Luces y sombras del caso de Anders Breivik
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Luces y sombras del caso de Anders Breivik

El responsable de colocar una bomba en el centro de Oslo y atacar un campamento juvenil del partido Laborista el año pasado perdió la libertad, quizás de por vida.
24 de agosto, 2012
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Es difícil hablar de ganadores y perdedores en el caso del extremista noruego Anders Breivik. El hecho incontrastable e irreversible es que 77 personas inocentes, sus víctimas mortales, lo perdieron absolutamente todo a manos suyas.

Pero si bien la sentencia a por lo menos 21 años de prisión marca oficialmente el cierre de uno de los capítulos más macabros de la historia moderna de Noruega, se produjo después de transitar un camino complejo: uno que puso a prueba a algunas de las instituciones a cargo de mantener el balance entre el “bien” y el “mal” en esa nación escandinava.

Y unos parecieron salir mejor parados que otros.

Anders Breivik

El responsable de colocar una bomba en el centro de Oslo y atacar un campamento juvenil del partido Laborista el año pasado perdió la libertad, quizás de por vida.

Pero a juzgar por el semblante sonriente y el gesto triunfalista del brazo elevado con que escuchó el veredicto, podría pensarse que se considera más ganador que perdedor de una partida que jugó en forma calculada desde el principio.

La clave para Breivik era que no lo declararan enfermo mental. El homicida, que siempre admitió su responsabilidad, sostiene que lo hizo para evitar la “islamización” de Noruega y que fue un “ataque preventivo contra traidores” que apoyan el multiculturalismo.

Quedar bajo cuidado psiquiátrico, según dijo, hubiera sido “peor que la muerte”.

“Quiere ser odiado, pero respetado por su opinión. Quiere continuar con su trabajo desde su celda”, le dijo recientemente a la BBC Tom Christianson, periodista de la Corporación de Medios de Noruega.

Los deudos de las víctimas

Los familiares y amigos de las 77 personas muertas y 240 heridas obtuvieron justicia bajo los términos de la ley.

“Es una victoria para todo el pueblo de Noruega”, dijo Rolf Henning Larsen, un ciudadano noruego entrevistado por la BBC.

“Para otros países, puede que la sentencia parezca suave (…) Lo que otros deben entender es que el sistema penal aquí tiene por objeto rehabilitar, más que castigar”, añadió.

En cuanto al veredicto sobre su condición mental, tres de cada cuatro noruegos estaba de acuerdo con declararlo responsable de sus actos, según una encuesta llevada a cabo por el medio estatal NRK poco antes de la sentencia.

“No me importa si está en su sano juicio o no, mientras que se le dé el castigo que merece”, opinó Alexandra Peltre, de 18 años, quien recibió un tiro en la pierna de manos de Breivik, según reportó la agencia Reuters.

“Ya he recibido muchos mensajes de clientes que me dicen que se hizo justicia, que están felices de nunca volver a verlo”, dijo por su parte la abogado Mette Yvonne Larsen, quien representó a algunas de las víctimas.

La policía y la justicia noruega

Dos instituciones de la ley y el orden en Noruega pagaron el precio de errores en el manejo del caso: la policía y el Ministerio de Justicia, cuyos titulares tuvieron que renunciar a sus cargos.

Son hechos confirmados que a las autoridades les tomó más de una hora llegar al campamento juvenil, que un equipo SWAT se quedó varado en un bote en medio del lago por exceso de peso y el único helicóptero policial no se usó porque sus tripulantes estaban de vacaciones.

Un informe sobre el caso añadió que los servicios de inteligencia pudieron haber actuado en forma preventiva, cuando Breivik compró los materiales para fabricar la bomba.

En cambio, los órganos de justicia parecen haber salido triunfantes.

Algunos comentaristas destacan que se le permitiera a los allegados de todas y cada una de las víctimas contar su historia, lo que constituyó un reconocimiento de su sufrimiento, al tiempo de servir de catarsis colectiva.

Por otro lado, que se le diera espacio a Breivik para hablar de sus motivos es visto como un elemento de equidad, que contrasta con el manejo que otros casos de terrorismo en el mundo (por ejemplo, el de los acusados por los atentados del 11 de septiembre).

