Los animales que ganarían más medallas que Bolt y Phelps juntos
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Los animales que ganarían más medallas que Bolt y Phelps juntos

Para darnos una idea, el récord mundial de Phelps en los cien metros mariposa es de 49,82 segundos. Un delfín puede hacer 100 metros en 22 segundos aproximadamente.
13 de agosto, 2012
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La gran fiesta del deporte en la que cientos de hombres y mujeres se midieron cuerpo a cuerpo en Londres tratando de superarse a sí mismos y a sus contrincantes llega este domingo a su fin.

¿Pero cómo se comparan las hazañas sobrehumanas de las que son capaces los deportistas con las proezas del mundo animal?

¿Cómo queda parado el “rey del agua”, Michael Phelps, cuando se sopesan sus éxitos en relación a lo que hace a diario un pingüino o un delfín?

BBC Mundo examina algunos casos en los que la naturaleza arrasa con el medallero.

Fuerza bruta

El escarabajo rinoceronte puede cargar hasta 850 veces su peso corporal.

Hossein Rezazadeh, de Irán, es uno de los mejores levantadores de pesas de todos los tiempos. Ostenta el récord por levantar 263 kilos.

Sin embargo, las hormigas tienen -en términos relativos- mucha más fuerza que el campeón iraní.

Las hormigas cortadoras de hojas pueden cargar -pese a su cuerpo diminuto- un trozo de hoja de un peso 50 veces superior al suyo.

¿Sería capaz Rezazadeh hacer lo mismo y levantar 2300 kilos? Seguramente no.

Ahora, imagínese al iraní sosteniendo con sus dos brazos no uno sino seis autobuses rojos de esos que circulan por Londres. ¿Absurdo no?

Pues eso es precisamente lo que hace el escarabajo rinoceronte macho, que puede levantar un objeto de hasta 850 veces su peso corporal.

Pero la medalla más preciada se la lleva un ácaro diminuto que tiene la capacidad de levantar cualquier cosa de hasta 1180 veces su propio peso.

Puntería certera

La cobra lanza su veneno a modo de defensa sin errarle al blanco

Nervios de acero y una precisión impecable es lo que se necesita para dar en el blanco. Ni lo uno ni lo otro parecen faltarle al arquero surcoreano Im Dong-Hyun, el primero en romper un récord mundial en los Juegos Olímpicos Londres 2012.

Pero en el reino animal, también existen especies notables por su puntería.

Presionando la lengua contra un surco en su boca, el pez arquero puede lanzar un chorro de agua a dos metros de distancia y dar en el punto escogido, que puede ser por ejemplo, un delicioso escarabajo.

Las cobras también hacen gala de una precisión sin igual cuando, ante la presencia de una amenaza, escupen su veneno.

Trompadas en la selva

Boxeadores y luchadores merecedores de una medalla de oro no faltan en el reino animal.

Los machos luchan con las hembras como parte de su cortejo.

Cada primavera, las liebres macho y hembra pelean para mostrar el interés del uno por el otro.

Otro campeón en el ring es el canguro. Los machos luchan para establecer su superioridad o simplemente para jugar.

Dos de las luchas más espectaculares entre los animales son las que tienen lugar entre los ciervos rojos y los lucánidos (una especie de escarabajo).

Los venados invierten una gran cantidad de tiempo y esfuerzo en competir con otros machos para acceder a las hembras. Empiezan primero midiéndose con rugidos y caminatas en paralelo, hasta que el conflicto escala y los contrincantes se trenzan en una batalla que puede provocarles serias heridas e incluso la muerte.

Los lucánidos utilizan utilizan sus enormes mandíbulas para competir por comida y territorio.

Nadadores sensacionales

Cuando el nadador estadounidense Michael Phelps conquistó su decimonovena medalla el 31 de julio de 2012 (tres días después ganó tres más) se convirtió en el atleta olímpico más condecorado de la historia.

Sin embargo, una serie de animales acuáticos superan con creces sus hazañas.

Los pingüinos se vencen la resistencia del agua rodeando su cuerpo de burbujas de aire.

Para darnos una idea, el récord mundial de Phelps en los cien metros mariposa es de 49,82 segundos.

Un delfín puede hacer 100 metros en 22 segundos aproximadamente.

Esto se debe a que tienen una piel gruesa que les permite deslizarse por el agua -que es 800 veces más densa que el aire- con facilidad.

Los pingüinos también son ultraveloces en el agua porque envuelven su cuerpo en burbujas que actúan como lubricantes para reducir la fricción.

Y cuando se trata de larga distancia, el ganador es el oso polar.

En enero de 2011 se registró el caso de un ejemplar que nadó de forma continua por nueve días, recorriendo una distancia de 687 kilómetros. Una hazaña notable para un animal que pasa la mayoría de su tiempo en tierra.

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¿En México hay más terremotos en septiembre? Esto dice la ciencia

Las coincidencias en las fechas de sismos intensos han llevado a muchos en México a afirmar que septiembre es el mes de los terremotos. Pero los científicos y los números muestran que no es así.
17 de septiembre, 2021
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Se trata de un mito que se ha visto reforzado por recientes coincidencias: septiembre es un mes de grandes sismos en México.

El pasado 7 de septiembre, un sismo de magnitud 7.1 sacudió la Ciudad de México y el sur del país, al igual que ocurrió en la misma fecha de 2017, cuando otro terremoto de magnitud 8.2 remeció la región.

