La resolución, contraria a las expectativas de AMLO
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La resolución, contraria a las expectativas de AMLO

Por Dulce Ramos
4 de julio, 2012
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“No es pedir ningún favor. Es solicitar que se cumpla la ley. Por el bien de la democracia deben contarse todos los votos para que no quede duda (…) la ley contempla la posibilidad del voto por voto, casilla por casilla”.

Esas fueron las palabras del candidato presidencial de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, ayer por la tarde cuando en una conferencia de prensa dio a conocer que el Movimiento Progresista solicitó al IFE un nuevo escrutinio y cómputo en las 143 mil 132 casillas, toda vez que reportaron irregularidades en 113 mil 855. Es decir, el 79.5% de los centros de votación instalados en la jornada.

Antes de la conferencia de López Obrador, el IFE, a través de la Comisión de Organización Electoral y Capacitación, estimó que entre 45 mil y 50 mil paquetes electorales podrían ser abiertos para un recuento.

En la sesión de la noche, que se alargó hasta la 1:00 horas de hoy, el representante del Partido del Trabajo (PT) en la sesión, Ricardo Cantú, aseguró que si se abren todos los paquetes, la transparencia sería total. De lo contrario, agregó, “se podría volver a llamar a la movilización social”, como ocurrió en 2006, cuando la izquierda cerró la avenida Paseo de la Reforma por tres meses.

“No estamos sesionando para limpiar la elección ni para ordenar a los consejos distritales que limpien la elección”, respondió el consejero electoral, Marco Antonio Baños, quien agregó que las movilizaciones son responsabilidad de los partidos que llamen a ellas y no de los consejeros electorales.

Las irregularidades detectadas por la izquierda

En la conferencia de prensa convocada ayer por López Obrador, su coordinador de campaña, el diputado por el Partido del Trabajo, Ricardo Monreal, entregó a los medios una relación con el tipo de errores detectados por el Movimiento Progresista, en la cual predominan las casillas en donde hay una diferencia entre el total de votos y los ciudadanos que votaron conforme a la lista nominal. Esos casos suman 103 mil 761.
La siguiente irregularidad que más se repite es la diferencia entre ciudadanos que votaron conforme a la lista nominal y las boletas recibidas menos las boletas sobrantes. El Movimiento Progresista tiene detectadas 102 mil 101 casillas con esa inconsistencia.

Las casillas con los errores anteriores cumplirían con la primera causal estipulada en la ley para que se haga un nuevo cómputo y escrutinio, sin embargo, en la relación no se observan casillas con inconsistencias para cumplir con el punto 2, 3, y 4.

Para conocer la totalidad de irregularidades detectadas por la izquierda, Animal Político presenta íntegra la relación entregada a los medios de comunicación, así como la versión íntegra del escrito entregado al IFE por el Movimiento Progresista en el que piden un nuevo cómputo y escrutinio.

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Kate McHenry

'La pérdida de olfato por coronavirus hizo que la carne me sepa a gasolina'

Un fenómeno llamado parosmia ha dejado a algunos sobrevivientes de coronavirus en un mundo de esencias distorsionadas.
Kate McHenry
31 de agosto, 2020
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Perder la facultad de oler y degustar son dos síntomas asociados a la COVID-19.

Mientras muchos han recuperado sus sentidos, otros sufren un fenómeno llamado parosmia en el que tienen los sabores y olores distorsionados.

Para Kate McHenry, el agua de la pila deja un hedor horrible. Eso, junto a otro desagradable olor que destila al ducharse, significa que incluso el aseo se ha convertido en algo que debe enfrentar.

“Mi champú favorito tiene ahora el olor más asqueroso del mundo”, dijo McHenry.

Tras caer levemente enferma en marzo, esta inglesa de 37 años fue incapaz de oler algo durante cuatro semanas. Su sentido regresó poco a poco, pero a mediados de junio las cosas “empezaron a oler muy raras” y fueron reemplazadas por un “hedor químico horrible”.

Este hecho ha cambiado la vida de McHenry. Ha perdido peso, tiene ansiedad y añora el placer de comer, beber y socializar. Su problema es tan fuerte que este hedor le desborda incluso en lugares donde simplemente se cocina comida.

