Amor de vegano: sin carne ni leche
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Amor de vegano: sin carne ni leche

Para aquellos que siguen esta filosofía de vida, puede ser difícil encontrar pareja.
Por Robin Banerji
21 de agosto, 2012
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Cualesquiera sean los beneficios para la salud de no ingerir carne, leche, pescado o huevos, el veganismo sigue siendo una filosofía minoritaria.

Eso implica que para los veganos puede ser difícil encontrar pareja.

El editor Alex Bourke es un vegano estricto. No come ningún producto animal. Sus dos últimas novias eran veganas.

Actualmente está soltero, y está buscando un amor vegano.

“He salido con carnívoras en el pasado y con vegetarianas y veganas. Resulta mucho más fácil cuando puedo comer sus alimentos y ellas los míos”, dice.

Pero no es únicamente la conveniencia lo que lo impulsa a buscar alguien con una dieta similar. También es cuestión de ética. Para Bourke, comer carne es moralmente incorrecto.

“Desapruebo a los no vegetarianos, como desapruebo a quienes golpean a sus hijos”.

Escasez de veganos

“No quiero tener nada que ver con la crueldad, no sólo en la ganadería industrial, sino en ninguna clase de cría de ganado”.
“Puse fin a relaciones por culpa del queso”, afirma.

“Todas las semanas salgo a comer a restaurantes y me encuentro con muchas amigas -algunas muy atractivas- y a veces pasan cosas”, comenta Bourke.

“Si beso a alguien, no quiero la molestia de preguntarme qué tiene pegado a sus dientes”.

Sin embargo, buscar una pareja vegana es como buscar una aguja en un pajar.

La Sociedad Vegana Británica calcula que sólo hay unos 150.000 veganos en Reino Unido, de una población de 65 millones; es decir, uno por cada 400.

En Estados Unidos las probabilidades son un poco más altas. El Grupo de Recursos Vegetarianos calcula que hay unos dos millones, de una población total de 313 millones; aproximadamente uno en 150. Por otra parte, una encuesta de Gallup publicada hace dos semanas sugiere que 2% de los estadounidenses son veganos.

Sir Paul McCartney, vegano

Al igual que Bourke, Robb Masters, otro londinense, también ve difícil imaginarse saliendo con una no vegana. En 16 años de veganismo, la dieta se ha convertido en parte de su identidad.

Masters dice que hay 20.000 veganos en Londres. “Puede sonar como un montón, pero es menos del 0,25% de la población. Es improbable encontrarse con un vegano de casualidad”.

Por eso, Masters organiza el grupo London Vegan Meetup, para conocer veganos.

Cuestión de tolerancia

Según él, los números deberían favorecer a hombres heterosexuales, pues hay tres mujeres veganas por cada hombre. Pero en la práctica no funciona así. Las veganas parecen más dispuestas a tolerar a no veganos como parejas.

“Cuando me reúno con mis amigos veganos a veces refunfuñamos un poco sobre tantas mujeres veganas que están con hombres no veganos”, señala Masters.

Un ejemplo es la neoyorquina Arden Levine. Cuando conoció a su esposo, ya era vegetariana, pero se había convertido recientemente en vegana. “En nuestra segunda cita me dijo que había ido a comprar dos libros de cocina vegana. Me conmovió mucho su franqueza”, afirma.

Aunque Levine no cocina carne, tampoco le importa tenerla en su refrigerador. Su suegro es un cazador entusiasta y de vez en cuando envía carne de venado a la pareja.

“No pongo restricciones a lo que come mi marido”, dice. Y añade que se niega a convertirse en una santurrona “vegangelista”.

Por supuesto, también hay hombres dispuestos a ser flexibles… o quizás tienen pocas opciones.

Gary MacIndoe se hizo vegano a los 12 años, mientras crecía en Aberdeen, en el norte de Escocia, donde no tenía mucha esperanza de salir con una chica vegana. “Son difíciles de conseguir en Aberdeen”, confiesa.

