#CaravanaUSA destruye y entierra las armas contra las que lucha
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#CaravanaUSA destruye y entierra las armas contra las que lucha

Integrantes de la caravana destruyeron armas en una plaza pública en Houston y entierra a sus muertos de manera simbólica.
Por Manuel Larios
30 de agosto, 2012
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FOTO: Rodrigo González

Houston, Texas.- Araceli Rodriguez se aferra al mazo antes de estrellarlo contra el trozo del AK-47, que acababa de ser cercenado por Javier Sicilia. La Caravana por la Paz aumentó el tono de su exigencia para pedir mayores restricciones a la venta indiscriminada de armas de alto poder en Estados Unidos.

Al dar el segundo golpe al arma de asalto, Araceli grita: ¡Malditos!

Después le entrega el mazo a Zacario Hernández -un índigena tzotzil apresado cinco años por acusaciones fabricadas de posesión de armas de uso exclusivo del ejército- y con ambas manos en la cara intenta contener el llanto.

El sol de mediodía cala duro en la Plaza Guadalupe de Houston, y mientras la ceremonia de destrucción de dos armas prosigue, Araceli recuerda, con el rostro afligido, cada uno de los episodios vividos a partir de la desaparición del sargento de la policía federal Luis Ángel León Rodríguez, junto a otros seis agentes policiacos comisionados para ocupar la secretaría de seguridad pública municipal en ciudad Hidalgo, Michoacán, el 16 de noviembre de 2009.

“Sentí que estaba golpeando a los asesinos de mi hijo”, dice Araceli, que hoy está vestida con pantalón blanco y una playera con la frase ‘Where are they?’ (¿Dónde están?) y las fotos de Luis Ángel y el resto de los agentes federales secuestrados por sicarios de la Familia Michoacana; sus cuerpos nunca aparecieron, pero tras carearse en la SIEDO con un integrante del cartel michoacano detenido a principios de 2012, Araceli pudo enterarse que todos habían sido asesinados, mutilados y enterrados junto a trozos de madera y basura, en un paraje desconocido de Michoacán el mismo día de la emboscada.

***

FOTO: Rodrigo González

Jesús Salguero González trabaja como soldador en una compañía que suministra piezas de metal a una de las muchas petroleras asentadas en Houston. Pero el hombre que lleva cubierta la cabeza con un paliacate de la bandera mexicana, no fue a trabajar este lunes 27 y dice que no le importa “si lo corren”.

A Jesús le pareció más importante traer la sierra eléctrica Evo-380 Raptor, para contribuir con la acción de protesta contra las armas, organizada por el comité de arte y cultura caravanera.

“Siempre me ha gustado participar en movimientos sociales, asegura Jesús, y confiesa sentir mucha impotencia cuando ve las noticias de la violencia en México.

“Me salí del trabajo para venir, no me importa que me corran, vale la pena apoyar este movimiento desde este país, todo sea por simbolizar y luchar por la paz”.

El soldador, oriundo del Distrito Federal, alecciona en menos de dos minutos a Javier Sicilia sobre el procedimiento correcto para utilizar la sierra Evo-380 durante el corte del fúsil AK-47 y la pistola magnum 357, compradas el sábado en una feria de armas en Pasadena, Texas.

Para la adquisición de la “cuerno de chivo”, arma favorita de los sicarios mexicanos, fue requerida una identificación de un ciudadano de Texas, simpatizante de la Caravana, y una revisión de antecedente de menos de diez minutos; el revolver fue comprado por una extranjera sin solicitar un comprobante de identidad.

Así de sencillo es comprar una pistola o una ametralladora aquí en Texas, un estado con más de 5 mil 800 armerías que, muchas veces, son visitadas por traficantes de armas que fortalecen la capacidad de fuego de los cárteles de la droga  mexicanos.

***

FOTO: Rodrigo González

Las piezas de metal inservible son recolectadas del piso de la plaza por cuatro integrantes de la caravana, cuyos familiares fueron víctimas de disparos de armas similares a las destruidas, para ser depositadas en cajas de madera y luego cubiertas con cemento.

Arrodillada frente a una de las cajas de madera, Araceli se niega a utilizar la pala que le está alcanzado Melchor Flores, padre de un artista urbano desaparecido en Monterrey, conocido como el Vaquero Galáctico; prefiere sentir con sus manos la mezcla de cemento y arena preparada durante el acto solemne.

Cuando terminó de enterrar el pedazo de “cuerno de chivo”, Araceli extiende a los lados ambas manos cubiertas de cemento y mira fijamente al cielo, como elevando una plegaria.

Según platica más tarde, la transformación y el entierro del fusil de asalto en la plaza de Houston, simbolizó para ella la cristiana sepultura que nunca le podrá dar a su hijo allá en México.

