Londres 2012: ¿misiles sólo para aparentar?
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Londres 2012: ¿misiles sólo para aparentar?

Según Jonathan Beale de BBC, es muy poco probable que se lleguen a utilizar. Más bien, representan una "demostración de fuerza" y su ubicación fue establecida para tranquilizar y disuadir.
Por Stephen Dowling BBC
11 de julio, 2012
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Misiles antiaéreos serán instalados en Londres como parte del despliegue de seguridad de los Juegos Olímpicos para evitar ataques terroristas. Pero, ¿realmente podrían llegar a ser utilizados? ¿Cuáles son los riesgos?

Los misiles tierra-aire estarán ubicados en seis puntos de la ciudad. Serán una mezcla de misiles Estoque (Rapier) -utilizados en el conflicto de las islas Malvinas/Falklands hace 30 años- y misiles Starstreak de alta velocidad, que tienen un alcance más corto, pero son más rápidos.

Su ubicación en zonas urbanas ha preocupado a algunos residentes, en especial a quienes viven en la torre Fred Wigg en Waltham Forest -en el norte de Londres- quienes incluso llevaron el caso a una corte para intentar detener la instalación, aunque sin éxito.

El Ministerio de Defensa del Reino Unido ha dicho que no existe una amenaza específica y que el despliegue de misiles es una medida de seguridad similar a la que fue desplegada en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 y los de Atenas en 2004.

El secretario de Defensa, Philip Hammond, ya había anunciado el mes pasado que el próximo 14 de julio entraría en vigor una zona de exclusión aérea alrededor del Parque Olímpico.

¿Guerra psicológica?

Los misiles Estoque ubicados en plácidas zonas verdes son un recordatorio de cuán enfocados en la seguridad están los Juegos Olímpicos modernos.

“Esta es la primera vez que vemos misiles tierra-aire de esta manera en el Reino Unido”, asegura Ben Goodlad, analista de IHS Jane’s (editorial británica especializada en temas militares), quien además agregó que “su implementación no puede ser vista como un asunto puramente de espectáculo”.

“Los planificadores han analizado cuidadosamente las capacidades necesarias para hacer frente a situaciones particulares, sin importar lo poco probables que sean. Los lugares elegidos para situar los misiles han sido cuidadosamente seleccionados con esta idea en mente”.

Antes de la decisión judicial del martes, el Ministerio de Defensa había advertido: “Creemos que los misiles que serán ubicados en la torre Fred Wigg son parte esencial del plan de seguridad, por lo que continuaremos presionando para su despliegue en el lugar”.

Tobias Feakin, del Instituto Real Unido para la Defensa y los Estudios de Seguridad, dijo que mostrar esa capacidad militar es una respuesta normal.

“Los militares se han asegurado de que los misiles salgan en televisión, siguiendo la teoría de disuasión militar de mostrar la capacidad al adversario, para que (los posibles atacantes) se den cuenta de la magnitud con la que tendrían que lidiar”.

El último recurso

La semana pasada, el Ministerio de Defensa emitió un comunicado sobre sus planes de seguridad, después de que en mayo se llevara a cabo un ejercicio con lanzadores de misiles desarmados.

“En conjunto, los sistemas incluyen una amplia gama de capacidades de defensa aérea, incluidos equipos de radar y detección, así como armas que proporcionarán un poderoso elemento de disuasión y protección contra la amenaza de un ataque desde el aire.”

El especialista en Defensa de la BBC, Jonathan Beale, dijo que “esto es para tranquilizar a los aliados y a las demás naciones que compiten en los juegos, particularmente a Estados Unidos”.

Los misiles serán el respaldo del destacamento de cuatro aviones de combate Typhoon que patrullarán los cielos y que -de ser necesario- derribarán cualquier aeronave sospechosa. Equipos de francotiradores en helicópteros estarán preparados para hacer frente a objetivos más lentos, como aviones ultraligeros.

De hecho, Feakin asegura que los misiles serán “el último recurso”.

Se cree que el primer ministro, David Cameron, será en última instancia el responsable de tomar cualquier decisión relacionada con el derribo de un avión a través de defensas basadas en tierra (GBAD, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, el derribo de un “avión suicida” -bien sea de una avioneta o de un avión secuestrado- sería muy distinto al de un avión militar sobre un campo de batalla.

“El riesgo de usar uno de estos sistemas es que cualquier avión derribado causará daños colaterales a las zonas residenciales que rodean el estadio olímpico”, dice Goodlad.

“Sin embargo, esto debe equilibrarse con las posibles consecuencias de no derribar una amenaza potencial, como un avión estrellándose en un estadio con capacidad para 80.000 personas”.

Problemas de comunicación

Feakin cree que el hecho de que el Ministerio de Defensa haya sido llevado a juicio por los residentes descontentos que reclaman la falta de consulta es un incidente desafortunado.

