Londres 2012: cuando las atletas se esfuerzan… para no ganar
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Londres 2012: cuando las atletas se esfuerzan… para no ganar

Las autoridades olímpicas descalificaron a dos parejas surcoreanas, una china y otra indonesia, a quienes se les encontró culpables de jugar a perder, con el objeto de manipular sus partidos de la siguiente etapa.
Por Raúl Fain Binda BBC
1 de agosto, 2012
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El escándalo del bádminton ha puesto en entredicho, una vez más, los alcances de la deportividad en competiciones en las que la victoria no parece admitir barreras… como sería el caso, al parecer, de los Juegos Olímpicos.

Las autoridades olímpicas descalificaron a dos parejas surcoreanas, una china y otra indonesia, que cometieron numerosos errores básicos durante dos partidos jugados el martes.

Se las encontró culpables de jugar a perder, con el objeto de manipular sus partidos de la siguiente etapa. Las delegaciones de Indonesia y Corea del Sur han apelado, mientras que la de China está investigando por su cuenta.

A simple vista, todo parece muy simple: si un deportista no se esfuerza al límite de su capacidad, no es un verdadero deportista, sino un oportunista, o en el peor de los casos un tramposo, y debe ser sancionado.

Pero el asunto no es tan sencillo: el análisis se escurre y cambia de dirección, como en el mismo bádminton, donde un raquetazo a la “pluma” (ver columna al costado) no garantiza que el endiablado objeto vaya donde se quiere.

Esfuerzos controlados

En primer lugar, tengamos en cuenta que la competición también está hecha de esfuerzo controlado, de la administración de ese esfuerzo, en vez de un despliegue mecánico de energías, como si el atleta fuera una máquina.

Esto resultó evidente durante la carrera de ciclismo que inauguró los juegos, cuando los ciclistas británicos, que se habían lucido pocos días antes en el Tour de Francia, fueron superados tácticamente por sus rivales, que los forzaron a desgastarse cara al viento, protegiendo en vano a su líder, Mark Cavendish.

En vez de correr a toda velocidad todo el tiempo, los ciclistas eligen cuándo y cómo emplearán sus esfuerzos. Y esto no escandaliza, porque así es el juego.

También es habitual, o relativamente habitual, que en ciertos deportes como el fútbol un jugador o un equipo no se esfuercen al máximo porque ya están clasificados para la etapa siguiente, o porque quieren (atención, porque esto es importante) enfrentar luego a un adversario más débil.

Esto provoca a veces la indignación de los perjudicados, pero los demás no se hacen mucha mala sangre… siempre que el espectáculo no haya sido grotesco.

Recordemos, en este sentido, las famosas “órdenes de equipo” en el automovilismo, para que un piloto deje adelantar a su compañero (el preferido del equipo), o las “tarjetas amarillas” que los futbolistas en Liga de Campeones fuerzan para quedar “limpios” en los partidos más exigentes que se avecinan.

Razón del escándalo

¿Por qué, entonces, escandaliza tanto que estas jugadoras de bádminton no se hayan esforzado al máximo?

Por la sencilla razón de que fueron partidos en que todas las participantes, las cuatro parejas, hicieron esfuerzos para perder, y el resultado, ahora sí, fue grotesco, porque resultó evidente que eran partidos para perder, no ganar.

Entre las motivaciones de por lo menos dos de las cuatro parejas (la china y una coreana) también estuvo el deseo de no enfrentar en la siguiente ronda a parejas compatriotas, reservando los choques para la final… si llegaban a ella.

Una cosa es que un competidor no se esfuerce al máximo, algo casi imposible de medir (puede no estar en su día, o enfermo), y otra es que los dos rivales en un evento deportivo compitan en su determinación de no ganar.

¿Cómo ha sido posible tal cosa?

Sistema round-robin

Torsten Berg, juez del partido.

En el mundillo del bádminton se atribuye esto a la decisión de las autoridades olímpicas de utilizar esta vez un sistema de round-robin en vez del habitual de eliminación.

En el sistema de round-robin, cada participante enfrenta a todos los demás. Las cuatro parejas descalificadas ya estaban clasificadas para la ronda siguiente, y como no tenían necesidad de ganar se podían dar el lujo (así lo creyeron) de perder un partido que, para ellas, era de mero compromiso.

En circunstancias normales no habría escándalo: la pareja que quiere perder, pierde, y la otra agradece el hecho de no tener que esforzarse mucho para ganar.

Pero lo importante es guardar las apariencias, como se decía de la mujer del César, que no sólo debía ser virtuosa sino parecerlo… y el énfasis estaba en esto último.

En los casos que nos ocupan, el espectáculo indignó al público. El árbitro Thorsten Berg estaba tan escandalizado que llegó a mostrar la tarjeta negra de la descalificación, que retiró de mala gana ante la reacción de las jugadoras.

La reacción en China

Entre las descalificadas está la pareja china formada por Yu Yang y Wang Xiaoli, favorita del torneo, lo cual alentará las sospechas de una conjura de los organizadores con el periodismo y los rivales deportivos y políticos de China.

