La atleta olímpica que se ahogó tratando de llegar a Italia
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La atleta olímpica que se ahogó tratando de llegar a Italia

La atleta somalí Samia Yusuf Omar participó en la competencia de 200 metros en Pekín 2008; en abril de este año falleció ahogada en el Mediterráneo mientras intentaba alcanzar las costas de Europa en una frágil embarcación. Al parecer, buscaba entrenador para ir a Londres 2012.
22 de agosto, 2012
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La somalí Samia Yusuf Omar falleció en abril en aguas del Mediterráneo.

La muerte de la corredora Samia Yusuf Omar, quien falleció ahogada en aguas del Mar Mediterráneo mientras intentaba alcanzar las costas de Europa en una frágil embarcación, vuelve a poner de relieve el problema de la inmigración ilegal en busca de una mejor vida y sus peligros.

La atleta olímpica somalí estaba cruzando de Libia a Italia en abril pasado, cuando el bote se hundió, según los medios informativos italianos: el periódico Corriere Della Sera publicó la noticia el domingo.

El jefe del comité olímpico nacional de Somalia confirmó a la BBC que Samia había muerto, pero no dijo cómo.

Samia participó en la competencia de 200 metros en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, a pesar de no haber tenido prácticamente entrenamiento.

Aunque llegó última, varios segundos detrás de sus competidoras, el corresponsal de la BBC en Roma, Alan Johnston, dice que su sola participación fue extraordinaria.

Nacida en Somalia el 25 de marzo de 1991, era la mayor de seis hijos de una familia muy pobre y pertenecía a un grupo étnico minoritario de un país en constante guerra. Creció en la capital, Mogadiscio, con una carencia total de instalaciones para el atletismo y en una sociedad en la que es común el prejuicio contra la participación de mujeres en actividades deportivas.

Cuando se preparaba para Pekín 2008, se entrenó en las circunstancias más difíciles, bajo el acoso de militantes locales que creen que las mujeres musulmanas no deben involucrarse en los deportes. Además de eso, el conflicto civil en Mogadiscio le impidió un entrenamiento consistente y la dejó en desventaja competitiva.

En mayo de 2008, Samia compitió en la carrera de 100 metros del Campeonato Africano. A los 16 años, llegó última.

En Pekín logró un récord personal de 32,16 segundos en la carrera de 200 metros, que le valió la ovación del público. Según su perfil en la cadena al Jazeera, enfrentó amenazas de muerte e intimidación al regresar a Somalia, cuando partes de Mogadiscio estaban bajo control de la milicia islamista de Al Shabab.

“No olvidaremos”

En octubre de 2010, se dice que Samia se mudó a la capital de la vecina Etiopía, pues Adis Abeba cuenta con una cultura atlética más establecida. Iba a empezar a entrenar con el también atleta olímpico Eshetu Tura, con lo cual esperaba estar preparada para los recientes Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Lo que ocurrió entre esa fecha y su aparente muerte en el mar es un misterio.

Según al Jazeera, no había garantías de que sería aceptada para entrenar en el estadio de Addis Abeba; dependía de la hora en que corriera y del permiso de la Federación Atlética de Etiopía.

Informes de los medios italianos sugieren que tenía la esperanza de encontrar un entrenador en Europa que la ayudara a llegar a los Juegos de Londres.

La información es “difícil de verificar”, según el Corriere Della Sera. La periodista Teresa Krug, que entrevistó a Samia, informó que salió de Etiopía en 2011, cruzó Sudán y llegó a Libia, donde habría estado presa un tiempo, aunque no se sabe por qué.

El diario señala que el destino de Samia recién salió a la luz cuando el exatleta olímpico somalí Abdi Bile la mencionó en una entrevista.

Bile mencionó a Mo Farah, el corredor somalí que se mudó a Reino Unido a los 12 años y triunfó en los Juegos Olímpicos de este año.

“Estamos felices por Mo, es nuestro orgullo”, dijo. “Pero no olvidaremos a Samia”.

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África, el otro escenario en el que se libra el pulso entre Rusia y Occidente

Las naciones de África se están convirtiendo en el nuevo espacio de influencia geopolítica de los países de Occidente y Rusia.
31 de julio, 2022
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Mientras Rusia está aislada en Occidente por su invasión a Ucrania, el canciller ruso Sergei Lavrov caminó por la alfombra roja por cuatro países africanos en su gira por el continente.

