender un punto de vista que puede marcar el desarrollo de tu carrera profesional.

Jonathan Booth, profesor de comportamiento organizacional y gestión de recursos humanos de la universidad británica London School of Economics (LSE), quien además se especializa en educación para ejecutivos sobre negociación, dice que los pasos para tener éxito son aplicables en cualquier ámbito laboral.

“Ninguno de nosotros puede evitar una negociación”, le dice Booth a BBC Mundo, ya que es parte de la dinámica de nuestras vidas profesionales. como cuando hay que determinar los términos de un nuevo acuerdo o superar conflictos con colegas.

Lo más desafiante, afirma, es cuando estás negociando con una contraparte competitiva que no está dispuesta a perder y, por lo tanto, no le interesa llegar a un punto medio para facilitar un acuerdo donde los participantes obtengan algún beneficio, situación que en inglés se llama win-win.

Enfrentado a esa situación, es recomendable explorar si existen posibilidades de crear un escenario donde cada negociador se levante de la mesa con algún beneficio.

Para avanzar en este enfoque es importante “estar dispuesto a hacer preguntas, compartir información y priorizar la creatividad”, apunta Booth.

Estos son seis consejos que habitualmente utilizan los mejores negociadores, según el académico de LSE.


1. Acercarse a la contraparte y establecer una relación cordial

No se trata, necesariamente, de ir juntos al bar de la esquina, pero una llamada telefónica o una breve reunión previa, puede allanar el camino antes de que se establezca una negociación formal.

Si no están las condiciones como para un contacto previo a la negociación, es importante investigar por otros medios quién es tu contraparte.

Personas conversando

Getty Images
Es importante, dice el académico, crear las condiciones donde cada negociador se levante de la mesa con algún beneficio.

Por ejemplo, buscar en redes sociales información que pueda ser útil antes de sentarse a discutir. Indagar qué trabajos previos ha realizado, cuáles son sus motivaciones, sus intereses. Y si es posible, descubrir cómo han sido los resultados de negociaciones previas donde ha participado la contraparte.

Incluso si la confianza solo se extiende al establecimiento de reglas y procedimientos básicos, al menos eso permitirá que los participantes se sientan más cómodos.

2. Meterse en sus zapatos (y caminar un poco dentro de ellos)

Otra técnica que ayuda en el proceso es tratar de entender la perspectiva de la contraparte, incluso aunque no estés de acuerdo. Eso permite tener una comprensión más racional de la otra persona y descubrir qué busca.

También le hace ver al otro que estás prestando atención y que entiendes lo que propone, aunque las posiciones sean divergentes.

La idea es tratar de encontrar una solución integradora para evitar que el conflicto escale y se transforme en una discusión que no avanza.

3. Compartir información

Aunque puede sonar poco estratégico a primera vista, lo cierto es que compartir información es importante.

Pareja conversando

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“No vayas a una negociación sin estar preparado. Planificar y prepararse son la clave para el éxito”, apunta el experto.

Una negociación constructiva está relacionada con la reciprocidad. Entonces, tomar la iniciativa -y estar dispuesto a parecer vulnerable- puede ayudar a conseguir información de la contraparte y mover la conversación a tu favor.

Es como ceder un poco para conseguir algo a cambio. Es posible que tu buena disposición a compartir información empuje a los otros a seguir tu ejemplo, abriendo el diálogo.

Cuando los negociadores ven que las partes están dispuestas a trabajar juntas, se puede mantener un intercambio positivo.

4. Priorizar la creatividad

En cualquier negociación es probable que encuentres problemas o elementos inesperados a medida que avanzan las conversaciones.

En esta circunstancias se requiere ser creativo y buscar soluciones que den una respuesta a las distintas necesidades. Y para ser creativo con las propuestas tienes que saber quién es la persona que está al frente y qué busca.

Pareja conversando online

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Antes de sentarse a negociar, siempre hay que investigar quién es tu contraparte.

Es útil trazar la percepción de los intereses de todos lo que están en la mesa. Si los problemas que se discuten tienen varias partes, vale la pena desglosarlos y usar la creatividad para que los otros se integren a la discusión.

En esto es clave hacer las preguntas correctas para aprender de la información nueva que consigues de los otros negociadores y así generar múltiples ideas que permitan crear posibles soluciones.

5. Plantear las cosas de manera colectiva

En vez de plantear el diálogo de manera individual, al estilo de “mi posición es esta”, “tu posición es esta”, es conveniente tratar de conducir la conversación hacia un diálogo colectivo.

También puede ser útil traer a la mesa ejemplos de negociaciones previas donde hayas participado y cuyos resultados arrojaron un beneficio mutuo.

En este punto hay que tener cuidado porque al mostrar mucha experiencia, puedes parecer intimidante o puedes ser percibido por los demás como que los estás subestimando.

6. Minimizar las amenazas

Si tus contrapartes utilizan amenazas, tendrás que encontrar maneras de bloquearlas o prevenir que vuelvan a aparecer en la mesa de negociación.

Personas discutiendo

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“Si tus contrapartes utilizan amenazas, tendrás que encontrar maneras de bloquearlas o prevenir que vuelvan a aparecer”, argumenta Booth.

Básicamente se trata de minimizar la tensión. Lo primero es encontrar un asunto en que todos los negociadores estén interesados para mover la discusión hacia otro lado, o encontrar puntos donde haya acuerdo.

Si descubres cuáles son las cartas del juego de los demás, tienes más opciones de mover las piezas a tu favor, con el fin de encontrar una solución de beneficio mutuo.

¿Qué se puede hacer cuando aparece un elemento inesperado?

“Si eso ocurre, le puedes hacer preguntas para que la contraparte aclare de qué se trata el asunto”, dice Booth.

Ahora bien, “si lo nuevo realmente te ha tomado por sorpresa, trata de evitar que la otra parte se dé cuenta“.

Un alternativa es hacer una pausa en la negociación y ganar tiempo para investigar y evaluar el nuevo escenario, ya que así puedes saber si necesitas traer nuevos recursos a la mesa y explorar otros caminos para lograr un acuerdo.

Y sobre qué es lo que nunca deberías hacer al enfrentar una negociación, Booth es muy claro: “No vayas a una negociación sin estar preparado. Planificar y prepararse son la clave para el éxito”.


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