Su novia solía ofrecerle un pedazo de su pastel de carne durante el camino a casa. “Tenía que recordarle que no como eso”, afirma.

Pero acepta la dieta de su novia. “Hay relaciones en las cuales, aunque las personas son completamente diferentes, respaldan sus creencias, y funciona”.

Por más difícil que parezca para los veganos conseguir pareja hoy en día, antes era peor, dice Bourke.

Para empezar, el vegetarianismo es más convencional.

El amor es insípido

“Ya no es el caso de que los veganos sean solitarios socialmente torpes que viven en carromatos y cultivan vegetales”.

El expresidente estadounidense Bill Clinton se abstiene ahora de productos animales, puntualiza.

Internet también ha contribuido a hacer la vida más fácil, con numerosos sitios como veggieromance.com y veggievisiondating.com, que ofrecen “citas y amor vegetariano”.

Masters señala que sus reuniones de veganos incluyen una amplia gama de gente. “Un grupo ligeramente más joven y más profesional, pero una buena tajada de la población”.

Pero finalmente podría ser inevitable buscar a alguien fuera del grupo.

Aunque Masters no va a cambiar lo que come, con el paso del tiempo ve que pudiera necesitar salir con una no vegana cuando busque la mujer de su vida.

“Definitivamente preferiría salir con una vegetariana o vegana, pero uno no escoge de quién se enamora”.

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Coronavirus y teletrabajo: 5 modelos de 'oficina del futuro' que están emergiendo gracias a la pandemia

La pandemia es "una enorme oportunidad" para cambiar el diseño de las oficinas del futuro, opinan algunos especialistas. ¿Cómo se están transformando nuestros espacios de trabajo?
4 de octubre, 2020
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Oficina con mascarillas y distancia social

Malte Mueller/Getty Images

¿Es la oficina, tal y como la conocíamos hasta ahora, una reliquia del pasado?

David Mott, un inversor de capital emprendedor se hace esa pregunta mientras reflexiona sobre la pandemia. Cree que el nuevo coronavirus nos ha brindado una “enorme oportunidad para un cambio histórico real” y para “reinventar el concepto de oficina”.

Mott, socio fundador de Oxford Capital, una firma de inversiones inmobiliarias en Londres, Reino Unido, dice que en muchas de sus reuniones de los últimos meses ha debatido con su equipo sobre cómo serán los espacios de trabajo de aquí en adelante.

“Y no solo mi empresa, sino muchos de nuestros clientes -empresas de todo tipo, dentro y fuera de Reino Unido- se plantean cuál es el futuro del trabajo“, le cuenta a BBC Mundo.

Él asegura que “la covid-19 ha cambiado las normas”.

La oficina, dice Mott, “ya no es el lugar en el que se espera que pasemos turnos fijos con rígidos horarios de reuniones. La mayoría de las personas que trabajábamos en una oficina podemos hacer el trabajo desde casa, desde un café, desde la casa de un amigo o desde un sitio de coworking“.

“Por supuesto, para algunas profesiones, la ubicación es fundamental. Pero los trabajadores de oficinas estamos viendo una página en blanco. Tenemos una oportunidad increíble para redefinir la manera en la que trabajamos y reescribir las normas“.

Distancia social

Luis Alvarez/Getty Images
La distancia social es algo instaurado en muchas oficinas de todo el mundo.

Pero tenemos que hacerlo bien, dice él. “Necesitamos herramientas digitales que nos ayuden con esto”.

Mott, apasionado del tema, hizo su propia investigación, y llegó a la conclusión de que hay al menos cinco modelos nuevos de oficinas que están emergiendo en el mundo. “Y puede que surjan más”.

Veamos cuáles son…

1. La oficina totalmente remota

“Hemos abierto los ojos a las maravillas del trabajo remoto. Zoom y otros sistemas de videollamadas no son perfectos, pero nos han liberado de la oficina. Los nómadas digitales, ya lo estaban haciendo, y ahora nosotros aprendemos de sus experiencias. Yo mismo lo hice viajando por Asia y sentí la confianza de que este sistema puede funcionar”, explica Mott.