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Iquitos, ciudad escondida en la selva que se convirtió en 'isla bonita' de la población LGTB de Perú

En un país que no reconoce la unión entre personas del mismo sexo ni el cambio de identidad, el colectivo LGTB ha encontrado un colorido refugio en la selva amazónica.
29 de junio, 2022
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Ser una persona LGTB no es fácil en Perú.

Según muestran varios informes internacionales y el testimonio de personas homosexuales, la situación de este colectivo puede mejorar mucho.

Las leyes peruanas impiden el matrimonio y cualquier unión civil entre personas del mismo sexo y no se permite el cambio de identidad legal a las personas trans.

Un estudio de la ONG Promsex realizado en 2016 encontró que ocho de cada 10 estudiantes LGTB dijo sufrir acoso verbal por su condición sexual en la escuela, mientras uno de cada cinco refirió agresiones.

Y Perú ocupaba el puesto 71 en el índice global de igualdad que publica Equaldex, una red estadounidense que comparte datos de asociaciones LGTB en todo el mundo. Solo Bolivia y Paraguay mostraron una opinión pública más hostil a los no heterosexuales en Sudamérica.

Pero hay un lugar en el que las cosas son un tanto diferentes, según cuentan sus propios habitantes.

Es Iquitos, una ciudad de cerca de 150.000 habitantes, capital del Departamento de Loreto, en mitad de la Amazonía peruana y a la que solo se puede llegar en avión desde Lima.

“Aquí uno puede ser quién realmente es”, cuenta en conversación con BBC Mundo Carlos Vela, homosexual residente en Iquitos.

“En general, la aceptación es muy buena. Muchos visitantes europeos dicen cuando vienen que hay tanta tolerancia como en Europa”, corrobora Silvia Barbarán, activista que lleva años trabajando con personas LGTB en la ciudad.

Qué hace diferente a Iquitos

No es casualidad que la marcha del Orgullo Gay de Iquitos haya ganado fama como una de las más concurridas y coloridas de Perú.

“Aquí celebramos el Orgullo con mucho calor”, comenta Carlos. El calor húmedo de la Amazonía anima a los participantes a mostrar un desparpajo difícil de imaginar en otros lugares de Perú en los que el clima social no es tan abierto.

Valery La Mas es una mujer transexual que se mudó a Iquitos hace cinco años desde Leticia, la ciudad colombiana en la que nació. “En Colombia estamos mejor que en Perú, pero en Iquitos se ha avanzado mucho en los últimos años”.

“Aquí las mujeres trans tenemos alternativas a trabajar en la prostitución”, indica.

En esta ciudad rodeada de vegetación y flanqueada por dos afluentes del Amazonas, no es difícil encontrar negocios de peluquería y estética regidos por personas LGTB y la hostelería local emplea a mujeres trans en sus cocinas.

Map

Es un ambiente muy distinto al que reflejan los informes de Promsex o el que retrató la película “Retablo” en 2017.

En ella, el cineasta Álvaro Delgado Aparicio contaba a través de la historia de un artesano la crueldad que a veces pueden alcanzar los comportamientos homofóbicos en las pequeñas comunidades montañosas de los Andes.

El ambiente cálido y exuberante de la selva contrasta con el frío y la austeridad del paisaje andino, una diferencia que a menudo se refleja también en el carácter de la gente.

La riqueza de la selva amazónica y la sensualidad de sus culturas ancestrales, así como los contactos frecuentes con poblaciones de Brasil, han sido algunos de los factores a los que se ha aludido para explicar la mayor tolerancia de Iquitos.

“Siempre fue más fácil ser LGTB en la selva, quizá porque allí hay una cultura prehispánica que tolera mejor la idea de los tres géneros”, comenta Jorge Chávez, del Movimiento Homosexual de Lima.

No en vano, Iquitos y otros lugares de la selva se convirtieron en el refugio de las personas LGTB que en la década de 1980 huyeron de las campañas de “limpieza social” lanzadas contra ellas por los grupos armados de extrema izquierda MRTA y Sendero Luminoso, que dejaron decenas de muertos en matanzas aún recordadas como la de Tarapoto en mayo de 1989.

Campesinos con sus mulas, en la época de Sendero Luminoso.

MARIE HIPPENMEYER
La violencia de Sendero Luminoso y el MRTA contra los no heterosexuales desplazó a muchos de sus hogares.

Norma Muller, antropóloga de la Pontífica Universidad Católica del Perú, apunta que “la población de la selva es más abierta al amor y a la diversidad sexual, porque no lo asocian con el pecado, como ocurre en la tradición cristiana”.

Quizá el menor peso de la religión en estos territorios sea una de las razones por las que este lugar se convirtió en refugio para los perseguidos por la homofobia y hoy sea en palabras de Valery La Mas, la “isla bonita para los LGTB peruanos”.

