Baltimore, la ciudad que necesita inmigrantes
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Baltimore, la ciudad que necesita inmigrantes

Autoridades de Baltimore han adoptado una política para atraer más inmigrantes a que echen raíces, abran negocios y empiecen a hacer sus vidas y construir su futuro ahí. Críticos acusan a la ciudad de estar convirtiéndose en santuario para indocumentados.
15 de agosto, 2012
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Baltimore, Maryland, una importante ciudad en la costa este de Estados Unidos, cerca de Washington DC, ha adoptado una política para atraer más inmigrantes a que echen raíces, abran negocios y empiecen a hacer sus vidas y construir su futuro ahí. La ciudad ha estado perdiendo población a un ritmo constante en las últimas décadas, con efectos negativos sobre la economía.

Además de promover programas de educación, acceso lingüístico y de concientización ciudadana, la alcaldesa emitió una orden ejecutiva que prohíbe a las autoridades locales cuestionar el estatus migratorio de inmigrantes.

La iniciativa es contraria a lo que está sucediendo en muchos otros lugares de Estados Unidos como Arizona y Alabama, que han adoptado estrictas leyes antiinmigrante. Algunos críticos acusan a la ciudad de estar convirtiéndose en un santuario para indocumentados.

A gusto

En Baltimore hay comunidades provenientes de África y Asia pero la que está creciendo más rápidamente es la latina, atraída por las perspectivas de prosperidad y el ambiente relajado que encuentran.

“Oficialmente hay unos 26.000 latinos en Baltimore”, dijo a BBC Mundo Catalina Rodríguez, coordinadora de Asuntos Hispanos de la Alcaldía. “Pero sabemos que los números son más altos”.

Esa cifra, aunque no se ajuste a la realidad, representa un crecimiento de más del doble de hispanos en la última década.

La mayoría proviene de México, pero también los hay de América Central y el Caribe. Una de las nacionalidades que se está empezando a sentir es la ecuatoriana.

Por orden de la alcaldesa Stephanie Rawlings-Blake, ningún recurso de la ciudad puede ser utilizado para “investigar, cuestionar, detener o arrestar a un individuo en base a que haya, o se sospeche que haya, una violación de las leyes federales de inmigración”.

“Aquí puede uno salir tranquilo, sin sentir esa presión de que lo vayan a parar”, expresó a la BBC Alma Rivera, una hondureña que llegó indocumentada a Estados Unidos y se asentó en Baltimore. “Yo estoy enamorada de Baltimore”, confesó.

Hace un año, Alma Rivera logró legalizar su estatus migratorio y trajo a sus hijos a vivir con ella. Los menores residen con una visa especial, están matriculados en las escuelas públicas y adelantan el proceso para ser residentes.

Confianza

“Queremos atraer a 10.000 familias en los próximos diez años”, afirmó Catalina Rodríguez, “y que se corra la voz de que aquí están bienvenidos”.

La ciudad tiene programas adicionales guiados a mejorar las relaciones entre las autoridades y las comunidades extranjeras. Estos incluyen un servicio telefónico de intérpretes disponible las 24 horas del día en caso de que un agente no entienda el idioma en que le habla el inmigrante.

La funcionaria de la alcaldía realiza además un trabajo para generar consciencia entre el cuerpo de policía sobre las diferencias culturales que pueden existir, así como sobre los diferentes documentos que un inmigrante puede cargar y que pueden ser aceptados como formas de identificación.

Según Rodríguez, uno de los obstáculos que buscan resolver es la falta de confianza que hay entre los inmigrantes y las autoridades por el temor de los primeros a que les pidan prueba de su estatus migratorio legal.

“Muchos crímenes y abusos no se reportan por ese miedo”, señaló la coordinadora de Asuntos Hispanos, recalcando que la iniciativa también va dirigida a mejorar la seguridad.

“Política pura”

Sin embargo, hay quienes interpretan la medida de la alcaldesa como una licencia para violar la ley que le cuesta a la ciudad y no la hace más segura.

“La policía local es la primera línea de defensa de la ciudad y no podemos atarles las manos para que no puedan hacer su trabajo. Eso le abre el camino a más crimen”, manifestó a BBC Mundo Tom Fitton, presidente de Judicial Watch, una fundación conservadora que aboga por transparencia, integridad y responsabilidad en los asuntos de gobierno, política y justicia.

“No dejamos de arrestar a narcotraficantes y prostitutas porque queremos que tengan mejores vías de comunicación con la policía”, argumentó.

Fitton aseguró que, según las encuestas de su organización, hay poco apoyo público para lo que catalogó de un “santuario” para los indocumentados y que hay una brecha entre lo que los políticos proponen y la voluntad del electorado.

“El adoptar una medida de santuario no tiene nada que ver con un gesto humanitario. Lo hacen porque quieren obtener el voto hispano. Es pura política”, insistió.

Lo que sí es cierto es que la iniciativa de la alcaldesa tiene un ángulo económico. La disminución de la población representa menos movimiento económico y menos reacudo de impuestos.

