Una película en una burbuja de jabón
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Una película en una burbuja de jabón

Una nueva dimensión en el mundo del entretenimiento.
3 de julio, 2012
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Una nueva dimensión en materia de entretenimiento podría estar a disposición de los cinéfilos pronto: la posibilidad de ver películas en burbujas.

Investigadores en Japón y Estados Unidos desarrollaron una tecnología que permite proyectar imágenes en pantallas hechas de jabón en un visualizador.

La fórmula es más compleja que la que se vende embotellada en las jugueterías, para solaz de los niños, pero el jabón sigue siendo su prinicipal ingrediente.

El visualizador, que constituye la pantalla transparente más delgada producida hasta ahora, usa ondas ultrasónicas para alterar las propiedades de la película y crear una imagen, ya sea plana o en tercera dimensión.

“Es cosa sabida que la superficie en una pompa de jabón es una micromembrana. Permite que la luz pase a través de ella y muestra el color en su estructura”, dijo en su blog el jefe de la investigación, Yoichi Ochiai, de la universidad de Tokio.

El sonido

Mientras que las pantallas tradicionales son opacas, el visualizador creado por Ochiai y sus colegas Keisuke Toyoshima, de la universidad de Tsukuba, y Alexis Oyama, de la universidad Carnegie Mellon en Estados Unidos, varía en transparencia y reflectancia.

El equipo logró controlar y explotar estas propiedades golpeando la membrana de la burbuja con ondas ultrasónicas de sonido, salidas de parlantes.

Las ondas sónicas alteran la textura de una imagen proyectada, haciéndola ver lisa o rugosa.

“Las pantallas típicas muestran todas las imágenes de la misma forma, pero las imágenes deberían tener propiedades visuales diferentes”, le dijo Oyama a la BBC.

“Por ejemplo, las alas de una mariposa deberían ser reflectivas, y una bola de billar debería ser lisa. Nuestra pantalla transparente puede cambiar la reflexión en tiempo real, para mostrar diferentes texturas”, explicó.

Para lograrlo, los científicos modificaron la frecuencia de onda.

Para artistas y magos

“Nuestra pantalla de membrana puede ser controlada utilizando vibraciones ultrasónicas. La membrana puede cambiar su transparencia y superficie dependiendo de las escalas de ondas ultrasónicas”, escribió Ochiai en su blog.

De acuerdo con el científico, la combinación de ondas ultrasónicas con membranas delgadas resulta en imágenes más realistas, distintivas y vívidas.

Esto abriría un nuevo camino en el manejo de las imágenes con herramientas de la ingeniería. Por ejemplo, si se colocan varias burbujas juntas puede lograrse el efecto de una proyección holográfica.

La burbuja es mucho más difícil de romper que una pompa de jabón normal, ya que la mezcla contiene coloidales especiales. Incluso puede hacerse pasar objetos a través de ella, sin que estalle.

El equipo sostiene que la pantalla de jabón también le sería útil a los artistas plásticos, que podrían producir obras con una sensación más realista. Y los magos también encontrarían en esta tecnología una herramienta interesante para su oficio.

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'El día que descubrí que nací sin vagina por una enfermedad'

Julian Peter nació con el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH). Además de aceptar que no podría tener hijos, la joven debió combatir los prejuicios y la ignorancia de muchos en su comunidad.
19 de agosto, 2020
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Una pregunta de rutina por parte de su médico llevó a Julian Peter, una joven de Kenia de 29 años, a descubrir que había nacido sin útero, sin cuello uterino y sin vagina.

Doce años después, compartió su historia con la BBC. Este es su testimonio.

“Nací con una enfermedad llamada síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH).

Las mujeres que paceden esta enfermedad nacen sin útero, sin cuello uterino y sin vagina, y a veces también sin un riñón.

Como no tengo útero, jamás tuve una menstruación. Pero no me siento mal por eso.

Cuando las personas se enteran de mi enfermedad reaccionan en formas diferentes.

“Pueden decir lo que quieran”

Alguien me recomendó una vez que fuera a algún sitio a pedir que rezaran por mí.

Otra persona afirmó que seguramente mi abuela debía haber hecho algo malo, porque provengo de Ukambani, una región asociada con la hechicería.

Pueden decir lo que quieran, pero lo que realmente importa es la manera en la que yo reacciono.

Si comenzara a prestar atención a las opiniones de otras personas, eso seguramente afectaría a mi confianza y me haría dudar sobre mí misma.