Ante esto, conviene señalar que los mismos chinos, antes de conocerse la descalificación, habían debatido el comportamiento de las atletas.

El servicio chino de la BBC nos ha pasado un resumen de las reacciones más comunes en el foro de Sina Weibo, un popular sitio social chino.

En contra de las atletas:

-Si compites, debes hacerlo al máximo. ¿qué se ha hecho del espíritu olímpico?; esto es fruto de una cultura en que la medalla de oro es todo; estas jugadoras lamentarán para siempre lo que han hecho; líderes, dejad de adorar las medallas de oro.

A favor:

-Es el Comité Olímpico el que fija las reglas; por supuesto que apoyamos el uso de tácticas flexibles; todos deben luchar por su país; en las rondas preliminares nadie se esfuerza al máximo, ¿habrá que descalificarlos también?; si queremos ganar oro, debemos evitar enfrentar a otros chinos antes de la final.

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Viruela del mono: ¿todavía podemos detener el brote?

La Organización Mundial de la Salud dice que la viruela del mono se trata de una emergencia mundial. Entonces, ¿ahora estamos condenados a que otro virus se propague por todo el mundo?
13 de agosto, 2022
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La viruela del mono cogió al mundo por sorpresa. Durante mucho tiempo ha sido un elemento presente en partes de África central y occidental donde las personas viven cerca de los animales del bosque que transmiten el virus.

Pero ahora se ha vuelto global: se está extendiendo de formas que nunca antes se habían visto y en una escala sin precedentes.

Ha habido casi 27.000 casos confirmados de la enfermedad, principalmente en hombres que tienen sexo con otros hombres, en 88 países.

La Organización Mundial de la Salud dice que se trata de una emergencia mundial. Entonces, ¿se puede detener la viruela del mono? ¿O ahora estamos condenados a que otro virus se propague por todo el mundo?

Hay tres cosas que debemos considerar:

• ¿Es el virus particularmente difícil de manejar?

• ¿Tenemos la capacidad de detenerlo?

• ¿Existe la voluntad de hacer frente a una enfermedad que afecta principalmente a hombres homosexuales y bisexuales?

El virus

No hay nada especial en la biología del virus de la viruela del mono. No es una fuerza imparable.

Probablemente la covid lo fue: se propaga tan fácilmente que posiblemente fue imposible contenerla incluso en los primeros días de la pandemia.

Pero la viruela del mono tiene más dificultades para pasar de una persona a otra. Necesita contacto físico cercano, como a través de la piel infectada, contacto cara a cara prolongado o superficies contaminadas como una sábana o una toalla.

Los dos virus simplemente están en ligas diferentes, y los brotes anteriores de viruela del mono simplemente se han esfumado.

Y ya hemos superado el desafío mucho mayor de vencer al primo mortal del virus, la viruela.

“La viruela del mono es más fácil ya que es menos transmisible que la viruela, por lo que estamos en una posición mucho mejor”, dice Jonathan Ball, virólogo de la Universidad de Nottingham.

Sin embargo, un problema es que algunas personas tienen síntomas leves o que pueden confundirse fácilmente con una enfermedad de transmisión sexual o varicela. Eso significa que puede transmitirse involuntariamente a otros.

En Julio pasado, la ciudad de San Francisco promovió la vacunación contra la viruela del mono durante el festival del fetiche cuyos asistentes son en mayoría hombres gay.

EPA
En Julio pasado, la ciudad de San Francisco promovió la vacunación contra la viruela del mono durante el festival del fetiche Dore Alley cuyos asistentes son en mayoría hombres gay.

Las herramientas

El virus se ha metido en un grupo de personas que tienen la cantidad suficiente de sexo o de contacto íntimo con el número suficiente de parejas para superar sus propias deficiencias y propagarse.

El virus no está clasificado como una infección de transmisión sexual. Pero un estudio del New England Journal of Medicine estima que el 95% de las infecciones de viruela del mono se adquirieron a través del sexo, particularmente el sexo entre hombres.

El sexo, obviamente, está lleno del contacto íntimo piel con piel que el virus usa para propagarse.

Eso deja dos opciones para contener la enfermedad: persuadir a las personas para que tengan menos sexo o reducir el riesgo de contraer la infección cuando se exponen.

Paul Hunter, profesor de la Universidad de East Anglia afirma que “la forma más fácil de prevenirlo es cerrar todas las redes sexuales altamente activas durante un par de meses hasta que desaparezca”, pero no cree que eso suceda nunca.

Algunas personas sí han ajustado su vida sexual en respuesta a las advertencias sobre la viruela del mono y las campañas se han dirigido a las personas con mayor riesgo.

Pero Hunter argumenta que la lección de las infecciones de transmisión sexual, desde la sífilis en la Edad Media hasta ahora, es que las personas siempre tienen relaciones sexuales y “la vacunación es prácticamente la única opción”.

Afortunadamente, la vacuna contra la viruela que se utilizó para erradicar ese virus tiene una eficacia de alrededor del 85% para prevenir la viruela del mono.

