¿Cómo será la televisión dentro de 80 años?
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¿Cómo será la televisión dentro de 80 años?

Futurólogos digitales dicen que la televisión de finales del siglo XXI ni siquiera formará parte del mobiliario, sino que será un objeto minúsculo, portátil, flexible e incorporará funciones que hoy tiene nuestro computador.
23 de agosto, 2012
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The Future Laboratory asegura que el uso de lentes de contacto irá acompañado de tatuajes que nos permitirán "sentir" lo que sienten los actores.

A nuestros tatarabuelos les sería difícil entender qué es un televisor, quizás tanto como para nosotros imaginar lo que algunos vislumbran será la caja tonta (o más bien inteligente) del futuro.

Futurólogos digitales como el británico Ian Pearson dicen que la televisión de finales del siglo XXI ni siquiera formará parte del mobiliario, sino que será un objeto minúsculo, portátil, flexible e incorporará funciones que hoy tiene nuestro computador.

“Habrá lentes de contacto con las que las imágenes de televisión se recibirán directamente en la retina. Como la imagen llegará a distintos ojos, podrá verse en tres dimensiones, incorporando las imágenes al mundo real”, dijo Pearson en una ocasión a la BBC.

Firmas como la consultora británica de tendencias y estrategia de marca The Future Laboratory van más allá y afirman que el uso de lentes de contacto irá acompañado de tatuajes que nos permitirán “sentir” lo que sienten los actores o protagonistas de los programas.

Por muy disparatadas que parezcan estas teorías lo cierto es que las pistas que nos da hoy la tecnología apuntan a la inmersión, integración de dispositivos y a una televisión donde prime el elemento social.

No todas las teorías son tan aventuradas, algunos siguen concibiendo al televisor del futuro como un elemento físico presente en el hogar.

A mediados de año, un artículo de la revista New Scientist hacía hincapié en que la televisión del futuro sería como un “empapelado”; una capa flexible (no necesariamente cuadrada) integrada en las superficies de nuestro hogar con la que podremos tener una experiencia verdaderamente inmersiva y acceder a programas, películas, páginas de internet o a redes sociales.

En el artículo se habló de experimentos del Instituto Tecnológico de Massachusets (MIT) que ensayan el uso de sistemas que permitan proyectar en nuestra periferia la imagen que vemos en la pantalla, para crear esa auténtica experiencia inmersiva.

Más allá de cual será el soporte del futuro, lo que sí parece seguro es que el matrimonio entre el televisor y la internet es irreversible, para dar paso a un mundo de televisión social, donde la oferta de programas sea tan amplia que nuestras elecciones se rijan por lo que vean nuestros familiares y amigos.

Según explicó a BBC el también futurólogo digital Mike Ryan, “en los próximos 80 años veremos el colapso de los canales y el advenimiento de la televisión personalizada. La televisión será social”.

“Imaginemos Facebook, todos nuestros amigos viendo la televisión juntos cuando decidan hacerlo. Tú eliges el momento y la gente con la que quieres ver el televisor”.

Las pantallas “serán más grandes, más planas, las veremos en paredes e incluso suelos”, apuntó. “Habrá una conexión entre todos nuestros aparatos: televisor, teléfono celular, tableta. Estaremos en control de qué medio queremos ver”.

Por su parte Dawn Airey, exdirectora ejecutiva de Channel Five en Reino Unido, no descartó que la televisión del futuro integrara proyecciones holográficas.

“Primera fase”

Las últimas innovaciones gestadas en Silicon Valley, en Estados Unidos, han hecho realidad el concepto de televisor “inteligente”, conectada a internet, manejada por gestos, voz e incluso movimientos oculares.

Microsoft ya ofrece servicios de televisión a través de internet directamente en su consola Xbox, cuyas imágenes pueden detenerse o manipularse mediante comandos de voz.

Google lanzó hace más de un año su Google TV, y aunque todavía da la impresión de ser un mero objeto de culto “geek”, más que un producto de masas, la compañía dice que el proyecto tan sólo está en su “primera fase”.

“Vamos a pasar a tener 100.000 canales. ¿Cómo podemos ser útiles al usuario”, dijeron a BBC miembros de Google, “ayudándoles a encontrar lo que quieren ver”.

