James Holmes ¿un cerebro enfermo o un hombre malvado?
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James Holmes ¿un cerebro enfermo o un hombre malvado?

De nuevo se abre el debate sobre si este tipo de actos son producto de un cerebro aquejado, o se trata de un personaje malvado que debe ser responsable por sus acciones y, por consiguiente, castigado por ellas.
Por María Elena Navas BBC
31 de julio, 2012
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Cada vez hay más detalles sobre la salud mental del supuesto autor de la matanza en Colorado, James Holmes, que esta semana debe ser acusado formalmente del tiroteo en un cine que causó la muerte de 12 personas.

Se informó que el sospechoso estaba siendo tratado por un psiquiatra en la universidad donde estudiaba.

También se dijo que el individuo de 24 años había enviado a la universidad un cuaderno con apuntes donde describía la matanza.

Los hechos han abierto una vez más el debate de si este tipo de actos son producto de un cerebro enfermo, o se trata de un hombre malvado que debe ser responsable por sus acciones y, por consiguiente, castigado por ellas.

Neurociencia y cerebro

Hace cientos de años se considerada que la locura y las conductas insanas eran resultado de una posesión del demonio y por lo tanto la única cura posible era el exorcismo.

Pero en las últimas décadas, gracias a los avances en la neurociencia y a que ahora es posible “observar” con escáneres el funcionamiento cerebral, los científicos han sido capaces de demostrar lo que ocurre en el cerebro de los seres violentos, sociópatas y psicópatas.

Ahora se sabe, por ejemplo, que los psicópatas presentan anormalidades en las regiones cerebrales asociadas al procesamiento de las emociones y las intenciones.

En un estudio reciente, publicado en Archives of General Psychiatry, el doctor Nigel Blackwood, del Instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres, sometió a escáneres cerebrales a unos 70 adultos varones acusados de crímenes violentos.

Algunos habían sido diagnosticados con trastorno de la personalidad antisocial, también llamado sociopatía, y otros tenían ese trastorno y además mostraban además psicopatía.

James Holmes en una fotografía proporcionada por la Universidad de Colorado.

Encontró que los que tenían psicopatía mostraban volúmenes “significativamente más reducidos” de materia gris en la corteza prefrontal que los sociópatas y los adultos sanos.

“El daño en estas áreas está vinculado con una dificultad para empatizar con otras personas, una pobre respuesta al miedo y la angustia y una falta de emociones de autoconciencia, como culpabilidad o vergüenza” explica el científico.

“Poder identificar y diagnosticar a este subgrupo de individuos violentos con escáneres cerebrales tiene implicaciones importantes para el tratamiento” agrega.

Pero cuando se ven las acciones de estos individuos, como podría ser el caso de James Holmes, no todos están convencidos del argumento de “mi cerebro me hizo hacerlo”.

Para algunos expertos, estos individuos están fingiendo una psicopatía para ser liberados de sus obligaciones y mitigar su responsabilidad criminal.

Esa es la opinión de Ricardo Magaz, presidente de la Sociedad Científica Española de Criminología.

“Yo no estoy por esa teoría de que el cerebro me llevó a esta locura transitoria” explica a BBC Mundo.

“Los criminalistas nos basamos en la ciencia empírica, y ya hay varias teorías que han intentado explicar porqué se llevan a cabo estos actos”.

“Por lo que sabemos hasta ahora del caso de Colorado, lo que se deduce es que no es posible que alguien calificado como un joven brillante y con mucha promesa pueda llevar a cabo esta atrocidad sin que su cerebro esté pasando por un proceso complicado”.

“De acuerdo con la ética y la moralidad, ciertamente está enfermo. Pero si aplicamos los patrones criminológicos hay muchas cosas que pueden explicar sus actos: cuál es la razón de porqué lo hizo, el móvil y el propósito”.

“Por eso ahora lo principal será diagnosticar el comportamiento de este individuo. ¿Ees un sociópata o un psicópata?”.

“Mi teoría es que estamos ante un psicópata con rasgos de sociópata. Su conducta es irracional, es carente de propósito, no hay un móvil”.

“Por otro lado hay que ver si tiene conciencia del mal causado. El psicópata no tiene empatía y no tiene conciencia del mal casuado. El sociópata si puede tenerla” señala Ricardo Magaz.

Atenuante

Según el criminólogo, clasificar a Holmes como enfermo mental será liberarlo de su responsabilidad y además, agrega, “es la explicación más fácil en este caso”.

Gráfico: Mariana Hernández Animal Político

“La sociedad ante este tipo de transgresiones terribles suele tener tendencias a decir que el perpetrador es un loco y un demente, porque de otra forma no se explica porqué lo hizo”.

“Porque si este individuo no está “loco” y no tiene un problema cerebral, entonces como sociedad tenemos un problema: algo ha fallado en el sistema”.

Estas fallas del sistema, dice Magaz, se explican cuando el sospechoso proviene de un mundo marginal, de una familia desestructurada, o es un adicto compulsivo a drogas u otras sustancias.

Pero por lo que se sabe hasta ahora éste no parece ser el caso con Holmes.

