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#CaravanaUSA
El tsunami se está formando

La experiencia de organizar siete marchas migrantes similares, logísticamente, a la Caravana por la Paz, permiten a Enrique Morones, líder de Border Angeles, evaluar positivamente lo realizado en estas dos primeras semanas de reuniones, misas, eventos y manifestaciones en territorio extranjero a favor de la pacificación de México
Por Manuel Larios
27 de agosto, 2012
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Harlingen, Texas.- Con la visita a Laredo, McAllen, Brownsville y esta ciudad, la Caravana por la Paz concluyó su paso por la frontera compartida entre México y Estados Unidos.

En estos primeros trece días de recorrido por la franja fronteriza, una voz que se ha hecho sentir con fuerza desde el arranque caravanero en el Parque de la Amistad en San Diego, California, es la de Enrique Morones.

Para Morones, presidente de Border Angels, la zona de la frontera representa su hábitat, su centro de trabajo. Y los migrantes sin papeles, son el motor de su activismo diario.

Por eso, cuando una tarde de primavera de 2002, Morones -en ese entonces vicepresidente de marketing de los Padres de San Diego- recibió una oferta de parte de su jefe Larry Lucchino, para mudarse con él a trabajar para los Medias Rojas de Boston, del otro lado del país, su respuesta fue tajante.

Morones tenía –en aquel momento- seis años trabajando para el equipo de ligas mayores de béisbol; al asumir su puesto, en 1995, le fue encomendado el objetivo de aumentar, para el equipo de San Diego, el creciente mercado hispano del sur de California.

Con mucho empeño y creatividad, el licenciado en marketing y maestro en estrategias de liderazgo, logró incrementar notablemente la asistencia al estadio de la escuadra de su ciudad natal; los buenos resultados permitieron también mejorar sus ingresos: ganaba alrededor de 100 mil dólares al año

Por eso, aquella tarde de primavera de 2002 en que intentó convencerlo de trabajar en Boston, Larry Lucchino seguramente se sorprendió con la respuesta de Morones.

“Mi activismo es primero”, le dijo sin pensarlo un segundo Morones al hoy presidente de los Medias Rojas; y al liberarse de la responsabilidad en el béisbol profesional, se pudo enfocar otra vez, y por completo, a ese activismo a favor de los migrantes que, para él, es lo primero.

Así, Morones trasladó su cómoda oficina en el estadio de béisbol de San Diego al desierto del Valle Imperial, donde las temperaturas en verano, en muchas ocasiones, rebasan los 50 grados centígrados.

En ese lugar sin árboles, ni lugares donde cubrirse de los rayos del sol, por donde cientos de migrantes cruzan diariamente con la intención de alcanzar el “sueño americano”, los Border Angels –Ángeles de la Frontera- y Morones esparcen galones de agua en puntos estratégicos para que así, las personas que anhelan llegar a territorio estadounidense puedan continuar su trayecto.

Al caminar junto con Javier Sicilia y las víctimas de la Caravana por la Paz, el infatigable activista de voz grave, cara rojiza y pelo entrecano, ha podido percatarse cómo se interrelacionan los temas de migración, cooperación internacional, lavado de dinero, drogas y tráfico de armas.

“Tienen que ver unos con otros, van mano a mano, por eso en el futuro vamos a incluir en  nuestro trabajo a otros grupos que nos van a ayudar; antes sólo estaba en el tema de migración, pero a partir de esta marcha me verán defendiendo los otros temas, y es que unidos somos más fuertes”.

La experiencia de participar y organizar siete marchas migrantes similares, logísticamente, a la Caravana por la Paz, permiten a Morones evaluar positivamente lo realizado en estas dos primeras semanas de reuniones, misas, eventos y manifestaciones a favor de la pacificación de México.

“A veces piensan que es un fracaso porque no había la gente que se esperaba, pero no es concurso para ver cuánta gente hay, con una persona que haya, esa persona puede hacer la diferencia, entonces es muy positivo, la voz crece todos los días y así es como son estas cosas: se empieza con una gotita de agua, luego se empieza a escurrir un poco y después se hace un tsunami; y ese tsunami se está formando”.

Morones continua platicando y dice que los cambios en este mundo los “hace la persona que vemos en el espejo cada día”.

Bajo esa filosofía, el hombre que siempre carga una cruz blanca de madera seguirá acompañando hasta el destino final a esta cruzada por la paz en territorio estadounidense.