Y el 19 de septiembre es otro día grabado en la mente de muchos.

En 1985 ocurrió un terremoto de magnitud 8.1, el más devastador de los últimos tiempos para el país. Y exactamente 32 años después, otro sismo de 7.1 también dejó cientos de muertos y edificios destruidos.

Esto ha llevado a muchos mexicanos a cuestionarse si hay algún fenómeno que haga que septiembre -o “septiemble”, como algunos lo llaman en broma- sea un mes de grandes terremotos.

Para los científicos hay una respuesta clara: son solo coincidencias. ¿Por qué?

¿Es septiembre cuando más ha temblado? No

Desde que hay registros sísmicos en México, a partir del año 1900, ocurrieron 86 sismos considerados “grandes” por ser de magnitud mayor a 7.0, según las estadísticas del Servicio Sismológico Nacional (SSN) mexicano.

El mes que más eventos acumuló en los últimos 121 años es diciembre, con 12 terremotos. Un paso atrás está septiembre, con 11, y le sigue junio con 10.

Eso muestra que en realidad esos tres meses acumulan la mayor actividad sísmica, pero por una diferencia marginal. El resto de los meses tienen registros variados.

Sismos en México desde 1900*. Magnitud mayor a 7,0. *Hasta el 15/09/2021.

¿Por qué la gente “siente” que tiembla más en septiembre?

Los científicos reconocen que la duda de la población es entendible dado que una persona acostumbra a relacionar los eventos que le han tocado vivir.

Cualquier habitante de Ciudad de México que tenga más de 40 años vivió dos temblores, el de 1985 y el de 2017, en la misma fecha: un 19 de septiembre.

“Esto es una percepción. Percepción válida, percepción lógica de la gente, porque estamos acostumbrados a medir los fenómenos naturales a escala de la vida humana, lo cual no siempre es el punto de vista más adecuado”, dijo el sismólogo Luis Quintanar en una rueda de prensa el pasado 13 de septiembre.

“Para medir su frecuencia, su intensidad, debe de ser a escala geológica, no a escala de la vida humana, que son 60, 70 años, sino a escala un poco mayor de los 100, 200 o más años”, añadió.

Un vendedor de periódicos

Getty Images
“De nuevo” titulaba el diario Metro luego del terremoto del 19 de septiembre de 2017, 32 años después del de 1985.

¿Se pueden predecir los sismos?

Los científicos del SSN y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fueron cuestionados sobre la posibilidad de que vuelva a ocurrir otro sismo este 19 de septiembre.

Pero la respuesta es enfática: no es posible saberlo.

“Los sismos no pueden predecirse. Y esto hay que tomarse muy claramente desde ambos puntos de vista: no podemos decir cuándo va a ocurrir un sismo, pero tampoco vamos a poder asegurar que no van a ocurrir sismos”, dijo Jorge Aguirre, del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

“Sabemos que existe una cierta actividad sísmica debido a la dinámica de la Tierra y que eventualmente vamos a seguir teniendo sismos en México, pero no sabemos ni cuándo, ni a qué horas. Y no podemos ni asegurar que no vaya a haber sismos, ni asegurar que vaya a haber sismos en algún lugar o en alguna fecha”, añadió.

Las poblaciones del centro, sur y sureste de México, incluida la capital del país, están expuestas a la sismicidad por las diversas fallas geológicas que hay en sus alrededores, así que es probable que los eventos sísmicos sigan presentándose.

¿La época de lluvias genera sismos?

Al proliferar la creencia de que septiembre es un mes de sismos grandes también se ha difundido entre la gente que esto podría deberse a que es la época de lluvias puede tener algún efecto en el subsuelo.

Pero no es así: “Desde el punto de vista científico (…) ni las lluvias, ni mucho menos otras cosas tiene que ver con que tiemble más en septiembre. No sólo en México, en todo el mundo no hay ninguna evidencia de esto”, dijo Arturo Iglesias, jefe del SSN.

“Quizá la excepción sea la sismicidad que a veces se induce por la recarga de presas. Ahí sí, a veces, cuando una presa se recarga de manera típica, por ejemplo, después de un huracán o algo así, suele ocurrir sismicidad local pequeña que tiene que ver con el propio peso del agua que altera el estado de esfuerzos alrededor de una presa”, explicó.

Edificios destruidos tras el terremoto de 1985 en México

Getty Images
El terremoto del 19 de septiembre de 1985 fue el más devastador del último siglo.

¿Y hay una relación de los sismos con el cambio climático?

Relacionado a las lluvias más intensas, huracanes, inundaciones o sequías de los últimos años con el cambio climático, también han surgido dudas de si puede haber una relación con los sismos.

Pero los expertos nuevamente indican que no hay ninguna evidencia de eso.

“No hay una correlación”, explicó Rosa María Ramírez, directora del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

“El cambio climático causa desastres, al igual que los sismos. Pero no hay una correlación”, enfatizó.

Los científicos dicen que la tecnología ha evolucionado en las últimas décadas para mejorar la detección, medición y pronóstico de afectación de un sismo, lo cual permite salvar vidas a través de las alertas tempranas y el mejoramiento de los códigos de construcción.

Pero piden a la población evitar la difusión de rumores como el de que septiembre es un mes de “temblores grandes”.

Madre

Getty Images
Una madre llora en la ceremonia en recuerdo de los niños fallecidos en una escuela en el terremoto de 2017.

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