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#YoSoy132 se sube al Metro y autobuses públicos de Guadalajara

Los universitarios de Guadalajara empezaron la Hora132, que consiste en subirse al transporte público para explicar qué es el movimiento "Yo Soy 132"
Por Alejandro Sánchez
10 de junio, 2012
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Yo Soy 132 Guadalajara en el Tren Ligero

El “Yo soy 132” en Guadalajara añadió una propuesta al movimiento de la Ciudad de México: a la 1:32 de la tarde los universitarios se suben a los vagones del tren ligero y a los autobuses para informar a sus paisanos sobre qué es el movimiento, cuáles son sus demandas y por qué deberían sumarse a ellos.

“Hola. Somos del 132, es un movimiento estudiantil apartidista en lucha por la democratización de los medios. ¿Le crees a la tele? ¿Le crees a los periódicos?”, otros alumnos, algunos con vendas en los ojos, contestan: no. “Luchemos juntos por la apertura objetiva, en la medida de lo posible, a la información, que muchas veces, consideramos manipulada”, así se presentan y se ponen una paleta una cara de papel del periodista Joaquín López-Dóriga y otra del candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto.

Entregan flayers, trípticos y volantes que ellos mismos hacen en sus casas, con sus propios recursos en los que avisan de los debates de este domingo (el de candidatos a gobernador y Presidente de la República), cómo votar, qué significa el voto nulo y otro para invitar a la marcha de este domingo que según su capacidad de convocatoria definirá el rumbo del movimiento en Guadalajara, que concentra el mayor número de universitarios de Jalisco.

Así se mueven los jóvenes que buscan superar la apatía que caracteriza a los jaliscienciences por salir a las calles a defender sus derechos. La característica de promover el movimiento “donde te agarre en la calle, como el rezo del Corán a las 5 de la tarde viendo a la Mezquita, es para que trascienda más allá de las redes sociales”, dijo a Animal Político Carlos Macías, estudiante de Antropología de la Universidad de Guadalajara.

Esta original idea de los universitarios tiene una razón.

En los últimos 15 años los jóvenes de esta generación apenas recuerdan tres marchas en Guadalajara: una de mil 500 personas que salieron enojadas en 2008 a las calles después de que el gobernador Emilio González les mentó la madre a los ciudadanos en un acto público, la otra en octubre de 2010 siendo la más concurrida de la historia porque reunió a 90 mil estudiantes para exigirle al propio mandatario que otorgará recursos a la Universidad de Guadalajara y la última fue hace 15 días con unos 30 mil universitarios para exigir la paz en el país.

De hecho el “Yo soy 132” llegó tarde a Guadalajara, pero aunque las universidades tardaron en ponerse de acuerdo para cohesionar el movimiento, el sábado 2 de junio, una semana antes del debate, lograron establecer las mesas que tienen diferentes tareas para concientizar y sacar adelante la primera marcha denominada “México va al debate” programada a las 4 de la tarde de Plaza de Revolución muy cerca a donde será el debate y que representa una distancia de unos 5 kilómetros.

La marcha de este domingo en Guadalajara cobra expectación porque al venir aquí los candidatos presidenciales, el movimiento tendrá los reflectores nacionales.
“Creemos que vamos a lograr una buena convocatoria”, dijo Luis Gática, líder del ITESO, la universidad Jesuita de Guadalajara.

Además del ITESO y alumnos de la Universidad de Guadalajara, están la del Valle de México, Univa, Universidad Panamericana y UTEG, entre otros colegios.
Uno de los temas en que los muchachos, a diferencia de la Ciudad de México, no se ha puesto de acuerdo contundentemente es en declararse abiertamente
anti Peña Nieto.

Gática cree que debe hacerse ese pronunciamiento público porque el aspirante presidencial del PRI forma parte “de una creación televisiva”. Este debate ocurre luego de que el movimiento de que jóvenes de la Federación de Estudiantes Universitarios de la UdeG fueran aceptados sin “sospechosismos” en el 132 debido a que la FEU como organismo no participa.

“Hay el estigma de que los muchachos de la FEU apoyan al PRI, pero nosotros creemos en sus buenas intenciones luego de que a título persona decidieran sumarse”. reconocen alumnos del ITESO y Universidad Panamericana, quienes finalmente han hecho empatía en las mesas de trabajo.

A tres jóvenes que forman parte de la FEU, pero que al acudir a las asambleas del 132 lo hacen a título de alumno de la Universidad de Guadalajara (229 mil alumnos y de mayor matrícula en la entidad), preguntamos sí debe o no el “Yo Soy 132” tomar la propuesta original del movimiento gestado en la Ciudad de México.

“Ese punto es el que aquí todavía está en discusión. Muchas de las mesas no estamos de acuerdo en esa parte”, dijo Paola Olimplia Muñoz Ojeda de 24 años y estudiante de Antropología.

Coincidimos al no declararnos antipeñistas, pero sí reconocer a ese candidato como una fabricación de medios, sin embargo en la práctica no se hace ninguna campaña antiPeña”, aseguró Carlos Macías, estudiante de Antropología.

“La figura de Peña Nieto tal vez obligada al pronunciamiento, pero más allá de la exigencia a todos los partidos políticos y árbitros electorales, pues es una realidad que todo mundo sospecha candidatos federal y local presumen rebase campaña“, agregó Ernesto Gutiérrez.

Una de las primera medidas después de adherirse oficialmente al “Yo Soy 132” que impulsaron los alumnos de la UdeG fue la entrega de documentos al presidente del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, Tomás Figueroa, mediante el que solicitaron un tercer debate y que el formato sea mas libre para las contrarréplicas.

“Queremos que en el tercer debate haya replica y contrarréplica porque hasta ahora, el Instituto Electoral no se ha fajado los pantalones. ´Yo no puedo´, nos dijo el presidente”, aseguró Paola Olimpia Muñoz.

Para la marcha México va al debate se ha convocado llevar una venda para ponérsela en los ojos y antes de iniciar la manifestación ésta sea quitada como sinónimo a crear una sociedad más participativa. Los organizadores buscaban ayer apoyo para instalar pantallas y televisiones con el propósito de ver el debate presidencial en grupos y al aire libre como símbolo también de volverse una sociedad más participativa.

La Hora132 se intensificará esta semana en Guadalajara en el Tren Ligero, transporte público y en todos los lugares y calles para informar a la sociedad sobre el “Yo Soy 132” e invitarlos a sumarse. Hasta ahora los muchachos han tenido buena aceptación, pues han recibido muestras de aliento de los obreros, amas de casa, y profesionistas que se han comprometido a apoyarlos, incluso, con la impresión de flayers, trípticos u otros apoyos en especie.

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#YoSoyAnimal

Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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