El lavado de dinero en HSBC, explicado por analistas
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El lavado de dinero en HSBC,
explicado por analistas

¿Qué hizo mal el banco británico HSBC para estar en el ojo público a nivel internacional? Recopilamos la opinión de los analistas y el presidente de la CNBV para explicarlo
Por Mayra Zepeda
18 de julio, 2012
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Fachada del banco HSBC en México.//FOTO: Cuartoscuro

¿Qué hizo mal el banco británico HSBC para estar en el ojo público a nivel internacional? Según el informe del Senado de Estados Unidos: tolerar y solapar por años el lavado de miles de millones de dólares del narcotráfico y otras actividades ilegales.

O, como dijo Guillermo Babatz, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en entrevista para Radio Fórmula: ser un banco vulnerable con necesidad de reforzar los controles de lavado de dinero.

El informe del Senado estadounidense también señaló que la subsidiaria de México de HSBC fue “culpable” de permitir la apertura de casi 50 mil cuentas en dólares en un paraíso fiscal –las Islas Caimán-, aun contra las normas mexicanas.

Para Guillermo Babatz decir que las autoridades mexicanas estaban ausentes, es falso. Según el presidente de la CNBV, los hallazgos del Senado estadounidense se fundamentan en observaciones que “a lo largo de los años” la Comisión le hizo a HSBC México y a la matriz en el Reino Unido.

Las fallas de HSBC México, según Guillermo Babatz, eran:

*No tenía establecidos todos los mecanismos para tener un buen conocimiento del cliente.

*Tampoco tenía mecanismos confiables para verificar las cuentas que los clientes abrían en las sucursales en México o en las Islas Caimán.

*Carecía de sistemas automatizados que le permitieran al banco reconocer cuando el cliente estaba saliendo de sus patrones usuales de “transaccionalidad” y que al detectar esos movimientos inusuales pudieran reportar a la autoridad.

*Tenían “vulnerabilidades” en cuanto a todas las operaciones de transferencias internacionales que estaban pagadas en México en dólares en efectivo. Lo que sucedía es que no se hacía un buen registro de quiénes eran los que estaban haciendo esos depósitos, y mucho menos un rastreo del origen de esos recursos.

También en entrevista radiofónica para Radio Fórmula, la analista Maricarmen Cortés explicó que cuando Luis Peña asumió la dirección de HSBC México, en 2008, lo primero que hizo fue suspender todas las operaciones de compra y venta de dólares en efectivo.

“De ahí todos los bancos empezaron a hacer lo mismo, y la disposición de la Secretaría de Hacienda de limitar las operaciones en efectivo en dólares, que generó una gran polémica en los comercios”, explicó la analista.

Fue en junio de 2010 cuando el asunto se hizo general. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) estableció límites a las operaciones en efectivo con dólares, con el objetivo de bloquear “el paso a recursos ilícitos”.

“Lo que se venía observando desde hace varios años es que el sistema bancario mexicano estaba recibiendo una cantidad muy importante de dólares en efectivo, más allá de la que se pudiera explicar por las actividades y la dinámica de la economía en México”, declaró el entonces secretario de Hacienda, Ernesto Cordero Arroyo.

Hoy, a HSBC se le acusa de transportar 7 mil millones de pesos en efectivo de México hacia EU entre 2007 y 2008, a pesar de varias advertencias sobre las necesidades de los cárteles para ingresar dinero a la Unión Americana, así como de los avisos hechos por la CNBV.

En 2009, por ejemplo, esta Comisión ordenó a la filial mexicana de HSBC cerrar 3 mil 600 cuentas, ya que 675 estaban vinculadas con presunto lavado de dinero, según el Subcomité de Investigaciones del Senado de Estados Unidos.

Desde 2002, precisó Babatz, la CNBV evidenció las debilidades de HSBC en cuanto a los controles contra lavado de dinero.

Después de esto, ¿qué puede suceder con HSBC? Jorge Suárez Vélez, analista financiero y socio de SP Family Office en Nueva York, duda que este banco británico cierre operaciones en Estados Unidos, aunque cree que el problema va más allá del lavado de dinero: “probablemente ayudaron, sin querer, a que se financiaran operaciones terroristas en Medio Oriente”.

Alguna vez, un ejecutivo de HSBC consideró que debía regresar a los negocios con el banco árabe Al Rajhi Bank, a pesar que el fundador fue temprano benefactor de Al Qaeda. Según el Senado de EU, la rama estadounidense de HSBC acabó enviando mil millones de dólares a este banco árabe.

La multa que podrían poner a HSBC, confirmó Vélez, podría ser de mil millones de dólares.

¿La consecuencia? No se preocupen por su dinero, dijo Maricarmen Cortés. Lo que sí, según Vélez, es que esto causará “una gran cantidad de despidos en el banco”.

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"El COVID no es una pandemia": científicos creen que es una sindemia (y qué significa)

El hecho de que la enfermedad se exacerba cuando interactúa con otras condiciones de salud que prevalecen en grupos desfavorecidos social y económicamente ha llevado a algunos científicos a pensar que estamos frente a una sindemia.
10 de octubre, 2020
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Con el correr de los meses, las medidas para evitar la propagación del covid-19 se han ido endureciendo o flexibilizando en distintas partes del mundo según el aumento o disminución de los casos.

Mientras que muchos países en Europa están volviendo a restringir actividades sociales y ordenando cuarentenas después de registrar un número récord de casos, Nueva Zelanda, por ejemplo, pasó a su nivel de alerta más bajo.

Sin embargo, esta estrategia para lidiar con el coronavirus es, en opinión de numerosos científicos, demasiado limitada para detener su avance.

