“Yo soy 132” podría ser influyente a largo plazo, no en estas elecciones: analista
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“Yo soy 132” podría ser influyente a largo plazo, no en estas elecciones: analista

Shannon O’Neil, investigadora del Consejo de Relaciones Exteriores, dijo que hay posibilidad de que influyan en cambiar políticas del país, en cuestiones como transparencia, derecho a la información e incluso en promover la creación de una tercera cadena de televisión
13 de junio, 2012
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#YoSoy132

Analistas en Estados Unidos previeron hoy que la influencia del movimiento estudiantil mexicano#YoSoy 132 podría ser de largo plazo para promover cambios en políticas públicas y no un elemento decisivo en el actual proceso electoral.

“Serían menos influyentes en estas elecciones, pero pueden ser influyentes a largo plazo en legisladores y en intelectuales, en términos de fijar una agenda para el gobierno y lo que éste podría hacer, en especial si mantienen la presión social”, estimó Shannon O’Neil, investigadora del Consejo de Relaciones Exteriores.

En un evento auspiciado por la Cámara de Comercio México-Estados Unidos, capítulo noreste, dijo que el movimiento que pugna por la democratización de los medios de comunicación está conformado por estudiantes que provienen en buena medida de universidades privadas y de un contexto relativamente privilegiado.

Así, incluso pueden tener influencia en sus padres y en el poder que éstos mantengan en el sector público y privado, lo que podría impulsar cambios en las prioridades del país en cuestión de políticas públicas.

“Hay posibilidad de que influyan en cambiar políticas del país, en cuestiones como transparencia, derecho a la información e incluso en promover la creación de una tercera cadena de televisión”, apuntó O’Neil.

Puntualizó que por el momento percibe al movimiento principalmente como un observador crítico de las políticas públicas, pero que en unos años tendrán “las conexiones” necesarias para promover cambios si es que se mantienen enfocados en sus prioridades.

Por su parte, Francisco Abundis, codirector de la encuestadora Parametría, apuntó que el segmento de estudiantes entre 18 y 24 años representa el 17.6% del electorado mexicano, aunque aclaró que solo una de cada cinco personas de este grupo social acude a la universidad.

Así, tan solo entre 2 y 3% de los electores son actualmente estudiantes universitarios, lo que representa alrededor de dos millones de personas, cuya preferencia electoral está dividida entre los cuatro principales candidatos.

“No digo que no sean influyentes, sino que su mensaje principal es difícil de comprender -la democratización de los medios de comunicación- para el público general. Tampoco consideramos que el cierre en las preferencias electorales de las últimas semanas obedezca a este movimiento”, enfatizó.

Notimex.

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#YoSoyAnimal
EPA

Entre el 30% y el 50% del agua en el mundo se obtiene de manera ilegal, según estudio

La agricultura consume alrededor del 70% del agua disponible en el planeta y la forma en la que la obtiene no siempre es legítima. 3,000 millones de personas no tienen acceso a servicios de agua potable seguros y solo el 10% del agua en el mundo se destina a los hogares.
EPA
15 de septiembre, 2020
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Puede sonar difícil de creer que entre el 30% y el 50% del agua en el mundo sea “robada”.

Como también parece sorprendente que el 70% de ese recurso sea destinado para la agricultura cuando casi un tercio de la población del planeta no tiene acceso a servicios potables.

Sin embargo, diferentes estudios y expertos señalan que eso es lo que ocurre.

El agua es “robada” o desviada y en lugar de abastecer a las poblaciones se dirige al negocio del agro, según explica a BBC Mundo Adam Loch, experto en el tema de la Universidad de Adelaide (Australia).

Pero el problema no termina ahí.

El planeta desecha la tercera parte de los alimentos que produce y eso hace más injusta esta desproporción en el uso que hacemos del agua, como comenta Richard Connor, responsable del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos.

“Es una desperdicio cuando se destina a la sobreproducción de comida”, señala a BBC Mundo.