Hay suministros limitados, ya que se mantienen reservas en caso de que alguien convierta la viruela en un arma, pero no para hacer frente a un brote de viruela del mono sin precedentes.

Sin embargo, no todas las personas en riesgo necesitarían vacunarse para detener el brote. La “inmunidad colectiva” significa que una vez que se protege un umbral crítico de personas, el virus ya no puede propagarse. Esto será mucho más fácil de lograr con la viruela del mono que con otras enfermedades, incluida la covid.

Kyle Planck, de 26 años, se recuperó de la viruela del mono pero asegura que ha sido "el peor dolor de su vida".

Getty Images
Kyle Planck, de 26 años, se recuperó de la viruela del mono pero asegura que ha sido “el peor dolor de su vida”.

La gente

Si bien cualquiera puede contraer la viruela del mono, son los homosexuales, bisexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres los que se ven afectados de manera desproporcionada en este brote.

Esto puede facilitar el control del virus ya que, en general, es un grupo que está más al tanto de la salud sexual. También permite que los recursos se dirijan a quienes los necesitan, como vacunar a los hombres que tienen sexo con hombres en lugar de a toda la población.

Sin embargo, el estigma, la discriminación y el abuso pueden hacer que las personas dejen de buscar ayuda, particularmente en países donde el sexo entre hombres es ilegal.

“Algunos países no cuentan con infraestructura y es posible que algunos no tengan la voluntad de realizar pruebas para detectar la viruela del mono, porque son los hombres los que tienen sexo con hombres”, dice Francois Balloux, profesor del University College de Londres.

Todavía hay desafíos en los países que apoyan los derechos LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero). Incluso políticas como pedirles a las personas que se aíslen, con las que estamos tan familiarizados por covid, pueden tener consecuencias no deseadas.

“Eso equivale a salir del clóset, ya sea ante una esposa o padres , por lo que existe una fuerte presión para no decir quiénes fueron tus contactos”, explica Hunter.

La vacuna contra la viruela del mono está disponible en varias ciudades de EE.UU.

Getty Images
La vacuna contra la viruela del mono está disponible en varias ciudades de EE.UU.

Entonces, ¿se puede contener la viruela del mono?

Algunos países ya parecen estar superando el virus. Reino Unido dice que la cantidad de infecciones parece haberse estabilizado en alrededor de 35 por día. Pero los casos continúan aumentando en otros lugares, incluido Estados Unidos, que ha declarado la emergencia sanitaria.

Pero no será suficiente que solo los países ricos se hagan cargo del virus cuando ahora está en más de 80 países que no tienen un largo historial de la enfermedad.

“No está muy claro para mí si se controlará por completo, algunos países podrán lograrlo, otros quizás no”, afirma Balloux.

La líder técnica de la Organización Mundial de la Salud para la viruela del mono, Rosamund Lewis, dice que es “posible” poner fin al brote, pero advierte que “no tenemos una bola de cristal” y no está claro si la organización podrá “apoyar lo suficiente a los países y las comunidades, suficiente para detener este brote”.

Los países endémicos de África, donde la viruela del mono siempre está presente, continuarán lidiando con el virus mientras salta continuamente de los animales silvestres a las personas.

Los estudios han demostrado que el problema está empeorando desde que finalizó el programa de erradicación de la viruela, ya que pocas personas menores de 50 años habrán sido vacunadas.

Lo único que lo detendría es una campaña de vacunación masiva, “pero hay un gran debate en África sobre si eso es apropiado o necesario”, asevera Hunter.

Protesta que busca mayor acción contra la viruela del mono.

Getty Images

¿Qué pasa si no lo contenemos?

La preocupación es que la viruela del mono podría convertirse en una presencia permanente en personas de todo el mundo y no solo en países con animales infectados.

Por el momento eso es en hombres que tienen sexo con hombres, pero cuanto más se prolongue el brote, más posibilidades tiene el virus de establecerse más ampliamente.

Ha habido casos aislados en niños y mujeres, pero estos no han desencadenado sus propios brotes en las aulas o los lugares de trabajo.

Sin embargo, los riesgos aumentan a medida que se le da tiempo al virus para infectar mejor a las personas. Hemos sido testigos de cómo evolucionó la covid y variantes como ómicron se volvieron mucho mejores para infectarnos.

“A menos que el virus cambie, personalmente dudo que se propague entre los niños o, en general, entre las personas que no tienen muchas parejas sexuales”, ilustra Balloux.

“Pero cuanto más larga sea la espera, mayor será el riesgo de que pueda cambiar”, dijo.

El otro problema es que la viruela del mono tiene la habilidad de infectar a una amplia gama de mamíferos, incluidas ardillas, ratas, lirones y monos en África.

Existe el peligro de que el virus pueda afianzarse en otros animales y comenzar a rebotar entre especies. El brote de viruela del mono de 2003 en EE.UU., que provocó 47 casos en seis estados, fue provocado por perros de las praderas como mascotas.

Abordar este brote de viruela símica es posible, pero cuanto más tiempo lo dejemos, más difícil se vuelve y mayor el riesgo.


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