“Creo que se podría aprender de la manera en la que se transmitió esta información pública. Se trata de un entorno urbano en donde tradicionalmente no ha habido militares desplegados. A mi parecer, ellos harán un trabajo fantástico -ya lo han hecho en eventos como Wimbledon- pero la manera en la que se le comunicaron los planes a la gente ha debido ser más efectiva”.

Feakin añade, sin embargo, que otros métodos serán utilizados para frustrar cualquier complot que busque perturbar los Juegos.

“Desde el año 2.000 los organismos de seguridad han aprendido mucho, no solo acerca de las amenazas, sino de las maneras de contrarrestarlas”.

Si existe un plan serio de ataque a los Juegos desde el aire, dijo, el objetivo sería tratar con él mucho antes de que llegue a un aeropuerto.

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Quién es Kamala Harris, primera mujer negra candidata a vicepresidencia de EU

Tras mucha especulación en Estados Unidos, el candidato demócrata a la presidencia anunció quién será su "número dos" en la carrera a la Casa Blanca.
11 de agosto, 2020
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Kamala Harris

Getty Images

Joe Biden luchará por la Casa Blanca junto a Kamala Harris.

El candidato demócrata a la presidencia anunció este martes que la senadora será su número dos en la campaña contra Donald Trump de cara a las elecciones de noviembre.

El veterano político ya había adelantado que sería una mujer y había más de una decena de nombres en juego.

“Tengo el gran honor de anunciar que escogí a @KamalaHarris -una valiente luchadora en defensa de los menos poderosos y de los mejores funcionarios públicos del país- como mi compañera de fórmula ”, señaló Biden en Twitter.

Biden destacó además la labor de Harris como fiscal general de California, donde se puso frente a “los grandes bancos, levantó a la clase trabajadora, protegió a mujeres y niños del abuso”.

“Estaba orgulloso entonces, y lo estoy ahora de tenerla como mi compañera en esta campaña”.

Harris se convertirá en la primera mujer afroestadounidense en ser candidata a la vicepresidencia del país.

La elección era crucial en un momento de crisis política, social, sanitaria y económica en Estados Unidos.

Y tenía que ser alguien a quien los demócratas consideraran “presidenciable”, dada la avanzada edad de Biden, 77 años, y la posibilidad de que, de ganar, opte por no presentarse a la reelección en cuatro años.

“Me siento honrada de unirme a como la candidata de nuestro partido a vicepresidente, y haré todo lo posible para convertirle en nuestro comandante en jefe”, aseguró Harris en Twitter.

¿Quién es Kamala Harris?

La política demócrata nació en Oakland, California, en una familia de inmigrantes: una madre originaria de India y un padre nacido en Jamaica.

Tras el divorcio de sus padres, Harris fue criada principalmente por su madre hindú, una investigadora especializada en el cáncer de mama y activista de derechos civiles.

Harris creció ligada estrechamente a su herencia en el sur de Asia, acompañando a su madre en sus visitas a India.

Kamala Harris

Getty Images
Harris tiene familia de India y Jamaica.

No obstante, la californiana ha subrayado que su madre adoptó la cultura afroestadounidense de Oakland, sumergiendo a sus dos hijas -Kamala y su hermana menor, Maya- en ella.

“Mi madre siempre entendió muy bien que estaba criando a dos hijas negras”, escribió Harris en su autobiografía The Truths We Hold.

“Sabía que su país de adopción vería a Maya y a mí como niñas negras y estaba determinada en asegurarse que nos convertiríamos en mujeres negras orgullosas y con confianza en nosotras mismas“.

Harris estudió en la Universidad Howard, uno de los prominentes e históricos centros afroestadounidenses de estudios superiores del país, que ella describió entre las experiencias más formativas de su vida.

La destacada política asegura que ella siempre ha estado cómoda con su identidad y se describe a sí misma como “estadounidense”.

Kamala Harris y signos de campaña.

Getty Images
Harris también presentó su candidatura para convertirse en la nominada demócrata a la presidencia, pero no consiguió suficiente respaldo.

En 2019, consideró en declaraciones al diario The Washington Post que no se debería encajar a los políticos en compartimentos según el color o su historial.

“Mi punto era: yo soy quien soy. Y me siento bien con eso. Quizá tú tengas que descifrarme, pero a mí me parece bien”.

Ascendiendo puestos en el ámbito de la Ley y el Orden

Tras cuatro años en Howard, Harris se trasladó a la Universidad de California, Hastings, para conseguir un título en Derecho y empezar su carrera en la Oficina del Fiscal de Distrito del condado de Alameda.

Se convirtió en fiscal de distrito -el máximo puesto en esa área- de San Francisco en 2003, antes de convertirse en la primera mujer y la primera afroestadounidense en ganar el puesto de fiscal general de California, el principal abogado y funcionario encargado del cumplimiento de la ley en el estado más poblado del país.

