AMLO confía en que el Tribunal convoque nuevas elecciones
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AMLO confía en que el Tribunal convoque nuevas elecciones

En Puebla, el perredista anunció su voto de confianza al Tribunal Electoral sobre el fallo del proceso que, desde su perspectiva, estuvo plagado de irregularidades
Por Ernesto Aroche Aguilar
6 de agosto, 2012
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Puebla, Puebla. Seis años después Andrés Manuel López Obrador, el excandidato presidencial de la coalición Movimiento Progresista, cambió el discurso de la confrontación por el de la vía legal. Desde Puebla, en una de las 32 asambleas informativas que se llevaron en las capitales estatales, el perredista anunció su voto de confianza sobre la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) sobre el que, desde su perspectiva, fue un proceso plagado de irregularidades en el que se violó la Constitución.

Ante más de 5 mil personas, pocas comparadas con las más de 35 mil que abarrotaron el estadio de Hermanos Serdán en su cierre de campaña en el estado, el tabasqueño se dijo seguro que el tribunal resolverá anular las elecciones ante “el cúmulo de irregularidades que se han documentado con el uso de tarjetas de las empresas Monex y la cadena Soriana para manipular el voto a favor del candidato priista Enrique Peña Nieto, lo que obligará al poder legislativo a elegir un presidente interino para luego convocar a elecciones nuevamente”.

El tabasqueño adelantó además que en el transcurso de la semana entregará a los magistrados que conforman el órgano electoral un resumen de las pruebas que “invalidan la elección” y en el que se incluirán “pruebas plenas, contundentes, para que no quede ningún pretexto ni se pueda utilizar ninguna argucia legal que declare las elecciones como válidas”.

En su discurso, el tabasqueño recalcó que la ruta de su defensa del voto, una defensa de alrededor de los 16 millones de sufragios que logró en la jornada del 1 de julio, será por las vías legales por ello están documentando el uso de recursos de origen “ilícito” en la coacción del voto que obtuvo en las casillas su contrincante priista.

“Ahora como no llamamos a ninguna movilización y decidimos actuar por la vía legal están preocupados, nerviosos porque estamos presentando pruebas. Ellos quisieran, anhelan que dijéramos que ya se acabó, para hacer y deshacer. Pero eso no, jamás a vamos a traicionar al pueblo”.

En respuesta sus seguidores, quienes lo recibieron con aplausos y al grito de “presidente, presidente”, entregaron en ese momento tarjetas de teléfono de prepago con los logotipos del PRI que, de acuerdo con el perredistas, se entregaron antes y durante la jornada electoral, “tan sólo de estas tarjeta se entregaron 50 mil venían cargadas con 100 pesos, tan sólo de ahí hablamos de 500 millones de pesos, cuando el tope de gastos campaña que estableció el IFE de 330 millones de pesos”, apuntó.

Y para eso, dijo, “se tuvo que hacer un contrato con Telmex, ¿ustedes creen que los magistrados no tienen fácil la investigación? No se pueden hacer ese tipo de negocios sin contratos”.

López Obrador también recordó el caso de las tarjetas Monex que se usaron para pagar a los operadores priistas “que en los casos más altos sirvieron para hacer depósitos de hasta 15 mil pesos, y los origen de ese dinero aún no sido ni explicado ni justificado”.

Acompañado por los presidentes nacionales de los partidos que conformaron la coalición Movimiento Progresista, Jesús Zambrano del PRD, Alberto Anaya del PT y Luis Waltón de Movimiento Ciudadano, así como por Ricardo Monreal, coordinador de campaña del tabasqueño –quien por cierto fue de los más aplaudidos por los participantes en el mitín–, López Obrador se congratuló por el surgimiento del movimiento estudiantil #yosoy132, a quienes calificó como los responsables de la renovación de la lucha social a pesar que formalmente no había presencial visible de los integrantes de ese movimiento.

López Obrador también insistió en la necesidad de que sus simpatizantes eviten cualquier provocación y acto violento “para evitar darles pretexto a los violentos de acusarnos de violentos, somos un movimiento pacífico y de esa manera hay que mantenerse”.

Un peligro para los delincuentes electorales

Previo al discurso del hombre de Macuspana,  que se retrasó por más de un hora, el perredista Jesús Zambrano, refutó los señalamientos de que su candidato se ha vuelto nuevamente un “peligro para México”, y al tiempo que tildó a la dirigencia tricolor de “delincuentes electorales” sostuvo que para los únicos que son un peligro es para los “delincuentes electorales”.

