AMLO frena el festejo del PRI; Peña anuncia “reconciliación”
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

AMLO frena el festejo del PRI; Peña anuncia “reconciliación”

Enrique Peña Nieto confirmó su calidad de favorito y obtuvo una holgada victoria en la elección presidencial, con la mayor distancia registrada desde 1994 entre el primero y el segundo lugar
2 de julio, 2012
Comparte

Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto.

No fueron los 12, 14 puntos que habían anunciado la mayoría de las encuestas.

Pero ayer, Enrique Peña Nieto confirmó su calidad de favorito y obtuvo una holgada victoria en la elección presidencial, con la mayor distancia registrada desde 1994 entre el primero y el segundo lugar: fueron 8 puntos, según los conteos rápidos del propio Instituto Federal Electoral.

Una victoria, sin embargo, que no le da mayoría en el Congreso, donde podrían quedarse con 235 diputados y 60 senadores.

Y que tampoco le fue reconocida por el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, que mandó al miércoles cualquier conclusión definitiva del proceso electoral, no sin antes cuestionar la calidad de la elección.

“Todavía no está dicha la última palabra” dijo el tabasqueño en su discurso, que pronunció al mismo tiempo que el presidente Felipe Calderón, en cadena nacional, reconocía el triunfo priista y destacaba la “limpieza y tranquilidad” de la jornada electoral.

López Obrador, eso sí, no habló de salir de la ley. Por el contrario, pidió esperar los plazos legales, es decir, los cómputos distritales.

Una victoria, por si fuera poco, que generó ya las primeras protestas y hasta el anuncio de una marcha del movimiento Yo Soy 132, que habrá de realizarse este mismo lunes. Las imágenes de la televisión mostraban a jóvenes llorando, decepcionados –decían ellos- por los resultados de un proceso que algunos se apresuraban en descalificar.

Por lo pronto, habrá marchas al IFE para reclamar la equidad del proceso y al monumento a la Revolución para anunciar qué habrá de seguir.

La sola referencia de López Obrador de que hablará hasta el miércoles, cuando cuenten con las actas de cada una de las casillas instaladas, y su decisión de regatear el triunfo priista, hizo también a más de uno recordar 2006. Podría no ser un camino corto rumbo al 1 de diciembre.

Eso sí, en lo que los pronósticos no fallaron fue en colocar al PAN y a su candidata, Josefina Vázquez Mota, en el tercer lugar. No tan lejano como algunos predijeron: 12 puntos, según el IFE.

El PAN lo perdió todo, salvo Guanajuato: Jalisco, gobernado por este partido desde hace 3 sexenio, y Morelos, donde tuvieron dos gobiernos consecutivos, pasaron a otras manos. Y en ambos se va al tercer lugar, el mismo que ahora tendrán en el Congreso.

El presidente Felipe Calderón, pues, tendrá que entregarle la banda presidencial al PRI, el partido al que combatió desde sus inicios en la política, allá por la elección de 1985.

Finalmente, Gabriel Quadri cumplió su objetivo: el PANAL, el partido de Elba Esther Gordillo, conservará el registro.

En las elecciones para gobernador apenas hubo sorpresas. Cuando mucho, la amplísima ventaja del perredista Miguel Angel Mancera en el DF, que obtiene el porcentaje más alto al que ha llegado un perredista en las cuatro elecciones que lleva la ciudad. Nunca se dudó del triunfo del ex procurador capitalino, pero terminó con una ventaja cercana a los 40 puntos.

En Morelos, el triunfo se lo lleva el perredista Graco Ramírez, en Yucatán confirma el PRI, en Chiapas habrá un primer gobernador salido de las filas del PVEM.

Queda pendiente Tabasco, la tierra de López Obrador, donde el ex priista y ahora perredista Arturo Núñez lleva una ligera ventaja sobre el PRI.

El festejo del priista Enrique Peña Nieto empezó a la medianoche. “Los ciudadanos han hablado con absoluta libertad al votar por un cambio de rumbo”, dijo.

Y afirmó: “No ganó una persona o un partido, ganó México. Gobernaré con todos y para todos. El país reclama unidad y resultados, es el momento de alentar la reconciliación nacional”

Según Peña Nieto, en esta “una segunda oportunidad para el PRI”, habrá de encabezar “una presidencia democrática, moderna, abierta a la crítica y dispuesta a escuchar”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

"El COVID no es una pandemia": científicos creen que es una sindemia (y qué significa)

El hecho de que la enfermedad se exacerba cuando interactúa con otras condiciones de salud que prevalecen en grupos desfavorecidos social y económicamente ha llevado a algunos científicos a pensar que estamos frente a una sindemia.
10 de octubre, 2020
Comparte

Con el correr de los meses, las medidas para evitar la propagación del covid-19 se han ido endureciendo o flexibilizando en distintas partes del mundo según el aumento o disminución de los casos.

Mientras que muchos países en Europa están volviendo a restringir actividades sociales y ordenando cuarentenas después de registrar un número récord de casos, Nueva Zelanda, por ejemplo, pasó a su nivel de alerta más bajo.

Sin embargo, esta estrategia para lidiar con el coronavirus es, en opinión de numerosos científicos, demasiado limitada para detener su avance.

“Todas nuestras intervenciones se han centrado en cortar las vías de transmisión viral, para controlar la propagación del patógeno”, escribió recientemente en un editorial Richard Horton, editor jefe de la prestigiosa revista científica The Lancet.