Descubrí que tenía el síndrome a los 17 años. En esa época era una estudiante.

Fui al hospital porque se me hinchaban las piernas.

Lo primero que me preguntó el médico fue cuando había menstruado por última vez. Le respondí que jamás había tenido un período.

En el hospital me hicieron una tomografía, que reveló que mi aparato reproductivo no tenía un orificio exterior.

Me operaron para intentar abrir un canal vaginal, pero la intervención no tuvo éxito.

Otra tomografía mostró que no tenía útero ni cuello uterino y me diagnosticaron con MRKH.

Lloré durante tres días tras ese diagnóstico, pero luego decidí seguir adelante con mi vida.

Tenía solo 17 años y era muy joven, por lo que mi prioridad era volver al colegio.

Estaba todavía en el hospital con mi madre, que me crió sola.

Ella quedó en shock con la noticia, e incluso se preguntaba si como madre tenía alguna responsabilidad y había cometido algún error.

“No quería operarme”

Como había estudiado biología, entendí bien lo que el médico me dijo aquella primera vez.

Pero yo no quería pasar por una operación en ese momento, porque quería terminar mis estudios.

Diez años después, regresé al hospital y tuve otra operación que sí tuvo éxito.

El tipo de MRKH que yo tenía significaba que no tenía útero ni cuello uterino. También carecía de vagina y solo tenía un riñón. La operación fue para crear un cana vaginal.

Mi vida es normal, pues el MRKH no interfiere con cómo yo quiero vivirla.

Pero otras personas con este síndrome precisan de apoyo psicológico profesional para superar el impacto emocional.

Una vez que comprendes las implicaciones de esta enfermedad debes descartar la posibilidad de tener hijos biológicos.

Me hicieron cuatro tomografías en total y en ninguna de ellas se detectó la presencia de ovarios, por lo que tampoco es posible extraer óvulos para fertilización in vitro.

Debemos aceptarnos como somos. Aunque darte cuenta de que no eres como otras mujeres es difícil y precisas tener a alguien con quien conversar.

Conocí a otras personas aquí en Kenia que padecen el mismo síndrome y compartimos nuestras experiencias.

Acepté mi enfermedad desde el comienzo y me acepté a mí misma, por lo que puedo decir que me siento bien.

Explicaciones a mi pareja

Tuve algunas relaciones sentimentales. Y nunca dejo pasar mucho tiempo antes de hablar con quien en ese momento es mi pareja y contarle sobre mi enfermedad.

Si quieren aceptarla, lo harán. Pero los seres humanos son apenas seres humanos.

Y muchos de los hombres a quienes les conté sobre mi síndrome simplemente me dejaron. Otros me acusaron de mentir para ahuyentarlos.

En estos momentos no tengo pareja, pero todo es obra de Dios.

Tuve la operación para construir el canal vaginal en 2018 y aún no me siento preparada para tener una relación sexual.

Tampoco estoy lista para encarar un matrimonio.

Y creo que si algún día me caso, una opción sería adoptar.

Consejos a los padres

Me llevó al menos 10 años decidir hablar públicamente sobre mi historia.

Hay muchas personas que no entienden qué es el MRKH y quiero crear conciencia sobre este síndrome.

Ilustración del aparato reproductivo femenino

Science Photo Library
“Abrir el canal vaginal es una operación dolorosa. Yo recomiendo a los padres que no acepten operar a sus hijas cuando son niñas”.

En primer lugar, a los padres de bebés con la enfermedad les digo que no acepten operar a sus hijas mientras son niñas.

En mi opinión, la cirugía solo debe ocurrir cuando ellas entiendan más sobre el síndrome, porque la operación es un procedimiento complejo y largo.

Es una intervención dolorosa y una niña no entendería qué le está sucediendo.

Los padres también deben informarse sobre este síndrome para poder ayudar a sus hijas a lidiar con el estigma que seguramente enfrentarán.

Formé un grupo de apoyo y sé que las personas con MRKH enfrentan todo tipo de desafíos.

Algunas mujeres están casadas y se ven ante una gran presión por parte de sus suegros, quienes quieren nietos. Una joven me contó que sus suegros la acusan de ser en realidad un hombre.

Así que en mi grupo escuchamos a las personas y las alentamos.

Lo importante es ayudarnos entre nosotras porque esta travesía puede ser difícil”.


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