Le aterra pensar que ha perdido el sentido de olfato para siempre.

Kate McHenry y su pareja Craig Gordon.
Kate McHenry

Kate se siente culpable cuando su pareja le pregunta qué le apetece comer.

“Me encanta las buenas comidas, salir a restaurantes y beber con amigos, pero todo eso se ha ido. La carne me sabe a gasolina y el prosecco a manzana podrida. Si mi novio Craig se come un curry el olor es horrible. Le sale de sus poros y es difícil estar cerca de él”.

“Me entristezco cuando cocino en las tardes. Craig me pregunta qué quiero comer y me siento mal porque no hay nada que me apetezca. Sé que todo tendrá un sabor horrendo. Me asusta quedarme así para siempre”.

Comida que McHenry puede comer.

Kate McHenry
La pasta con queso es uno de los pocos platos que McHenry puede tolerar.

Las personas con covid-19 pueden perder su sentido del olfato porque el virus daña los nervios terminales de sus narices.

La parosmia puede producirse cuando esos nervios se regeneran y el cerebro es incapaz de identificar debidamente el olor real de algo.

Esta condición está habitualmente vinculada a los resfriados comunes, la sinusitis y las lesiones en la cabeza. Los que los sufren describen oler a quemado, humo de cigarro o carne podrida. En algunos casos el olor es tan fuerte que induce al vómito.

Aunque los profesionales reconocen que la parosmia es un signo de recuperación del olfato, para algunas personas puede tardar años en pasar.

Pasquale Hester

Pasquale Hester
Pasquale Hester afirma que lidiar con la parosmia le quita fuerzas.

Lavarse los dientes con sal

Para Pasquale Hester, también de Inglaterra, la pasta de dientes es uno de sus peores enemigos.

El gusto químico que desprende le produce tantas arcadas que ha empezado a lavarse los dientes con sal, que sabe normal para ella.

Como muchos otros afectados por coronavirus, pasaron semanas hasta que mejoró su sentido del olfato. Pero entonces comió curry por su cumpleaños en junio y se dio cuenta de lo distorsionado que estaba su gusto.

“Escupí la comida porque sabía a pintura. Algunas cosas se toleran mejor. El café, el ajo y la cebolla son lo peor. Puedo comer judías verdes y queso. Lo que me está pasando me afecta. No se lo desearía ni al peor enemigo”, dice Hester.

Lo que comer Pasquale Hester

Pasquale Hester
Un plato de judías verdes y queso es de lo poco que Pasquale puede comer.

Brooke Jones empezó con síntomas en abril y dio positivo por covid-19 una semana más tarde. Describe casi todo lo que huele como “carne podrida con algo sacado de una granja”.

Esta estudiante de 20 años hizo una lista de comida que puede tolerar: gofres tostados, pepino y tomate. Lo demás le disgusta.

“Trato de imaginarme el sabor de las cosas. Si como comida china, incluso si no sabe tan bien, me convenzo de que en realidad no está tan mal”.

Brooke Jones

Brooke Jones
Brooke Jones perdió el sentido del gusto y del olfato.

Impacto psicológico

Se desconoce el número de infectados por covid que han tenido parosmia, pero se estima que cientos de miles han perdido el olfato o gusto de forma temporal.

La profesora Claire Hopkis, presidenta de la Sociedad Rinológica Británica, advierte que hay una “creencia incorrecta generalizada” de que la pérdida de olfato por el virus es a corto plazo”.

“Sí, hay una gran probabilidad de recuperación, pero también muchas personas que perderán este sentido por un período largo de tiempo y ese impacto se está infravalorando“, agrega la especialista.

El olfato juega un rol importante en la memoria, el estado de ánimo y las emociones. Aquellos que sufren alguna disfunción se sienten recluidos.

“Cuando intento explicarlo, algunos piensan que es gracioso. Sé que las secuelas del coronavirus pudieron ser mucho peores, pero me afecta y asusta que nadie es capaz de confirmar si mejorará”, confiesa Jones.

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