“Todas nuestras intervenciones se han centrado en cortar las vías de transmisión viral, para controlar la propagación del patógeno”, escribió recientemente en un editorial Richard Horton, editor jefe de la prestigiosa revista científica The Lancet.

Pero la historia del covid-19 no es tan sencilla.

Por un lado, dice Horton, está el SARS-CoV-2 (el virus que provoca el covid-19) y por otro, una serie de enfermedades no transmisibles. Y estos dos elementos interactúan en un contexto social y ambiental caracterizado por una profunda inequidad social.

Bangladesh

Getty Images
El contagio es mucho mayor en comunidades empobrecidas que no pueden cumplir con las normas de higiene y distancia social.

Estas condiciones, argumenta Horton, exacerban el impacto de estas enfermedades y por ello debemos considerar al covid-19 no como una pandemia, sino como una sindemia.

No se trata de un simple cambio de terminología: entender la crisis de salud que estamos atravesando desde un marco conceptual más amplio abre el camino para buscar soluciones más adecuadas.

Uno más uno es más que dos

El término sindemia (un neologismo que combina sinergia y pandemia) no es nuevo.

Fue acuñado por el antropólogo médico estadounidense Merrill Singer en los años 90 para explicar una situación en la que “dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos enfermedades”.

“El impacto de esta interacción está además facilitado por condiciones sociales y ambientales que juntan de alguna manera a estas dos enfermedades o hacen que la población sea más vulnerable a su impacto”, le explica Singer a BBC Mundo.

La interacción con el aspecto social es lo que hace que no se trate sencillamente de una comorbilidad.

Merrill Singer

Merrill Singer
Singer acuñó el término “sindemia” en los años 90.

El concepto surgió cuando el científico y sus colegas investigaban el uso de drogas en comunidades de bajos ingresos en EE.UU., hace más de dos décadas.

Descubrieron que muchos de quienes se inyectaban drogas sufrían de una cantidad de otras enfermedades (tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual, entre otras), y los investigadores se empezaron a preguntar cómo éstas coexistían en el cuerpo, y concluyeron que, en algunos casos, la combinación amplificaba el daño.

En el caso del covid-19, “vemos cómo interactúa con una variedad de condiciones preexistentes (diabetes, cáncer, problemas cardíacos y muchos otros factores), y vemos un índice desproporcionado de resultados adversos en comunidades empobrecidas, de bajos ingresos y minorías étnicas“, explica Singer.

Y enfermedades como la diabetes o la obesidad —que son factores de riesgo para el covid-19— son más comunes en individuos de bajos recursos, añade en conversación con BBC Mundo Tiff-Annie Kenny, investigadora de la Universidad Laval, en Canadá, y quien trabaja en el Ártico con poblaciones afectadas por la inseguridad alimentaria, el cambio climático y condiciones de vivienda que dificultan cumplir con las recomendaciones sanitarias como lavarse las manos o mantener la distancia social.

¿Pero no es el este el caso de la mayoría de enfermedades? ¿No tienen la mayoría de las veces un impacto mayor en los grupos con menos acceso a salud, alimentación, educación e higiene? ¿No se potencian casi siempre cuando se combinan con otra o con una condición médica de base?

En cuanto a la interacción biológica, no es necesariamente siempre así, destaca el científico.

Cementerio en La Paz, Bolivia

Getty Images
La pandemia de covid-19 no se resuelve únicamente por la vía médica, creen los científicos que analizan la situación actual desde el marco conceptual de la sindemia.

“Hay evidencia creciente de que la influenza y el resfriado común son contrasindémicos. Es decir: la situación no empeora. Si una persona está infectada con los dos (virus), una (de las enfermedades) no se desarrolla”.

Y en cuanto al aspecto social, el elemento clave en el caso de una sindemia es que añade la interacción de las enfermedades.

Cambio de estrategia

Analizar la situación a través de la lente de la sindemia, dice Kenny, nos permite pasar de la aproximación de la epidemiología clásica sobre el riesgo de transmisión, a una visión de la persona en su contexto social.

Es una postura compartida por muchos científicos que creen que para frenar el avance y el impacto del coronavirus es crucial poner atención a las condiciones sociales que hacen que ciertos grupos sean más vulnerables a la enfermedad.

“Si realmente queremos acabar con esta pandemia cuyos efectos han sido devastadores en la gente, en la salud, en la economía, o con futuras pandemias de enfermedades infecciosas (hemos visto venir una detrás detrás de otra con cada vez mayor frecuencia: sida, ébola, SARS, zika y ahora covid-19), la lección es que tenemos que abordar las condiciones subyacentes que hacen posible una sindemia”, opina Singer.

“Tenemos que abordar los factores estructurales que hacen que a los pobres les resulte más difícil acceder a la salud o a una dieta adecuada”, agrega.

“El riesgo de no hacerlo es enfrentarnos con otra pandemia como la de covid-19 en el tiempo que tome que una enfermedad existente se escape del mundo animal y pase a los humanos, como ha sido el caso del ébola y el zika, y que continuará ocurriendo a medida que sigamos invadiendo el espacio de las especies salvajes, o a raíz del cambio climático y la deforestación”.

El editor de The Lancet Richard Horton es concluyente: “No importa cuán efectivo sea un tratamiento o cuán protectora una vacuna, la búsqueda de una solución para el covid-19 puramente biomédica fracasará”.

Y concluye: “A menos que los gobiernos diseñen políticas y programas para revertir disparidades profundas, nuestras sociedades nunca estarán verdaderamente seguras frente al covid-19”.


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