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Qué saben los científicos de lo que se siente en el momento en que morimos

¿Qué sucede cuando llega el momento de pasar de esta vida a lo que sea que sigue? ¿Sentimos algo o es una gran nada?
12 de julio, 2022
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¡Ah, la vida! Esa cosa en la que naces y te haces un poco más grande, te enamoras de una persona (o de pescar), tal vez produces algunas personas más pequeñas, y luego, antes de que te des cuenta, es hora de la siguiente parte: la muerte. La inevitable desaparición de nuestro ser.

Hay una gama ecléctica de formas en que podrías morir.

Comúnmente es por una enfermedad cardíaca o cáncer, pero hay incluso alrededor de 600 víctimas anuales de la asfixia autoerótica.

No importa cómo ocurra, en algún momento experimentarás la muerte clínica, que es algo así como la vida, pero sin respiración ni circulación sanguínea.

En otras palabras, es el comienzo del paso de esta vida a lo otro.

Para la mayoría de las personas, la muerte no es completamente instantánea.

Entonces, ¿qué puede decirnos la ciencia moderna sobre la experiencia de esos momentos finales?

¿Qué se siente al morir?

En la última etapa cuando se acerca la muerte, las personas suelen estar muy insensibles, por lo que normalmente imaginamos que la experiencia es un desvanecimiento somnoliento e inconsciente de la vida.

Pero algunos experimentos cuentan una historia muy distinta.

La Parca

Getty Images
Quizás sea más colorido…

En 2013, científicos de la Universidad de Michigan midieron la actividad cerebral de unas ratas de laboratorio mientras morían.

Y sucedió algo muy interesante.

Después de que las ratas experimentaran un paro cardíaco –sin latidos cardíacos ni respiración-, sus cerebros mostraron un aumento de la actividad global, con niveles de ondas gamma bajas que estaban más sincronizadas en todo el cerebro que en los estados normales de vigilia de las ratas.

E, increíblemente, ese tipo específico de actividad cerebral se ha relacionado con la percepción consciente de las personas en estudios anteriores.

En otras palabras, esas ratas podrían haber estado experimentando algo mientras estaban entre la muerte clínica y la muerte cerebral completa.

El experimento desafió la suposición de que el cerebro está inactivo durante la muerte.

Por el contrario, parecía que antes de la inconsciencia duradera podría haber un período de mayor consciencia y planteaba: ¿qué estaban experimentando las ratas mientras morían?, ¿podría ser lo mismo cierto para las personas?

Sorpresas

Los humanos tenemos cerebros más grandes y complejos que los de las ratas, pero un experimento muy interesante realizado en el Imperial College de Londres en 2018 arrojó algo de luz sobre cómo podría sentirse morir en los seres humanos.

Paisaje psicodélico

Getty Images
¿Un final psicodélico?

Los científicos querían investigar las similitudes entre dos fenómenos muy diferentes.

Por un lado, las experiencias cercanas a la muerte, o ECM, las alucinaciones experimentadas por alrededor del 20% de las personas que han sido reanimadas después de la muerte clínica.

Por otro lado, las alucinaciones provocadas por DMT, una droga psicodélica (que genera de manera confiable un amplio espectro de efectos subjetivos en las funciones cerebrales humanas, incluida la percepción, el afecto y la cognición).

Así que les administraron dosis de DMT a los sujetos del estudio y, una vez regresaron a la realidad, les pidieron que describieran sus experiencias utilizando la lista de verificación comúnmente utilizada para evaluar las experiencias cercanas a la muerte.

Y se sorprendieron al ver una cantidad increíble de puntos en común.

Tanto las experiencias de ECM como las de DMT incluyeron sensaciones como “trascendencia del tiempo y el espacio” y “unidad con objetos y personas cercanas”.

La experiencia de casi morir resultó ser sorprendentemente similar a un poderoso alucinógeno.

¿Un final psicodélico?

Cuando consideramos la muerte, pensamos en ella como un sombrío proceso de incorporación. Pero la ciencia pregunta: ¿y si es psicodélico?

Neurocientífico Chris Timmermann.

BBC
El neurocientífico Chris Timmermann dirigió en 2018 una investigación sobre la experiencia de la muerte.

Le preguntamos al doctor Chris Timmermann, quien dirigió la investigación en el Imperial College de Londres, qué podía decirnos este experimento sobre la muerte.