“Es una posibilidad real para muchos negocios, pero requiere un arduo trabajo y mucha tecnología para que funcione bien”, explica el especialista, que sugiere opciones como Slack o Facebook Workplace.

“Se trata de buscar herramientas sociales para que la gente pueda interactuar”.

“Una de mis empresas comenzó a trabajar de manera totalmente remota y han establecido un ‘comité social‘, un pequeño grupo encargado de hacer que el trabajo sea más humano, cercano y divertido, organizando noches de pizza online y experiencias reales que la gente pueda compartir”.

“Yo mismo participé en una cata de chocolates a través de Zoom. Todos lo recibimos por correo correo y nos reunimos unas 20 personas con un experto que nos iba explicando. ¡Fue una experiencia increíble!”

Mott cree que el principal reto de este modelo es la falta de contacto con el equipo.

Trabajo remoto

Alistair Berg/Getty Images
El trabajo remoto tiene muchas variantes.

Por otro lado, Mott explica que este modelo tiene como una de las principales ventajas la posibilidad de hacer nuevas contrataciones en lugares lejanos, “de expandir el talento”, además de ahorrar en costes.

“Todos estos modelos de oficina tienen pros y contras”, añade.

2. El modelo híbrido

Consiste en trabajar uno o dos días a la semana en la oficina y el resto de forma remota.

“Es el que hemos decidido aplicar en mi empresa”, dice Mott. Su compañía tiene 18 oficinas repartidas en Reino Unido, en las que han diseñado algunos espacios comunes y otros individuales, adaptados a las circunstancias.

Es un modelo por el que también apuesta Marco Minervini, investigador de diseño organizacional en la escuela de negocios INSEAD en Singapur. Se trata de combinar el trabajo a distancia con el trabajo de oficina, dice él. Aunque también advierte que podría acentuar algunas desigualdades entre trabajadores -por ejemplo, en función de su conexión a internet o su situación familiar-.

Nicholas Bloom, profesor de economía en la Universidad de Stanford especializado en trabajo remoto, le dijo a la BBC que dos días de trabajo en casa por semana son óptimos para lograr un equilibrio entre la vida personal y profesional, reduciendo el estrés y el tiempo de traslado.

Sin embargo, no funciona para todo el mundo, sobre todo para quienes prefieren tener una rutina más establecida.

3. Modelo remoto “plus”

Una semana en la oficina, seguida de tres semanas trabajando de forma remota.

“Esto permite a las personas vivir más lejos, pero hacer el esfuerzo de pasar tiempo trabajando junto a su equipo aproximadamente una vez al mes”, cuenta Mott.

Espacio de oficina dividido

SDI Productions/Getty Images
En algunas empresas solo se permite ir a la oficina a un número excepcionalmente limitado de empleados (y con mascarilla).

No es el modelo más extendido, pero algunas grandes empresas, como Estee Lauder, se lo plantearon a sus trabajadores durante la pandemia, y pronto lo empezarán a aplicar.

“Nos preguntaron qué modelo era el que preferíamos y al final esa fue la opción”, le cuenta a BBC Mundo Carolina Salvador, coordinadora de comercio electrónico en la sede de Londres de la multinacional.

“En noviembre esperamos reabrir la oficina de Londres, pero solo dos plantas, con comedor y cocina cerrados y sin espacios compartidos. Será obligatorio el uso de mascarilla y tendremos que reservar un sitio en la oficina antes de ir. El número máximo de plazas son 100 personas”.

Ella dice que considera que trabajar desde casa “tiene muchísimas ventajas, pero también estar en la oficina y en contacto con los compañeros. Yo no soy menos productiva por trabajar tres semanas desde casa, pero sí es cierto que ir esa semana a la oficina puede ser bueno para el trabajo en equipo”.

4. Hub & Spoke

Este modelo toma su nombre de un paradigma de distribución radial, que se expande desde el centro, como una especie de “radios” o rayos de sol.

Consiste en que la empresa “se expanda, con oficinas remotas en otras ciudades o países para aprovechar las habilidades locales”, explica Mott.

