Londres 2012: la maldición o la ventaja de jugar en casa
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Londres 2012: la maldición o la ventaja de jugar en casa

Al despuntar el cuarto día de los Juegos, muchos británicos, que ven a su equipo sin ninguna medalla de oro (han ganado algunas de plata y de bronce), se preguntaron si la condición de local les está siendo favorable o desfavorable.
31 de julio, 2012
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Al despuntar el cuarto día de los Juegos, muchos británicos, que ven a su equipo sin ninguna medalla de oro (han ganado algunas de plata y de bronce), se preguntaron si la condición de local les está siendo favorable o desfavorable.

Los comentaristas han destacado las medallas “perdidas” en el ciclismo (Mark Cavendish en ruta), clavado sincronizado (Tom Daley y Pete Waterfield) y natación (el bronce de Rebecca Adlington en 400m libres “debió” ser oro) casi tanto como uno de los mayores éxitos en la historia olímpica británica, el bronce en gimnasia artística.

Caramba, si la medalla anterior en gimnasia fue hace 100 años y en realidad no se debería contar como antecedente, porque aquella gimnasia no tiene nada que ver con la que se practica ahora.

(Digamos, de paso, que los comentaristas británicos reconocen que en la especialidad de clavado los mexicanos Germán Sánchez e Iván García -medalla de plata- ejecutaron la zambullida más compleja técnicamente).

La gimnasia nunca ha sido el fuerte de los británicos y el bronce los deja más que satisfechos, a pesar de que en cierto momento se había anunciado que tenían la medalla de plata, por un error en la calificación de Japón, que apeló y finalmente quedó en segundo lugar, detrás de China.

Cuestión de temperamento

Lo cierto es que la condición de local tiene tanto que ver en las medallas “perdidas” como en las ganadas, y el hecho de que a esta altura 19 naciones estén por delante en el medallero no altera para nada las expectativas.

Para ciertos deportistas, el hecho de ser local es un aliciente, para otros es una responsabilidad que limita su rendimiento.

Es una cuestión de temperamento, claro, pero una de las responsabilidades de los directores de equipo es seleccionar a los atletas con el temperamento adecuado, es decir los que se sentirán estimulados en vez de apocados.

Pero esto no es tan fácil como parece, ya que los deportistas tienen sus altibajos emocionales como cualquiera.

Todos los pronósticos de organizaciones especializadas reconocen la ventaja del local, con diferentes porcentajes según el método que hayan seguido.

Los que hemos visto fluctúan entre 20% (Infostrada Sports) y 56% (Goldman Sachs).

La testosterona

Además de las razones de sentido común (horarios, comidas, hábitos, etc) que explican la ventaja del local, se suele mencionar que el hombre, igual que los animales, se comporta en forma más agresiva en defensa de su territorio supuestamente amenazado.

En distintos estudios científicos se ha detectado un fuerte aumento de testosterona en deportistas locales, en particular los defensores en deportes con portería.

Sí, más los defensores que los atacantes: esto enfatiza el impulso ancestral a la defensa como local, más que al ataque, que tendría otras motivaciones.

El efecto de la testosterona, aparte de la agresividad, que está relacionada con la motivación y el esfuerzo, también tiene que ver con la velocidad de reacción: llegar a la pelota una décima de segundo antes que el rival puede ser decisivo.

¿O es el favor de los árbitros?

Pero en enero del año pasado la revista estadounidense Sports Illustrated restó credibilidad a este tipo de explicaciones, llegando a la conclusión de que el verdadero factor es el tratamiento de privilegio que los árbitros dan al local.

Alan Nevill, un experto de la Universidad de Wolverhampton, ha informado de un experimento en que un panel de árbitros de fútbol juzgó diferentes jugadas en vídeo: “Algunos podían escuchar el ruido del público y otros no; pues bien, los que podían escuchar el ruido del público, favorecieron mucho más al local”.

Este tipo de presión es típica en los deportes que son juzgados con cierto grado de subjetividad, como la gimnasia, precisamente, que fue motivo de gran agitación durante la jornada del lunes.

El caso del juez japonés

Se dijo que la calificación errónea al último ejercicio del gran gimnasta japonés Kohei Uchimura, considerado uno de los mejores de todos los tiempos, había sido distorsionada, de buena o mala fe, para favorecer al equipo local.

En realidad, como lo aclara en un revelador despacho Amaya Iríbar, del diario español El País, uno de los dos jurados que calificaron la dificultad (los otros jurados califican la ejecución) era precisamente un japonés.

El equipo nipón apeló con éxito y de cuarto pasó al segundo lugar, relegando a Gran Bretaña al tercero.

¿Fue un caso de favoritismo inconsciente, que afectó incluso al jurado japonés? ¿O simplemente un error de buena fe, que las autoridades tuvieron el coraje de reconocer y corregir, provocando una airada reacción del público?

Métodos indirectos

De lo que no cabe ninguna duda es que los organizadores siempre tienen a mano una panoplia de recursos para confortar a sus atletas.

En Pekín 2008, por ejemplo, los británicos se quejaron en varias ocasiones por una variada lista de inconvenientes planteados por los organizadores chinos.

Dijeron, por ejemplo, que la aduana les confiscó y nunca devolvió el equipo que habían llevado para pronosticar con precisión el tiempo, algo crucial en las pruebas de vela, por ejemplo.

Y ahora los extranjeros podrían señalar que los organizadores se han asegurado de que espectadores británicos estarán en los mejores sitios para alentar a los atletas locales en las llegadas y otros sitios estratégicos.

