Londres 2012: la nadadora china que remató como hombre
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Londres 2012: la nadadora china que remató como hombre

Ye Shiwen batió un récord mundial, recibiendo medalla de oro en los 400 metros combinados el sábado 28 de julio de 2012. ¿Estamos ante el verdadero fenómeno de los Juegos de Londres o ante un nuevo caso de posible dopaje?
Por Raúl Fain Binda BBC
30 de julio, 2012
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Un recorrido por redacciones periodísticas y corrillos del mundo de la natación no puede dejar de detectar uno de los grandes temas del momento: Ye Shiwen, 16 años de edad, china, más rápida que el mismísimo Ryan Lochte, ¿podemos creer en ella?

En otras palabras: estamos ante el verdadero fenómeno de los Juegos de Londres o ante un nuevo caso de posible dopaje.

Pero como suele ocurrir, la información tiene un trasfondo que los redactores de títulos no tienen en cuenta, porque se les acaba el espacio.

Durante el fin de semana se extendió la impresión de que Ye, que todavía no ha completado su desarrollo físico, es “más rápida” que Lochte, un monstruo anfibio, rápido e incansable en el agua y que, en tierra, acostumbra a subir cuestas de arena arrastrando cadenas con gomas de tractor atadas a ellas.

Es un típico ejemplo de ilusión periodística, creado para estimular el interés del público.

Cuestión de tiempos

El sábado, en la final de los 400 metros estilos individual, Ye marcó un nuevo récord mundial de 4:28.43 y su remate de la carrera dejó atónitos a quienes la presenciaron: 28.93s en los últimos 50 metros, más rápida que los 29.10s del estadounidense Lochte en la final de varones de la misma carrera.

Nunca hasta ahora, en la historia de los Juegos Olímpicos, una mujer había sido más rápida en un tramo de cualquier distancia que el ganador varón de la carrera equivalente.

Pero esta misma información se puede interpretar en forma diferente agregando los datos que faltan: que el tiempo de Lochte para los 400m fue de 4:05.18, y que en los últimos 50 metros disminuyó su rendimiento, dejando escapar el récord mundial que pareció estar fácilmente a su alcance.

Dicho de otra forma, a Ye los últimos 50 metros le llevaron 17 centésimas menos que a Lochte, pero éste tardó 23 segundos menos en los 400 metros.

Récords con y sin bañador

Esto no disminuye la proeza de la nadadora china, ni el carácter extraordinario de su récord mundial, el primero en natación desde el retiro de los bañadores de fibras especiales que tanto distorsionaron el rendimiento de los atletas.

Utilizando un traje de esos, Michael Phelps marcó 4:03.84 en la final de Pekín 2008; su tiempo en Londres fue un decepcionante 4:09.28.

También en Pekín, y con esos bañadores, la australiana Stephanie Rice marcó el récord mundial previo de 4:29.45, o sea 1s02 más que Ye Shiwen el sábado.

La facilidad con que Ye superó en los últimos 50 metros a su principal rival, la estadounidense Elizabeth Beisel (compañera de entrenamiento de Lochte), ha dejado con la boca abierta a las otras nadadoras y sus técnicos.

Gregg Troy, el jefe del equipo estadounidense, entrenador de Lochte y Beisel, se limitó a decir, con una pesada carga de ironía, que “es el tramo más rápido que haya corrido una mujer en toda la historia”.

Dudas y aclaraciones

La disyuntiva trae de cabeza a todos los comentaristas y también al público: estamos ante uno de los fenómenos deportivos más formidables de la historia o… la alternativa es tan penosa que hace vacilar a los escépticos.

“No es posible, ¿qué demonios es eso?” se le escuchó gritar a un periodista estadounidense en la sala de prensa.

Esto podría interpretarse como un prejuicio machista, pero la británica Clare Balding, una feminista muy enérgica, presentadora de la BBC, preguntó al ex nadador Mark Foster cómo era posible que “alguien pueda de repente nadar mucho más rápido que antes”.

Una respuesta a esto, claro, es que en el caso de Ye el “antes” se refiere necesariamente al comienzo de su adolescencia, cuando no se podía esperar grandes tiempos en una especialidad tan exigente como los 400 metros estilos.

Foster dijo que había sido una mejora de cinco segundos, algo notable, pero que los jóvenes suelen ser capaces de ese tipo de progreso en su rendimiento.

El caso de otra china

Las chinas Wu Minxia y He Zi saltan del trampolín de tres metros en la competición de clavados sincronizados de Londres 2012, el domingo 29 de julio de 2012.

Pero la juventud no es garantía de inocencia. Una ex compañera de equipo de Ye, también de 16 años, Li Zhesi, no está en Londres porque hace poco más de un mes las autoridades deportivas chinas anunciaron que había dado “positivo” por EPO (eritropoyetina) en un análisis realizado el 31 de marzo.

Y todos recuerdan que en la década de los ’90 los controles antidopaje (mucho más básicos que los actuales) dieron casi 50 “positivos” en nadadores chinos.

Diagnóstico de WADA

Los recelos, que parecían acallados, volvieron a emerger hace unas semanas, tras algunos comentarios de John Fahey, el titular de la WADA, la agencia mundial antidopaje, que los chinos encontraron demasiado filosos.

La agencia de noticias china, Xinhua, pidió una aclaración a Fahey, quien contestó en forma evasiva: dijo que China estaba haciendo “enormes esfuerzos para adoptar el código y práctica de la WADA”.

Si Fahey fuera un médico, su diagnóstico sería que China ha mejorado pero que todavía no está fuera de peligro.

