El hombre detrás del increíble pebetero de Londres 2012
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El hombre detrás del increíble pebetero de Londres 2012

Surgiendo de la unión inesperada de cientos de partes, el pebetero olímpico sorprendió al mundo con su dinamismo y belleza. Y en pocos días volverá a disiparse casi mágicamente. Pero, ¿qué buscó expresar el hombre que soñó y llevó este ícono olímpico a la realidad?
1 de agosto, 2012
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Pebetero olímpico. Foto: AP

Surgiendo de la unión inesperada de cientos de partes, el pebetero olímpico sorprendió al mundo con su dinamismo y belleza. Y en pocos días volverá a disiparse casi mágicamente. Pero, ¿qué buscó expresar el hombre que soñó y llevó este ícono olímpico a la realidad?

La ceremonia en general fue ideada por el director de cine Danny Boyle, pero fue el diseñador británico Thomas Heatherwick el encargado del increíble pebetero.

Para Heatherwick, su creación representa “la unión y congregación en paz” de cada una de las 204 naciones participantes.

Cada una de las copas de cobre en forma de pétalo, transportadas al estadio por las delegaciones en el desfile general, fue colocada sobre un tallo metálico.

Cuando los siete jóvenes que portaban antorchas encendieron los primeros pétalos, los tallos comenzaron a elevarse hasta que los 204 fuegos convergieron en la imponente llama olímpica.

Al final de los Juegos, cada nación se llevará su pétalo, según explicó Heatherwick.

El diseñador de 42 años, quien ha sido descrito como “el Leonardo da Vinci de los tiempos modernos” por el diseñador británico Terence Conran, señaló que “la idea es que el pebetero se desmantelará a si mismo y volverá a la superficie”.

“El comité olímpico de cada país se llavará un pétalo. Cada uno tendrá una parte” y de alguna forma la llama continuará su vida en una nueva manifestación, a través de sus pétalos.

Heatherwick, quien estudió diseño en el Royal College of Art en Londres, ya era conocido por otras creaciones innovadoras como la Catedral de Semillas en la Expo 2010 en Shanghai y los nuevos buses de dos pisos en la capital británica.

Una flor en el viento

“Sabíamos que los pebeteros parecían volverse cada vez más grandes y más altos en cada juego. Y no queríamos simplemente hacer un pebetero mayor que el anterior”, dijo Heatherwick.

“Pensamos en este evento increíble en el que se congregan 204 naciones y que más allá de la competitividad deportiva es un evento de paz”.

“Nos pareció que simplemente diseñar otra forma diferente de pebetero o tazón con un soporte no era suficiente. Así que comenzamos a pensar el concepto desde el comienzo, qué y cómo, trabajando al mismo tiempo con Danny Boyle para llevar la idea a la realidad”.

Heatherwick explicó que la idea inicial con que encaró el diseño fue lograr un pebetero cuya presencia no fuera obvia, un estadio sin “una cosa u objeto” que pudiera verse desde el comienzo como un pebetero.

El creador británico buscó un diseño en el que “estos 204 objetos muy pequeños y humildes se congregaran y elevaran desde la superficie en el centro del estadio”.

Cuando los primeros 10 pétalos se habían elevado el siguiente segmento de tallos comenzó su ascenso hacia el cielo.

“La idea era algo similar a la cabeza de una flor de diente de león, cuyas semillas son sopladas por el viento. La idea funcionó y esto fue un gran alivio”.

Heatherwick dijo luego de la ceremonia a un diario local que en el ensayo del día anterior a la inauguración uno de los tubos de metal se había atascado. “Si esto hubiera ocurrido el viernes, habría sido un momento terriblemente embarazoso”.

Llamas vivas

Los pétalos de cobre fueron fabricados por la empresa StageOne, de Harrogate, Inglaterra, y creados por artesanos que en el pasado produjero láminas metálicas para compañías de autos de lujo como Bentley.

El taller de StageOne “parecía una fábrica de dispositivos ultramodernos de un film de James Bond”, según Heatherwick.

La empresa australiana FCT Flames, que se especializa en el diseño, fabricación y operación de efectos especiales con llamas para eventos fue la responsable de crear los quemadores de gas en los pétalos.

Gran parte del tiempo de preparación en el proyecto para la empresa australiana se invirtió en “investigar el mejor tipo de quemador, la forma de la llama y el flujo de aire requerido para lograr el efecto buscado por el diseñador”, aseguró Constantino Manias, director de la compañía.

Las llamas son en sí mismas “objetos hermosos, vivos y al mismo tiempo peligrosos, por lo que una de las consideraciones principales fue la seguridad de los espectadores”, agregó Manias.

Símbolo íntimo y polémico

El pebetero fue trasladado luego de la ceremonia desde el centro hasta el acceso sur del estadio. La llama olímpica fue conservada momentáneamente en un farol y transferida una vez más por Austin Playfoot, uno de los portadores de la antorcha en los juegos de Londres de 1948.

“Correr con la antorcha en el 48 fue un honor y en esta oportunidad cuando el pebetero se encendió se me cayeron las lágrimas”, dijo Playfooot.

La ubicación del pebetero ha generado polémica, ya que por primera vez en la historia reciente de los Juegos no se ve desde fuera del Estadio Olímpico.