A nadie más que a Facebook le interesa esta última línea, tal y como explicó su director de productos Carl Sjogreeen, quien asegura que encontrar los contenidos que nos gustan entre tanta cantidad de información será difícil, de ahí el rol de las redes sociales.

“Nos imaginamos una televisión donde la experiencia de los descubrimientos sea más atractiva, basada en lo que tus amigos están viendo, en tus intereses”

iphone, ipad… ¿iTV?

El fundador de Apple Steve Jobs también trató de imaginar cómo sería esa televisión del futuro y según señaló en su biografía antes de morir, su idea era construir una televisión con una interfaz muy simple.

Según explicó a su biógrafo Walter Isaacson el dispositivo accedería a la iCloud y estaría conectado a muchos otros aparatos.

Es por ello que el bloguero tecnológico Robert Scoble, también conocido como un “evangelista de la tecnología”, está convencido de que después de iPad y del iPhone no sería raro que apareciera una iTV.

“Tendrás una pantalla lejana y otra más pequeña con la que podrás interactuar y que tendrá un efecto en la otra pantalla”, explicó en una entrevista a Rory Cellan Jones, corresponsal de tecnología de la BBC.

Con tanta televisión inteligente ¿Será que desaparecerá la llamada televisión basura?

Va a ser que no, dicen expertos como Dawn Airey, quien señala que del mismo modo que en los 70 uno de los programas con mayor audiencia en países como Reino Unido era el concurso de talentos “New Faces”, hoy lo son otros del mismo corte como X Factor.

Y es que por mucho que la tecnología mute para adaptarse a nuestras necesidades, la fórmula mágica para ganar audiencia, dice Airey, sigue siendo la misma: programas “donde la gente comparte experiencias y que se ven en familia”, así que por el momento apuntó, “lo que veremos será muy parecido a lo que estamos viendo ahora”.

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'Mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz': el testimonio de muerte digna en Colombia

Martha Sepúlveda es la primera paciente en Colombia que accederá a la eutanasia sin tener una enfermedad terminal. Federico, su único hijo, cuenta en un conmovedor relato por qué ayudó a su madre a cumplir su último deseo.
9 de octubre, 2021
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Martha Sepúlveda está feliz porque pondrá fin a su vida el domingo 10 de octubre a las 7 de la mañana.

Se ríe frente a las cámaras comiendo patacón con guacamole y tomando cerveza en un restaurante de Medellín, a pesar de que se enfrentará a la muerte.

Está feliz precisamente porque logró que la justicia le diera la autorización para someterse a una eutanasia.

En Colombia la eutanasia fue despenalizada en 1997, pero solo se convirtió en ley en 2015. En julio pasado, la Corte Constitucional del país extendió el derecho a una muerte digna a quienes padezcan “un intenso sufrimiento físico o psíquico” por causa de una lesión o enfermedad incurable,

Y el de Martha Sepúlveda es el primer caso en que se autoriza una eutanasia en un paciente que no tiene una enfermedad terminal.

Según la agencia EFE, que cita al Ministerio de Salud, en el país se han realizado 94 procedimientos de eutanasia desde abril de 2015 hasta el 8 de mayo de 2020

Para Martha, desde que fue diagnosticada con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad grave e incurable, su vida se había transformado en un tormento.

Como sabía que la suya iba a ser una muerte lenta y dolorosa que se extendería por varios años, el futuro le parecía desgarrador.

Hasta que un día le dijo a Federico, su único hijo de 22 años, que quería luchar por conseguir su eutanasia.

Los médicos no le dieron muchas esperanzas porque una de las condiciones establecidas por la legislación colombiana para acceder al procedimiento, es que la expectativa de vida del paciente sea inferior a seis meses.

En el caso de Martha, la agonía podía prolongarse al menos por tres años más. Sin embargo, ella dio la batalla judicial hasta que finalmente logró su objetivo.

Paradójicamente, conseguir la muerte, le devolvió la vida.

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno”, cuenta su hijo en diálogo con BBC Mundo.

Y así se le ve, contenta porque va a morir.

“Tengo buena suerte”, dice en su última entrevista televisiva con Caracol TV. “Me río más, duermo más tranquila”.

“Soy una persona católica, me considero muy, muy creyente. Pero Dios no me quiere ver sufrir a mi“.