“Si por ejemplo, 10 colegas viven en la misma zona, pueden socializar de forma más frecuente en esos espacios o poner en práctica el concepto WFA (trabaja desde donde quieras por el tiempo que quieras)”.

Es digamos, una variante de la oficina híbrida con opciones más locales, según la distribución del equipo.

5. Tiempo de calidad

Este quinto modelo tiene que ver con las empresas que priorizan la calidad de producción, sin supervisar tanto el tiempo de trabajo: no importa que los empleados trabajen de 9 de la mañana a 5 de la tarde; cada persona es diferente y tiene sus compromisos. Lo importante es el trabajo resultante.

Midiendo la temperatura de los empleados

Luis Alvarez/Getty Images
Por increíble que parezca, estamos normalizando esta imagen.

“Ofrece una flexibilidad para adaptar el trabajo a otros compromisos, en lugar de supeditar la vida familiar a los compromisos laborales”, resume el inversor.

“La otra cara de la moneda del trabajo flexible es que debemos realmente confiar en nuestros colegas y empleados. Cuando la gente está en casa, no sabemos lo que hacen en cada momento. Por eso este modelo necesita que se haya desarrollado un alto nivel de confianza“.

“¿Pero a quién no le gusta que confíen en su trabajo? Yo tampoco estaría feliz en mi organización si no confiaran en mí”.

Pero.. ¿y la oficina “del pasado”?

“Cuando comencé a reflexionar sobre esto me pregunté: ¿qué es una oficina?”, le explica Mott a BBC Mundo.

Si echamos la vista atrás, vemos que la primera oficina fue creada el 31 de diciembre del año 1600 por la Compañía Británica de las Indias Orientales. En ella, filas de empleados llevaban la contabilidad y la administración de la empresa.

“El modelo no ha cambiado mucho”, dice Mott. “Pasaron cientos de años y vemos cómo siguió siendo todo prácticamente igual”.

Las nuevas tecnologías impulsaron cambios en la forma de trabajar y en la productividad, pero no tanto en los espacios de trabajo. Primero fueron las máquinas de escribir y las fotocopiadoras, más tarde llegaron las computadoras.

Pero la rutina en la oficina seguía siendo más o menos la misma.

Mott dice que su abuelo trabajó en IBM cuando las máquinas de escribir electrónicas comenzaban a cambiarse por computadoras. Y él mismo empezó su carrera sumando columnas de números escritas a mano con calculadora, antes de que llegaran las tablas de Excel y las computadoras.

Luego llegó internet.

“Por supuesto, la revolución digital cambió mucho las cosas en los últimos 10 o 20 años. Algunas empresas como Google, Facebook o Bloomberg invirtieron en oficinas realmente modernas e innovadoras -los más cínicos dicen que fue para que la gente se quedara más tiempo en la oficina- pero eso ya es cosa del pasado”, considera el inversor.

El verdadero cambio, según él y otros especialistas en el campo, viene ahora, con la pandemia.

Limpiando el teclado en una oficina

Basak Gurbuz Derman/Getty Images
Nuevas rutinas de oficina…

“El hábito de ir a trabajar todos los días a una oficina se ha visto alterado, y cuándo un hábito se rompe es cuando se puede crear uno nuevo. La era del escritorio permanente ha acabado“, resume Mott.

El Chartered Institute of Personnel and Development, una asociación de recursos humanos con base en Londres, prevé que la mayoría de las oficinas mantendrán sus oficinas física.

Pero eso no quiere decir que la forma de trabajar no vaya a cambiar, le dijo recientemente a la BBC Peter Cheese, director de esa organización: “La pandemia está obligando a pensar de manera diferente a los empleadores sobre la viabilidad de permitir a sus empleados trabajar de forma flexible”.

“Estamos viviendo un momento de cambio real en el mundo laboral impulsado por una crisis existencial”, explicó Cheese.

Y ese cambio pone a los empleados en el centro de decisiones estratégicas como nunca antes.


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