Este y otros trucos más o menos inocentes son moneda corriente en la organización de todo tipo de competición deportiva.

Sea como fuere, a esta altura Gran Bretaña no tiene ningún oro y ya suenan las campanas de alarma.

“Tranquilos, tranquilos”, recomienda este martes The Times, que utiliza el sistema de pronósticos de Infostrada: “Sólo tenemos tres medallas, pero nosotros esperábamos dos a esta altura… aunque una de ellas debía ser de oro”.

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Por qué una calle en Carolina del Norte se llenó de banderas mexicanas

La familia Zambrano, de Wilmington, Carolina del Norte, obtuvo una inesperada muestra de solidaridad de sus vecinos después de recibir una nota amenazante contra la bandera mexicana en su porche.
12 de octubre, 2020
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Casas de Wilmington con banderas mexicanas

Familia Zambrano
Los vecinos de la familia Zambrano se solidarizaron con un emotivo gesto.

La carta estaba dirigida al “jefe del hogar” y en cuatro líneas (cargadas de insultos) expresaba su propósito.

“Cuando hijos de p*** como ustedes izan su m***** de bandera mexicana, eso significa guerra. La segunda enmienda da el derecho y el deber de usar armas para eliminar de mi país a personas como tú y tu familia”.

BAJEN LA BANDERA O SENTIRÁN MI IRA“.

Jessica Zambrano dijo que tuvo que releerla para “no malinterpretar el propósito” de lo que decía.

Pero la carta era muy clara: alguien no estaba de acuerdo con que hubiera una bandera mexicana izada al lado de una estadounidense en la entrada de su casa en Wilmington, Carolina del Norte.

En esa ciudad del sureste de Estados Unidos, donde más del 75% de la población es blanca, menos del 10% de sus habitantes son latinos. El estado ha sido un bastión conservador desde la década de 1960.

La casa de la familia Zambrano.

Familia Zambrano
Jessica Zambrano dice que las banderas frente a su casa están para honrar el origen binacional de su familia.

Los Zambrano son mexicano-estadounidenses y, orgullosos de ello, decidieron mostrarlo en su porche.

Tras conocerse la amenaza, sus vecinos dieron una muestra de solidaridad que llamó la atención en redes sociales y en medios locales y nacionales de EE.UU.

La calle se llenó de banderas mexicanas.

Una casa en Wilmington con una bandera mexicana

Familia Zambrano
Una casa en Wilmington con una bandera mexicana

Familia Zambrano

“Vecinos solidarios, haciéndole saber a esta persona que sus creencias no son bienvenidas aquí. Nos lo expresaron en un momento de necesidad y estamos eternamente agradecidos“, escribió Jessica Zambrano en Facebook.

Investigación en marcha

La estadounidense Jessica Zambrano está casada con Gustavo Zambrano, un hombre originario de Michoacán, México, que tiene la doble nacionalidad.

“Aunque también es ciudadano estadounidense, eso no borra de dónde viene”, explica la mujer en un mensaje con miles de reacciones en Facebook.

“Tenemos una bandera mexicana en nuestro porche. Bueno, a la persona que envió esta carta claramente no le gustó eso. Y sintió que era su ‘deber’ informárnoslo”, añade.

Una casa en Wilmington con una bandera mexicana

Familia Zambrano
Una casa en Wilmington con una bandera mexicana

Familia Zambrano

La Oficina del Alguacil del condado de New Hanover le dijo a BBC Mundo que, tras recibir la denuncia de la amenaza, se inició una investigación junto al Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y el Servicio Postal de EE.UU.

Jessica Zambrano le contó a BBC Mundo que la semana pasada habló con un detective: “Todavía están investigando”.

El derecho a tener armas

La Segunda Enmienda de la Constitución de EE.UU., a la que hace referencia la carta, garantiza el derecho de los estadounidenses a poseer y portar armas, pero su significado ha sido motivo de debate durante décadas.

Trump con simpatizantes en Wilmington

Reuters
El presidente Trump estuvo en Wilmington, Carolina del Norte, en septiembre, donde encabezó un mitin. El estado es clave para su reelección.

“Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas“, dice el texto constitucional.

El sentido de “milicia bien ordenada” que procure la “seguridad de un Estado libre” ha sido debatido históricamente entre quienes consideran que es un deber personal cuidar la soberanía de EE.UU., y otros que opinan que eso era reflejo de una época que ha quedado superada.

Una casa en Wilmington con una bandera mexicana

Familia Zambrano

“Debemos exponerlo y enfrentarlo”

Para Zambrano, las “acciones y comentarios” de líderes de EE.UU. en los últimos tiempos han sido “gasolina” para “grupos extremistas que se sienten validados en sus creencias”.

“El racismo y la xenofobia corren por las venas de este país. Están incrustados profundamente en nuestros vecindarios, escuelas, lugares de trabajo, en todas partes. Debemos exponerlo y enfrentarlo”, agregó Zambrano, que considera que el remitente de la carta “no representa a la mayoría de los verdaderos estadounidenses“.

Una casa en Wilmington con una bandera mexicana

Familia Zambrano

Unos días después de su publicación, a comienzos de octubre, la calle donde vive la familia Zambrano se llenó de banderas mexicanas.

“El gran apoyo que recibimos de nuestros amigos y familiares nos dio paz. Nos dio la esperanza de que algún día haya un lugar donde no exista un comportamiento como este. Donde nuestros niños no se sentirán amenazados por el color de su piel, de dónde vienen, el idioma que eligen hablar en público o simplemente por quiénes son”, expresó Zambrano.


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