“Con una esclerosis lateral en el estado que la tengo, lo mejor que me puede pasar es que me vaya a descansar”.

Este es el testimonio de su hijo, Federico Redondo Sepúlveda, contado a BBC Mundo en primera persona.


A mi mamá le diagnosticaron la esclerosis lateral amiotrófica a fines de 2018.

Ella lo tomó de una manera bastante particular. Su reacción fue reírse. Dijo “vea, tengo esta enfermedad y me muero en tres años”. Pero lo dijo de manera muy jocosa, muy divertida, haciendo bromas.

Mi mamá siempre ha sido una persona muy abierta a la muerte. Ella siempre ha dicho “yo no tengo miedo a partir, sino a la forma en la que voy a partir”, que es precisamente por lo que buscó que le reconocieran el derecho a una muerte digna.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Ella no concebía la vida postrada en una cama. El final de la esclerosis lateral amiotrófica es sin poder hablar, sin poder tragar… es algo sumamente doloroso e indigno para ella.

Se tomó muy olímpicamente el diagnóstico. Posteriormente ya empezó a perder fuerza en las piernas, a requerir apoyo para caminar en distancias más o menos largas. Ya luego requería apoyo para todo tipo de caminatas incluso dentro de la casa.

Y a principios de este año empezó a requerir apoyo para ir al baño. Después, había que bañarla, había que vestirla. En ocasiones se le dificultaba comer o cepillarse porque las manos estaban perdiendo demasiada fuerza.

Lo peor para ella es ver cómo se deterioraba a tal punto que no puede ser independiente para lo más básico de las actividades cotidianas.

Un día ella me dijo: “Sería tan bueno que yo pudiera solicitar la eutanasia”. Y pues yo no lo tomé como muy en serio.

Pero cuando me dijo que quería hacerlo, yo estuve en negación por unos días. Yo decía, “no, mi mamá no, todavía no”. Le decía, “mami, por favor no”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda
Martha y su hijo Federico.

Yo me considero una persona muy liberal, pensaba que el derecho a la eutanasia es un derecho que hay que proteger, pero nunca lo vi como algo cercano.

Pero ya luego, concientizándome un poco de la condición precaria en la que ella estaba, y de su desespero, y de la indignidad en la que estaba, yo dije: “Creo que demuestro más mi amor si la apoyo en esta decisión que ella tomó“.

Yo sí necesito a mi mamá y quiero que esté conmigo en cualquier condición. Pero en ese caso solo estaría pensando en mí, en mis necesidades.

Llevamos 22 años juntos. Mi vida giraba alrededor de ella y la de ella alrededor mío. Luego de su partida, yo tendré que inventarme otra vida. Por eso fue tan difícil al principio.

Cuando yo la cuidaba tenía sentimientos encontrados. Por un lado me gustaba, porque sentía que le estaba regresando a mi mamá de alguna forma, todo el apoyo y todo lo que ha hecho por mí a lo largo de la vida.

Pero también pensaba en lo que ella me decía. Me decía: “Hijo, esto no es vida, esto no es digno”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Claramente yo estoy triste. Claramente estoy ansioso, claramente estoy… de alguna forma desesperado. Sería muy raro que no lo estuviera.

Pero también de alguna manera me reconforta el hecho de que mi mamá haya podido terminar su vida de la forma que ella quería.

El día y la hora que ella quería.

Desde muy joven dijo que nunca quería estar postrada en una cama, absolutamente dependiente en todo momento.

Nosotros coincidimos en que vivir es decidir y desde que la esclerosis empezó a condicionar físicamente a mi mamá, ella ya no puede decidir por sí misma.

Muchas personas se sorprenden porque la ven muy tranquila y muy feliz.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno. Ella antes no era así. Antes estaba desesperada, triste y con pocas esperanzas de cara al futuro.

Pero ahora, mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz. Está feliz desde que sabe que le van a aplicar el procedimiento eutanásico.

El domingo se va a hacer una cremación, se va a celebrar una eucaristía y… y ya, porque básicamente eso es lo que quiere.

La voy a extrañar mucho. Yo creo que no hay nada que no vaya a extrañar porque nada volverá a ser lo mismo. Nada.

Desde su sonrisa y su berraquera y su buena actitud ante lo bueno y lo malo de la vida… hasta sus regaños.

Todo me hará falta.


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