Su visita es una muestra de que Moscú todavía tiene la fuerza diplomática para desafiar a Occidente a través de los gobiernos africanos, pues estuvo en Egipto, Etiopía, Uganda y Congo.

La mayoría de las naciones de ese continente, incluidas Nigeria y Kenia -las potencias económicas de África occidental y oriental respectivamente-, votaron a favor de una resolución de la asamblea general de la ONU en marzo que condena la “agresión” rusa y exigiendo su retirada de Ucrania.

Sin embargo, casi la mitad de todas las abstenciones (17) vinieron de África.

Los países en esta lista incluyen Sudáfrica, que se siente en deuda con Moscú por su apoyo en la lucha contra el Apartheid, y Uganda, que asumirá en breve la presidencia del Movimiento de los Países No Alineados, un organismo mundial formado durante la Guerra Fría por países que querían evitar verse atrapados en la rivalidad entre las potencias occidentales y el bloque comunista.

En una conferencia de prensa con Lavrov, el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, reiteró su posición de neutralidad frente al conflicto en Ucrania. “No creemos en ser enemigos del enemigo de alguien”, dijo.

África, un objetivo común

Para Lavrov, la visita fue importante para contrarrestar las afirmaciones de que Rusia está “exportando hambre” a África.

Ante el aumento global de los precios de los cereales, responsabilizó de ello a las sanciones impuestas a Rusia por parte de naciones occidentales.

Sin embargo, no ofreció ayuda a los países africanos para amortiguar los efectos de la crisis económica.

Sergei Lavrov y Yoweri Museveni

EPA
El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, dijo que su país no toma partido en el conflicto de Ucrania.

Eso contrasta con el anuncio de EE.UU. de una ayuda de US$1.300 millones para frenar el hambre en el continente, o la iniciativa de la Misión de Resiliencia para la Agricultura y la Alimentación (FARM) liderada por Francia para ayudar a la agricultura africana.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, realiza su propia gira por África esta semana, con Camerún, Benín y Guinea-Bissau en su agenda.

“Algunos nos culpan por decir que las sanciones europeas son la causa de la crisis alimentaria mundial, incluso en África. Es totalmente falso. Los alimentos, como la energía, se han convertido en armas de guerra rusas”, dijo Macron en Camerún el miércoles.

En contraste con esa opinión, Lavrov aseguró que la crisis alimentaria comenzó con la pandemia, pero reconoció que la “situación en Ucrania afectó adicionalmente al mercado de alimentos”.

Al visitar Egipto, el canciller señaló que los exportadores de cereales rusos cumplirían sus compromisos.

Emmanuel Macron en Benín

EPA
Macron está tratando de estrechar relaciones con países que fueron parte de los dominios franceses en África.

La economía de Egipto depende más de Rusia que la de muchos otros países africanos. Alrededor del 80% de sus importaciones de trigo provienen de Rusia y Ucrania, mientras que un tercio de sus turistas extranjeros son rusos.

Moscú también ha hecho un acuerdo para la construcción en Egipto de una planta de energía nuclear que tendrá un costo de US$26.000 millones.

Tradicionalmente, el comercio de Moscú con África se ha centrado en el ámbito militar, desde la venta de rifles automáticos hasta aviones de combate.

Más recientemente, se han desplegado mercenarios rusos en Malí y República Centroafricana para ayudar a las fuerzas gubernamentales a sofocar las insurgencias.

Un granjero cargando trigo en Egipto

Reuters
El encarecimiento de los cereales ha tenido un impacto duro en África.

Durante su gira, Lavrov también se centró en la cumbre Rusia-África que se celebrará en Etiopía en octubre y donde se podrían firmar acuerdos comerciales y de Defensa para fortalecer las relaciones.

Pisándole los talones en las giras está Michael Hammer, el enviado especial de EE.UU. para el Cuerno de África, que también visitará Egipto y Etiopía, mientras que la embajadora estadounidense ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, estará en Uganda y Ghana la próxima semana.

Occidente desea dejar una buena impresión y tal vez recordar a los países africanos que ofrece mucho más en materia de comercio y ayuda.


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