Por su parte Ricardo Monreal descartó que haya posibilidad de pacto alguno y sostuvo que la lucha que está dando la coalición por la defensa del voto no deben molestar a nadie pues se están siguiendo las rutas legales.

El cierre del acto se daría tras entonar el himno nacional y López Obrador dejaría la plaza principal de la capital poblana en medio de gritos de “no estás solo, no estás solo” y “presidente, presidente”.

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Cuánta gente se necesita que salga a protestar para derrocar a un gobierno (según la ciencia)

¿Cuán grande tiene que ser una protesta para forzar la salida de un líder político? Un equipo de expertos de la Universidad de Harvard analizó lo ocurrido desde 1900 hasta el presente para hallar una respuesta.
20 de septiembre, 2020
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Protestas en Bielorrusia

Getty Images
Las protestas no violentas tienen más posibilidades de éxito.

La lucha de los sindicatos agrupados en Solidaridad en Polonia en la década de 1980; el movimiento anti-apartheid en Sudáfrica; el derrocamiento del presidente serbio Slobodan Milosevic; la Revolución del Jazmín que forzó la salida del presidente tunecino Zine al-Abidine Ben Ali y desencadenó la Primavera Árabe…

Todos estos son ejemplos de movimientos populares que culminaron con un cambio político sustancial.

Y el último en ser noticia está en Bielorrusia, donde decenas de miles de personas han salido a las calles en las últimas semanas tras unas polémicas elecciones en las que el presidente Alexander Lukashenko se adjudicó la victoria.

Las autoridades han reaccionado con brutalidad: muchos manifestantes han sido arrestados y hay numerosas denuncias de torturas a manos de la policía.

Protestas en Bielorrusia

Reuters
Las protestas en Bielorrusia han movilizado a mucha gente. ¿En cantidades suficientes?

A pesar de esto, sin embargo, el movimiento de momento se ha mantenido fundamentalmente pacífico.

Pero, ¿cuán probable es que tenga éxito?

Lecciones de la historia

Una buena forma de evaluarlo es mirando la historia.

Que es lo que ha hecho la politóloga de Harvard Erica Chenoweth.

La profesora Chenoweth ha centrado su trabajo sobre todo en protestas contra dictaduras, no democracias.

A diferencia de los demócratas, los dictadores no pueden ser destituidos mediante el voto popular. En una democracia, si una política es impopular, otros políticos pueden ser elegidos con la promesa de abolirla. No existe tal mecanismo en una dictadura.

Erica Chenoweth

Kris Snibbe / Harvard Gazette
La politóloga de Harvard Erica Chenoweth ha estudiado la efectividad de las protestas.

Estas definiciones, sin embargo, son a menudo cuestionadas. ¿Dónde está la frontera entre democracia y dictadura? A menudo, de hecho, hay todo un espectro: un sistema político puede ser más o menos democrático.

Y también está el problema de cómo se clasifica la violencia y la no violencia.

¿Los ataques a la propiedad deben considerarse “violentos”? ¿Qué pasa con las personas que gritan insultos racistas pero sin agresión física? ¿Qué pasa con los actos de autosacrificio, como la autoinmolación o las huelgas de hambre? ¿Son violentos?

Las ventajas de la no violencia

A pesar de estas dificultades de categorización, existen algunas formas de protesta que son claramente no violentas y otras que son claramente violentas.

El asesinato es claramente violento. Las manifestaciones pacíficas, las peticiones, los carteles, las huelgas y los boicots, las sentadas y las huelgas no son violentas.

De hecho, según una clasificación bien conocida, existen 198 formas de protesta no violenta.

Y al analizar cada movimiento de protesta sobre el que había datos suficientes, desde 1900 hasta 2006, Erica Chenoweth y Maria Stephan llegaron a la conclusión de que un movimiento tenía el doble de probabilidades de éxito si no era violento.

La siguiente pregunta entonces es: ¿por qué?

La respuesta parece ser que la violencia reduce la base de apoyo de un movimiento, mientras que mucha más gente se une activamente a las protestas no violentas.

Protestas en Bielorrusia

Getty Images
La no violencia atrae a mucha más gente a las manifestaciones.

La no violencia es generalmente de menor riesgo, requiere menos capacidad física y ningún entrenamiento avanzado.

Y, por lo general, también requiere menos tiempo.

Por todas estas razones, los movimientos no violentos tienen mayores tasas de participación de mujeres, niños, ancianos y personas con discapacidad.