“Fue un juicio propiamente, un juicio libre en un tribunal libre (…) Es emblemático de la decisión que hemos hecho colectivamente como sociedad de no cambiar el caracter abierto de Noruega”, le dijo a la BBC Tore Sinding Bekkedal, uno de los sobrevivientes de los ataques.

La psiquiatra forense

En cambio, los equipos a cargo de evaluar las capacidades mentales de Breivik se dieron material para su propio descrédito.

Sobre la base de los mismos principios, cada uno de ellos llegó a una conclusión opuesta: el primer equipo lo declaró psicótico, mientras que el segundo limitó el diagnóstico a una personal normal con signos de narcicismo y desórdenes de personalidad, como complejo de superioridad y ausencia de remordimiento y empatía.

“La psiquiatría no es una ciencia exacta, pero la marcada discrepancia entre los dos reportes inevitablemente pone en tela de juicio la validez de estas evaluaciones psiquiátricas forenses en general”, le comentó a la BBC el periodista Lis Goril Anda, desde Noruega.

Algunos, como el comentarista del periódico británico The GuardianPeter Beaumont, se preguntan si lo que debería cuestionarse “es la forma en que la ley define el tema de la reponsabilidad“, en lugar de poner las dudas del lado de “las incertidumbres del diagnóstico”.

En otras palabras, Beaumont se pregunta por qué la ley insiste tanto en que determine primero si la persona es psicótica antes de entrar en la cuestión de si es responsable.

La sociedad noruega

Por último, es incuestionable que el impacto del caso Breivik sobre la sociedad noruega ha sido gigantesco.

Algunos lo califican de la “calamidad más grande” por la que haya pasado esa nación desde la Segunda Guerra Mundial.

Pero, particularmente, le ha demostrado a Noruega y al mundo que el terrorismo puede provenir de cualquier parte y no sólo de fundamentalistas islámicos extranjeros.

Puede que el caso esté cerrado. Pero los fallos judiciales no parecen particularmente útiles para curar las heridas que marcan profundo, en la vida que sigue corriendo puertas afuera de la cárcel que ahora retiene a Anders Breivik.

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Chadwick Boseman: por qué el personaje protagonista de Black Panther es considerado un ícono en el cine

Su rol en Black Panther es un ícono para la comunidad negra y de ascendencia africana. Marcó a una generación.
29 de agosto, 2020
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Días de luto en la industria cinematográfica.

La muerte de Chadwick Boseman, actor estadounidense reconocido mundialmente por su papel protagonista en la película de superhéroes Black Panther, ha conmocionado al mundo entero.

Boseman murió en su casa de Los Ángeles víctima de un cáncer de colon que padecía desde 2016.

La noticia se conoció en la noche de este viernes y desde entonces se han sucedido miles de reacciones en redes sociales despidiéndose del que muchos consideran un hito en la historia del cine.

Su rol en Black Panther es un ícono para la comunidad negra y de ascendencia africana. Marcó a una generación.

“Chadwick Boseman le puso vida a la historia en la gran pantalla (…) en Black Panther fue un superhéroe para muchos”, escribió en Twitter Martin Luther King III, activista de derechos humanos e hijo mayor de Martin Luther King Junior.

https://twitter.com/OfficialMLK3/status/1299541620279439366

Black Panther, dirigida por Ryan Cogler, fue un éxito taquillero, pero su significancia trasciende cualquier cifra o premio. Para cinéfilos, expertos, jóvenes y adultos, fue una auténtica “revolución social”.

Y la cabeza más visible de esa revolución fue Chadwick Boseman.

El primer superhéroe negro protagonista

“Terrible noticia la desaparición de Chadwick Boseman. Tenía el talento de un gran actor, el carisma de una gran estrella y una gran carrera. Brilló en Da 5 Bloods, 42, Marshall o Get on Up. En Black Panther convirtió su personaje en una revolución social”, reaccionó en Twitter el director de cine español Juan Antonio Bayona.

Jamás en la historia se había producido un filme donde una persona de raza negra fuera un superhéroe.

El estreno de Black Panther en 2018 cambió esto para siempre.