Los inmigrantes están abriendo más establecimientos y negocios para servir a su comunidad y que las autoridades esperan eso le devuelva el vigor a Baltimore.

 

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EU comenzó a deportar a migrantes haitianos retenidos en Texas

Unas 13 mil personas, la mayoría ciudadanos haitianos, permanecían reunidas bajo un puente fronterizo entre Estados Unidos y México.
20 de septiembre, 2021
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El gobierno de Estados Unidos empezó este domingo a deportar a los migrantes haitianos retenidos en un campamento improvisado bajo un puente en la localidad de Del Río, en el sur de Texas, tras un cruce masivo en la frontera.

Un total de 208 haitianos que intentaban entrar ilegalmente a EE.UU. fueron ya devueltos, según confirmó el gobierno haitiano a Efe, en un contexto sociopolítico y económico marcado por una aguda crisis.

De los tres vuelos previstos para el domingo ya han llegado dos, declaró a la agencia Jean Négot Bonheur Delva, coordinador de la Oficina Nacional de Migración.

Según el funcionario, todos los vuelos deberían traer 145 pasajeros, pero en el primero avión llegaron 98 personas y 110 en el segundo.

“Son personas que han intentado entrar en Estados Unidos a través de sus fronteras con México. Se trata de personas que vivían en Chile, México, Panamá y Brasil en particular”, añadió.

Migrantes con suministros cruzando el río.

Getty Images
Los migrantes tuvieron que cruzar el río hacia México en busca de suministros.

Formaban parte de un grupo de unas 13.000 personas que permanecían acampadas bajo un puente que conecta Del Río en Texas con Ciudad Acuña en México. Aunque la mayoría eran haitianos, entre ellas también había cubanos, peruanos, venezonalos y nicaragüenses.

El jefe de la Patrulla Fronteriza estadounidense, Raúl Ortiz, detalló este domingo que aquellos que aún no habían sido devueltos habían sido trasladados a centros de detención.

“Trabajamos las 24 horas del día para mover rápidamente a los migrantes del calor y de debajo de este puente a nuestras instalaciones para procesar y removerlos de Estados Unidos de acuerdo con nuestras leyes y nuestras políticas”, dijo Ortiz en conferencia de prensa en el puente.

“Quiero vivir una vida sin problemas”

El primer ministro de Haití, Ariel Henry, envió su apoyo a los migrantes en redes sociales en la tarde del sábado, asegurando que “se habían conseguido acuerdos” para recibir a aquellos que regresen.

Sin embargo, algunos migrantes temen volver.

Migrantes cruzando Río Grande.

Getty Images

“En Haití no hay seguridad. El país está en una crisis política”, comentó Fabricio Jean, de 38 años, a Associated Press.

Jean se encuentra en el campo con su esposa y sus dos hijas.

“En Haití hay gente matándose unos a otros. No hay justicia. Solo quiero vivir una vida sin problemas. Quiero vivir donde sepa que hay justicia”, dijo otro padre de dos hijos, Stelin Jean, de 29 años, al Texas Tribune.

El Departamento de Seguridad Nacional estadounidense dijo a través de un comunicado que las transferencias continuarán “para asegurar que los migrantes irregulares sean puestos bajo custodia, procesados y trasladados fuera de Estados Unidos, en concordancia con nuestras leyes y normas”.

Además, anunció que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza enviará 400 efectivos adicionales a Del Río, una ciudad con cerca de 35.000 habitantes.

Migrantes cruzando Río Grande en la frontera entre México y Estados Unidos.

EPA
Estados Unidos planea regresar a los migrantes a sus países de origen.

El alcalde de Del Río, Bruno Lozano, había declarado el estado de emergencia en la ciudad. Describió la situación como “sin precedentes” y “surrealista”.

También dijo que la patrulla fronteriza había estado abrumada y que los “agitados” migrantes vivían en condiciones imposibles.

El campamento improvisado en Del Río tiene pocos servicios básicos, y los migrantes que esperan a temperaturas de 37°C han estado cruzando el río hacia México para obtener suministros.

La mayoría son haitianos. También hay cubanos, peruanos, venezolanos y nicaragüenses.

Muchos haitianos abandonaron su país tras el devastador terremoto en 2010. Un gran número de los que ahora se encuentran en el campo habían vivido en Brasil y otros países sudamericanos y viajaron hacia el norte tras no poder asegurar empleo o estatus legal.

Migrante en la frontera entre México y Estados Unidos.

Getty Images

Will Grant, corresponsal de la BBC en México, reporta que muchos cubanos también han abandonado la isla en su peor crisis económica desde el fin de la Guerra Fría.

Grant asegura que muchos de los migrantes en Texas probablemente realizaron la travesía migratoria más difícil en América Latina: cruzar a pie la densa selva del Darién entre Colombia y Panamá.

El gobierno de Estados Unidos ha informado de un aumento de migrantes en la frontera con México este año.

El número de migrantes detenidos allí en julio superó los 200.000 por primera vez en 21 años, según datos del gobierno.


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