“Creo que la principal lección de la investigación es que podemos encontrar la muerte en la vida y en las experiencias de la vida”, señaló.

“Lo que sabemos ahora es que parece haber un aumento de la actividad eléctrica.

“Esas ondas gamma parecen ser muy pronunciadas y pueden ser responsables de las experiencias cercanas a la muerte.

“También hay regiones específicas en el cerebro, como lo que llamamos los lóbulos temporales mediales -áreas que se encargan de la memoria, el sueño e incluso el aprendizaje- que podrían estar relacionadas también con esas experiencias.

“En cierto modo, nuestros cerebros están simulando de alguna manera una forma de realidad”.

Alrededor del 20% de las personas que han sido pronunciadas clínicamente muertas y viven reportan ECM.

¿Será que todas las experimentan y solo unas pocas las recuerdan o que esas experiencias son muy raras?

“Es una gran posibilidad que haya una falta de recuerdo debido a diferentes razones”, explicó Timmermann.

“En nuestra experiencia con el DMT psicodélico hemos visto que, cuando les damos altas dosis, hay una parte de la experiencia que también se olvida.

“Lo que creo que pasa es que la experiencia es tan novedosa, que es inefable o difícil de poner en palabras.

“Cuando una experiencia trasciende la capacidad de describirla con el lenguaje, tenemos dificultades para recordarla.

“Pero también podría ser que algunas personas simplemente no la experimenten”.

¿Qué investigación adicional a partir de ahí podría ayudar a nuestra comprensión de la muerte?

“Es muy interesante lo que está sucediendo en estos días con los escáneres cerebrales y cómo podemos descifrar lo que está sucediendo en el cerebro, cómo eso se remonta a la experiencia”, respondió.

“Hay escaneos que se realizan en personas en los que puedes reproducir, si están viendo una película, qué tipo de película están viendo.

“Por lo tanto, es factible que en algún momento nuestras técnicas de imágenes cerebrales lleguen a ser tan avanzadas que podamos leer la mente de las personas para que nos acerquemos a comprender cuáles son los mecanismos cerebrales que sustentan estas experiencias tan extraordinarias e inusuales”.

Optimista

La ciencia de la muerte es un paisaje bastante turbio, pero lo que ya sabemos pinta una imagen sorprendentemente optimista.

Silueta en paisaje sereno

Getty Images

Por ejemplo, sabemos que las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte a menudo informan sentimientos de tranquilidad y serenidad y muestran una reducción duradera en el estrés asociado con la muerte.

También sabemos que las ECM se describen abrumadoramente como libres de dolor, lo que significa que esa mayor consciencia que podríamos experimentar al morir también es probable que sea indolora…

Y, tal vez, un poco divertida.

La investigación también muestra que las personas tienden a perder sus sentidos en un orden específico.

Primero, el hambre y la sed, luego el habla y la visión.

La audición y el tacto parecen durar más tiempo, lo que significa que muchas personas pueden escuchar y sentir a sus seres queridos en sus momentos finales, incluso cuando parecen estar inconscientes.

Y un escáner cerebral reciente de un paciente con epilepsia moribundo mostró actividad relacionada con la memoria y los sueños, lo que llevó a la especulación de que incluso podría haber algo de verdad en eso de que “ves la vida pasar ante sus ojos”.

Mano de mujer madura

Getty Images

Finalmente, sabemos por estos experimentos que la experiencia de la muerte podría involucrar una conciencia elevada, posiblemente alucinatoria. Un último viaje psicodélico antes de la nada.

“En una sociedad como la nuestra, en la que tendemos a negar la muerte y tratamos de ponerla debajo de la alfombra, creo que esta es una de las grandes lecciones que la investigación psicodélica puede darnos: cómo incorporarla en nuestras vidas“, concluyó Timmermann.

En última instancia, todos vamos a morir. Pero estos experimentos mostraron que la transición entre la vida y la muerte podría ser mucho más experiencial, emocional e incluso psicodélica de lo que podríamos esperar.

Estamos programados como animales a temerle a nuestra desaparición, pero comprender la muerte más profundamente ayuda a relajarnos un poco.

Esos últimos momentos pueden no ser aterradores. Son solo parte de un viaje inevitable con destino desconocido, probablemente indoloro y potencialmente psicodélico.

* Si quieres ver el video original de BBC Reel, haz clic aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=eeU0dpGZPZ8&t=13s

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