Boseman interpretó al rey T’Challa, un superhéroe líder de Wakanda, país africano ficticio con mucho poder y muy avanzado tecnológicamente.

El filme en general, y no solo el rol de Boseman, fueron aclamados por la crítica por suponer un antes y después cultural al contar con un elenco mayoritariamente negro. Para muchos, un paso de gigante en los esfuerzos de Hollywood de lograr una inclusión social en sus producciones.

Visionado de Black Panther en Kenia en 2018.

Getty Images
La película supuso una revolución social en todo el mundo.

El género de ciencia ficción había sido criticado asiduamente por su falta de diversidad racial e inclusión, siendo poco común que un rol protagonista fuese interpretado por una persona que no fuese blanca.

De hecho, un estudio en 2014 analizó las 100 películas más taquilleras de la historia en Estados Unidos y mostró que solo 8 de esas 100 películas tenían a un protagonista no blanco.

Y en seis de esas películas el protagonista fue el mismo: Will Smith.

La revolución de Black Panther fue un torrente de inspiración para jóvenes de raza negra en todo el mundo.

“Nunca se ven superhéroes negros en una gran producción. El modelo positivo de esto es muy bueno”, dijo entonces la actriz y activista británica Jade Anouka, quien recaudó fondos para que la mayor cantidad de gente posible pudiera disfrutar del filme.

Los valores de Wakanda

La película se engloba dentro de un género que los expertos llaman afrofuturismo.

Este género, según el especialista Steven Barnes, se disparó en popularidad tras el éxito de Black Panther.

Black Panther fue afrofuturismo en su mejor expresión“, dijo Barnes al programa Newsbeat de la BBC en 2018.

“El filme mezcla nuestro pasado, presente y futuro. Nuestra espiritualidad, capacidad de amar y ejercer el poder. Es una conexión familiar y lingüística. Desde que era niño esperé por un filme así”, agregó Barnes.

Black Panther también fue aclamado por el papel protagonista que ocuparon las mujeres en la producción.

La actriz Lupita Nyong'o, participante en la película.

Getty Images
El filme también fue halagado por el rol que ocuparon las mujeres.

De acuerdo con la coprotagonista Danai Gurira, quien interpretó a la líder militar Okoye, el filme representó al género femenino con personajes completos, no solo “fuertes” físicamente.

El saludo de Wakanda fue adoptado por varios deportistas y estrellas alrededor del mundo para darle más visibilidad al fenómeno social que supuso la película.

Éxito mundial

El éxito social del filme y de Boseman también se tradujeron en premios, nominaciones y récords de taquilla.

La película recaudó más de US$1.000 millones a nivel global.

Es, además, la película dirigida por un afroamericano más taquillera de la historia.

Aubameyang celebrando un gol con la máscara de Black Panther.

Getty Images
El futbolista gabonés del Arsenal, Pierre Emerick-Aubameyang, utilizó la máscara de Black Panther para celebrar un gol.

En los Oscar de 2019, Black Panther consiguió los premios a mejor banda sonora, mejor diseño de vestuario y mejor diseño de producción.

También estuvo nominada a la mejor película, pero el galardón se lo llevó finalmente el filme Green Book.

“Se puede ver en la industria que la gente empieza a invertir dinero en películas donde nosotros (la comunidad negra), somos los actores y directores. Eso es un gran cambio que Black Panther ha culminado”, dijo Boseman en una ocasión.

Doble héroe

Tras conocerse que Boseman padecía cáncer desde 2016, se entiende que estuvo trabajando en Black Panther a la misma vez que combatía la enfermedad.

Chadwick Boseman.

Getty Images
“Black Panther ha cambiado para siempre lo que significa ser negro, joven y talentoso”.

“La estrella estuvo batallando en secreto la enfermedad mientras filmaba la película que nos emocionó a todos. Trabajó en medio de cirugías y quimioterapia. Coraje, fuerza, constancia. Luchó en secreto por su vida mientras inspiró a una generación de niños y niñas”, escribió en una columna en el medio USA Today la periodista Cydney Henderson.

Boseman, considerado por muchos un hito y una leyenda, tuvo claro la significancia de su papel: “Black Panther ha cambiado para siempre lo que significa ser negro, joven y talentoso”.


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