El “gran robo”

La escasez de agua se agudizó por el cambio climático primero y después por la pandemia del coronavirus.

3.000 millones de personas no tienen acceso a redes de distribución, según la ONU, y el uso “desproporcionado” del recurso en rubros como la agricultura o la minería agrava el problema.

Represa

EPA
El agua se convirtió en un valioso recurso para la generación de electricidad.

Adam Loch señala que, a pesar de los vacíos jurídicos existentes alrededor de la propiedad y el valor del agua, se puede hablar de “robo” dado que existen actores dentro de este modelo de explotación que esquivan procedimientos legales a tal escala que entre el 30% y 50% del recurso se puede considerar sustraído.

Y en perjuicio de las poblaciones.

“Es difícil de precisar los porcentajes, pero sabemos que la agricultura es el mayor usuario a nivel mundial. Y encontramos que esa extracción o consumo en muchos casos se realiza sin que exista derecho legítimo“, explica el experto.

Loch, junto a un equipo de investigadores, publicó recientemente un ensayo titulado “Gran robo de agua”, publicado en la revista científica Nature.

En el trabajo sostienen que la incertidumbre y los cambios repentinos en el suministro de ese recurso aumentan las posibiidades de la ilegalidad de su uso.

“Por ejemplo, los períodos de sequía también pueden alterar las percepciones de las normas, la legitimidad y la equidad de las personas o entidades”, explica el investigador.

Loch añade que el fenómeno del robo del agua tiene un margen elevado de subregistro o directamente es minimizado por los estados.

Pone el ejemplo de la región andina sudamericana, donde no hay un adecuado control del consumo de los sistemas de riego y que puede ser un uso excesivo para maximizar las ganancias.

Zona árida en México

Reuters
Las regiones áridas y las que sufren largos periodos de sequía son un factor que impulsa a la extracción ilegal de agua.

Esta zona, compartida por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela produce plantaciones de alta demanda en el mercado mundial como la quinua que, a la vez, requieren altos niveles de agua después de la siembra.

Las dificultades

Para Richard Connor el concepto del “robo de agua” se puede utilizar, pero es necesario tomar en cuenta otras figuras.

“Se puede calificar así, pero también hablar de la pérdida del recurso”, explica.

El experto indica, como ejemplo, cuando el agua es desviada a través de canales artificiales o a través de tuberías.

“Cuando esto pasa es difícil de monitorear y determinar si se trata de robo”, explica.

Connor indica que existen muchas “áreas grises” con relación a las concesiones y a la propiedad como tal del agua.

“La agricultura usa enormes cantidades del recurso y puede ser usada de fuentes no permitidas como humedales, que se supone deben ser protegidos, pero también la aprovechan de los sistemas municipales legales”, indica.

Minas en Chile

Reuters
Actividades como la agricultura y la minería demandan grandes cantidades de agua.

El relator de Naciones Unidas explica que, en el mundo, se considera un bien común el agua que se encuentra en ríos, lagos, debajo de la tierra y otros espacios naturales, pero a la vez existen usuarios individuales y compañías que logran los derechos propietarios en determinadas regiones.

“Tratar de establecer quién es el dueño del agua es como buscar al dueño de la electricidad. Es bastante difícil de definir”, concluye.

Consecuencias

Los expertos consultados por BBC Mundo coinciden en que, se trate de robo, explotación o desvío, el uso desproporcional del agua afecta directamente a las poblaciones.

Y con mayor énfasis en las regiones que sufren largas sequías o que por condiciones socioeconómicas no tienen garantizados los servicios sanitarios y potables.

Solo el 10% del agua va para uso doméstico y la inmensa mayoría que va a la agricultura genera poco valor agregado para los productos internos brutos de los países”, indica Connor.

El experto añade que, si bien no hay productividad económica significativa en la distribución del recurso a los hogares, sí se generan beneficios sociales en diferentes áreas como la salud.

“Si la gente crece con acceso a agua potable, claro que repercute en menores costos futuros para los sistemas de salud”, afirma.


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