Pero la historia del covid-19 no es tan sencilla.

Por un lado, dice Horton, está el SARS-CoV-2 (el virus que provoca el covid-19) y por otro, una serie de enfermedades no transmisibles. Y estos dos elementos interactúan en un contexto social y ambiental caracterizado por una profunda inequidad social.

Bangladesh

Getty Images
El contagio es mucho mayor en comunidades empobrecidas que no pueden cumplir con las normas de higiene y distancia social.

Estas condiciones, argumenta Horton, exacerban el impacto de estas enfermedades y por ello debemos considerar al covid-19 no como una pandemia, sino como una sindemia.

No se trata de un simple cambio de terminología: entender la crisis de salud que estamos atravesando desde un marco conceptual más amplio abre el camino para buscar soluciones más adecuadas.

Uno más uno es más que dos

El término sindemia (un neologismo que combina sinergia y pandemia) no es nuevo.

Fue acuñado por el antropólogo médico estadounidense Merrill Singer en los años 90 para explicar una situación en la que “dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos enfermedades”.

“El impacto de esta interacción está además facilitado por condiciones sociales y ambientales que juntan de alguna manera a estas dos enfermedades o hacen que la población sea más vulnerable a su impacto”, le explica Singer a BBC Mundo.

La interacción con el aspecto social es lo que hace que no se trate sencillamente de una comorbilidad.

Merrill Singer

Merrill Singer
Singer acuñó el término “sindemia” en los años 90.

El concepto surgió cuando el científico y sus colegas investigaban el uso de drogas en comunidades de bajos ingresos en EE.UU., hace más de dos décadas.

Descubrieron que muchos de quienes se inyectaban drogas sufrían de una cantidad de otras enfermedades (tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual, entre otras), y los investigadores se empezaron a preguntar cómo éstas coexistían en el cuerpo, y concluyeron que, en algunos casos, la combinación amplificaba el daño.

En el caso del covid-19, “vemos cómo interactúa con una variedad de condiciones preexistentes (diabetes, cáncer, problemas cardíacos y muchos otros factores), y vemos un índice desproporcionado de resultados adversos en comunidades empobrecidas, de bajos ingresos y minorías étnicas“, explica Singer.

Y enfermedades como la diabetes o la obesidad —que son factores de riesgo para el covid-19— son más comunes en individuos de bajos recursos, añade en conversación con BBC Mundo Tiff-Annie Kenny, investigadora de la Universidad Laval, en Canadá, y quien trabaja en el Ártico con poblaciones afectadas por la inseguridad alimentaria, el cambio climático y condiciones de vivienda que dificultan cumplir con las recomendaciones sanitarias como lavarse las manos o mantener la distancia social.

¿Pero no es el este el caso de la mayoría de enfermedades? ¿No tienen la mayoría de las veces un impacto mayor en los grupos con menos acceso a salud, alimentación, educación e higiene? ¿No se potencian casi siempre cuando se combinan con otra o con una condición médica de base?

En cuanto a la interacción biológica, no es necesariamente siempre así, destaca el científico.

Cementerio en La Paz, Bolivia

Getty Images
La pandemia de covid-19 no se resuelve únicamente por la vía médica, creen los científicos que analizan la situación actual desde el marco conceptual de la sindemia.

“Hay evidencia creciente de que la influenza y el resfriado común son contrasindémicos. Es decir: la situación no empeora. Si una persona está infectada con los dos (virus), una (de las enfermedades) no se desarrolla”.

Y en cuanto al aspecto social, el elemento clave en el caso de una sindemia es que añade la interacción de las enfermedades.

Cambio de estrategia

Analizar la situación a través de la lente de la sindemia, dice Kenny, nos permite pasar de la aproximación de la epidemiología clásica sobre el riesgo de transmisión, a una visión de la persona en su contexto social.

Es una postura compartida por muchos científicos que creen que para frenar el avance y el impacto del coronavirus es crucial poner atención a las condiciones sociales que hacen que ciertos grupos sean más vulnerables a la enfermedad.

“Si realmente queremos acabar con esta pandemia cuyos efectos han sido devastadores en la gente, en la salud, en la economía, o con futuras pandemias de enfermedades infecciosas (hemos visto venir una detrás detrás de otra con cada vez mayor frecuencia: sida, ébola, SARS, zika y ahora covid-19), la lección es que tenemos que abordar las condiciones subyacentes que hacen posible una sindemia”, opina Singer.

“Tenemos que abordar los factores estructurales que hacen que a los pobres les resulte más difícil acceder a la salud o a una dieta adecuada”, agrega.

“El riesgo de no hacerlo es enfrentarnos con otra pandemia como la de covid-19 en el tiempo que tome que una enfermedad existente se escape del mundo animal y pase a los humanos, como ha sido el caso del ébola y el zika, y que continuará ocurriendo a medida que sigamos invadiendo el espacio de las especies salvajes, o a raíz del cambio climático y la deforestación”.

El editor de The Lancet Richard Horton es concluyente: “No importa cuán efectivo sea un tratamiento o cuán protectora una vacuna, la búsqueda de una solución para el covid-19 puramente biomédica fracasará”.

Y concluye: “A menos que los gobiernos diseñen políticas y programas para revertir disparidades profundas, nuestras sociedades nunca estarán verdaderamente seguras frente al covid-19”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=32WN2Ssveis

https://www.youtube.com/watch?v=fTCVrVu3V4c&t=

https://www.youtube.com/watch?v=pYIf6wjvCOI

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.