“Debo mejorar”

La propia Ye ha enfrentado a los periodistas con la naturalidad de un pez en el agua: dice que todavía debe mejorar en varios aspectos, que no le convence su estilo braza de pecho, y que su crawl, o libre, deja mucho que desear.

Esto debe tener que ver con la acción psicológica, tan importante en el deporte moderno: si ganas, bien; si ganas y además sugieres que todavía tienes mucho por mejorar, tanto mejor.

Señores, estamos ante Ye Shiwen, 16 años, campeona mundial de 400m estilos individual, “más rápida” que Lochte, pero que todavía debe mejorar…

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Qué es el "agua muerta", el fenómeno que atrapa a los barcos en medio del océano

Un estudio realizado en Francia explica un fenómeno que ha dejado perplejos a los oceanógrafos desde que fue observado por primera vez en 1893 por el explorador noruego Fridtjof Nansen.
1 de agosto, 2020
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En 1893, el explorador noruego Fridtjof Nansen comenzó una expedición al Polo Norte que le daría fama mundial por conseguir romper el récord de latitud norte.

Esa travesía también lo convertiría en la primera persona en observar un extraño fenómeno que ha desconcertado a los oceanógrafos por más de un siglo.

Cuando navegaba por las aguas del Ártico, al norte de Siberia, Nansen notó que de pronto su barco, el Fram, comenzó a detenerse, a pesar de que sus motores andaban a toda máquina.

El aventurero describiría la anomalía como una “fuerza misteriosa” que retenía a su embarcación, haciendo que casi no pudiera maniobrar.

“Hicimos bucles en nuestro curso, a veces dimos vueltas, probamos todo tipo de estrategias para evitarlo, pero con muy poco éxito”, relató luego.

Nansen se convirtió así en el primero en observar este fenómeno, al que le dio el nombre de “agua muerta”.

Capas

Once años más tarde, en 1904, el físico y oceanógrafo sueco Vagn Walfrid Ekman logró identificar qué causaba esta anomalía.

Ekman demostró en un laboratorio que olas formadas en esta parte del océano Ártico debajo de la superficie, entre capas de agua salada y dulce -que tienen distinta densidad- interactuaban con un barco, generando resistencia.

Ártico

Getty Images
En el agua del Ártico se mezclan capas de diversa salinidad.

Lo atribuyó a los glaciares que se derretían, formando una capa de agua dulce sobre el mar, más salado y denso.

Sin embargo, en sus pruebas de laboratorio, Ekman vio que las olas de arrastre generaban oscilaciones en la velocidad del barco.

Esto difería de las observaciones de Nansen, cuyo barco se detuvo a una velocidad constante y anormalmente baja.

Hasta ahora nadie había podido explicar estas diferencias, ni tampoco entender exactamente cómo funciona el efecto que genera el agua muerta.

Pero un equipo interdisciplinario del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), la institución de investigación más importante de Francia, y de la Universidad de Poitiers, cree haber develado ambos misterios.

“Cinta transportadora”

El grupo de físicos, expertos en mecánica de fluidos y matemáticos franceses utilizó una clasificación matemática de diferentes olas internas y un análisis de imágenes experimentales a escala de subpíxel para estudiar el fenómeno.

En un trabajo que publicaron a comienzos de julio en la revista científica PNAS concluyeron que las variaciones de velocidad descritas por Ekman se deben a la generación de olas que actúan como una especie de “cinta transportadora ondulante”.

Cinta transportadora con valijas en un aeropuerto

Getty Images
El agua muerta atrapa a los barcos y hace que se muevan hacia adelante y hacia atrás, como si estuvieran en una cinta transportadora ondulante, descubrieron los científicos franceses.

Esta “cinta” hace que las embarcaciones se muevan hacia adelante y hacia atrás.

Los científicos también lograron unificar las observaciones de Ekman con las de Nansen, afirmando que el efecto oscilante es solo temporal.

Finalmente “el barco termina escapando y alcanza la velocidad constante que describió Nansen“, publicaron en su estudio.

Los expertos resaltaron que el fenómeno no solo se da en lugares con glaciares, sino en todos los mares y océanos donde se mezclan aguas de diferentes densidades.

“También se encuentra en lagos fríos de montaña en verano porque hay estratificación de la temperatura, y por lo tanto, existe el riesgo de que los nadadores se ahoguen”, advirtió el coautor del estudio Germain Rousseaux, en declaraciones al diario ABC de España.

Rousseaux agregó que el fenómeno ocurre además en la desembocadura de ríos como el Orinoco, en América del Sur, debido al flujo de los ríos con sedimentos sobre el agua salada del mar.

Cleopatra

Curiosamente, este estudio no se realizó con el fin de develar el misterio de lo que le ocurrió a Nansen hace más de un siglo, sino para desentrañar una incógnita mucho más antigua.

Ilustración de la Batalla de Accio

Getty Images
¿Quedó la flota de Cleopatra y Marco Antonio atrapada en agua muerta durante la Batalla de Accio?

El trabajo forma parte de un gran proyecto que investiga por qué durante la Batalla de Accio o Actium (en el año 31 a. C.), en la Grecia antigua, las grandes naves de Cleopatra y Marco Antonio perdieron cuando se enfrentaron a los buques más débiles de César Octavio.

¿Podría la bahía de Accio, que tiene todas las características de un fiordo, haber atrapado a la flota de la reina de Egipto en agua muerta?

Eso fue en realidad lo que se preguntaron los científicos franceses.

“Ahora tenemos otra hipótesis para explicar esta rotunda derrota, que en la antigüedad se atribuía a rémoras, ‘peces lechón’ adheridas a los cascos, según decía la leyenda”.


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