Según el criminólogo la hipótesis de que una mala función cerebral lo llevó a hacerlo puede ser posible y cierta, pero es la teoría que frente a los códigos penales se presenta como un atenuante que mitigará su pena.

“Esto beneficia al reo. Si este individuo es considerado enfermo mental y si el acto fue producto de que su cerebro no funcionaba bien, su pena será menor”.

“Además, en Colorado evitaría la pena capital y no sería internado en una prisión convencional sino en un centro psiquiátrico”.

“Y esto conllevaría a una segunda victimización de las víctimas, es decir, sería un doble sufrimiento tanto para los heridos como los familiares” expresa Ricargo Magaz.

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5 factores que predicen el éxito de las relaciones de pareja (y por qué el amor no es uno de ellos)

Científicos siguen tratando de encontrar el secreto de la felicidad en las relaciones de pareja.
19 de septiembre, 2020
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Puede que el corazón tenga razones que la razón no entiende, pero eso no les ha impedido a los científicos seguir tratando de encontrar el secreto de la felicidad en las relaciones de pareja.

Y gracias a la ayuda de la inteligencia artificial un equipo internacional de 85 investigadores cree haber identificado los principales factores detrás de una relación satisfactoria.

El estudio -el más extenso de su tipo a la fecha- utilizó algoritmos de aprendizaje automático para analizar los casos de casi 12.000 parejas contenidos en 43 bases de datos de 29 laboratorios diferentes.

“Básicamente analizamos toda la información que pudimos encontrar sobre el tema”, le dijo a BBC Mundo Paul W. Eastwick, profesor de psicología de la Universidad de California (EE.UU.) y uno de los coordinadores de la investigación.

Y una de sus principales conclusiones es que las características individuales no son tan determinantes a la hora de predecir el éxito de una relación como los juicios que uno se hace sobre esta.

De hecho, según el estudio, no hay nada más importante para la bienandanza de una relación que la convicción de que el otro integrante de la pareja está comprometido con la misma.

Otro predictor importante es el nivel de intimidad: en palabras de Eastwick, “esa sensación de que tu pareja te entiende y que realmente entiende quién eres”.

Y entre las cinco principales “predictores específicos a la relación” también están el nivel de gratitud o reconocimiento, la propia satisfacción sexual y la percepción de satisfacción con la relación que tenga el otro miembro de la pareja.

Mujer enamorada

Getty Images
Curiosamente, el amor no está en el “top 5” de los factores de éxito.

“Los propios juicios de las personas sobre la relación en sí, como cuán satisfechos y comprometidos sentían que estaban sus parejas, o cuán agradecidos se sentían hacia ellos, explicaron aproximadamente el 45% de su satisfacción“, es el resumen de los principales hallazgos del estudio publicado en la edición de agosto de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, PNAS.

En contraste, las diferencias individuales solamente dieron cuenta del 21% de la satisfacción en las relaciones analizadas.

Factor distal

“Los predictores individuales tienen que ver con lo que uno piensa sobre sí mismo y, en principio, son independientes a cualquier relación; por ejemplo, eso que acostumbramos llamar personalidad o las ideas abstractas que uno puede tener sobre cómo le gustaría que fuera su pareja romántica”, explica Eastwick.

Pareja

Getty Images
Lo que uno piensa de uno mismo no es tan importante como lo que piensa del otro.

“En contraste, los predictores específicos a la relación son constructos que requieren que pensemos en una persona en particular, usualmente nuestra pareja: esta es una persona en la que puedo confiar, alguien a quien quiero, alguien que me aprecia… Y tienen dos o tres veces más impacto a la hora de predecir qué tan satisfecho se está con la relación que las diferencias individuales”, le dijo a BBC Mundo.

Esto no significa que las diferencias individuales -que incluyen entre sus principales predictores satisfacción con la vida, negatividad, depresión y problemas de apego– no juegan un rol en la felicidad de una pareja.

Pero, como explica Eastwick, lo hacen sobre todo mediando la propia experiencia y condicionando el juicio que uno se puede hacer de la relación, que es lo que termina importando.

“Por ejemplo, si soy un misántropo entonces lo más probables es que no confíe en la gente y por lo tanto no pueda ser feliz en mi relación”, ilustra el profesor de la Universidad de California en Davis.

Pero para el éxito de la relación el factor clave no es tanto la misantropía, que sería un factor distal, como la confianza, un predictor importante que, como el amor, no alcanzó en el “top 5” pero sí en el “top 10” en términos de importancia.

¿Fue esa relativamente baja clasificación una sorpresa para los investigadores?

Amor

Getty Images
El amor es lo que se busca.

“Al amor de hecho le fue muy bien, lo que pasa es que es algo tan parecido a la satisfacción, a lo que estábamos tratando de predecir, que en muchos casos no lo incluimos siquiera como candidato”, explica Eastwick.

“En otras palabras, no es que no importe, es que es esencialmente lo que estábamos buscando“, le dice a BBC Mundo.

Y el psicólogo también insiste en que el hecho de que el estudio hable de “predictores” no significa que se sientan capaces de predecir el futuro.

“No somos adivinos”, dice. “Pero los aspectos de las relaciones que destacamos son cosas en las que uno puede trabajar y mejorar y así mejorar su relación en el presente”, concluye.


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