Pero, ¿por qué importa esto?

Bueno, tomemos la llamada Revolución Bulldozer contra Slobodan Milosevic. Cuando los soldados fueron entrevistados sobre por qué nunca apuntaron con sus armas a los manifestantes, explicaron que conocían a algunos de ellos. Se mostraban reacios a disparar contra una multitud que contenía a sus primos, amigos o vecinos.

El 3,5%

Obviamente, cuanto mayor sea el movimiento, más probable es que los miembros de la policía y las fuerzas de seguridad conozcan a algunos de sus participantes.

Y Erica Chenoweth ha dado una cifra muy precisa de cuán grande debe ser una manifestación antes de que su éxito sea casi inevitable: esa cifra es el 3,5% de la población.

Puede parecer un número pequeño, pero no lo es.

La población de Bielorrusia, por ejemplo, es de poco más de nueve millones, por lo que el 3,5% supera los 300.000. Y se estima que en las grandes manifestaciones en la capital, Minsk, participaron decenas de miles, quizás hasta 100.000 (aunque la agencia Associated Press una vez las estimó en 200.000).

La regla del 3,5% tampoco es estricta.

Muchos movimientos tienen éxito con tasas de participación más bajas que esta, y uno o dos fracasan a pesar de contar con el apoyo de las masas: el levantamiento de Bahréin de 2011 es uno de esos ejemplos que cita Chenoweth.

Menos efectivas

Los datos originales de Chenoweth llegan hasta 2006, pero la académica acaba de completar un nuevo estudio que examina los movimientos de protesta más recientes.

Y aunque sus últimos hallazgos generalmente refuerzan la investigación inicial, que muestra que la no violencia es más efectiva que la violencia, también ha identificado dos nuevas tendencias interesantes.

La primera es que la resistencia no violenta se ha convertido, con mucho, en el método de lucha más común en todo el mundo, mucho más que la insurrección armada o la lucha armada.

De hecho, entre 2010 y 2019 hubo más levantamientos no violentos en el mundo que en cualquier otra década de la historia registrada.

Argelia

Getty Images
Las protestas de Argelia en 2019 obligaron a dimitir al presidente Bouteflika.

La segunda tendencia es que la tasa de éxito de las protestas ha disminuido.

Ha caído drásticamente en lo que se refiere movimientos violentos: actualmente alrededor de nueve de cada diez movimientos violentos fracasan, dice Chenoweth.

Pero la protesta no violenta también tiene menos éxito de lo que solía.

Antes, alrededor de una de cada dos campañas no violentas tenía éxito; ahora es alrededor de una de cada tres.

Aunque, por supuesto, también se han producido algunos éxitos desde 2006.

Por ejemplo, el presidente sudanés Omar al-Bashir fue depuesto en 2019. Y unas semanas más tarde, el malestar popular obligó a dimitir al presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika.

Pero estas salidas son cada vez más raras.

¿Por qué? Bueno, podría haber muchas explicaciones, pero una parecería ser el impacto de doble filo de las redes sociales y la revolución digital.

Durante unos años, parecía que Internet y el auge de las redes sociales habían proporcionado a los organizadores de protestas una nueva y poderosa herramienta, facilitando la transmisión de información de todo tipo: por ejemplo, dónde y cuándo reunirse para la próxima marcha.

Pero los regímenes despóticos ahora han encontrado formas de darle la vuelta a esa arma y de usarla contra sus oponentes.

Policía en Bielorrusia

Reuters
Los gobiernos despóticos también utilizan la tecnología.

“La organización digital es muy vulnerable a la vigilancia y la infiltración”, dice Erica Chenoweth.

Y los gobiernos también pueden utilizar las redes sociales para hacer propaganda y para difundir desinformación.

Lo que nos lleva de regreso a Bielorrusia, donde los teléfonos de los manifestantes detenidos son examinados de forma rutinaria para establecer si siguen los canales de la oposición en la aplicación de mensajería Telegram.

Cuando las personas que manejan estos canales han sido arrestadas, Telegram se ha apresurado a cerrar sus cuentas con la esperanza de hacerlo antes de que la policía haya podido verificar la lista de seguidores.

¿Podrá el presidente Alexander Lukashenko aferrarse al cargo? ¿Realmente conseguirá sobrevivir ahora que está tan claro que existe una oposición tan generalizada a su gobierno?

Tal vez no. Pero si la historia sirve de guía, es demasiado pronto para descartarlo.


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