Pero a sus 64 años, Silvia Barbarán recuerda que las cosas no siempre fueron fáciles. “Incluso en los medios locales era frecuente escuchar alusiones despectivas a los no heterosexuales”.

“Todo empezó a cambiar a partir de 2002, cuando comenzó a desarrollarse un movimiento con muchas asociaciones y un gran trabajo de educación y concienciación”.

Barbarán cuenta como la unión hizo la fuerza. “Una de las claves fue que todas las asociaciones íbamos juntas a protestar cada vez que se producía un episodio de discriminación. Cuando a una mujer trans le negaban la atención en el centro médico, salíamos todas las asociaciones con protestas en las calles y denuncias en los medios”.

“Así se fue ganando espacio, y ahora gais y trans tienen mucha visibilidad”.

Indígenas junto a una choza en la selva amazónica.

Getty Images
La diferente actitud ante la vida de los pueblos de la selva ha sido citada como una de las razones de la mayor tolerancia en Iquitos.

La bandera del VIH

Silvia Barbarán es una de las heterosexuales que se ha convertido en uña y carne con las personas LGTB.

En 2001 contrajo el virus del VIH y decidió lanzarse a concienciar a sus vecinos de los riesgos de una enfermedad que todavía hoy muestra una alta prevalencia en la región de Loreto.

Así montó Lazos de Vida, la asociación en la que atiende a niños portadores del virus, lo que la puso en contacto con muchos activistas LGTB comprometidos en la misma causa.

“El movimiento gay fue muy activo en educar a la población en que había que protegerse del virus. Eso ayudó mucho, porque la gente empezó a ver que no eran personas dedicadas solo a la fiesta, sino vecinos implicados en su comunidad”.

Su labor presionó además al gobierno en Lima para extender los tratamientos antirretrovirales contra el VIH, que entonces eran muy difíciles de encontrar en Iquitos.

Años de activismo y movilización desembocaron en la aprobación en 2010 de una ordenanza regional que reconocía una protección especial y una participación reforzada del colectivo LGTB. Más tarde se acompañó de una estrategia para la prevención del acoso escolar por motivos de género en las escuelas.

Barbarán concluye satisfecha que “hoy hay un movimiento LGTB muy fuerte”.

Un movimiento que en los años de la pandemia, cuando Perú era uno de los países que más sufría el golpe de la covid, recurrió a la imaginación para celebrar la fiesta del Orgullo sin violar las restricciones de las reuniones públicas y organizó una marcha que, en lugar de discurrir en carrozas por el centro de la ciudad, lo hizo en pequeñas embarcaciones por el río Itaya, uno de los que rodean Iquitos.

En 2022, tras una larga espera, el Orgullo volvió a tierra firme. “Vienen muchas familias, como antes de la pandemia”, celebra Barbarán.

Retos pendientes

Pero incluso desde dentro de la comunidad LGTB iquiteña hay voces que advierten de que no se deben lanzar las campanas al vuelo.

El panorama general en el país no invita al optimismo.

Pedro Castillo y Keiko Fujimori, en un debate electoral.

Getty Images
Pedro Castillo y Keiko Fujimori coinciden en su rechazo a las uniones no heterosexuales.

Tras una larga batalla judicial, el Tribunal Constitucional volvió a rechazar recientemente el recurso presentado por Susel Paredes, una congresista que reclama que se reconozca su matrimonio con otra mujer celebrado en Estados Unidos.

Y el Congreso aprobó en mayo un proyecto de ley que según sus detractores impedirá el enfoque de género y la educación sobre la igualdad y la diversidad sexual en las escuelas peruanas.

El rechazo a la unión entre personas del mismo sexo es uno de los aspectos en los que coinciden el presidente Pedro Castillo y la que fue su rival en las últimas elecciones, Keiko Fujimori, una coincidencia en la que muchos aprecian el peso que tienen en Perú visiones conservadoras de la sociedad y la familia defendidas por las iglesias católica y evangélicas.

BBC Mundo trató de recabar la visión del Gobierno, pero el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables no respondió inmediatamente a una dolicitud de comentarios.

En la región de Loreto la prevención del VIH sigue siendo asignatura pendiente.

Es la segunda región con más casos del país solo superada por Lima Metropolitana.

Carol Carobi, funcionaria del Gobierno Regional y una de las pocas mujeres trans que ocupa un cargo público en el país, destaca que “los trans todavía estamos peor que los gais y seguimos conviviendo con el estigma también en muchos lugares de Iquitos”.

“Hemos empezado a ganar espacios, pero aún estamos en un proceso”.

Silvia Barbarán señala cuáles deben ser los próximos desafíos: “En los últimos años en Iquitos hemos avanzado muchísimo, pero el reto es ahora ocupar otros espacios en la sociedad, también los cargos políticos. Y para eso hay que estudiar”.


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