Senadora Kamala Harris.

Getty Images
Harris no deja de acumular hitos: fue también la primera mujer y la primera afroestadounidense en ganar el puesto de fiscal general de California.

En sus cerca de dos mandatos en ese cargo, Harris se ganó la reputación de estrella ascendente del Partido Demócrata, lo que le impulsó para convertirse en senadora por California en 2017.

Desde su elección al Congreso estadounidense, la ex fiscal se granjeó gran apoyo entre los progresistas de la formación por su riguroso cuestionamiento al entonces nominado al Tribunal Supremo Brett Kavanaugh y al fiscal general William Barr en sus respectivas audiencias ante el Senado.

Aspiraciones a la Casa Blanca

Cuando lanzó su candidatura a la presidencia ante más de 20,000 seguidores en Oakland el año pasado, esta fue recibida con entusiasmo.

Pero a medida que se adentró en la carrera, Harris no logró articular una base sólida para su campaña, ofreciendo respuestas confusas sobre temas cruciales como el sistema sanitario.

También fue incapaz de capitalizar el gran fuerte de su candidatura: su gran habilidad en los debates, donde pudo demostrar su ventaja como ex fiscal, a menudo poniendo a Biden contra las cuerdas.

Kamala Harris y Joe Biden en un acto de campaña.

Getty Images
Harris anunció su apoyo a la candidatura de Biden después dos meses después de que pusiera fin a sus propias aspiraciones presidenciales.

La demócrata de California trató de mantenerse en la fina barrera entre el ala progresista y moderada del partido, pero acabó sin llamar la atención de ninguno de estos bandos, poniendo fin a su candidatura en diciembre, incluso antes de las primeras votaciones.

En marzo, Harris ofreció su apoyo al exvicepresidente Biden, asegurando que haría “todo en su poder para ayudarle a convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos”.

Historial contra el crimen y la policía

Su breve campaña a la presidencia puso el foco en su historial como principal fiscal de California.

Pese a sus inclinaciones más izquierdistas en asuntos como el matrimonio homosexual o la pena capital, Harris se enfrentó a repetidos ataques por no ser lo suficientemente progresista, y fue el blanco de un devastador artículo de opinión de la catedrática de Derecho de la Universidad de San Francisco Lara Bazelon.

Kamala Harris y signos de campaña.

Getty Images
Harris también presentó su candidatura para convertirse en la nominada demócrata a la presidencia, pero no consiguió suficiente respaldo.

Escrito al principio de la campaña de Harris, la profesora consideró que la candidata había evitado en gran medida las batallas progresistas que estuvieran relacionadas con asuntos como la reforma policial, sobre las drogas o condenas injustas.

Harris, que se describió a sí misma como “la fiscal progresista”, trató de enfatizar las partes de su legado de tendencia más izquierdista, como requerir a algunos agentes especiales del Departamento de Justicia de California que portaran cámaras corporales -el primer estado en ponerlas en práctica- o lanzar una base de datos que ofreció acceso al público a estadísticas sobre crimen.

Pero sus esfuerzos no consiguieron el apoyo esperado.

Kamala Harris

Getty Images
Ahora tiene ante sí una nueva oportunidad para llegar a la Casa Blanca.

“Kamala es la policía”, se convirtió en una frase habitual en las primarias demócratas, frustrando sus intentos de ganarse a la base más liberal del partido.

No obstante, su historial puede resultar beneficioso en las elecciones presidenciales cuando los demócratas tratan de ganar el apoyo de votantes moderados o independientes.

Con las actuales tensiones raciales en el país, además, crece el escrutinio sobre la brutalidad policial y Harris ha tomado un rol destacado, utilizando su altavoz para amplificar las voces más progresistas.

En intervenciones de televisión, Harris ha pedido cambios de las prácticas policiales en todo Estados Unidos; en Twitter, ha abogado por la detención de los agentes que mataron a Breonna Taylor, la mujer afroestadounidense de 26 años de Kentucky; y suele hablar con frecuencia de la necesidad de desmantelar el racismo sistémico en el país.

Imagen de promo mostrando a Joe Biden y Donald Trump.

BBC
En estas elecciones presidenciales Trump se juega la reelección y Biden pasar de exvicepresidente a presidente.

En cuanto a la controvertida apuesta por “retirar la financiación” de la policía para derivar los fondos a programas sociales -un planteamiento al que se opone Biden-, Harris suele contestar con evasivas, pidiendo en su lugar “reinventar” el concepto de seguridad pública.

Harris ha considerado a menudo que su identidad la sitúa en una posición idónea para representar a aquellos en los márgenes de la sociedad.

Si ella y Biden consiguen llegar a la Casa Blanca, tendrá la oportunidad de demostrarlo.


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