Jackie Brock Doyle, vocera del comité organizador de Londres 2012, señaló que “no es verdad que el pebetero no se pueda ver, todo el mundo tiene acceso a él gracias a la tecnología moderna. Con la televisión, internet o pantallas gigantes todos pueden verlo durante 24 horas al día. Queríamos que la llama estuviera en un lugar similar al que tuvo en los Juegos de 1948 y por eso se diseñó así. Es una zona más íntima”.

El presidente del Comité Organizador, Sebastian Coe, aseguró que el pebetero “no se creó como una atracción para turistas” y que esa no era “la filosofía original de la llama”.

Heatherwick dijo por su parte que “existe un precedente en el 48, cuando el pebetero se encontraba dentro del estadio”.

“Con la tecnología que tenemos ahora podemos compartir estas imágenes a través de pantallas. Sentimos que el uso de pantallas en la ceremonia reforzaba la idea de intimidad, ya que de lo contrario debíamos haber usado un gran pebetero que se elevara en el aire y esto iba en contra de la idea de Danny Boyle, de crear algo arraigado a nivel de los espectadores”, agregó.

Una llama que surge de la unión de sus partes, que emerge en forma dinámica para sorprender al mundo y que se transformará en una nueva manifestación.

La creación simboliza para algunos que los mayores tesoros no se encuentran necesariamente solo en sus formas usuales, sino que a veces la mayor riqueza está en las cosas que nos rodean y que a menudo pasan desapercibidas.

Por televisión, internet o en directo, la imagen del pebetero es un testimonio vivo no solo de los Juegos de Londres sino del poder del diseño para conmover, congregar y comunicar a los seres humanos la energía de los ideales y la belleza.

Ve una vez más cómo se encendió el pebetero en la inauguración de estos Juegos Olímpicos:

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El poderoso cardenal y las otras 9 personas que enfrentan un insólito juicio en el Vaticano por malversación

Angelo Becciu, antiguo asesor del Papa, es una de 10 personas que comparecen ante un tribunal acusado de delitos financieros.
27 de julio, 2021
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El cardenal Angelo Becciu es el clérigo de mayor rango que se sienta en el banquillo por presuntos delitos financieros.

Junto a Beccio otras 9 personas enfrentan el juicio que inicia este 27 de julio en el Vaticano por cargos que incluyen malversación, blanqueo de dinero, fraude, extorsión y abuso de poder.

El influyente cardenal de 73 años, que niega las acusaciones, fue forzado a dimitir el pasado septiembre, pero mantiene su título.

Las acusaciones están relacionadas a la compra multimillonaria de una propiedad en Londres con fondos de la Iglesia.

Becciu era un cercano asesor del papa Francisco que anteriormente había ocupado un cargo clave en el Secretariado de Estado del Vaticano, que administra las donaciones de la Iglesia.

El cardenal deberá responder preguntas sobre una controvertida inversión en un edificio de lujo en Londres que conllevó pérdidas durante su tiempo a cargo del Secretariado: desde entonces, la transacción ha estado bajo una investigación financiera.

El pago de US$200 millones por un edificio de apartamentos en la elegante avenida Sloane de Londres se hizo con dinero de la Iglesia a través de fondos y compañías en paraísos fiscales, una transacción que el cardenal había defendido en el pasado.

En un comunicado emitido a principios de mes por personas allegadas, el cardenal expresó que era “la víctima de una conspiración” y manifestó su “absoluta inocencia”, informó la agencia AFP.


¿Mayor escrutinio de la Santa Sede?

Análisis de John McManus, experto en temas religiosos de la BBC

Llegar al fondo de la problemática relación entre el Vaticano y sus finanzas se ha convertido en tema central del Vaticano bajo el papa Francisco.

En paralelo con su deseo de convertir a la Iglesia en un santuario donde todos, no importa cuán imperfectos, puedan encontrar un lugar, está su labor para lograr que el Vaticano sea un destino especialmente hostil para aquellos que busquen usarlo para enriquecerse.

Los supuestos crímenes enumerados ahora todavía tienen que ser probados en el tribunal.

Pero el simple hecho de que el Papa estuviera dispuesto al proceso y el juicio de un cardenal que no sólo era un alto miembro de la jerarquía en el Vaticano, sino también un amigo de Francisco, es una señal de su clara intención de que cuando se trata de delitos financieros, está preparado para tomar medidas sin precedentes para limpiar la reputación de la Iglesia.

El riesgo para el Papa, y para la iglesia, es que este juicio abrirá la posible mala gestión de las finanzas de la Santa Sede a un mayor escrutinio público.


Edificio en la avenida Sloane, Londres

Getty Images
El edificio en el que el cardenal Becciu invirtió el dinero del Vaticano queda en la elegante avenida Sloane, de Londres.

Dos antiguos directores de la unidad de inteligencia financiera del Vaticano están entre los diez imputados.

Enfrentan cargos de malversación, lavado de dinero, fraude, extorsión y abuso de poder.

Una mujer italiana que trabajó para el cardenal Becciu fue acusada de malversación el año pasado.

Se espera que el juicio dure dos meses. De ser encontrados culpables, podrían enfrentar penas de prisión o multas.


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